La propaganda electoral institucional: la falta de sustancia como lavado de imagen

5 abril, 2013 § 1 comentario

La repetición de promocionales inunda los medios de comunicación

Por Daniel Maldonado (dems64@hotmail.com)

 En los medios de comunicación padecemos una andanada de promocionales que apelan a la desmemoria y a lo inmediato buscando realizar un lavado de imagen institucional, un procedimiento goebbeliano que con base en la repetición incesante, la tonada pegajosa y la simplificación publicitaria persigue sembrar en la colectividad la idea de una supuesta vía democrática existente, a esta campaña se le suma la exigencia de rendición de cuentas como los únicos métodos de participación ciudadana, junto con el argumento de la supuesta protección y defensa de los derechos políticos electorales.

Esto a pesar de los innumerables artículos y reportajes acerca de la compra y coacción del voto en las pasadas elecciones de 2012 –caso Monex, uso de tarjetas Soriana y compra de despensas de esta cadena para condicionar el sufragio, acusaciones de lavado de dinero con destino a las campañas, intromisión de Televisa al favorecer al candidato priísta, obsequio de miles de objetos como televisores, estufas, tarjetas telefónicas, memorias usb, y parafernalia diversa, sin olvidar la compra del voto en efectivo, el uso de las encuestas y la información manipulada, además de las acusaciones de ilegales transferencias de recursos públicos estatales, participación de grupos armados del narcotráfico, entre otros testimonios presentes tanto en el folleto de distribución gratuita “Fraude 2012”, así como en fuentes informativas como Contralínea, proceso, Reporte Índigo, periódicos diversos y en el reciente documental, disponible en youtube, Siempre en Domingo de la productora independiente Canal 6 de Julio–; y sin importar las omisiones y el solapamiento del fraude desestimado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y por el Instituto Federal Electoral (IFE, ahora rebautizado popularmente como el Instituto del Fraude Electoral) que a finales de marzo se ve envuelto en acusaciones de fraude patrimonial en la compra de un inmueble en el centro del país y cuyos miembros, tanto del TEPJF como del IFE, recibieron y obtienen bonos, salarios, recompensas y privilegios inalcanzables para los ciudadanos a los que perjudican traicionando la legalidad: el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, gana 3 millones 915 mil pesos al año, tiene un sueldo de 336 mil 250 pesos mensuales más prestaciones y un bono de 400 mil pesos por “fuerte carga de trabajo”; los magistrados del TEPJF tienen un sueldo promedio de 250 mil pesos mensuales, más privilegios, y un aguinaldo de 315 mil pesos.

Por esto debemos preguntarnos: ¿Es dable creer en instituciones cuyo lema engañoso es “vivimos la democracia” cuando sabemos que la vía del sufragio es un camino cerrado para las transformaciones sociales y que ninguna opción de cambio verdadero, así sea reformista –y no contrarreformista como el actual gobierno usurpador encabezado por corruptos–, no tiene ni siquiera una posibilidad mínima de asumir el control de las instituciones?

Sabemos que el respeto a la voluntad popular es nulo, que la apropiación y perversión de los partidos políticos está determinada por los intereses de grupos de poder económico político empresarial; reconocemos que el fraude es la norma y no la excepción cuando hacemos un recuento de los procesos electorales en la historia de México del siglo XX y del presente (los fraudes cometidos contra José Vasconcelos en 1929, Juan Andreu Almazán en 1940, Miguel Henríquez Guzmán en 1952, Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y Andrés Manuel López Obrador en 2006 y 2012 en las elecciones presidenciales y los numerosos casos de fraudes municipales y estatales); comprobamos que la televisión y los medios (propiedad de los grandes empresarios que cabildean para mantener sus privilegios a costa del empobrecimiento de las mayorías) concentran y dirigen la opinión pública para manipular las percepciones y mantener un estado de mentalidad infantil y una idea paternalista en los electores; simplifican la vida pública y el ejercicio de la ciudadanía que, al menos en el caso del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Coahuila (IEPEC), reduce a tres pasos señalados por una mano que es la calca de la publicidad del más reciente campeonato del club Santos Laguna, a la que acompaña una cancioncita pegajosa: “prepárate, conoce y vota” (sólo las propuestas, mas no las trayectorias ni la honestidad probada, es decir: realidades no, sólo promesas; superficie, no profundidad).

