Lenguaje e idolología en los medios de comunicación

8 mayo, 2013 § Deja un comentario

Por Ana Laura Castillo Hernández

 Los medios de información y de comunicación al igual que la escuela, la iglesia, el arte, la ciencia, etcétera; jamás son neutros, aunque suele apelarse a que son laicas, que son en base a la razón, que solo buscan entretener o que no representan posiciones político-ideológicas. No hay nada mas ideológico que los programas que se transmiten a través de estos medios y el lenguaje juega un papel fundamental  para transmitir y reproducir una determinada ideología, en este caso una ideología dominante, que conlleva determinadas formas de entender y actuar en el mundo y de cómo nos relacionamos con los demás.

Si partimos de la idea de que con la lengua no solo se nombra el mundo sino se construye cada vez que hablamos. Entonces habrá que poner atención a lo que se dice y nombra por medio del lenguaje en las televisoras, puesto que  lo que se diga en una telenovela, noticiero, programas infantiles, caricaturas, publicidad etcétera; remite a una ideología que obedece a un poder, en este caso al poder de quienes son dueños de los medios de comunicación masiva y que mantienen intereses político-económicos, que reproducen  y mantienen por medio de estos instrumentos de comunicación.

El término de ideología fue elaborado en primer momento por Destutt de Tracy, posteriormente Marx le da un sentido diferente, entonces la  ideología pasa a ser el sistema de ideas, de representaciones, que domina el espíritu de un hombre o un grupo social. La ideología es una “representación” de la relación imaginaria de los individuos con sus  condiciones reales de existencia (Althusser, 1999). Y que sea relación imaginaria, no es porque no se de la relación de una idea con la realidad, sino porque no es evidente, porque refleja relaciones inexistentes en la realidad, porque muestra como una mujer pobre y siendo sirvienta puede algún día llegar a casarse con el patrón o un guarda espaldas siendo bueno, puede que su jefa se enamore de él. O puede que en una situación  de carencia económica o problemas familiares, rezarle a la virgen sea la causa de un milagro y todo se solucione. Esto es lo imaginario de la relación, lo real es que los que vemos la televisión, tenemos problemas económicos, sociales, que existen personas que tienen trabajos muy mal pagados y siguen jodidos, aunque sean buenos y creyentes.

Lo real es que existen clases sociales unas pobres que ganan un mínimo salario y otras ricas qué manejan la mayor parte de los recursos y de los capitales a los que se pueda tener acceso, pero estas relaciones no se muestran, lo real es que la privatización de los recursos naturales beneficia a unos cuantos, pero se nombra como un beneficio para la sociedad, ocultando las diferencias sociales. Se nombra en la televisión algo sobre las drogas que afectan a los jóvenes o la violencia “del genero”, pero no se muestra de donde viene esa violencia, cómo existe un mercado que funciona y crece gracias al consumo de drogas y Estados Unidos es el primer consumidor; tampoco se nombra cómo la violencia hacia la mujer es una mínima parte de lo que engloba violencia de género y que por su puesto lo que se pregona en un programa, se contradice mil veces en otros programas, utilizando a la mujer como objeto sexual y como maniquí entretenedor.

En fin son una serie de presupuestos, de ideas, de realidades que se nombran y se reproducen en las televisoras, en los periódicos, la radio, por internet, etcétera; que claro su éxito no solo es por ser medios masivos, sino porque se entretejen siempre con otros Aparatos Ideológicos, que Louis Althusser llama a “cierto número de realidades que se presentan al observador inmediato bajo la forma de instituciones distintas y especializadas” como los religiosos, escolares, familiares, jurídicos, políticos, sindicales,  de información (prensa, radio, televisión., etcétera) y culturales. Pierre Bourdieu los llamo campos sociales, sin embargo también previo que “Un campo se vuelve un aparato cuando los dominantes tienen los medios para anular la resistencia y las reacciones de los dominados.” De tal manera que es difícil que percibamos esos aparatos puesto que es en la práctica cotidiana cuando ponemos en juego aquello que hemos escuchado y visto en la televisión o lo que nos enseñan en la escuela o vemos a través de los libros de texto “gratuitos”, la música que escuchamos  y las relaciones que establecemos desde la familia; desde este núcleo se legitiman las jerarquías  y las divisiones sexuales y sociales.

Todo lo que se nombra, mas si la intención es llegar a un gran público, hay que ponerlo a prueba también, Oliver Reboul menciona que no solo existen restricciones lingüísticas que definen como hablemos, es decir la estructura semántica, sintaxis, el buen hablar, etcétera; sino las coacciones de origen social que se ocultan  y que corresponden a coacciones ideológicas. Y su función es no solo dar a conocer sino hacer actuar, si la ideología corresponde a un poder dominante o hegemónico, lo que busca es que las personas actúen de cierta forma y no de otras.

 

Fuentes consultadas:

Reboul, Oliver. 1986. Lenguaje e Ideología. Fondo de Cultura Económica, México.

García Canclini, Néstor La sociología de la cultura de Pierre Bourdieu.

Althuseer, Louis (1999).  Ideología y aparatos ideológicos del estado. La filosofía como arma de la revolución. México Siglo XXI.

 

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