Cercando al país

24 septiembre, 2014 § Deja un comentario


Jorge Villalobos

Uno de los planes de los Estados Unidos -ni duda cabe- es presionar a México para lograr que entremos en una etapa de desestabilización para así justificar una intervención e incluso la imposición de un gobierno federal a su servicio, y para ello van moviendo piezas que, ignorantes como son los gringos de muchas de las reacciones de último momento de los mexicanos, pueden alterar sus planes hegemónicos y eso les preocupa a los vecinos norteños.

Por eso es curioso que una empresa independiente de encuestas llamada PewResearch (1), ubicada en Washington, publique con puntualidad las inconformidades de buen número de compatriotas en torno a la figura de Peña Nieto, de su mandato y hasta de las (contra)reformas estructurales que tanto favorecen a los gringos. Y no es porque los datos que inician señalando que un 70 por ciento de los ciudadanos desaprobamos la conducción del gobierno federal sean mentira, sino que llama la atención que hasta no lograr todas las aprobaciones que venía exigiendo el vecino del Norte las lisonjas al régimen Peñista abundaban.

Existe un férreo rechazo, dicen allá, del manejo de la economía; no se acepta la reforma energética y dentro de ella la participación de inversionistas privados en la explotación. La percepción, afirman los de PewResearch, es “impopular”, lo que afecta la imagen positiva que se fabricó en el extranjero. Reprobaron también el nulo combate a la corrupción política y a la inseguridad. Por regiones, en el Sur mexicano las inconformidades se manifiestan en el 73 por ciento de los habitantes; en el DF, son el 78 por ciento y en las áreas rurales, 71 por ciento. Por lo que respecta a los diputados, su popularidad e imagen van en abierta picada y ya no suman ni siquiera al 30 por ciento de la población en favor de su labor legislativa.

Esta calificación, junto a otras que surgen de encuestas hechas por empresas mexicanas y editoriales de medios, muestran de manera permanente que el gobierno de Peña Nieto no es aceptado por buen número de ciudadanos y por lo tanto carece de respaldo. Han sido los tejes y manejes políticos de las cúpulas partidistas las que lograron que fueran aprobadas sus reformas, de ahí que la aplicación de cualquier tipo de consulta popular evidenciaría en toda su magnitud la debilidad del actual régimen. Pero, para llegar a estas cifras vaya que hay respaldo y en todos los renglones: siguen sin materializarse las promesas de mejoría en los niveles de vida, salarios justos, viviendas dignas, calidad educativa, empleo, etcétera. Y, si ese incumplimiento se da relacionado con la etapa de campaña, los que se vienen sumando a partir de las promociones de baja de tarifas de luz, gasolina, gas y servicios telefónicos para lograr la aprobación de las reformas a través de los medios de comunicación, han incrementado notablemente el malestar popular.

Las empresas que han sangrado brutalmente la economía familiar tienen toda clase de apoyos que llegan, incluso, a los ofrecidos por la Suprema Corte de Justicia. Uno de ellos, el anatocismo (cobro de impuesto sobre impuestos) que otorga multimillonarias ganancias para los bancos, instituciones que dejaron hace mucho tiempo de apoyar a la industria, al comercio, al campo mexicano, porque nada los liga a México con el que consideran que no tienen absolutamente ninguna obligación. Sus cuentas y ganancias son para los países en donde están sus oficinas matrices. La lista sobre el manejo económico es harto conocida y sufrida: desempleo, bajos salarios, informalidad, pérdida del poder adquisitivo, fugas que tienen relación directa con actos de corrupción y en donde Hacienda está haciéndose responsable sin antes haber realizado ninguna investigación, lo cual reduce las entregas económicas a los Estados y repercute en todos los presupuestos que tienen que ver con la educación, la salud, etcétera.

Una prueba de lo anterior es la responsabilidad que adoptó Hacienda para pagar las pensiones y seguros de vida de los trabajadores ferrocarrileros con un monto de más 15 mil millones de pesos, y el de los seguros por 345 millones. Sobre el destino del dinero que se obtuvo por la venta de este transporte, los desvíos y la responsabilidad del líder vampiro Víctor Flores, se tendió una manta de impunidad inadmisible. Igual hicieron con las deudas de Pemex y de la CFE. Todo ello sin que de por medio se hablara de una investigación sobre los fondos o los malos manejos que se han venido haciendo. Las desapariciones de fondos de pensiones en el IMSS, en el ISSSTE, la quiebra de ambos institutos, son un secreto de estado que abunda el sentimiento de rechazo ante esa ola de corrupción permanente que cada sexenio se incrementa, es superior a la anterior, no existe ningún límite.

Esta corrupción galopante a la que no parece interesarle al gobierno ponerle freno, no presta atención al cúmulo de denuncias que diariamente se presenta como tampoco atiende el fondo de todas esas encuestas que no les resultan favorables y que ya debieran de preocuparles, se presenta en todos los ámbitos, incluso en el ambiental, en el del cuidado y la conservación y preservación de la naturaleza. El mejor ejemplo para esta afirmación lo encontramos en los daños causados por el derrame del Grupo México, del cual las propias autoridades reconocen que fue por un descuido de la empresa. Se cierra el asunto con esta aceptación y señalamiento y la imposición de una multa de 40 millones de pesos con un señalamiento al calce que refiere que se harán cargo de la reparación de todos los daños y, en caso de encontrar algo más serán multados hasta con 500 ridículos salarios mínimos. Los acuerdos de Germán Larrea -el capo mayor de ese grupo minero- con los presidentes son de sobra conocidos y han formado tal cadena de complicidades que lejos de cancelarle todo tipo de concesiones solo le aplican sanciones económicas que en nada ayudarán a reparar los daños causados.

Y para rematar con broche de oro: al momento de estar redactando este texto, se publica en medios laguneros que el gobierno de Coahuila no reclamará al gobierno de Texas los seis mil millones de dólares que fiscales gabachos informan fueron sustraídos fraudulentamente de los dineros públicos de la entidad… No. ¿Para qué exigir el dinero?, ya que eso significaría un litigio y, por consecuencia, investigaciones que podrían destapar la cloaca pestilente de la actual y pasada administraciones “moreiristas”.

Por todo lo anterior, no es extraño que los encuestólogos gringos y por ende la administración de Barak Obama, se encuentren más que “preocupados” por la “desatención” del gobierno de Peña Nieto al asunto de la corrupción gubernamental en todos los niveles, cuya repercusión en el ánimo de la población mexicana podría mandar al traste las recientes reformas, sobre todo, la energética; o acaso es precisamente lo que desean en Washington: irritación y más furia en los mexicanos contra sus gobernantes y sus partidos políticos, para llegar al grado de una desestabilización del país en todos los órdenes y así obtener argumentos “morales”, suficientes para una intervención abierta de las huestes del imperialismo yanqui. En un mundo como el actual, todo es posible.

(1)www.pewresearch.org

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Cercando al país en kioSco.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: