La imposición mediática y el movimiento Yo soy #132

5 julio, 2012 § Deja un comentario

Carmen Espino

 Enrique Peña Nieto, candidato del PRI y del PVEM, era proyectado como el “invencible” en las elecciones presidenciales, aún antes de comenzar las pre-campañas políticas. El duopolio televiso, pero en especial Televisa, a través de un poderoso aparato de publicidad,  mes tras mes vendía a Peña Nieto como el “próximo presidente de México”.

La teleaudiencia iba aceptando el triunfo del mexiquense como algo inapelable e inamovible. Las encuestas de GEA-ISA de Milenio y Consulta Mitofsky, mostraban una enorme e insuperable ventaja de Enrique Peña Nieto respecto a los otros contendientes por la Presidencia.

Era irrisorio que alguien pudiera destruirlo. Existía una fortaleza mediática que lo estaba imponiendo como presidente. No había fallas: ni Josefina Vázquez Mota, con el escudo de ser mujer, ni Andrés Manuel López Obrador con su propuesta de construir un cambio verdadero, representaban competencia para el priísta en el imaginario mediático y colectivo.

Fue durante la pre-campaña, que Peña Nieto con sus olvidos y torpezas se convirtió en su peor enemigo. El bullicio en la comunidad de facebook y twitter, quien no perdonó sus “pifias literarias”, el famoso “yo no soy la señora de la casa” para excusarse de no saber los precios de la canasta básica, o no conocer el salario mínimo, y el “prole pendeja” de su hija como respuesta a las severas críticas de los internautas; puso a temblar su campaña.

En las redes sociales, con el humor ingenioso del mexicano, se exaltó la falta de improvisación, de inteligencia y cultura del candidato puntero. Sin miramientos se formularon preguntas como: ¿está Carlos Salinas detrás de Enrique?, ¿quién es en verdad Peña Nieto?, ¿es tan sólo un producto mediático?, ¿será capaz de enfrentar los problemas del país?, ¿nos merecemos un presidente ignorante?

Ante el disturbio cibernético, el plan de emergencia priísta se concentró en que periodistas como Carlos Loret de Mola, Joaquín López Dóriga, Ciro Gómez Leyva y Adela Micha —para algunos, líderes de opinión—, negaran el impacto de los errores de Peña en las encuestas, llamándolo “anecdótico” e irrelevante por no ser hechos determinantes en la disminución en las preferencias electorales del priísta. Apelando a que la opinión pública se puede teledirigir, ya que la mayoría de la población sólo tiene acceso a la información a través de la televisión y no del internet.

Después de esto, la política del PRI fue no exponer a su candidato frente a las cámaras, no permitir por ningún motivo que se saliera del guión. Se cuidaba extremadamente a Peña Nieto, tanto, que ya dentro de la campaña electoral, ésta se perfilaba de nueva cuenta como gris, sin altibajos, sin aumento o disminución en las preferencias electorales. Sin embargo, fueron varios factores que influyeron en que las elecciones federales se volvieran caóticas, que se despertara el interés de los ciudadanos en el proceso electoral. Que se comenzara a hacer historia.

Por una parte, la campaña de Andrés Manuel comenzó a despegar. El López Obrador amoroso, que comenzó en tercer lugar en las encuestas, estaba dejando atrás a la Josefina diferente. Y aunque aún estaba lejos de alcanzar a Enrique Peña Nieto, el candidato de las izquierdas comenzó a consolidar sus posibilidades de llegar a ser el presidente constitucional de nuestro país.

Pero el factor más importante que produjo el caos electoral es el estallido de un movimiento que nace con bases universitarias y que se está convirtiendo en ciudadano.

Por primera vez en la historia de México, los jóvenes marchan y se organizan contra un candidato presidencial que está siendo impuesto y privilegiado por las televisoras. El movimiento  emerge en un momento decisivo en la vida de nuestro país, puesto que vivimos una creciente crisis de violencia, de desempleo, de inestabilidad social, de desigualdad, de desesperanza; que poco a poco está aniquilando nuestro porvenir y el de las nuevas generaciones.

Fue durante el ejercicio del “Buen ciudadano Ibero”, cuando el candidato tricolor, admitió su responsabilidad en el envío y uso de la fuerza pública en Atenco, que dejó como resultado dos muertos, la detención de 201 personas, 146 fueron detenciones arbitrarias; además de que hay quejas contra elementos policiacos por violaciones sexuales a 26 mujeres. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos  determinó que en el caso Atenco hubo uso excesivo de la policía.

