Quién supiera reír como llora Chabelo

3 septiembre, 2012 § 2 comentarios

José Fabela

A pesar de lo lamentable que resulta la muerte de Chavela Vargas hay que reconocer que la señora está sobrevalorada como artista. En los primeros días de agosto sus efímeros admiradores se encargaron de confirmarlo.

El público intelectualoide es igual que cualquier otro público, erigen sus vacas sagradas y las vuelven intocables. Es seguro que muchosde los que se lamentaron sólo conocen una que otra canción de Chavela Vargas y ahora que la señora falleció, resulta que todos fueron sus admiradores de hueso colorado, se embriagaron con sus canciones y sufren profundamente la partida de la cantante. Nuestro público intelectualoide es igual que el público de Televisa: borregos. Los dos públicos tienen la misma tendencia a seguir fielmente las propuestas establecidas. Mientras el público de Televisa cree religiosamente en las historias de la Rosa de Guadalupe, el público intelectualoide es incapaz de hacer la más mínima crítica a sus vacas sagradas para evitar mancillar su nombre.

La figura de Chavela Vargas es importante dentro de la música mexicana, pero no es la desproporcionada artista que su súbito público quiere ver. Vargas tenía un estilo peculiar y eso es lo que la identifica, a pesar de que su voz era pobre (a algunos les gusta, a otros no, eso a ella no le importaba). De pronto pareciera que México sólo contara con Chavela Vargas y ella fuera la más grande representante de la música mexicana y no es así. Por mucho la superan (en cuanto a la calidad de voz) Amalia Mendoza “la Tariácuri”, Lucha Reyes, María de Lourdes, Lola Beltrán o Chayito Valdez.

La popularidad de Chavela Vargas se dio a finales de los años cincuenta, apadrinada por su compañero de parrandas, José Alfredo Jiménez. Por esos años actuó en el Champagne Room del restaurante La Perla, en Acapulco; es también por esas fechas que se presenta con cierta regularidad en el programa Noches Tapatías del Canal 2. Con “Macorina”, canción que en un principio fue prohibida en México, se ganó al público cubano, país donde también probó suerte.

Grabó su primer álbum “Noche Bohemia” en 1961 y luego de varios años de trabajo se retiraa mediados de los setenta. Se mantiene aislada por tres lustros debido a problemas con el alcohol, hasta que Carlos Monsiváis y Jesusa Rodríguez la rescataron del ostracismo en que se encontraba. En 1991 Jesusa Rodríguez invita a Chavela Vargas a presentarse en El Hábito, en Coyoacán, teatro bar perteneciente a Jesusa y a Liliana Felipe.

Luego Joaquín Sabina aprovecha la oportunidad y le rinde homenaje con una canción, “Por el bulevar de los sueños rotos”, canción que se desprendedel álbum Esta boca es mía publicado en 1994.

Parte de su fama también se la debe a su aparición en varias cintas: en 1991 participó en la película Grito de Piedra, del alemán Werner Herzog, en la que interpreta a una nativa. Participa también en la película Tacones lejanos de Pedro Almodóvar, en la que se incluyen algunasde sus canciones.

No son sus méritos artísticoso sus cualidades como cantante los factores que la consagran, sino su relación con ciertos personajes como Pablo Neruda,Diego Rivera, Pablo Picasso o Facundo Cabral y la homosexualidad: allí está su relación de leyenda con Frida Kahlo y la vida bohemia.

Es también su corrección política la que le ayuda a posicionarse nuevamente ante el público, en especial su corrección política identificada con el sector homosexual.

Es muy seguro que si el rescate de Chavela Vargas hubiera corrido por cuenta de Televisa y la difunta hubiera apoyado al PRI o al PAN, que para el caso (y para todos los casos) es lo mismo, el público conformado por nuestra intelectualidad progre y clasemediera la detestaría y no faltarían críticos que la deshicieran por sus limitaciones como cantante; lo que hoy se considera una virtud pasaría a ser un defecto.

Los padrinazgos o las demostraciones de simpatía por cierta ideología política por parte de los artistas determinan la aceptación de cierto público, imagine esto: si Roberto Gómez Bolaños demostrara públicamente su apoyo al movimiento progresista, las críticas que  recibe por su trabajo no serían las mismas, quizás existiría la crítica, pero en menores dosis o más ligeras. Si fuera así, no sería difícil imaginarque en las marchas antipeñistas se presentaran personas disfrazadas del Chapulín Colorado gritando enardecidos consignas contra la imposición, aplastando copetes imaginarios con su chipote chillón por todo Reforma, o la presencia de jóvenes disfrazados del Chavo del ocho cargando con todo y el barril culpando a Felipe Calderón por la casa en la que vive el personaje. Y si muriera Gómez Bolaños los intelectualoides de izquierda lamentarían la pérdida de un hombre bueno que siempre luchó por su país (eso no ocurrirá, el actor es panista).

En México el borreguismo se da también en los círculos intelectuales, quizás por el miedo a verse como tonto por opinar diferente a lo que los demás intelectuales consideran culto. Sólo hace falta que alguna autoridad del mundo cultural muestre su gusto o simpatía por alguna obra o artista para que los intelectuales también comiencen a verle el lado bueno.

No es difícil predecir que vengan los homenajes póstumos a la cantante, no faltarán los oportunistas que empiecen a rendir tributos, suponga los siguientes casos: “Las roqueras mexicanas también son ChavelaVargas” (en el álbum participarán las insípidas voces de Ximena Sariñana o Carla Morrison, Amandititita colaborará con una anarcumbia y quizás Kenny Avilés cante Macorina), en los videos promocionales se verá en MTV Latino o en Telehit a Julieta Venegas enredada en un gabán rojo cantando Paloma Negra y quizás en una de esas Joaquín Sabina también le entre al quite y tenga su participación en el álbum (como lo hizo en el disco en el que varios grupos de rock mexicanos le rindieron tributo a José Alfredo Jiménez). Quizás los gruperos hagan lo suyo: “15 éxitos de Chavela Vargas en la voz de Jenni Rivera acompañada de las mejores bandas de México”, cualquier cosa se puede esperar.

Para el día que esto se redacta, 22 de agosto de 2012, en las redes sociales ya nadie se acuerda de Chavela Vargas, al menos entre los contactos de quien esto escribe ya nadie ha vuelto a publicar fotos o algún video de la cantante; como decía mi abuela: fue pura llamarada de petate. Chavela Vargas murió el 5 de agosto de 2012, bastaron diecisiete días para que se les olvidara el profundo dolor en el que estaban sumergidos todos sus efímeros seguidores. Así son las modas: pasajeras.

No dudo que cuando muera Elena Poniatowska surjan en las redes sociales los miles de lectores voraces que México no tiene y lamenten con una pésima ortografía la muerte de la autora de la Noche de Tlatelolco.

§ 2 respuestas a Quién supiera reír como llora Chabelo

  • Enrique González dice:

    De acuerdo. Coincido con el punto de vista del autor.

  • Luis Manuel. dice:

    Jajajjaja, mejor no pudiste decirlo.
    Todos somos borregos, todos pertenecemos a algún rebaño, sea grande ( ejemplo televisa, las “masas”) o pequeño ( “intelectuales” “progres” o ambos). Solo la arrogancia y la misma naturaleza humana nos hace desconfiar de los demás rebaños y descalificar todo lo que asociemos con ellos.

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