Niñas madres niñas

13 agosto, 2014 § 1 comentario


Jorge Villalobos

Observando en los paseos públicos y calles de nuestras ciudades laguneras a tantas y tantas menores de edad embarazadas y/o con bebés en el regazo o carreolas, e impelido por esto, reviso algunos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (Inegi), a vuelo de pájaro, encuentro datos más que alarmantes sobre la maternidad de jovencitas y niñas mexicanas. En algunas entidades del país como Coahuila casi una tercera parte de éstas, son madres antes de cumplir los 16 años y tienen de dos a tres hijos al llegar a los 21.

Ahora vemos abuelos que son de 32 años, porque el problema se hereda de generación en generación. Con tantas píldoras, dispositivos y condones, ¿cómo puede suceder esto? ¿Falta de educación, concretamente, de educación sexual? Algo hay de eso, pero creo que el meollo del asunto está en el desinterés o ignorancia de los padres y preponderantemente, en las campañas de control-mediáticas que no han funcionado… ahí está todo.

También observamos que los gobiernos, cuando proyectan implementar alguna campaña de planificación familiar o de concientizar a los jóvenes acerca de las relaciones sexuales y la paternidad-maternidad temprana; confían de sobremanera que los medios masivos de comunicación como la prensa escrita, la radio y principalmente la televisión, serán los instrumentos óptimos y más confiables para generalizar el mensaje y que penetre en la mente de la audiencia para modificar conductas, así como informar acerca de la responsabilidad en las relaciones sexuales de los jóvenes.

Sin embargo, la experiencia y la realidad nos dice que tales medios para llegar a la población no son contundentes ni modifican sustancialmente sus conductas, porque la televisión, como lo señala el comunicólogo Javier Esteinou Madrid: no produce efectos automáticos en el auditorio; no es una aguja hipodérmica que inyecta mecánicamente sus contenidos en los cambios de la población; que existen múltiples formas de interpretar por parte del auditorio los mensajes televisivos que recibe; que por parte de los emisores no existen efectos acabados sobre los auditorios como hemos creído en años anteriores; que la tv no es omnipotente para producir efectos mágicos; que normalmente refuerza tendencias previamente ya existentes en el seno de las comunidades; que la conciencia humana no solamente se reproduce por la acción simbólica de la televisión, sino por un conjunto más amplio de relaciones sociales y de redes culturales que impactan sobre la inteligencia y sensibilidad de los individuos; que su efectividad de convencimiento no depende totalmente de las imágenes que se trasmiten sino de otros procesos sociales complementarios… (1)

Esto en lo que respecta a los medios y la televisión, pero lo que también es preocupante es la instrucción escolar de los niños, que significa otra de las aristas del problema junto con la realidad de la mala educación de los padres acerca de la salud sexual de la familia, padres desinformados a quienes los niños imitan en actos y palabras. En el resto del país esta crisis —porque lo es— resulta más grave. Es común saber de niñas de catorce años con hijos de dos años. En 2011 hubo 480 mil muchachitas que se convirtieron en madres solteras.

A casi todas, sus familias las echaron a la calle. Ese año de 2011, de dos millones y medio de embarazos el 19.3 por ciento correspondieron a menores de edad. Naturalmente, el 83 por ciento de estas madres adolescentes no vuelven a la escuela. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición nos dice que el 23 por ciento de niñas y adolescentes de diez a 19 años tienen relaciones sexuales de manera rutinaria. De este 23, el 51 por ciento quedan embarazadas.

Estos datos confirman el fracaso de una sociedad en la formación de los hijos, el fracaso de la enseñanza del sexo seguro y el aislamiento y desinformación, cada vez más profunda, del mexicano. Es también, una derrota de todos los involucrados en el terreno de la salud y educación públicas, de todos los científicos sociales y de todos los medios de comunicación —especialmente la televisión— y de quienes trabajamos en ellos, porque nuestros mensajes, acciones y campañas acerca de la salud reproductiva y el control natal no surten el efecto deseado en la gente.

 

Nota:

(1) Dr. Javier Esteinou Madrid:www.razonypalabra.org.mx “Medios de Com.y Desplazamiento Educativo”.

 

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