Esto indignó a los universitarios, quienes protestaron con carteles y abucheos al grito de “Ibero no te quiere”, “Atenco no se olvida”, “asesino” y “cobarde”. Los estudiantes manifestaron tajantemente su rechazó a las reiteradas violaciones de derechos humanos como políticas de Estado, que el PRI y Enrique Peña Nieto, a pesar de su “nueva cara”, las siguen usando para reprimir.         

Después de la protesta, Pedro Joaquín Coldwell —presidente del PRI— calificó a los estudiantes de “intolerantes” y “envenenados”. Otros priístas pidieron investigar el acto, con la presunción de que la manifestación estaba contaminada de “porros” y “acarreados”. Lo que provocó una reacción inmediata  de 131 jóvenes que subieron a una respuesta clara a youtube para los priístas y los incrédulos. Se presentaron uno a uno con su respectiva credencial en mano, para dejar claro que sí son estudiantes de la Ibero, además  indignados, ciudadanos libres e informados.

El movimiento “Yo soy 132” nació para solidarizarse y apoyar la lucha de los 131 jóvenes que mostraron su repudio de manera digna y valiente al PRI, a Enrique Peña Nieto y a Televisa —quien privilegia al candidato, atenuando o minimizando las manifestaciones en su contra—.  Y gritar que somos más los que estamos hartos del sistema, que es anti nosotros. Por eso, el movimiento se convirtió en la lucha de los jóvenes que con la revuelta de la inteligencia se enfrentan a la barbarie mediática y de los priístas para salvar este presente que nos están robando.

El movimiento “Yo soy 132” se asumió autónomo, independiente, horizontal, plural, apartidista, anti neoliberal, contrario a la candidatura de Enrique Peña Nieto. Se lucha contra la manipulación e imposición mediática. Está a favor del voto libre, crítico e informado, y de la democratización de los medios de comunicación, del juicio penal-político a Felipe Calderón. Se define abierto a las luchas sociales.

A partir de ese momento, la población se polarizó a favor y en contra del candidato y del movimiento. Algunos aplauden y otros abuchean. Y es que en la democracia caben estas dos expresiones, lo importante es que se generó en la ciudadanía ese interés en la situación electoral actual que estaba perdido.

El candidato “invencible” ya no lo es tanto ante la espontanea “primavera mexicana”, que sigue creciendo, haciéndose fuerte. Las universidades públicas y privadas están participando conjuntamente en la construcción de la democracia, gracias a su esfuerzo y organización, se transmitió el segundo debate oficial de presidentes en los canales principales de Televisa y Tv Azteca; quienes estaban renuentes lo cual se aplaude ya que en el primer debate ni los partidos ni el IFE lo lograron. Luego, propusieron y organizaron un tercer debate, de carácter ciudadano y sin precedentes. Lograron con bajo presupuesto la transimisión del debate donde tres de los cuatro presidenciables expusieron sus propuestas y evitaron, como ocurrió en los debates oficiales, los ataques constantes entre los contendientes.

Además están las jornadas de información anti Peña Nieto, donde se muestran los datos duros de los que Televisa a evitado hablar. Durante el gobierno de Enrique, el Estado de México pasó del 15avo al 3er lugar en carencia alimentaria, ocupó el último lugar en educación, el número uno a nivel nacional en delitos y secuestros, superó a Ciudad Juárez en cifras de feminicidios, obtuvo el segundo lugar a nivel nacional de acceso a drogas en las escuelas, el 3er lugar en corrupción y el 3er lugar de estados endeudados.

El 11 de Mayo, viernes negro para el PRI, dejó una gran experiencia para el tricolor y su candidato presidencial. Los jóvenes están dejando la indiferencia por la solidaridad, por la rebeldía, por el sacudir conciencias. Están tomando las calles asumiendo su papel histórico de transformación, de progreso, de revolución. El PRI ha estado en contra de los estudiantes, de los ciudadanos; no debe extrañarnos que ahora los jóvenes, los ciudadanos estén en contra del regreso del Revolucionario Institucional, luego de 71 años de saquear, robar, empobrecer, violentar y hundirnos en la ignorancia sesgando el acceso a la educación, a la cultura, a la información por clases, por jerarquías.

Puede que el Movimiento “Yo soy 132” no evite la conspiración para el “triunfo” de Peña Nieto, pero como alguna vez dijo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

Los universitarios mexicanos nos estamos rebelamos contra esa democracia de “telenovela”. Bajo esa lucha y la incertidumbre de un tercer fraude histórico, esta vez ¿si hay imposición habrá revolución?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo La imposición mediática y el movimiento Yo soy #132 en kioSco.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: