¿Leen los periodistas?

8 mayo, 2013 § Deja un comentario

(reseña)
Tina Morrison

Es bien conocido que el nivel académico en nuestro país, desde hace algunos años está estancado en cuarto grado de primaria, y ni qué decir del nivel cultural que posee nuestra querida nación, contando con sólo 2% de la población total como lectores asiduos. Francamente es alarmante, triste y enervante reflexionar acerca de estas cuestiones.

Es también del dominio público que la mayoría de  los exponentes de la información (“periodistas”) laguneros, tienen un nivel casi básico de cultura; el cual demuestran en repetidas ocasiones y casi con orgullo y soberbia al hacer uso de expresiones como “a mi punto de vista, en base a”, un léxico bastante limitado y una marcada preferencia por ciertas cuestiones tanto intelectuales, como políticas y sociales.

El caso que comentaré a continuación no es más que un episodio en el cual, una vez más, las personalidades más admiradas del gremio periodístico lagunero dan muestra de su escasa preparación.

Con motivo del día internacional del libro, el 23 de Abril, el ayuntamiento de Gómez Palacio, decidió organizar una mesa redonda el día siguiente, con el tema ¿Leen los periodistas? Se preguntarán ¿quién puede hablar acerca de esas cuestiones? Nada más y nada menos que los periodistas estrella de Milenio: Marcela Moreno, Ángel Carrillo y Walter Juárez, cuyas fotografías aparecen en el póster; menos otro ponente: Juan Noé Fernández, director del periódico Entretodos; es probable que el diseñador haya olvidado incluir su fotografía en el promocional.

La recepción del teatro se ve adornada por una mesa larga en la que se exhiben alrededor de cincuenta libros, algunos títulos llamativos, otros no lo son tanto. Suponiendo que se trata de un evento cultural, es común para un espectador asiduo a la literatura pensar que esos ejemplares están a la venta, sin embargo graciosa y ridícula decepción se lleva al preguntar al encargado el precio de algunos de ellos, obteniendo como respuesta: “sólo se exhiben para mostrar algunos ejemplares miembros de la biblioteca municipal”. Segundos después comienza a llegar la gente bonita, la gente famosa: entra con aire victorioso y de celebridad, la directora de información de Multimedios y Milenio Laguna, acompañada por un fotógrafo Marcela Moreno, aparte  rodeada de otras personas; a unos metros de ella, entra “el Loret De Mola lagunero”, el presentador del telediario, Ángel Carrillo; y al último (no debiera ser menos importante) con una entrada casi tan gris como su personalidad, llega el director de La Opinión de la Tarde (hoy llamado Express), Walter Juárez.

Los asistentes ocupan sus lugares dentro de la sala del teatro, que ya cuenta con un gran número de personas, en su mayoría estudiantes con uniforme que con sus simples rostros desencajados y fastidiados, reflejan que han sido obligados a asistir.

Entre halagos y piropos se presenta a la alcaldesa gomezpalatina, Rocío Rebollo y a la directora de cultura municipal, Renata Chapa. Ahora sí, parece que todos son amiguitos desde siempre y se tienen muchísimo cariño, pues cada frase que sale de la boca de uno para describir al otro está llena de flores y corazones.

Los informados panelistas se acomodan en los sillones dispuestos para el debate, se hace notoria una división entre los “multimedios” y “el financiero”. Algunos de los asistentes que conocen la trayectoria de los cuatro debatientes, aseguran que el único que vale la pena es este último, y se mofan de los posibles argumentos de los otros tres.

Como moderador actuó Edgar Salinas, iniciando la ceremonia con un comentario personal: nos cuenta que hace pocos días escuchó a cierta personalidad de CNN decir que los periodistas son incultos, y lanza la pregunta a los exponentes. Las respuestas van en el siguiente orden: Marcela, Walter, Ángel y Juan Noé.

Aunque el tema central era el cuestionamiento ¿Leen los periodistas?, los cuatro en escena, se fueron por otro lado y comenzaron a contar sus experiencias personales. Marcela asegura que para ella el acercamiento con los libros en su niñez, fue una experiencia traumática; dice que ella se hizo “fanática de la lectura” cuando entró a la universidad, ya que en su niñez no contaba con muchos recursos como para comprar libros. Alguien debió haberle informado a la señora Moreno que existen bibliotecas, y locales de libros usados en donde se consiguen muy buenos ejemplares clásicos a sólo 15 pesitos.

Toca el turno de Walter, el asegura que es amante de la literatura y que se inició en esta con las revistas de vaqueros, pero que un personaje que lo marcó fue Don Quijote de la Mancha “junto a su fiel amigo Sancho Panza”.

