Reforma Educativa: del linchamiento mediático al desconocimiento total

12 septiembre, 2013 § Deja un comentario

Nos encontramos a las puertas de otra privatización y más perjuicio a la sociedad

Por Daniel Maldonado (dems64@hotmail.com)

 «El problema es que los orquestadores de mentiras cuentan con altavoces potentes, con decibles que ensordecen. Noticieros radiofónicos matutinos, vespertinos, nocturnos. “Mesas de análisis” televisivas, periódicos, revistas, páginas de internet, canales que llegan a casi la totalidad del país, propaganda oficial, correos virales…». “La CNTE, causa de todos nuestros males”, Juan Pablo Proal.

Lo que me resulta más preocupante acerca del conflicto magisterial encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE, no confundir con el Sindicato, aunque se van sumando a las protestas miles de miembros a espaldas de los dirigentes de éste) es el desconocimiento acerca del contenido, particularidades y alcances de la Reforma Educativa y la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD).

Los ciudadanos padecemos linchamientos mediáticos, condenas reiterativas y escandalosas, abultadas expresiones de odio contra los maestros de la coordinadora y sin embargo no tenemos una mínima información acerca de los motivos de la protesta, el contenido específico de la LGSPD, las condiciones de la educación en los estados de donde proceden quienes a ella se oponen, ni el básico ejercicio periodístico que otorgue respuestas. Si acaso TV Azteca brindó, para quienes padecemos los canales de la televisión abierta, cuatro minutos a los profesores a finales de agosto debido al bloqueo de las instalaciones de la televisora y a la exigencia del derecho de réplica; bloqueo que se repitió en Televisa sin resultados. Cuatro minutos apenas, repetidos en Canal40,  contra el alud de opinadores, textos y expresiones que ametrallando califican a los maestros como “vándalos, bárbaros, flojos, pobresores, peligro para los ciudadanos, opositores al desarrollo nacional”. Cuatro minutos apenas para otorgar una falsa rúbrica de pluralidad y proseguir con el habitual linchamiento, reprobación y ataque a la protesta social, agresiones a la empatía o comprensión que se pudiéramos tener con quienes marchan y se manifiestan ante la destrucción de sus derechos laborales básicos, contra una reforma llamada educativa pero centrada en lo laboral y poco o casi nada en los problemas de la educación en México. Si bien otros canales y espacios otorgaron alguna entrevista y declaración, el alcance de las señales y las restricciones geográficas de su frecuencia las hacen inaprensibles para el telespectador promedio. 

La descripción de este procedimiento inquisidor está pormenorizada por el periodista Jenaro Villamil en su texto “La CNTE, manual mediático para inducir al odio”, disponible en el portal http://www.homozapping.com.mx: entrevistar automovilistas iracundos; inundar con calificativos, juicios y estigmas en vez de la descripción de las demandas, las posiciones de los actores o la particularidad de los hechos; fabricar una sensación de caos y amenaza local que se amplía a todo el territorio nacional; incitar el racismo; privilegiar la declaracionitis y la opinionitis: en vez de describir y explicar los hechos, unificar las voces de condena y odio sin tocar el fondo del asunto; sobredimensionar los sucesos (escandalizarse por las pérdidas económicas pero omitir el despilfarro gubernamental: «¿Por qué los mismos comentaristas que se rasgan las vestiduras por estos 4.5 millones de pesos –en pérdidas– no se alteran con los 200 millones de pesos que cada coordinador legislativo administra de manera opaca y unilateral? ¿Por qué son “delincuentes” éstos –los profesores– y no los que desfalcan al Congreso?»); invisibilizar a los opositores convirtiéndolos en una masa anónima; mezclar problemas distintos: ir contra la reforma es defender “privilegios e intereses”: «Si los maestros no quieren un modelo único de evaluación entonces son enemigos de ser evaluados, por tanto, malos maestros que abandonan a los niños en las aulas».

Todo este proceder, carente de análisis, sobriedad y documentación, cumple con las tácticas y herramientas propagandísticas gubernamentales dedicadas a la manipulación emocional y la adhesión a las posturas oficiales y a las mentiras difundidas en horario triple A: Joaquín López Dóriga “explicando” en su noticiero nocturno los motivos de los profesores, motivos que eran lo opuesto a los siguientes argumentos de los maestros: la amenaza de privatización en la educación pública, el castigo a la disidencia de la coordinadora, la destrucción del carácter gratuito de la educación y de los libros de texto, el servilismo ante el poder realizado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación –SNTE–, el que los profesores hayan aceptado ser evaluados tomando en cuenta las mesas, discusiones y conferencias en las que se había trabajado, mesas que fueron desechadas en el Congreso donde de nuevo se votó en fastrack y a espaldas de los principales implicados; la amenaza de despidos sin responsabilidad para la autoridad, el jugoso negocio que representan las evaluaciones, limitar la intervención de las Juntas de Conciliación y Arbitraje como del Poder Judicial, cancelar los derechos laborales y sindicales de los maestros al reducir sus contratos a meros acuerdos administrativos, el despido automático después de tres exámenes fallidos y el despido inmediato si el maestro se opone al sistema de evaluación en su conjunto.

Incluso después de la aprobación en la cámara baja, anuncios acerca de la retirada de los maestros aparecieron en medios escritos y electrónicos de la capital mencionando el fin del conflicto, expresiones que celebraban la negociación exitosa en una ciudad y un país donde las jornadas de protestas aumentan y tienen adhesiones de otros movimientos: «Información a gritos que celebraba la salida de los maestros, el desalojo, la buena marcha de los acuerdos políticos y el manejo pulcro de éstos, resultó totalmente falsa» (“Persisten mentores en su lucha”, Lilia Arellano, Por Esto, 4-septiembre-2013). De nuevo atestiguamos el abismo entre la realidad y la visión mediática donde un promocional de gobierno nos muestra a un profesor con más tipo de galán y aventurero de película joligudense que con fisonomía de profesor cotidiano.

 

¿Y a todo esto,  qué es la CNTE y a qué más se oponen los maestros disidentes?

En nuestro país se consideran “privilegios laborales” la adquisición de condiciones que son esenciales en otras naciones no dedicadas a ser fuente colonizada de materias primas, recursos económicos y mano de obra barata y explotable hasta la esclavitud; países con modelos económicos enfocados a la seguridad y el bienestar social de las mayorías o naciones donde las luchas de los trabajadores y de la sociedad han obtenido conquistas históricas. Acostumbrados al abuso, a la pelea por el ingreso mínimo en un entorno de galopante y cada vez mayor pobreza y desempleo, los trabajadores mexicanos aceptan tratos degradantes, amenazas, cooptaciones, eligen el silencio, la sumisión, el sometimiento, la humillación, la comodidad, la omisión, el miedo a la pérdida del trabajo.

Contra tales abusos los sindicatos y las organizaciones de los trabajadores resultan unidades agrupadas de defensa. Por desgracia la cooptación y entronización de los líderes, convertidos en multimillonarios gracias a la corrupción y al cobijo del poder; la incorporación del sindicato al entramado gubernamental como agente de control de los trabajadores e instrumento para el manejo político-electoral, y gracias a las modificaciones de la ley laboral, el gobierno en turno ha tenido en el charrismo sindical aliados para controlar y devastar la exigencia de derechos. Contra este contubernio aparecen secciones disidentes que buscan recobrar el carácter contestatario y de balance en la relación obrero-patronal. En el sitio de internet http//:cntrabajadoresdelaeducación.blogspot.mx, se nos dice que la CNTE es: «Una organización de masas conformada por los trabajadores de la educación democráticos del país, independientemente de la burguesía y su estado, del charrismo sindical y de cualquier organismo político, es decir, no es propiedad de nadie más que de los propios trabajadores de la educación. Es un frente de clase, porque participan en ella trabajadores de la educación que aceptan el principio universal de lucha de clases, independientemente del color, sexo, credo religioso e ideología política; lo fundamental, es que estén dispuestos a luchar por sus intereses de clase, por la solución de sus demandas económicas, sociales, laborales, profesionales y políticas. No es anti-partido, al contrario, respeta la libre militancia de sus miembros en cualquier organismo político, pero aclarando que es de carácter individual y que respete las decisiones e intereses del propio movimiento. La CNTE aglutina a las masas conscientes y su objetivo es reconquistar al SNTE, para que sirva a los intereses de las bases y no los de la patronal. La CNTE no es otro sindicato, tampoco otro CEN –Comité Ejecutivo Nacional–, es una organización de masas, no de membretes, que lucha al interior del SNTE por su democratización».

