La transición de un sistema agotado

1 noviembre, 2011 § Deja un comentario

Juan Manuel Fernández Rodríguez

 ¿Estamos entrando a otro orden social? La velocidad de los sucesos nos atrapa y resulta difícil entender que está pasando. Esto no es cuestión de leer noticias, es cuestión de “leer” el movimiento en que querámoslo o no, todos estamos inmersos, en lo que parece el inicio del un cambio de paradigma social, de un sistema agotado e insuficiente.

Al igual que la naturaleza, la vida humana parece estar regida por ciclos, vueltas en espiral que parecen repetir lo mismo en diferentes niveles. Periodos en que la evolución cambia las formas, pero no la esencia. El modo en que nos hemos organizado, como sociedad humana, ha sido igual, cíclica.

La humanidad, en un principio por necesidad de sobrevivir, fue conformada en colectivos y ha evolucionado desde pequeñas hordas, tribus o clanes; hasta las grandes sociedades actuales y el satisfacer las necesidades básicas ha sido el factor aglutinante. Obvio que con la evolución de cada organización social, dichas necesidades básicas han ido cambiando de la mano con los avances del pensamiento, tanto en el conocimiento que buscaba explicarse y controlar el mundo y sus componentes, como en la concepción del hombre. Los estudiosos de esto, han ubicado a tres factores que se interrelacionan e influyen entre sí, para determinar los cambios en las diferentes edades (antigüedad, medieval, moderna, etcétera) de las sociedades y son lo económico, lo político y lo social, con sus diferentes componentes.

Como siempre, hablando de lo pasado, resulta relativamente fácil hacer el análisis y “entender” todo lo sucedido; sin embargo el comprender lo que está acaeciendo en el presente es otra cosa y más complejo y difícil aún es ver el camino a que nos conducen o pueden conducir los eventos del momento. Dicho en otras palabras: las señas y los signos que se presentan en la actualidad son nebulosos por lo cercano, por lo complejo y por el exceso de información que hay alrededor, sobretodo en estos tiempos.

La difusión del internet y su uso en computadoras u otros artefactos electrónicos, que además del enlace personal, presenta un enorme abanico que reúne buena parte del bagaje de la humanidad, permite el acceso sin censura a cualquier tópico, científico, social, filosófico, ideológico, etcétera. Por otro lado es también un foro de expresión, igualmente irrestricta. Esto hace que se pierda en buena medida el control ideológico que ejercen los estratos de poder económico y político sobre los usuarios, y de alguna manera favorece una visión crítica sobre la realidad que se vive y la difusión de ideas, pensamientos y propuestas alternativas.

Por otro lado los medios de difusión formales nos presentan una síntesis de lo que acaece, independientemente de que sean o no instrumentos de control o que realicen cortinas de humo; nos presentan encabezados y relatos de sucesos y nos permiten vislumbrar que hay una gran cantidad de eventos que son síntomas y señales evidentes de que con la emergencia de una democracia virtual que cada vez cobra más fuerza para exigir lo que le corresponde, el cambio ya inició.

Por el lado del factor económico, el problema hipotecario en Estados Unidos, así como la quiebra de algunas empresas, las dificultades de los países europeos para pagar la deuda externa, con el caso extremo de Grecia; tienen en vilo las economías de todos los países. Las repercusiones de este fenómeno han sido muy fuertes, la disminución de programas sociales en diferentes países, la disminución en los empleos y la consecuente inestabilidad en muchos sectores de la población, no sólo económica, sino de inseguridad para satisfacer sus necesidades.

En lo social, las repercusiones de esta política financiera global, que ya parece fallida, ha generado manifestaciones multitudinarias de inconformidad, ahora más fuertes y globalizadas llevadas a cabo por el movimiento de los “indignados” que exigen cambios en lo político y demandan empleo, y además en cada país, la solución de problemáticas particulares.

En lo político, en algunos países árabes se han derrocado dictaduras añejas y en otros se exige cambios en la forma de llevarlas a cabo.

En nuestro país también hay señales, el pasado 15 de octubre, varias notas periodísticas nos hablan de esto. En el Universal se lee: “Monterrey se une a la protesta mundial de Indignados” da fe de este hecho y entre las declaraciones de sus participantes menciona: “… haremos saber a los políticos, y a las élites financieras a las que sirven, que ahora somos nosotros, la gente, quienes decidiremos nuestro futuro. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros que no nos representan” Por su parte la Jornada publica un artículo sobre el (des)encuentro Sicilia-Calderón, en el cual Sicilia dice: “…la atmósfera de violencia y horror (que) está contaminando palabras y discursos. Hay una amenaza mayor que detectamos con reprobación los ciudadanos, la del autoritarismo y su rostro más brutal, el fascismo”, por lo que le exigió definiciones sobre el rumbo del país antes de que la “tentación fascista” frente a la criminalidad pueda arrasar con la “civilidad”.

En apariencia son dos opiniones como muchas otras dichas, sin embargo ubicadas en el contexto, en un grupo que las comparte y manifiesta son significativas. Son ideas y planteamientos que circulan y van quedándose y son el pensamiento de muchos más. Además en el caso de Sicilia, está el hecho de que el Presidente es cuestionado y exigido por un grupo de civiles.

Lo más alentador es el poder ver, de modo optimista, que se está manifestando una consciencia crítica y propositiva en los diferentes países que se hermanan en la lucha por sus derechos y empujan fuerte para que el término “democracia” deje de ser un vocablo manipulado para usos electorales o para justificar cualquier hecho arbitrario y empiece a ser un modo de convivencia.

Vemos pues que en México y en el mundo se está cuestionando abiertamente las formas de organización social, económica y política. Se levantan voces y empiezan las exigencias de cambio. La violencia no surge de los demandantes, ¿surgirá de los demandados?

Esperemos que este cambio que se avecina no sea tan violento como lo han sido la revolución francesa, mexicana y rusa; o los recientes movimientos en el mundo árabe, que aún no terminan. Ojalá que sigan el sentido marcado por Gandhi y Luther King, para qué el gasto en sangre sea menor. Pero ¿los que hasta hoy son dueños de la batuta del poder la soltaran sin pelear? O ¿cuál será la estrategia que usaran para no soltarla?

 

 

 

 

 

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