López Obrador vs. PRD: pierde la izquierda

14 octubre, 2014 § Deja un comentario

Cecilio Campos *

“López Obrador cumplió su objetivo: tener partido propio, cuenta con respaldo en el DF y otros estados; será en 2018, así lo ha dicho, candidato presidencial. Tiene derecho. Solo que el efecto inmediato y a mediano plazo de Morena es la división. No ganará pero hará perder; con ello provocará que la izquierda, ellos incluidos, retroceda a los tiempos de la marginalidad”.
Jorge Alcocer V.

La participación de Morena  seguramente restará votos al PRD el año entrante. El tema de algunos analistas políticos es calcular cuántos. Jesús Zambrano ha dicho que el partido de López Obrador apenas tiene 600,000 afiliados, en comparación con los 4 millones de perredistas, y que Morena no representa un peligro en 2015 porque el tabasqueño no será candidato. Afirmó además que, a quienes  privará de votos,  es al Partido del Trabajo y al  Movimiento Ciudadano.

Es muy probable. López Obrador le dio al PT y al MC una votación que por sí mismos no hubieran obtenido. Aunque en menor medida,  el PRD también se verá afectado por Morena. La pérdida  que resulte no será insignificante  pero no comprometerá su posición actual como el principal partido de izquierda.

La encuesta de preferencias electorales en el DF que publicó Reforma en agosto, muestra el efecto que sobre la votación de la izquierda puede tener Morena en  2015. El partido de López Obrador se coloca en la capital en un tercer lugar en intención del voto para las elecciones de diputados federales,  y con la votación de algunos estados del sur podrá fácilmente  refrendar su registro.

La encuesta confirma la división del voto de la izquierda y que Morena no tiene aún competitividad para ganar, pero puede ocasionar que el PRD pierda la posición hegemónica que alcanzó en el 2012 en el DF, que desde 1997 ha sido su fortaleza. Sin embargo, se mantiene como la mayor fuerza política en la Ciudad de México.

De acuerdo a una medición de opinión realizada por El Universal entre el 5-8 de septiembre del año en curso, de cara a los comicios de 2015, el voto en la capital de la república favorecería al partido del sol Azteca con 28.4% de las preferencias, seguido por el PRI con 13.7%, luego el PAN con 7.6% y al final Morena con 7%. Si bien en el PRD se observa un decremento de sus preferencias  respecto al 2012, no parece atribuible al recién creado partido Morena, sino a otros factores.

Morena arrancará votos al PRD en 2015. Es factible que también lo despoje de algunas diputaciones federales,  asambleístas en el DF y tal vez una de las 16 delegaciones, pero es improbable que  ese año o en  2018  lo desplace como el partido  de izquierda más importante del país, según  las evidencias estadísticas y la experiencia histórica.

Morena no representa en este momento un peligro para el PRD, aunque  le quitará fuerza. El peligro real es para la izquierda en su conjunto, que saldrá fragmentada y debilitada. Con una izquierda separada el beneficiado será el PAN, que volverá a convertirse en la segunda fuerza política nacional.

En algunas regiones  Morena constituirá una disminución notable de votos para el PRD, en lugares como Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Morelos y Guerrero, no así el resto del país.

La encuesta dada a conocer por Reforma el 6 de agosto de 2014, sobre la intención del voto en las elecciones federales a nivel nacional en 2015, arroja los siguientes resultados: PRI 40%, PAN 22%, PRD 16%, MORENA 7%, MC 4%, PT 3%.  El Partido Verde obtiene el 5% y el PANAL 3%.

Conforme a la encuesta, el apoyo de Morena proviene principalmente de electores apartidistas e independientes, y le arrebata al PRD 1 de cada 10 seguidores. Como se ve, Morena difícilmente se convertirá en el corto plazo en la primera alternativa electoral de izquierda. Morena es López Obrador  y  depende por entero de su persona, de su condición física, y de que aparezca en las boletas electorales.

En el 2015 no habrá un desplome en las posiciones legislativas del PRD, pero si una marcada contracción, propia de las elecciones intermedias por la menor participación ciudadana. En ese tipo de elecciones la izquierda experimenta una  drástica reducción de espacios. Por ejemplo, el PRD en las presidenciales de 2006  obtuvo 126 diputaciones federales, contra 71 del 2009, aún con Obrador en sus filas.   Por lo anterior es de esperar que en el 2015 obtenga menos de los 101 escaños que tiene hoy.

En ese escenario, y sin AMLO en las boletas,  Morena  puede obtener una votación más que suficiente para revalidar su registro, pero no para superar el PRD. Ya lo hemos visto antes. En el 2018 lo predecible es que se repita el fenómeno de Cárdenas, de gran fuerza en su primera intervención y  declive en  las siguientes. Cárdenas mantuvo una base estable de votos en sus 3 candidaturas presidenciales, aunque con porcentajes menores en relación a la participación electoral total.

López Obrador logró 35% en el 2006, y 32% en el 2012. Ahora sus posibilidades, y las de Morena, dependen  básicamente de su salud, y de la viabilidad de un acuerdo amplio con la izquierda. Pero no tiene  la intención de aliarse con el  PRD,  al que intenta derrotar.

Es muy remoto que Andrés Manuel con Morena vuelva a  alcanzar los  niveles de votación que obtuvo en 2006 y 2012, ocasiones en las que  encabezó  coaliciones competitivas  con todos los partidos de izquierda, como su candidato común a la presidencia. Es cierto que en 2018,  si la salud de López Obrador  se lo permite y  lo postula Morena por su cuenta, el panorama para el PRD se complica,  pero no de forma dramática,  como  aventuran algunos politólogos.

El PRD es un partido arraigado en anchos sectores de la población, con presencia territorial nacional, de múltiples  liderazgos, y dispone de una estructura institucional que salió fortalecida de su proceso de renovación interno del 7 de septiembre, el más ordenado y concurrido en su historia,  que fue organizado por el Instituto Nacional Electoral.

Quizá  Andrés Manuel por si mismo podría obtener más votos que los candidatos de otros partidos de izquierda en caso de que ésta participe dividida en  2018,  pero no gana, y muchos electores votarían de forma diferenciada entre el aspirante presidencial de Morena y sus otros candidatos.   Hay una tendencia de  ese sentido.  En 2006 y 2012 el voto para candidatos a diputados de la izquierda, teniendo a López Obrador de aspirante a presidente, fue de 29%,  por debajo de los porcentajes obtenidos por él. La gente vota por AMLO, no precisamente por el partido que lo postula. En la disputa López Obrador vs. PRD  los dos salen debilitados, y la izquierda  pierde.

*Militante del PRD, ex diputado local en Durango, ha ocupado cargos directivos en dicho partido, fue colaborador de kiosco.

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