Cuando el micrófono es propio de Ángel Carrillo, cuenta que comenzó a introducirse en el hermoso mundo de los libros cuando fue necesario, es decir, cuando egresó y tuvo que estar parado frente a una cámara; aunque después invalidó su afirmación diciendo que en la universidad un profesor lo hizo asiduo a la lectura. ¿Antes o después “guapetón”?

Mientras tanto, Fernández nos lee un e-mail que hace poco le mandó su hija, ahora residente del Distrito Federal; en él, ella hacía gala y le agradecía al columnista el haberla hecho aficionada a la lectura. El veracruzano, también comentó que cuando niño en su casa “podía faltar un pan, podía faltar un litro de leche, pero siempre había libros”.

Conforme pasó la velada, se le tiraron muchas flores a la alcaldesa y al reportero cultural de Milenio, Ángel Reyna. En lo particular, es de llamar la atención cuando Carrillo recordó sus tiempos de universitario, en los que Reyna era su profesor, le da un codazo a su compañera y le pregunta: “¿recuerdas las clases de Ángel Reyna?” a lo que Moreno asintió. Una pregunta señora Marcela Moreno, según su servidora, el señor Ángel Carrillo es egresado del ISCYTAC (hoy ULSA), si en su casa no había recursos ¿cómo es que tomó clases junto a él en una universidad de paga?

Ambos pasaron por alto este hecho, y el presentador estrella siguió recordando que, en la universidad un catedrático le hizo leer la biblia, pero como él era “medio izquierdoso” no sabía ni qué pensar. Al concluir esa frase, una carcajada entre el público se hizo escuchar, y los típicos “¡sh!” no se hicieron esperar.

Se procedió a una sesión de preguntas y respuestas. Una chica delgada, morena con una larga cabellera negra y voz nasal, se para entre las butacas y comienza a hablar. Explica que tiene tres hijos y es normalista, que le gusta leer, y de pronto suelta la bomba: “La mitad de las que están aquí, vinieron a ver al señor Ángel Carrillo”. El personaje aludido hace gala de su falsa modestia, mientras se oyen gritos por parte de las muchachas con uniforme, acto seguido el comunicador se para, se dirige al proscenio y casi se da una vuelta, luciéndose y sintiéndose todo un galán. Disculpe usted si se me va una letra de más en la redacción, pero revivo el momento y no sé si reírme a carcajadas o llorar.

Siguen algunos otros cuestionamientos, uno en particular acerca de los libros que dan material para películas, a lo que Walter Juárez responde que él no los lee porque son muy gruesos, “todos esos como el señor de los anillos, no los leo, están así (hace el ademán con la mano, indicando que son muy gordos)”. Señor Juárez, ¿tiene idea de cuántas páginas tiene El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”? Me gustaría preguntarle: aparte del pasaje de los molinos de viento ¿cuál cree usted que es sumamente importante en la historia?

Se dejó en claro también que, el galán leyó la biblia… “bueno, sólo el Génesis y el Éxodo” a lo que el moderador citó a un escritor (cuyo nombre se le pasó a esta espectadora), que decía que esos dos libros, que por cierto son de los primeros, resumen toda la biblia, lo demás es mero comentario. Claro está, entonces ¿los otros 71 libros, incluyendo la vida de Jesucristo se reducen a un mero comentario? Ya veo, no por nada hay tanto ateo.

Según el señor Carrillo, estas especulaciones de que “el gobierno quiere tenernos estúpidos y el presidente quiere evitar que la gente lea” no son ciertas y no hay lugar para la manipulación mediática, eso no existe. No señor, no hay duda de que todo es limpio y transparente en los medios de comunicación mexicanos y como afirmó Marcela Moreno en una parte de la plática: la gente le dice a los medios qué información poner, la gente tiene la decisión de cambiarle de canal (como hay tantas opciones tan variadas), no comprar el periódico, o apagar la radio.

Siguieron algunos cuestionamientos más, se les cuestionaba cuáles libros recomiendan, y ellos respondían: “todos”; había comentarios en los que se les enaltecía y se les inflaba más el ego a los multimedios, ego que por cierto ya está por las nubes.

¿Leen los periodistas? No lo sé, nunca lo dejaron en claro. Pero aprendí que para un niño es traumático agarrar un libro, Ángel Carrillo es izquierdoso, Marcela no tenía recursos y por eso no leía, Walter adora a Don Quijote pero le da flojera leer libros gordos,  todos ellos son muy amigos de la presidenta municipal, la manipulación mediática no existe y el público tiene el control de la agenda de medios.  ¿Leen los periodistas?, en primer lugar son pocos en esta región y si nos confiamos a que estos son los periodistas, ya nos cargó el carajo.

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