Los periodistas que México perdió

28 enero, 2015 § Deja un comentario


Granados Chapa, Leñero y Scherer

Rodolfo Guzmán

Con la partida de Julio Scherer hace unos días el periodismo mexicano perdió quizá a la última y más importante figura del siglo XX, las que le antecedieron fueron Miguel Ángel Granados Chapa y Vicente Leñero. Y con la lectura de muchas columnas y textos sobre Julio Scherer y puedo decir que su peso es innegable, pues hasta las personas con las que tuvo disputas en el gremio le han rendido homenaje.

Claro que los reconocimientos han sido a manera de cada quien, debido a que hay periodistas como Ciro Gómez Leyva que resaltan su labor y parece de una forma más forzada que nada, sin embargo hace notar la grandeza de Scherer porque pese  a no compartir sus ideas lo nombra y desglosa sus cualidades. Otros columnistas como Carlos Puig, quien fue su compañero en la revista Proceso,  hacen notar su admiración más honesta y cariño personal. Pero hablar de Carlos Marín es otra historia. Todos sabemos aquella ruptura que tuvieron y que impulsó la salida de Carlos del semanario Proceso, sin embargo también a su manera le agradece muchas cosas.

Hay que notar que pese a la percepción general que tienen muchos, éste nunca deja de reconocer que muchos de sus talentos se los debe. Quizá la forma en que lo ha hecho no es la mejor y pueda prestarse a más protagonismos del personaje (tal como una entrevista que le hicieron a él y en que habla de Scherer y sus cualidades). Su columna El asalto a la razón me parece un poco más entrañable, tal como la que le escribió a Leñero cuando falleció. No sé si lo del funeral (donde supuestamente fue corrido por querer ingresar a un momento privado con los familiares) sea del todo verdad, pero sí lo hizo está fuera de lugar su acción. Sin embargo considero que postearlo (difundirlo) en twitter tampoco fue lo mejor, pues es darle jugada a un hecho que opaca o quita presencia al motivo verdadero: el dolor de la partida de Scherer.

Quizá hubiera sido más prudente incluirlo en alguna crónica más a fondo que realizara un reportero y que tomara en cuenta también la presencia de otros periodistas y figuras públicas, además de sus gestos o reacciones al darse cuenta de la partida de Julio. De otro forma, creo yo, solamente sirvió para alimentar el morbo de quienes desprecian a Carlos Marín por sus posturas políticas y cercanía con los grupos de poder. Quiero aclarar que no justifico sus acciones y por el contrario merece la crítica con rigor en su labor periodística.

Alejandro Meléndez, coeditor de fotografía de El Financiero, fue quien subió a su cuenta a la red social la imagen que inmediatamente causó revuelo y como siempre pocos medios tuvieron el profesionalismo de corroborar si el hecho resultó verdad. El portal SinEmbargo fue el encargado de esa elemental tarea y la fuente que consultaron fue el mismo fotógrafo, quien concedió una breve entrevista y confirmó el rumor. Pese a lo anterior, las declaraciones Meléndez muestran un protagonismo propio porque si realmente fue un “momento incómodo”, como lo describió, no lo hubiera divulgado por simple respeto a los familiares.

 

Scherer reportero hasta sus últimos años

Una de las más grandes cualidades de Julio Scherer fue su constancia en el oficio del reportero, pues hasta los últimos años de su vida lo ejerció con el mayor rigor posible. No cabe duda que el último de sus trabajos que más llamó la atención fue la entrevista a Ismael “El Mayo” Zambada, publicada en abril del 2010. E independientemente de las críticas que generó a favor y en contra, quedó demostrado que el mejor reportero no tiene miedo de ir a los infiernos a entrevistar al diablo. Otros trabajos recientes que generaron reacciones fue la crónica que escribió hace un par de años cuando el equipo de Proceso acudió a Veracruz para reunirse con las autoridades estales, debido al asesinado de la periodista Regina Martínez.

 

Leñero el narrador de las clases desprotegidas

Pensar en Vicente Leñero es inevitablemente recordar en su manual de periodismo, el cual por varios años fue la guía más importante de los estudiantes de comunicación y periodismo. Pero también salta a la vista su trayectoria en la revista Proceso y cuyo proceso de construcción narró a través de la inolvidable novela Los Periodistas, lectura igual de obligada que su manual para conocer el contexto del nacimiento del periodismo moderno.

Su obra literaria tampoco queda atrás y la mezcla entre ese talento y periodismo fue muchas veces por trabajos especiales, entre los que destaca la entrevista hecha crónica al Subcomandante Marcos.  Y de su obra narrativa indudablemente está Los albañiles, la cual nos muestra las condiciones de vida de uno de los sectores laborales más marginados de México y con el que tuvo cercanía por su profesión de ingeniero civil.

 

La congruencia de Granados Chapa

Además de formar parte del equipo fundador de la revista Proceso con los anteriores personajes, Miguel Ángel Granados Chapa resulta el más congruente con sus ideales y la convicción nata que debe tener un periodista. ¿Por qué? Supo cuando renunciar a los medios que dirigió a tiempo y disculparse en su columna cuando cometió un error.

Granados Chapa mencionó en alguna entrevista que sus disputas con Julio Scherer provenían desde que trabajaron en Excelsior e incluso le advirtió del golpe que el gobierno de Luis Echeverría planeaba. Tras la fundación de Proceso dos años después, Granados Chapa dejó el medio y años adelante reconocería que fue porque hubo una tentación de que todo el equipo volviera al diario nacional, lo se sometió a votación y él estuvo en contra.

En cuanto al reconocimiento público de sus errores, la muestra indiscutible fue cuando sacó aquella noticia de la alianza Televisa-Iusacell. Lo cual le valió una embestida de los medios oficiales nacionales, es decir, las dos televisoras más importantes del país y algunos periodistas como Carlos Marín. Ante eso Granados Chapa reconoció que su principal error fue no haber verificado con rigor su fuente informativa, sin embargo al final su predicción resultó la verdad e incluso quienes señalaron sus errores lo reconocieron y eso es cosa que ellos no harían ante un error.

La verdad nos quedamos sin los periodistas más importantes que tenía México.

El primero fue Granados Chapa hace tres años, de quien creo su principal mérito es la honradez y congruencia con la que guió su ejercicio periodístico; el segundo Vicente Leñero que nos mostró que escribir bien y de clases desprotegidas va de la mano del periodismo; así como de Julio Scherer que nos deja como principal enseñanza la constancia y disciplina en ejercer el periodismo, pues nunca quiso retirarse del reporteo y eso lo olvida la mayoría de quienes toman la dirección de un medio.

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