¿Qué perfil de Magisterio se necesita frente al desastre nacional? Estilos y formas de la enseñanza para la liberación

16 junio, 2014 § Deja un comentario

 

Gonzalo Ibarra
(Profesor normalista de Gómez Palacio)

A la memoria del maestro José Luis Álvarez Serna

Para los que tenemos el orgullo de ser parte de las filas del magisterio progresista y comprometido con el pueblo, nos es significativo el enterar a la sociedad –desafortunadamente cada día más enajenada por los poderes fácticos- sobre la urgente necesidad de construir un colectivo docente con un perfil que de alguna manera contribuya con una filosofía combativa y con un proyecto educativo para la liberación.

Nuestro país tiene la tarea de que una nueva forma de pensar, constituida desde lo educativo, lo político, lo económico y lo social logre serenar y materializar los anhelos que desde hace muchos años perseguimos para ser felices como nación. El desplome, la inoperancia y la poca vigencia –en términos justos– del sistema económico neoliberal, son características que restan peso y razón de ser a una política global que ejerce y edifica producción sobre rodillas ensangrentadas. Nunca podremos justificar un modelo económico que fomente el bienestar para los opresores, nunca justificaremos una forma de pensar que genere ganancias, éxito y justicia a los villanos que fungen como personajes de la antigua telenovela frente a las relaciones sociales de producción.

–Así es este pinche mundo, la voluntad de Dios que no deja que uno salga pa adelante, aquí el que nace pobre, así lo entierran: y nosotros quesque somos de esos.

–No compadres, no es este pinche mundo ni la voluntad de Dios, es la bola de hijos de la chingada que lo manejan […] Un mundo maravilloso

Si se tuviera qué mencionar la profesión que ha contribuido a mover, desde la discusión, las ideas y la lucha social: bajando la tiza y levantando las armas para lograr estabilidad colectiva, no dudaríamos en decir que el magisterio nacional es la respuesta.

El líder, el orador, el legislador, el poeta, el gestor, el personaje que conoce a las mayorías relegadas porque viene de ellas. El maestro representa aquel ente que es raíz en los cambios porque su encargo es despertar a los pueblos de la ignorancia y formar frentes con cuadros que concienticen, informen, escuchen, hagan análisis y actúen con una propuesta que desquebraje lo que actualmente gobierna ilegítimamente a las mayorías sometidas por el Estado, por la iglesia, por los medios de comunicación y por una clase política entreguista.

Frente al desastre nacional, ¿qué estilo y qué forma de enseñanza se necesitan?, para que desde otra óptica se forme y concientice a las mayorías que sin estar físicamente encadenadas, son esclavas. La cultura del sometimiento general ha moldeado una figura errónea del magisterio nacional que la televisión se ha encargado de promover frente a la sociedad: existe un descrédito a los maestros que luchamos por causas y conquistas que quieren ser clausuradas y arrebatadas, Televisa y Tv Azteca domestican y a señal de axioma utilizan su autoridad visual para que en minutos, frente a una cámara y un micrófono recreen a modo lo que está mal y lo que está bien.

La pantalla chica etiqueta personajes nocivos y vanagloria al Estado que es más maldito y frívolo que Catalina Creel. Se satanizan las protestas, el descrédito de los poderes fácticos al magisterio progresista de la CNTE de Oaxaca y de Guerreroque, son catalogados como porros y mal educados por pedir condiciones dignas en sus centros de trabajos, ellos imparten clases en una enramada o bajo unas láminas, sin embargo protagonizan el “mal ejemplo”. Por otra parte, la fábrica de sueños y la señal con valor enaltecen y hasta difunden anuncios para dar gracias a nuestros flamantes ganapanes politiqueros, a pesar que se duerman en las sesiones, no asistan, ganen sueldos obscenos y entreguen al país en su mentira maquillada con una fachada de supuesta pluralidad y de consenso, llamada Pacto por México.

