kioSco, una década de crítica y análisis

10 diciembre, 2014 § Deja un comentario

Hay tanto para celebrar como posibilidades de ampliación

Por Daniel Maldonado (dems64@hotmail.com)

Diez años cumple este periódico que alguien, desdeñoso por haber sido salpicado por la crítica o el análisis, calificó de “pasquín de acento resentido”. Comienzo con esta frase porque resume la experiencia que el periódico ha constituido: un medio atípico (una publicación de crítica y análisis acerca de los medios de comunicación en una zona del norte de México, fuera del centralismo) que a veces pisa callos, ha exhibido las relaciones del poder con las empresas mediáticas, analiza los temas del momento y otros intemporales y desde una postura contestataria incluye la lucha por la equidad de género, los aspectos de la cultura, la educación y las bellas artes, la defensa del agua, las luchas sociales y en general el compromiso para contribuir con la recuperación de la memoria y el ejercicio de la crítica ciudadana.

Saber el alcance que tiene el periódico y el espacio en internet  nos ha otorgado sorpresas de diverso calibre: desde el colaborador que deja de enviar sus textos porque se da cuenta de que es bastante leído y podría crearse una imagen hipercrítica, de “rojillo trasnochacho”, hasta aquél otro que en los primeros años de la publicación tomó desde el pseudónimo una postura de feroz exigencia a los departamentos de cultura para luego transformarse en burócrata  cultural, repetir los vicios sistémicos, y además negar ser el autor de los textos, o ese otro entrevistado sorprendido de haber tenido reclamaciones personales por sus declaraciones registradas en papel. Ediciones retiradas de los lugares de difusión (universidades, cafés, bibliotecas y centros culturales) debido al contenido o a las fotografías temáticas “incómodas”; intentos de debate que terminaron en pelea de comadres desde espacios personales; y sobre todo intersantísimos textos son algunos de los sucesos experimentados en las páginas.

Pero como toda publicación el periódico y el espacio en línea siempre serán perfectibles: las fotografías temáticas de cada número mensual, para quien no está habituado a la publicación, resultan extrañas dada su falta de relación con el texto; el blog de internet y los espacios en redes sociales podrían crecer si incluyera reportajes, documentales, “podcasts” y mayor información; la dinámica mensual del impreso se complementaría con publicaciones periódicas, constantes, desde las redes sociales, “youtube” y otros sitios; la corrección de estilo, la redacción, siempre ha sido la pata coja con una arbitraria y deficiente revisión de la ortografía y un azaroso cambio de los títulos de los textos (todos los colaboradores tenemos presente ese hiperbólico y extraño, ilógico título “cien años de eternidad inmortal” o aquellas ocasiones en que la ortografía y la sintaxis eran las adecuadas y terminaron cambiadas en el impreso). Cómo no señalar el hecho de que cuando kioSco toma textos de otros espacios, ante las fallas de quienes no enviamos textos, el número sale de mejor calidad. También la promoción y la distribución podría ampliarse.

Fuera de las fallas, deficiencias, episodios graciosos o de conflicto, kioSco nos ha permitido conformar un grupo sólido de colaboradores, amistades que han traspasado el terreno profesional. El periódico resulta un oasis en este desierto comarcano donde la concentración mediática impone la árida unificación del pensamiento, el servilismo y el arrodillamiento de los supuestos líderes de opinión hacia el poder y donde el temor a la crítica y un doblemoralista conservadurismo nos rodean con su tolvanera de silencio y posturas reaccionarias casi dominantes.

Dice Gabriel Zaid en uno de los ensayos del libro “Cómo leer en bicicleta”, -“Los escritores y la política”- que el escritor, antes de escribir para el poder tiene que escribir para la gente y afirma: “Parece absurdo que, teniendo talento literario, aprendizajes, circunstancias favorables para publicar o hasta un público hecho, un escritor crea menos en las opciones prácticas del emplazamiento que tiene, que en las del poder que no tiene (las armas, un partido, un puesto ejecutivo). Esto sí que me parece pesimista y hasta claudicante. O creemos o no creemos en la importancia de leer y escribir.”

Por fortuna kioSco sigue creyendo en la importancia de leer y escribir y ofrecer planteamientos para la práctica. Además tienen presencia, tanto algunos de los colaboradores como el impreso, en las marchas y movimientos de protesta comarcanos y en algunos nacionales.

Celebremos estos diez años de “acento resentido” y contribuyamos para que el resentimiento se amplíe para que nutra la conciencia, la emergencia del debate y detone la acción desde todos los ámbitos posibles. Muchas, eternas felicidades.

Contacto: Twitter: @Capitanbardo78 Facebook: Daniel Enrique Maldonado Sánchez.

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