Una crónica inconclusa

2 agosto, 2012 § Deja un comentario

Juan Manuel Fernández Rodríguez

Ese  viernes 11 de mayo, que me parecía clon de otros días: rutinario, con las noticias cotidianas en la región, en el país, en el mundo, con poca información optimista y con su dosis de desesperanza; surgió sigilosa y casi invisible como si no quisiera ser notado, lo que vendría a ser una metamorfosis social. Como siempre,  por cosas “insignificantes”,  por palabras y conductas  acostumbradas por los políticos,  en la Universidad Iberoamericana se detonó el malestar y la inconformidad acumulados en el país por muchos años y en forma espontánea e incontenible brotó el grito y la acción de rebeldía de los universitarios ante el aspirante a la presidencia. Contraria a la  actitud sumisa que el político esperaba, la audiencia exhibió una actitud responsable y crítica al manifestar el pensamiento propio y  rechazar la versión falsa de la realidad  que se quería imponer. Fue la concepción del “#yo soy el 132”.

Ese día, conocido como en viernes negro, la visita de Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana fue el catalizador. Jorge Atilano González Candia, en un texto subido a la red lo describe de la siguiente manera: “Según el testimonio de los universitarios de la IBERO son cinco los acontecimientos que generan el enojo antes de la aparición de Peña Nieto en el Foro Bueno Ciudadano: 1) la llegada de estudiantes ajenos a la universidad con propaganda de Peña Nieto que ingresan al auditorio ocupando las primeras filas, 2) los agentes de seguridad del candidato se colocan en la entrada el auditorio para quitar los carteles que llevaban los jóvenes, 3) la presencia de un hombre de traje negro que ofrece 250 pesos para no hacer preguntas críticas al candidato, 4) Las fotos que tomaba el estado mayor presidencial a quienes gritaban o portaban alguna consigna, y 5) La presencia de una dirigente del PRI que coordinaba a los seguidores de Peña Nieto para invisibilizar las protestas.

“La publicación de la noticia con el titular ‘Éxito de Peña en la IBERO pese a intento orquestado de boicot’ en la cadena de periódicos más grande del país, de la Organización Editorial Mexicana,(OEM), de Mario Vázquez Raña; generó mayor indignación entre los universitarios que dieron seguimiento a estos acontecimientos. Un hecho que develó el control de los medios de comunicación en el país y mostró las prácticas del PRI del siglo pasado. Hoy gracias a las redes electrónicas se pudo conocer esta manipulación y desatar el enojo popular ante un PRI que no se quiere en la presidencia.”

Por la información parcial y tendenciosa de los medios de difusión que utilizo, inicialmente me pasó desapercibida la situación. Dos o tres días después recibí un correo electrónico con fotografías de los estudiantes manifestándose.  En las imágenes, plagadas de frases ingeniosas y contundentes, hubo una que reflejaba creo yo, la esencia del movimiento, decía: “Disculpa, estamos cambiando a México”.  Fue mi primer contacto con el movimiento y como quería saber más  ingresé a la red y empecé a buscar información al respecto. Fue otra la “realidad” que encontré y meatrapó.

Fue impactante para mí ver lo que sucedía.  La postura y acciones de los universitarios, eran un llamado a reconstruir al país y aunque en un principio me pareció que lo asumían como su lucha, no tardé en darme cuenta que no era sólo de ellos, sino también mía y de todo aquel que quiera una vida digna, en un país digno. Total que me abrumó ver de golpe lo que estaba pasando y yo en mi cómoda zona de confort. En este punto, el participar en el rumbo del país, lo veía como, un propósito grandioso, aunque utópico. Sin embargo vino a mi auxilio el recuerdo de una  canción de John Lenon, “Imagina”, que más o menos dice entre otras cosas “podrás decirme que soy un soñador, pero no soy el único”, y los universitarios  demostraban que eran muchos los soñadores y se podrían alcanzar los sueños. Así es que salí de mi rutinario ritmo de vida.