Yo trabajo en el sistema pero no para el sistema

Así, surge la necesidad de que el maestro cuente con un estilo que tienda a ser imitado por sus colegas y sus seguidores, un maestro libre, en todos los sentidos. Abajo necesita quedar el modelo caduco del maestro tradicional, mal humorado, veneno frente a los alumnos soñadores, críticos y creativos. Es una estupidez que la gente siga creyendo que el“buen maestro” radica en ser tibio frente a las injusticias, borrego de las instituciones, creyente acérrimo de los planes, programas y del libro de texto como monopolios del saber. Estricto, altanero, dictador, prepotente y cerrado al diálogo con sus alumnos y con los padres de familia, cosechador de último nivel de carrera magisterial por el cuánto ganará antepuesto a la vocación. De manera que México necesita formadores de conciencias que logren animar y convocar a los ofendidos por el mal gobierno. La tarea es mucha.

La escuela con énfasis capitalista fomenta la memorización en seco –o educación bancaria en ideas de Pablo Freire–, la reproducción mecanizada, ideal para los perfiles técnicos, el alumno es un número de lista inerte, uno enseña, el otro aprende, minimiza lo popular y culturalmente importante para proponer la apertura a una aldea global de libre mercado donde los que se instruyan en las aulas servirán de obreros para lograr jugosas ganancias para unos cuantos. También este sistema económico injusto da énfasis a materias exactas y a la lengua romance del imperialismo –lengua extranjera– y desdeño a materias de humanidades y ciencias sociales que generen debate, confronten la realidad, ejerciten el derecho a disentir y critiquen a los poderosos.

Incluso Elba Esther Gordillo en una entrevista –la última que le hizo Adela Micha—sacó la maestra combativa que llevaba dentro: […] yo no digo que no eduquemos para competitividad, yo no digo que no eduquemos para la productividad, pero los peores de todo, los más infames de todo son los que haciendo desvirtuar a un medio, por quererse apoderar de un negocio y por querer esclavos mexicanos ataquen a un medio –SNTE– que lo que le interesa, sí, que el gobierno tenga la rectoría de la educación, que cumpla con su deber que se revisen a las normales y a las escuelas privadas si están dando la calidad que merecen los mexicanos. ¿Es justo, que gente que da servicio en las casas tenga que ir a una escuela privada porque los medios le han vendido la idea que es mejor la escuela privada que la pública? ¿De quién son esas escuelas privadas?, ¿con qué autoridad hablan?, ¿con qué autoridad habla Claudio X González? Por Dios santo, ¿cumple los mínimos medios que reclama un desarrollo sustentable Kimberly Clark? Por favor, contra esos poderosos estoy y ni modo, si esos son los adversarios que vengan […]

Maestro luchando, también está educando

El Estado debe seguir apoyando la permanencia de nuestras escuelas normales ya que tienen razón de ser en el devenir cronológico, en ellas se han formado muchos maestros que han sido piezas determinantes para poder generar cambios radicales en lo educativo, en lo cultural, en lo político y en lo social. Qué hay detrás del ser y del hacer de José Santos Valdés, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, Jesús Galván, Félix Frayre, Rubén Castillo y Gerardo Alvarado: hay una formación crítica y social producto de una normal. Asqueroso fue escuchar como profesores normalistas que Elba Esther pidiera que se cerraran las escuelas normales y que los edificios se ocuparan para formar meseros, ¿qué gremio soporta tal comentario y más si es de su líder sindical?

 

Mientras exista la pobreza en México, las normales rurales tendrán razón de ser

El Premio Cervantes 2013, Elena Poniatowska nos platica en el prólogo del libro 68 del escritor Paco Ignacio Taibo II, cuál es el perfil social-pedagógico que le urge a nuestro país. Allí nos cuenta los días de Taibo “el profe”, alfabetizando y enseñando a contar para evitar que los patrones hicieran mensos a los obreros con la raya: […] A los quince años, Paco Ignacio (que Maricarmen su madre llama Paco Ignacín) comenzó a alfabetizar obreros en Santa Clara, Ecatepec a quienes encontró en condiciones infrahumanas. Para el adolescente fue un shock ver ese lodazal de barro químico donde tiraban los desperdicios. ¡Y allí en medio, los hombres! Las fábricas, eran empresas químicas y fundidoras. Los «compas» a los que alfabetizaba vivían en la miseria. Adriana Valadés, hija de un cuentista notable, Edmundo Valadés, también era maestra y todos los días sus alumnos llegaban a clase llagados por quemaduras de las fundidoras, porque no usaban equipo de seguridad. Paco Ignacio y Adriana descubrieron que el mayor interés de sus alumnos era aprender a leer y a escribir y hacer cuentas básicas porque les robaban en la raya. Los trabajadores llevaban su recibo a clase y les enseñaban a sumar, a restar. Paco Ignacio descubrió entonces un infierno dantesco, o a la mexicana: líderes charros corruptos parados en las esquinas los días de cobro para robarse los refrescos de la despensa que la compañía repartía a los trabajadores. Paco Ignacio y Adriana Valadés se enfrentaron a los patrones ultra canallas y se toparon de golpe y porrazo con aquello que llamamos injusticia social. De Ecatepec los sacó la policía a punta de pistola porque alfabetizar era pecado.

