“Publicita, aunque cachitos de programa queden”

10 diciembre, 2014 § Deja un comentario

Zappeando en los medios

Por Daniel Maldonado (dems64@hotmail.com)

Algo incómodo sucede durante la transmisión de programas noticiosos y de espectáculos que tienen su origen en el Distrito Federal, al ser escuchados en los espacios radiofónicos del Grupo Radio Estéreo Mayrán (GREM). Uno quisiera tener la posibilidad de escucharlos directamente en internet y comparar la duración de las pautas propagandísticas y publicitarias entre la transmisión original y la señal que escuchamos por el 95.5 de frecuencia modulada: “Kiuu, la estación que te escucha”.

Es una falta de respeto para el radioescucha y una muestra del predominio del interés lucrativo, el hecho de que las pausas comerciales mutilen emisiones como la de Carmen Aristegui, Javier Solórzano y sobre todo el programa de espectáculos “Dispara, Margot, dispara”. Es lógico que la cantidad de radioescuchas que siguen las emisiones sea cuantiosa dados los horarios y la forma en la que se procura seguir los programas; emisiones de contenido nada convencional y que nos acercan información crítica, incisiva y alejada del oficialismo constante; pero es demasiado molesto estarlos escuchando, notar que van a comerciales, oír una copiosa cantidad de pautas programadas por el gobierno y muchas más de promoción de ventas para luego notar como la trasmisión del programa regresa sólo unos cuantos minutos, mutilada, para de inmediato ¡ir a más comerciales!

Miren que evito los signos de admiración, pero esa falta de respeto a los radioescuchas es enfadosa. Quienes coordinan la transmisión tendrían que empatar de manera más profesional y respetuosa con el radioescucha, las pausas y la publicidad para evitar las mutilaciones de los programas, tan molestos hechos. Si GREM tiene entre las prioridades en su lema satisfacer las necesidades publicitarias de los comarcanos (luego mencionan la información y el entretenimiento; recordemos que enlistar es segmentar preferencias) que la ambición del lucro no resulte contraproducente y aleje a los radioescuchas.

Es importante abogar por la existencia de “Ombudsmans” quienes atiendan las críticas y señalamientos a los medios y se transformen en defensores del consumidor dentro de las mismas empresas. Ojalá tan desesperante hábito sea moderado y “Kiuu” nos escuche.

De la exculpación como una constante mediática

Las crisis sociales recientes –Ayotizinapa, las marchas de protesta en exigencia por la aparición de los normalistas, las detenciones arbitrarias y los presos políticos del 20 de noviembre, la exhibición de la onerosa vida de la clase política, la casa blanca de Angélica Rivera, las revelaciones de las constantes corruptelas y un lesivo y caudaloso etcétera infame– han contribuido para que la exigencia social y el despertar ciudadano sigan en marcha, literal y figurativamente.

Pero la actuación del gobierno y de los medios a su servicio no ha sabido o querido constatar y comprender que el México actual es el de la segunda década del siglo XXI aunque algunas de las condiciones socioeconómicas sean similares a las del siglo XIX. En un ejercicio ufano del poder y de la hegemonía mediática, tanto el gobierno como las grandes empresas siguen empecinadas en ocultar y manipular los hechos para presentarlos a su conveniencia. Incluso con cinismo se trata de desviar la atención o se estimula el enojo social (como acaba de suceder con la declaración del jefe de la policía capitalina quien “felicitó” a los elementos represivos que golpearon a mujeres, personas mayores y niños y realizaron detenciones arbitrarias; el jefe dijo que se sentía orgulloso de la actuación y culminó con la frase “le guste a quien le guste”) se intenta dar “carpetazo” a las demandas de justicia, se criminaliza la protesta e incluso se intenta inducir el miedo y la inacción –testimonios de las marchas pacíficas en el Zócalo capitalino mencionan como los granaderos “barrieron” con los manifestantes tras la aparición de una bengala, símbolo ominoso de una de las más trágicas y por desgracia numerosas injusticias represivas–.

Y mientras en las redes sociales una copiosa e instantánea información registra encapuchados que van en camiones militares y que luego son fotografiados creando desmanes, mientras al momento surgen las declaraciones internacionales y la reproducción de testimonios, reportajes y periodismo ciudadano; los medios masivos siguen con sus hábitos serviles presentándonos la visión oficial, exculpando en entrevistas a los criminales que ocupan los altos puestos en el gobierno y tratando de imponer una visión forzosa que la vida cotidiana echa abajo.

Ahora más que nunca se vuelve prioritario seguir estimulando la participación en las protestas como una constante y sobre todo sacar la información a las calles. Debemos recordar que el internet va en aumento pero aún existe la ineludible necesidad de comunicar todo ese copioso cúmulo informativo que estimule la toma de conciencia, la participación, la organización y la visión a largo plazo para que el espontaneísmo o la pasión de modas no desunan este despertar ciudadano.