Empecé a robarle tiempo a mis actividades cotidianas para buscar más información en la red, los periódicos oficiales y la televisión; sólo las utilizaba para contrastar y verificar su parcialidad. Surgieron otros ojos y oídos para percibir lo que trataban de ocultar y/o distorsionar al respecto. Ingresé en la página del movimiento y encontré la información que necesitaba, misma que se iba actualizando con el correr de los días, pero más interesante que la manifestación misma, fue ver el pensamiento y sentimiento de los jóvenes expresadas en su comunicación. ¡Ah, que gratificante descubrimiento! ¡Cuántos sueños y esperanzas plasmados!, pero no sólo eso: valor, compromiso, decisión y acción, sobretodo acción. He de decir que eso me revitalizó y consolidó mi naciente deseo de participar.

Asistí  al punto de reunión de la segunda marcha en Torreón, para conocer, platicar y ver cómo podía colaborar. Hubo poco tiempo, pero vi a unos jóvenes convencidos de su ideal, comprometidos y abiertos para dialogar y exponer sus puntos de vista. Fue un breve intercambio que me generó más preguntas que respuestas. A la tercera marcha, de Lerdo a Torreón no pude asistir.

Pero no paré ahí. Empecé a indagar en mi contexto lo que sabían los demás, que pensaban o cual era su actitud al respecto. Fue algo frustrante. No hallé muchos interlocutores con quienes dialogar con la emoción de mí recién “descubrimiento”.  Empecé a mandar correos con la información que tenía, textos o ligas para videos de youtube, a comentar con todo el que me quería oír acerca del movimiento y sin darme cuenta empecé a comentar, quedo primero y luego más fuerte “yosoy132”.

Fue y ha sido una vorágine de información que aún no termino de procesar, la lluvia de datos, de referencias a hechos pasados y las implicaciones que estos tienen ha sido abrumadora, pero muy rica.  Consolida con creces mi conciencia de clase. He sacado algunas conclusiones y hay otras cuestiones que aún no resuelvo o acabo de concretar. Sin embargo, a pesar de lo parcial que sea lo que entiendo, creo que es importante compartirlo y difundir esto que está pasando.

Se ha evidenciado la prostituciónde muchos de los medios de difusión, como instituciónes, qué se venden al mejor postor, sin importar la verdad y las consecuencias sociales; el intento de la fabricación de una realidad virtual que dan al usuario, aunque en casos excepcionales algunos periodistas mantienen su ética. Se ha destapado aun más la cloaca política, con las relaciones económicas y de poder, en dónde siempre está ausente el interés y necesidad del pueblo, aunque esto ya se sospechaba. Pero lo más importante es que los universitarios ya dijeron ¡basta! develaron aspectos ocultos y obligaron a a que salieran otros semiocultos y se empieza a integrar parte de la población. Empieza a rodar la bola de nieve.

Las redes sociales tomaron por sorpresa a una clase política caduca y sin actualizar, que no comprendió que el mundo es otro. No supieron leer lo que sucede en otras partes y simple y sencillamente menospreciaron la capacidad y conciencia social de los jóvenes. Supusieron que sus estrategias de manipulación y control, como en Atenco, podían ser utilizadas con eficacia e  impunidad como acostumbran a hacerlo.

Es el inicio prometedor de un cambio, pero hay que trabajar mucho. Es necesario que la población tenga información imparcial de los hechos para que pueda pensar por sí misma y participar con ideales y convicción.   Hay un segmento muy grande que sólo tiene a la televisión como rector de la realidad y de la verdad. Habémos mucha gente preocupada por la sobrevivencia diaria que no le damos espacio suficiente a pensar lo que sucede socialmente o que pensamos que no se puede hacer nada como persona por cambiar las cosas. Todavía se privilegia el logro personal y la individualidad sobre la cooperación en comunidad.

Creo que necesitamos formas nuevas de comunicarnos y no hablo de los medios de difusión. No todos manejamos o entendemos las redes sociales, no todos tenemos elementos para entender lo que se destapan, porque no tienen información o referentes previos. También hemos vivido diferentes momentos que conforman nuestra visión de la vida y generan diferentes posturas, concepciones o ideologías, a pesar de que padecemos las mismas situaciones  sociopolíticas.

Pero ¿Qué estamos dispuestos a hacer? ¿Cuál es el compromiso de la sociedad que no es universitaria? ¿Somos 132? Porque esto apenas empieza.

 

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