Los medios: los lectores sometidos al silencio impune

1 mayo, 2011 § Deja un comentario

Para el ejercicio periodístico sólo existen como consumidores

José Lupe González
joselupe67@hotmail.com

Los medios de comunicación definen en su organigrama los cargos y funciones que juzgan necesarios, para satisfacer las necesidades informativas de sus consumidores de información. Los puestos y tareas pueden variar de medio a medio, aunque sean del mismo ramo, por ejemplo: de un diario a otro, de una televisora a otra, de una estación de radio a otra. En esencia se supone que los encargados de las funciones las periodísticas saben, conocen; no sólo los barruntos periodísticos si no también las inquietudes sociales para que ese medio ofrezca la mayor y mejor información. Por su parte quienes desempeñan tareas administrativas, deben de contar con los conocimientos para que ese medio tenga las mayores ventas de su tiraje y contratación publicitaria, o audiencia y contratación publicitaria; según se trate de un medio impreso o electrónico. Pero no hay ningún medio —al menos en México— que en realidad escuche a sus consumidores de información, para que sus comentarios y observaciones sean incorporados a la línea editorial o incluso a las de ventas –en el caso del impreso—pues existen zonas —rurales o urbanas— donde es imposible poder adquirir tal o cual publicación.

Carlos Puig, ex reportero de Proceso, conductor de la emisión matutina del noticiero Hoy por Hoy, de la W Radio; —de donde fue despedida Carmen Aristegui— y columnista de Milenio diario, relata en su espacio escrito del sábado 26 de marzo titulado: Historias de periodismo: la audiencia, la cual reproduzco casi completa: “Llevamos años, desde las élites de los medios mexicanos, con mucha habladuría sobre el derecho de la audiencia, las agendas informativas ciudadanas, pero nunca les preguntamos, nunca los integramos de verdad. Las decisiones en los medios son tan cupulares como las que toman nuestros políticos. Buena parte de lo que publicamos y transmitimos son informaciones que interesan sólo a la clase política, empresarial, sindical… muchas veces mensaje entre ellos. ¿Cómo incluimos a los lectores?

En la búsqueda me encontré con un experimento fascinante. La Journal Register Company, dueña de unos 15 diarios en Estados Unidos, se declaró en bancarrota en 2009. Entre otras medidas, la empresa contrató a John Paton para dirigirla. Paton, periodista convertido en exitoso empresario de los medios, venía de dirigir Impremedia, la empresa más grande de periódicos en español de Estados Unidos, dueña entre otros de La Opinión de Los Ángeles y El Diario de Nueva York. En sus años en Impremedia, este canadiense aprendió una lección única. Sin el idioma y sin conocimiento de su público objetivo, tuvo que imaginar una serie de mecanismos para hacer crecer los periódicos y la empresa. Por primera vez tuvo que hacer periodismo para un público completamente diferente a él y buena parte del equipo ejecutivo que lo acompañaba. Nada que ver con el inmigrante ilegal, pobre, que compraba sus diarios. ¿Quiénes eran esos lectores y qué necesitaban?

Ese aprendizaje es parte de lo que ha venido aplicando en su nueva aventura al frente de los periódicos de Journal Register, en especial del Register Citizen de Connecticut, su diario emblemático. En 2009, la compañía se declaró en quiebra. En 2010 obtuvo utilidades por 41 millones de dólares. En medio de la mayor crisis de los diarios en Estados Unidos de la que se tenga memoria. Bajo el paraguas de “Digital First”, primero digital, ha agrupado una serie de nuevas ideas que incluyen, por ejemplo, un de café internet donde bloggeros y ciudadanos conviven cada tarde con los periodistas del Register (a veces la junta de portada se muda a ese café con los lectores); un “laboratorio de ideas” al que los trabajadores del diario asisten regularmente y junto con académicos proponen nuevas ideas, un programa de reparto de utilidades para todos los trabajadores, la distribución de mil cámaras de video digitales repartidas entre lectores y la formación de un Consejo Consultivo que incluye a algunos de los más prestigiosos investigadores sobre el uso de nuevas tecnologías. Hace unos días dieron un paso más. Las reuniones de ese consejo, que encabezan Paton y los principales funcionarios del diario, se abrieron al público en general y se realizan en medio de la redacción. Se eligieron al azar unos veinte lectores y el resto pudo participar mediante la transmisión en video —vía internet— y mediante chats y Twitter podían hacer preguntas y comentarios. 370 lectores —el Register Citizen tira unos 17 mil ejemplares— participaron en la reunión. La reunión se puede ver en internet (www.journalregister.com).