“Adriana Valadés no volvió pero Paco Ignacio sí. En 1968, Paco Ignacio ya llevaba un buen tiempo haciendo trabajo político. Fue espartaquista con Armando Bartra, Martín Reyes, Renato Ravelo, todos seguidores del gran José Revueltas. Hicieron un largo trabajo de organización en la preparatorias en los sesenta y el Movimiento Estudiantil los pescó en Ciencias Políticas. El movimiento empezó el 26 de julio con una redada en la cual detuvieron a nueve extranjeros sólo por el hecho de serlo, para inventarse el «complot internacional» que tanto gustaba al Estado Mexicano de aquella época. La toma de la Universidad por el ejército fue un escándalo y Taibo II se encontró con la agravante de ser todavía español. «Tenía que cuidarme doblemente y me preguntaban de dónde era y yo decía que del norte pero no especificaba si del norte del país o de España».

“En ésa época, la del 68 conocí a Paco como líder. Destacaba en las marchas porque brincaba muy alto, era muy elástico y alzaba el brazo: «Este puño si se ve». Gritaba a voz en cuello: «Díaz Ordaz hocicón». Era el más conspicuo. También pintaba bardas en la noche. Pensaba que nada era mejor que la injuria.

“Había participado durante seis meses, durante 1967, en unacampaña maravillosa que se hizo en las colonias ferrocarrilerasde la ciudad de México en una enorme campaña pro libertad deDemetrio Vallejo el gran líder ferrocarrilero encarcelado duranteonce años y medio. También se solidarizó con el españolVíctor Rico Galán, amigo de su padre y le impactó su detención.¿Cómo entendía Paco Ignacio, estudiante de CienciasPolíticas, el mundo antes del 68? Se dio cuenta de que vivía enuna «sociedad que no tiene oxígeno», rodeado por todos ladosde doble lenguaje, de mentiras, de una explotación inmisericorde,de ilegalidad. México tenía una Constitución a la que elgobierno no le hacía caso. Vivía con reglas propias, unas para losbarrios obreros en Ecatepec, otras para la clase en el poder. APaco Ignacio, la Universidad le quedaba chica, las brigadasdominaron el Valle de México y adquirió una notable capacidadde indignación al entrar en contacto reiterado y permanente conuna población de escasos recursos.

“Paco se hizo un gran orador en los barrios, en las fábricas.Aprendió a subirse a los postes y a hablar el lenguaje de lagente, a explicar problemas complicados de manera sencilla ydescubrió muy pronto que la clave de un buen discurso es contarlo que se cree y lo que se ve. En el 68 formó parte de la brigadade una oradora callejera excepcional MaricarmenFernández, hija de Carlos Fernández del Real defensor de presospolíticos. También subía Paco a los autobuses con un cuateque llevaba un instrumento musical melodión, una especie deguitarrita, que tocaba canciones mientras él arengaba a los viajeroscon su oratoria incendiaria”.

Con esa convicción, con esa fuerza y con ese acompañamiento en nuestros días de estudiantes en la Escuela Normal Superior de la laguna Cursos Intensivos, el gran José Luis Álvarez nos enseñó –al igual que el prólogo del libro 68 que le escribió Poniatowska a PIT II-que con su ejemplo, todo aquel hombre en su humildad, su sinceridad y su congruencia demuestre qué lo construye: puede trascender en las memorias colectivas.

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