Política televisada: 3 apuntes

3 octubre, 2013 § Deja un comentario


Bun Alonso

De nueva cuenta la televisión sigue marcando el camino del discurso político en México; pero su influencia en el marco de la política nacional es sólo uno de sus tentáculos que inciden en la realidad social del país, pues se vuelve inevitable asegurar que la televisión es un aparato que en su mayoría de las veces es utilizado para perpetrar el régimen económico y el ideológico.

En este caso nos enfocaremos solamente a tratar de averiguar cómo es el matrimonio entre este medio de comunicación y la política oficial, aunque al analizar esta relación nos daremos cuenta de que está salpicada del trabajo ideológico ejercido por la televisión.

1. De los orígenes

El primer canal comercial de televisión en México fue la señal de XHTV-TV Canal 4, ahora conocido como FOROtv. Fue inaugurado el 31 de agosto de 1950, y un día después se estrena con su primera transmisión: la lectura del IV Informe de Gobierno del entonces presidente Miguel Alemán, uno de los “cachorros de la Revolución” y caracterizado por llevar a cabo una política antiobrera.

Fue así como la televisión mexicana nació unida al poder político.

2. Del mensaje

Teniendo en el campo de juego a tres medios de comunicación de acceso básico: la televisión, radio y periódico; es fácil asegurar, sin necesidad de ir a estadísticas (pues por el momento no las necesitamos), que la tv es la de mayor acceso por la población mexicana. Entonces, estamos diciendo, que la pantalla chica ejerce mayor influencia de decisión, decisiones que van desde personales dentro del ámbito sentimental hasta el ámbito político. Cuyo resultado final a la hora de elecciones electorales son una mayoría de votantes tele-guiados, como los llamó Giovanni Sartori.

Si nos enfocamos solamente en los votantes y tomamos como ejemplo concreto las elecciones presidenciales del año pasado (2012) e ilustramos mejor este caso con una encuesta realizada por la empresa Defoe sobre la influencia de la televisión en la decisión del voto1, observamos que un 65% de los encuestados aseguró que la publicidad de los candidatos transmitida por tv les ayudó a decidir su voto y que de ese 65% un 44% votó por Enrique Peña Nieto.

Pero quedarse sólo en el voto sería permanecer nada más en el resultado olvidando su proceso. El mensaje transmitido a esos votantes fue uno muy específico: el candidato político mismo. Él o ella es el mensaje. El político no asiste a televisión para dar su mensaje sino que él mismo lo es, como lo ha afirmado Sartori y nosotros lo podemos comprobar actualmente. Y es que mediante este medio las elecciones se personalizan, pues en la pantalla vemos personas y no propuestas junto consus programas para llevarlas a cabo. Se vuelve más importante el rostro que el discurso. Y cuando el personaje en cuestión habla, lo hace muy limitado de tiempo, tal y como lo vimos en los pasados debates de los candidatos presidenciales. El objetivo que tiene la televisión al transmitir política es crear grandes personalidades en vez de mostrar al sujeto con su programa político.

3. De contradicciones

Una aparente contradicción entre esta relación pero que al mismo tiempo beneficia a la política actual y a las empresas televisivas, es que la televisión cada vez aísla más a las personas entre sí, provoca que se pierda el sentido de comunidad induciendo una visión individualista y de competencia; también se pierde el sentido de público y de multitud, pues cada individuo es constantemente hecho preso de sus emociones al grado de impedírsele pensar por sí solo mientras que es expuesto a una sola visión, un solo discurso. Pero al mismo tiempo nuestro aparato televisor nos bombardea con mensajes de democracia y de paz; nos induce, sobre todo en épocas de jornadas electorales, a participar activamente en la política local y nacional por medio del voto y nos habla de nuestros deberes de ciudadanos socialmente comprometidos.

El detalle está en que para lograr todo lo que la tv dice que tenemos que hacer para convertirnos en ciudadanos partícipes de esta supuesta democracia, pues tendríamos que portar la capacidad del trabajo en equipo, saber crear lazos de solidaridad, haber recibido una educación para la recepción de los medios, es decir, tener la costumbre y necesidad de consultar varias fuentes de información y anteponer diferentes puntos de vista con el objetivo de adquirir un propio razonamiento crítico. Pero, vaya sorpresa, la televisión educa para, precisamente, todo lo contrario. La misma forma de producir televisión se convierte en grillete del mensaje que ésta lanza sobre democracia y participación ciudadana. Es una contradicción, de ésas tan propias de este sistema capitalista.

Nota:

  1. http://defoe.com.mx/2012/07/cuanto-influyo-la-tv-en-el-voto-caleidoscopio-electoral/

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