En muchos años de estar en reuniones en redacciones discutiendo asuntos periodísticos, nunca he estado en algo similar. Y me dan muchas ganas. Las preguntas y objeciones de los lectores forzando a los periodistas a hacer un esfuerzo de repensar la manera en que hacen las cosas, de hacer transparentes y explicar los procesos de decisión cotidianos; todo esto en el marco de que ni los ciudadanos quieren hacer periodismo, ni los periodistas abandonan su prerrogativa de hacer el diario que creen más pertinente. Quieren un mejor producto y se discute entre todos cómo lograrlo. Lo más refrescante de ver la reunión es la sensación de haber roto las paredes que separan al que informa del que consume esa información. Una idea para un mejor periodismo”.

En el número 67 de kioSco, enero del 2011, señalé en el texto La línea editorial de los medios de comunicación, lo que ahora reitero en el titulado Los diarios locales entre los sorteos, las promociones y la diversificación informativa (ver página…? “La línea editorial de Proceso no se discute en público”, leí en alguna ocasión que dijo el director del semanario Rafael Rodríguez Castañeda, frase a la que alude el director de la revista especializada sobre medios de comunicación Etcétera Marco Levario Turcott: …aunque los directivos de Proceso digan que su línea editorial no se discute… y si bien lo dijo el director del semanario todos los consumidores de información y la sociedad en la que repercute la difusión informativa, padecemos la imposición de las líneas editoriales en las que ningún lector, oyente o televidente; forma parte ni es tomado en cuenta para que los medios determinen los criterios editoriales bajo los cuales llevarán a cabo su ejercicio periodístico”.

Insisto: los medios han dado la espalda a sus consumidores de información y hoy se encuentran en una crisis periodística y económica, la de los dineros es la que más les importa,  y de las que no saben cómo salir de ellas. Su audiencia y sus lectores serían sus aliados naturales, su fin, su destino; a quienes va encaminado su trabajo, su esfuerzo y su actuación empresarial y mediática. Pero han decidido hacer alianzas con el resto del poder económico y con el poder político. La sociedad les cobra eso ante un producto informativo de baja calidad, ante un producto informativo de escaza denuncia, de escaza investigación y de nulo escrutinio.

“La verdad también vende”, escuche decir una vez. Es cierto. La verdad también vende y también es negocio. Eso es lo que los medios le venden a sus aliados políticos y económicos: su derecho de decir la verdad. Y eso es lo que le venden a su audiencia: el silencio. El silencio despótico porque la verdad ya fue mercada.

Cuando el lector compre un impreso, vea el directorio y revise quienes y que cargos tienen. Si es lector regular de alguna publicación, revise si en las páginas de opinión o “análisis”, algunos de los directivos ya sea de tareas administrativas o periodísticas cuenta con alguna columna. Eso reflejará aun más la postura editorial de tal o cual medio, pues si bien desde su fundación la mayoría de los medios traen el sello empresarial que los aleja de los problemas de las mayorías; los directivos al hacer uso del espacio periodístico terminan por imponer sus visiones de la realidad que creen que merece el resto de la sociedad. A esos dueños y directivos no les basta: 1)Imponer por completo la línea editorial del medio 2)Que la mayoría de quienes declaran en las notas informativas que difunden sean empresarios, políticos o funcionarios, 3)Que la mayor parte de los columnistas o articulistas de la publicación, emitan juicios a favor de quienes ostentan el poder, 4)Que los directivos de los medios publiquen columnas o artículos, sobre temas que en esencia deben ser analizados por especialistas en tales o cuales temas; pues es una de las funciones básicas del artículo de fondo: el razonamiento especializado por expertos. Véase quién publica que columnas, qué artículos. Eso refuerza la postura editorial del medio, el cual impone la visión de sociedad y de país que desean los dueños de los medios que pertenecen a la elite empresarial y no al pueblo des, sub o empleado con descarnado salario y prestaciones que cada vez desaparecen más y más.

Los medios siguen cayendo en una crisis movediza, se siguen hundiendo. Saben, saben bien como salir de ella pero no lo harán. En vez de pactar con la sociedad, reforzaran su alianza con los poderosos. A ese paso llegarán a la hipérbole —exageración— de rifar una casa cada seis meses y esos sorteos sólo les aumentarán las ventas un tiempo y después sus tarifas publicitarias resultaran injustificables por el bajo tiraje.

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