¡Falta más!

5 noviembre, 2012 § Deja un comentario

Juan Manuel Fernández

 “…eso significa que crees conocer mucho el mundo, pero ¿Conoces en verdad? Sólo has visto las acciones de la gente. Tus experiencias se limitan únicamente a lo que la gente te ha hecho o le han hecho a otros. No sabes nada de este misterioso mundo desconocido”

Carlos Castaneda[1]

De Mayo a Julio de éste año, a causa de las elecciones, me vi enfrascado de una manera casi obsesiva en lo que pasaba en nuestro país. Básicamente desde el internet, en donde bajaba  periódicos digitales que informaban lo que pasaba, desde la capital del país, o en periódicos locales. Busqué información o referencias desde el facebook  y el twitter, checaba las noticias en la televisión, en un iluso afán, ahora lo sé, de entender que estaba pasando y de saber cómo se movía la opinión del país y cuál sería su acción. Pero me perdí en una visión parcial, desde un solo referente, en dónde existen distintos contextos  que no alcancé a “ver”. Ahora, un poco de tiempo después, en que empiezo a recapacitar en lo sucedido, puedo percibir otra lectura del pasado, aunque sigue siendo una percepción parcial.

Partiendo de una alegoría diré que ese tiempo fue, como si, observando desde la ventana de mi cuarto viera pasar los sucesos cotidianos,  buscando entender lo que pasa en la ciudad, sin alcanzar a comprender siquiera lo que acaecía en mi vecindario.

Desde al año pasado o un poco más atrás, vía noticias,  se empezaron a “ver” señales de que el mundo estaba pasando los últimos tiempos de un sistema social agotado. La primavera árabe, los indignados, el movimiento americano en Wall Street, las inconformidades en Canadá, el problema económico en Europa, etcétera. encendían focos de alerta. Obvio que también se visualizaban las resistencias de quienes detentan el poder. Aparte de las represiones disfrazadas, la utilización de sus  instrumentos oficiales de control, los medios masivos de “des-información”. Sin embargo, no fue suficiente para ocultar un malestar globalizado ante la falta respuestas sociales, económicas y políticas acordes a las necesidades actuales de la población. Como respuesta a este intento de manipulación de los hechos, a su distorsión para presentar una “realidad”,  surgió el uso de las redes sociales. El internet se convirtió en el medio de comunicación e información de aquellos que no tienen poder de modificar las condiciones sociales, pero con capacidad de entender lo que sucedía y denunciar el ocultamiento y las falacias con que pretendían esconderlo. Eso se podía percibir en las noticias, aún en los medios coptados.

En nuestro país, el surgimiento del movimiento #yosoy132 fue algo impactante para un segmento de la población, básicamente personas que cuentan con internet,  redes sociales, que empujados por un creciente malestar por las condiciones en que se vive desde hace tiempo, se movilizaron con  disposición, e interés por mejorar la situación actual,  abordando las  circunstancias sociales desde otra perspectiva, la de la base, desde la visión de piso de quién no tiene el poder pero que sufre las consecuencias de su abuso. Como en el 68, desde la capital los estudiantes irrumpieron  con  la fuerza de su empuje y convicciones apasionadas características de la juventud, su fundamentación analizada y su compromiso hecho acción. Evidenciaron la falacia y manipulación de la mayoría de los medios oficiales al ser confrontadas desde las fuentes alternativas de información, digitales. Por supuesto, develaron la parte robada de los informadores oficiales, las migajas o distorsiones de los hechos realmente importantes para el país y lo que nos afecta a nosotros los ciudadanos y surgió una pregunta cargada de esperanza ¿Se está iniciando el ingreso de nuestro país al movimiento de renovación global, a la búsqueda de otra forma de organización socio política? El tiempo y los hechos respondieron: Falta más. Inmiscuido en ese proceso estoy buscando algo del faltante, desde mi punto de vista, y en mi contexto,  La Laguna.

Cuando inició esta experiencia, allá por mayo, fue algo muy especial encontrar  personas que compartían aspectos importantes de creencias y convicciones. Entrar en la red o en trato personal entre ellos,  dio la sensación de que era parte de una “realidad” de renovadora muy posible de generalizar en la población. Estar en un medio que respondía a necesidades provocó miopía o ceguera para lo que fuera en otro sentido. Fue más fuerte la necesidad de creer, que la objetividad. Se dejó de ver, escuchar o pensar aquello que no coincidía con la perspectiva encontrada. Se inició la campaña de información e invitación a sumarse al proyecto de cambio, pero sin escuchar la percepción de los interlocutores. En la red, hacían alusión a íconos muy importunes en su actuar, en el pasado, Zapata, el Che, también opiniones o fragmentos de texto, frases,  etcétera. No sé si como medio de validación o como orientadores,  Se trató más de convencer que dialogar con el pueblo. No hubo conciencia de que era un encuentro de “realidades” y necesidades múltiples, diferentes. Casi se podría decir la frase “el que no está conmigo está contra mí” o “el que no piensa como yo está equivocado”, cuando en realidad se usaba un código diferente, para hablar de problemáticas comunes. Otro elemento, además de no percibir las “realidades” locales diferentes, fue creer que en el país, las condiciones eran similares a los de nuestro contexto.

Lo que parecía ser el inicio de una renovación social, fue una manifestación de inconformidades de un sector que tiene medios para hacerlo, pero también es un indicador de que la semilla de la inconformidad y desconfianza en las instituciones oficiales hace tiempo está sembrada y que empieza a brotar,  a salir a la luz, con más actores. Las denuncias y evidencias del abuso del poder fáctico, con  acciones que tienden a oponerse a algunos de estos, directamente al duopolio televisivo y a Soriana, e indirectamente a operadores de los cooptados medios de información… manipulación y distorsión.

De lo que alcanzo a entender, para explicarme lo que pasó es lo siguiente: No basta, aunque es indispensable, el entusiasmo y compromiso social si es desde una visión parcial. Cuando menos no para buscar cambios. Ninguna representación de la realidad se puede imponer o es mejor que otra, aunque se haya leído o pensado mucho al respecto, puesto que cada quién vive de acuerdo a la propia, pues es la que se entiende y le da sentido a la vida. La realidad social, si se busca, sería necesario construirla. No se puede imponer la visión razonada, leída, estudiada; a quién no cuenta con estas condiciones, porque no se comprende. Pensar diferente no nos hace adversarios, nos invita a ampliar nuestros conceptos, y a seguir aprendiendo, pues el que considera que sabe todo o tiene la razón deja de buscar. Es necesario hablar el mismo “idioma” en las situaciones compartidas: dialogar.

Aún no tengo claro lo que pasó y sigue pasando, pero si creo que cambió mi modo de ver las cosas, igual que le ha de haber sucedido a quienes, como yo, se involucraron en este proceso.  Mi lectura de los sucesos es otra.

Por último entendí que si estamos en un proceso de renovación nacional, este es largo y tortuoso, hay oposiciones del poder fáctico y costos que cubrir y que también es un proceso social que cuando se inicia tiene que avanzar hasta su culminación, cualquiera que ésta sea… y ¡falta más!

 


[1] CASTANEDA Carlos, “Viaje a Ixtlan” FCE, 1972, México pp. 296-297

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