Si la propaganda gubernamental es “una herramienta de campaña permanente para justificar acciones y decisiones, explicar planes y objetivos, obtener legitimidad y convocar al apoyo de los ciudadanos (y) constituye una cuestión de relevancia social por el impacto real que esa forma de comunicación y lenguaje político ejerce en nuestras percepciones, pensamientos y comportamientos” (Propaganda gubernamental, tácticas e iconografías del poder, La Crujía Ediciones, 2011), necesitamos comenzar a identificar los procesos mediante los cuales se busca influir en los ciudadanos y comenzar a exhibir la forma en la que se manipula a través del poder mediático; redescubrir cómo la política y los procesos electorales han sido transformados en un producto más que se nos presenta con simplificaciones y maniobras publicitarias: protagonistas de clase media en los espots, estereotipos, apelación a las pasiones, empleo de argumentos circulares –el voto como única herramienta de injerencia, “si no participas no te quejes”, la exigencia de cuentas en omitiendo la organización popular, la dependencia de los gobernados, etcétera–, desaparición de la línea divisoria entre campaña y gobierno –“cada día es día de elecciones”–, el peso de la creencia mayoritaria, simplificación, la alternativa como algo indeseable o inexistente –condena a la opción de no votar–, uso de gente feliz, presentar opiniones como hechos, enfatizar principios morales, apelación bandwagon: haz como todos –técnica que presenta como inevitable un hecho e invita a sumarse a él–, apelación al temor, entre otras técnicas.

Además de una indispensable educación para la recepción de medios masivos de comunicación, tenemos que impulsar la idea de una nueva reconstrucción de la organización social básica para contrarrestar y eliminar la manipulación paternalista de los partidos políticos, el uso asistencialista de los recursos, la transformación de los mismos en cotos al servicio del poder económico alejados de las bases, y sobre todo concientizar a la población para que se dé cuenta de que el sufragio resulta, en un escenario menos turbio como el presente en nuestro país, apenas un paso para la constitución de una vida política verdaderamente representativa y benéfica para todos los ciudadanos.

El actual es un sistema electoral que está envuelto en la simulación y en el servicio a intereses particulares grupusculares en donde el ciudadano es sólo un peón con el que se lucra en tiempos electorales, un instrumento al que se mantiene en la pobreza para perpetuar el círculo vicioso de la compra del voto basándose en la necesidad inmediata, necesidad que es generada por las políticas regresivas y lesivas aprobadas por los falsos representantes populares (Contrarreformas Laboral, Fiscal, Energética, de Telecomunicaciones, etc.).

Si la vía electoral está anulada, el camino de la organización y la presión de las masas podría darle finalmente el carácter democrático que tanto se ha presumido pero que cada vez se anula en los hechos. Y si decidimos enterrar la vía electoral institucional existente no quedará sino la injerencia directa a través de los movimientos de masas, pensar en qué sustituirá el actual sistema de partidos. Al final las condiciones objetivas de empobrecimiento masivo nos obligarán a dar ese mayor paso. Preparémonos para el tránsito de la falsa democracia sufragante y nada representativa, a la verdadera democracia donde la participación es profunda y constante, siempre mucho más allá de los procesos electorales determinados. La educación y la organización horizontal siguen siendo las claves.

 

§ Una respuesta a La propaganda electoral institucional: la falta de sustancia como lavado de imagen

  • Mtra. Mònica Josefina Rangel Garcìa dice:

    La educación y la organización horizontal siguen siendo las claves… De acuerdo, gracias por compartir esto…
    saludos!

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