La situación política, pero sobre todo la económica, contribuirá con el aumento de las condiciones insoportables para la vida cotidiana y estimulará una mayor participación, organización y protesta (los precios del petróleo a la baja, un mayor gasto gubernamental sumido en la opacidad, un aumento de la impunidad y los crímenes de gobierno, carestía, desempleo, aumento de pobreza, ingobernabilidad y más). Podemos ver cómo se acerca el punto de quiebre al evidenciar que en las marchas y las exigencias van sumándose problemas y hechos más allá de los que constituyen la convocatoria.

Los paliativos del gobierno, los intentos por dar respuestas satisfactorias resultan insuficientes ante un estado catastrófico del país (baste darse una vuelta por el bolsillo y la vida diaria o por la información de sitios como Sin Embargo, Por Esto, Contralínea, MVS noticias, Reporte Índigo, etcétera) en el que la única salida es la organización y la exigencia y comenzar a pensar en formas distintas de llevar la vida del país y de nuestras comunidades. Por el bien de México ya no podemos decir “si no pueden renuncien”, la exigencia ahora es “¡Que se vayan todos!” Muera el mal gobierno y la impunidad.

 

La realidad imposible del espot gubernamental

¿Usted cree posible conseguir trabajo a los setenta años? El espot del Servicio Nacional de Empleo dice que sí. Lo malo es que una infografía de Reporte Índigo publicada en línea el miércoles 9 de julio de 2014 nos dice que el 90% de las vacantes laborales ofrecidas dejan fuera a los mayores de 35 años (“Viejo a los 36” se titula). La carencia de prestaciones laborales, la discriminación por apariencia física, el hecho de que a mayor nivel académico menor es la posibilidad de conseguir empleo, son otras de las constantes. Incluso se han dado protestas encabezadas por alumnos del Tecnológico de Monterrey quienes reconocen que las posibilidades laborales disponibles no garantizan un ingreso que les permita pagar la deuda contraída durante sus estudios. Si a esto le sumamos que la informalidad ocupa a cerca del 60% de la Población Económicamente Activa y que la mortandad de pequeñas y medianas empresas es mayor al 70% durante los primeros dos años, el entorno laboral resulta catastrófico. Y ya no hablemos de subcontratación, explotación brutal y microsalarios. Pero en el mundo del espot todo es distinto.

Algo similar resulta con el resto de la propaganda gubernamental: quizás ha escuchado aquél promocional donde se dice que por “nosotros” se está “repartiendo equitativamente el presupuesto para el año entrante”. Una declaración que circula en internet, realizada por la joven diputada Maria Luisa Alcalde denuncia cómo en el presupuesto existen partidas millonarias para los diputados quienes pueden ponerla a disposición de los gobernadores. Los constantes reportes del gasto corriente en lujos y bagatelas, viajes y demás privilegios se unen a los montos que este presupuesto está “repartiendo equitativamente” al más puro estilo napoléonico: “el que parte y reparte, le toca su Bona-parte”. Y mientras el gobierno federal se endeuda para cumplir con estos privilegios, con los contratos y concesiones a los empresarios nacionales y extranjeros en los contratos de obra pública, las bonificaciones multimillonarias y demás despilfarro en un país cuyas tres cuartas partes de la población padecemos algún tipo de pobreza; pero el mundo de los espots lo pinta todo bello y por cierto, es el rubro, el de la propaganda gubernamental, otro de los que más aumenta cada año aunque se presuma lo contrario y esto me hace recordar otro espot: el referente a los desaparecidos: mientras se presume la creación de burocracia para investigar donde están, en los hecho se disminuye el presupuesto a las instancias ya existentes. Contribuyamos con la exposición del argumento que son los datos duros y devastemos la república del espot esgrimiendo las armas de la información compartida. A mí me insultan tantas cascadas de mentiras. El conocimiento es poder y la organización la mejor arma. También habría que recordar aquella declaración de la senadora Layla Sansores (le recomiendo la busque en “youtube”) donde exhibe la corrupción del grupo parlamentario del PAN a quien se le otorgaron millones para manejarlos al antojo de los legisladores, según declara la opositora. Imagínese cuánto se llevan estos corruptos en moches, contubernios, en sus megasueldos y privilegios mientras millones de mexicanos mueren de hambre y viven sin siquiera un dólar al día. Y luego se preguntan por qué se da la protesta social. Lo peor es que todos esos montos oficiales salen de nosotros y le hacen creer a la gente que las migajas que les regresan son una dádiva por la que tienen que estar agradecidos y en constante apoyo al partido. Y mientras tanto la ficción de los espots intenta contribuir para el convencimiento de quienes ignoran todo esto. Difundamos la información y dejemos de alabar a los verdugos de la patria. Organicémonos.

Contacto: Twitter: @Capitanbardo78 Facebook: Daniel Enrique Maldonado Sánchez.

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