A la CNTE se le atribuye haber formado parte de las protestas de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y su organización en plantones, marchas y métodos de protesta, producto de esta participación, es metódica: en el plantón del Zócalo capitalino estuvieron distribuidos en la plancha por estados, el tránsito entre las carpas y secciones fue controlado, se crearon comisiones para  la limpieza, seguridad, abastecimiento de víveres y relevos de profesores en disidencia que regresaban a sus estados, las asambleas y reuniones rectificaban los planes concebidos meses atrás; en las marchas se rodea y controla a quienes empiezan a generar violencia, aunque eso no evitó el zafarrancho en la cámara de diputados (quienes hemos participado en una marcha o movimiento de protesta sabemos lo fácil que resulta que la multitud se deje llevar por el impulso agresivo). Si bien las incomodidades y efectos a corto plazo de una protesta social masiva son notables, debemos tomar en cuenta que a largo plazo las políticas y decisiones gubernamentales que generan la protesta resultan más dañinas y con efectos en varias generaciones. El motivo de la protesta de los profesores, además de lo citado líneas arriba, es el carácter de reforma laboral que reconoció el secretario de educación pública Emilio Chuayffet, personaje cuyas declaraciones muestran su nula visión y capacidades para el cargo, dado que usó un tono despectivo para referirse a los maestros y aseguró que su función no tiene que ver con los sindicatos o el terreno laboral, sin olvidar que es un personaje cuya trayectoria política y formación tiene episodios oscuros y no es ni un hombre de letras, un especialista en pedagogía o al menos un maestro forjado en el trabajo diario en las aulas.

No es una reforma que, como su nombre lo indica, se centre en lo educativo: las condiciones precarias de las escuelas y la infraestructura, los programas y materias, la pedagogía, la influencia de las particularidades sociales, económicas y culturales en cada área geográfica, principalmente las zonas más abandonadas del país en los estados de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán; no va contra los vicios del sindicalismo magisterial, no contempla a las autoridades educativas ni las raíces estructurales que producen maestros reprobados educando a alumnos que reprueban. Al contrario. Debemos recordar la eliminación de materias, la sobrecarga de trabajo, la simplificación de los textos didácticos y el episodio reciente donde se editaron libros de texto gratuito con errores ortográficos e inconsistencias en sus contenidos. A este punto hay que agregar que si los profesores están reprobando es porque el sistema educativo falla en la formación y actualización, son fallas en conjunto y estructura que la reforma no tomó en cuenta, como no tomó en cuenta el gobierno la intención de los maestros para ser evaluados por sus pares docentes. John M. Ackerman en su texto “Aulas llenas”  (www.johnackerman.blogspot.com) coincide con los analistas que señalan cómo “se logra  más con la remoción del secretario de educación correspondiente que con el despido de los miles de maestros a quienes los funcionarios han fallado al no prepararlos correctamente”.

Asistimos de nuevo a otro golpe hacia las organizaciones sociales, un garrotazo cuyo objetivo es lucrar con las evaluaciones, someter a los profesores, bajar el nivel educativo, convertirlo en oportunidades de negocios y desmoronar el movimiento magisterial. Un ataque a la educación pública cuyos fines beneficiarán a una red empresarial encabezada por Claudio X. González, presidente de la fundación Mexicanos Primero (los creadores del efectista  documental “De Panzazo”) y vicepresidente corporativo de Televisa, impulsor de Fundación Televisa y las causas pseudofilantrópicas del consorcio.

El actual linchamiento a los profesores me hace pensar en una paráfrasis del texto de Martín Niemöler: primero eliminaron a los del SME y yo no dije nada, luego fregaron a los profesores y yo no dije nada, antes nos pasaron la reforma laboral, de pensiones, del IMSS, del ISSSTE, de vivienda, y otras y yo no dije nada; ahora que la reforma laboral y la fiscal me han empobrecido, me doy cuenta de que toda decisión me afecta y tengo que actuar.

La educación padece una gran cantidad de problemas de origen estructural que la reforma profundizará. Pensar que hará algo positivo un gobierno encabezado por personajes sobre los que pesan acusaciones de crímenes diversos y nexos con organizaciones de crimen organizado no es sólo ser ingenuo, es ser partícipe del engaño y es celebrar a los verdugos cuyos lineamientos y acciones están bajo las instrucciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, además de la corporatocracia nacional e internacional. En lo cotidiano asistimos al desmantelamiento de los derechos básicos y de cualquier posibilidad de bienestar social presente y futuro. La educación, como otros temas, no será tomada en cuenta como un motor de progreso en un país cuyos gobernantes trabajan atrincherados, protegidos por la fuerza pública, contra el bienestar de las mayorías y empecinados en un modelo económico que ha probado ser generador de malestar, decadencia, resquebrajamiento del tejido social, pero benéfico para la clase político-empresarial sumergida en verdaderos privilegios y boyante de corrupción y negocios al amparo del poder.

Más tarde que temprano los perjucios de las mal llamadas reformas nos afectarán en lo individual (ya lo hacen en general) y nos veremos obligados a participar. Y agárrese, porque ahí viene la reforma fiscal y la energética: más impuestos y la devastación del sector energético como manantial de oro negro para la economía nacional con su natural aumento en la pobreza, el crimen, el malestar masivo y la degradación de la vida cotidiana. Y que conste que no soy apocalíptico, sólo hay que ver los hechos y reconocer qué detonarán. Hoy los maestros son los satanizados, mañana usted podría estar en su lugar.

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