El mundo cambia ¿y nosotros?

1 septiembre, 2011 § Deja un comentario

Juan Manuel Fernández

 En varias partes del planeta se están dando movimientos sociales. Todo cambia constantemente y cuestiona con muchos argumentos el mito de la democracia. En el mundo árabe los pueblos se levantaron para abolir las dictaduras longevas vigentes, en Grecia el pueblo se inconforma con las medidas de austeridad, que con la finalidad de evitar la “quiebra” del país, fueron decretadas por el gobierno; en España los “indignados” hacen plantones exigiendo cambios políticos y más empleo; en nuestro país, “el movimiento por la paz con justicia y dignidad” cruzó desde la capital hasta Cd. Juárez, como protesta y reclamo pacífico por las condiciones de inseguridad.

Lo que ha convocado a estas poblaciones a tomar las calles aun a riesgo de sus vidas, es el exigir cambios en unos sistemas sociales que no satisfacen sus necesidades más elementales, es el estar hartos de lo insoportable de dichas condiciones. El malestar, la desesperación, la desesperanza y la falta de confianza en los dirigentes, se reúnen para explotar en estos grandes movimientos que se ven por varias partes del mundo. Las formas pacíficas, semipacíficas o violentas en que se expresan los movimientos expresen el grado de desesperanza en que se encuentran.

Sin embargo estas organizaciones emergentes no brotaron por generación espontánea, fueron producto de un proceso de comunicación que se gestó a través de las llamadas redes sociales. Estos espacios virtuales, dentro de todas sus características, cuentan con la gran ventaja de que van más allá de lo ofrecido por los tradicionales medios masivos, acercan más a la “verdad y realidad” tal y como es percibida por quienes las usan, y, por lo mismo, cuentan con más credibilidad que la información de los canales formales.

Pero ¿Cómo se unieron y los individuos para conformarse en una comunidad que pelea por un mismo fin? Porque no basta vivir la misma condición para agruparse. En nuestro contexto compartimos las mismas calamidades, pobreza, injusticia, impunidad, corrupción, y otras más, y seguimos siendo individuos aislados que nos quejamos y lamentamos sólo como desahogo sin intentar otras acciones que busquen la solución de la problemática.

Sin duda lo que logró está unificación es que se pudieron comunicar y darse cuenta que eran iguales y padecían lo mismo, y que los acuciaba su necesidad de actuar, pues lo que conforma a un grupo, pequeño o grande es la identificación, el sentir que tienen una tarea común que los orienta… En este sentido, el compartir hermana, conforma una ideología común en lo esencial: es el vínculo.

Todo esto ha desembocado en la gestación de proyectos sociales en los que se busca la real solución a las carencias populares, más allá de lo que pretendan sus gobernantes y se convierte en la tarea implícita que une a la comunidad con un mismo sentido, en pos de una meta.

Sin duda esto es una señal de que las formas de organización social en las que hemos crecido ya no son adecuadas para estos tiempos. Las clases gobernantes, en algunos países, están siendo rebasadas por una nueva organización social que lucha por retomar los hilos de su destino. Lo mismo se empieza a notar en los medios masivos, empiezan a ser desplazados con las formas alternativas de comunicación e información que ofrece el internet.

La función de los medios al respecto ha sido el de informar, en base a los analistas opinar o decir su verdad acerca de los sucesos, pero, al menos yo no he visto, no invitan a pensar al usuario sobre los hechos. Dan la interpretación terminada y lista para ser digerida como si no hubiera una capacidad crítica para interpretar los hechos. Sin embargo, no todos creen lo que pregonan los medios. Esto se puede observar en los medios impresos que se han digitalizada, en la sección de los foristas, en donde aparecen muchas opiniones que manifiestan su incredulidad y malestar por la forma que se manejan las noticias.

Y nosotros, en la Comarca Lagunera, en el país ¿en qué estamos unidos? ¿Qué nos identifica o nos pude convocar como sociedad a buscar soluciones para mejorar nuestras condiciones de vida? ¿O no hay nada que mejorar? ¿Podemos tener un proyecto social?

Quizá, el “Movimiento por la paz con justicia y dignidad” que logró con esto una entrevista con el Presidente Calderón, que por primera vez escuchó a una parte de la sociedad civil reclamarle y exigirle acciones para frenar la inseguridad, y que se presento con los legisladores a plantearles alternativas de solución para mejorar el país, pueda ser el inicio de un proyecto social. La cuestión es quienes y cuantos estamos dispuestos a integrarnos, y cómo.

¿Seguiremos siendo entes aislados que sólo nos desahogamos platicando nuestro malestar y temor? ¿Podremos, más allá de lo que comentes los medios, escucharnos y constituirnos en una comunidad, con un mismo sentido, con una misma meta? ¿Podremos empezar a ensayar integrándonos en pequeños proyectos sociales en nuestro entorno? ¿O seguiremos esperando que algo o alguien solucione nuestros problemas?

Si no asumimos la responsabilidad de actuar e influir en el rumbo social de nuestra vida, haciendo bien lo que nos toca, como personas y comunidad, nuestro futuro es cuestión del azar y de las decisiones que otros tomen al respecto.

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