Mi jugada

1 febrero, 2011 § Deja un comentario

Rosario Morales*

 

Mi jugada en el futbol no está documentada, no soy deportista, no soy el jugador número 12, ni crítica, comentarista, empresaria, adoradora o detractora; tampoco apologista. Soy alguien que de cuando en cuando,  la ola futbolera me arrastra con fuerza en su corriente, entonces procuro cerrar fuerte mis ventanas corporales para que no me ahogue y una vez que llego a la orilla procuro sacudirme sus arenas; pero aún así quedo empapada, pero solo en lo de afuera.

Han tardado en secarse los desafortunados eventos que tuvieron relación directa con la pasión futbolera, hubo un tiempo un slogan que decía: “coma futbol, respira futbol, sueñe futbol“; que al ser repetido miles de veces al día cualquiera puede imaginarse los resultados. Ilustro el fanatismo de esos eventos: Gran parte de mi existencia transcurrió en salas de urgencia de hospital y hasta hoy no olvido a aquel joven que recibimos con una bala que había atravesado su médula espinal, nunca más volvería a caminar por el infortunio de estar en una guerra de fanáticos en un estadio de futbol; otro caso es el de un niño trepado en una camioneta entre muchos celebrantes del campeonato de su equipo y que tuvo la desgracia de caer hasta el pavimento; sé del daño cerebral que sufrió. Como estos muchísimos deben estar registrados a lo largo y ancho de la cancha de las desgracias del mundo futbolero.

Hoy con sugestivas imágines de pareja feliz te cantan “yo amo el futbol“; para convencer a las mujeres que aún se resisten a ser pasadas a segundo plano cuando el balón ocupa primacía. Y los resultados, jovencitas llenando estadios y tribunas comentando lo que les dicen que digan y sumándose a la ingesta de cerveza; y otras imágenes de mujeres en poca ropa haciendo las delicias del medio tiempo convencidas de estar en el mejor lugar, en el mejor momento de su existencia.

A mí me sigue llenando de rabia el manipuleo degradante que del deporte se hace por  los  abanderados  de las instituciones que dejaron sepultadas las virtudes del genuino buen futbol y sobre su lápida construyeron sus imperios monetarios, mercadotécnicos, sus tácticas de manipuleo social y sus carpas circenses televisivas que en desfile de luces y sombras como en el mejor de los cuadros de la vida proyectan una y otra vez  la luz futboadormidera  lúbrica y chorreante de cerveza; dejando que entre las sombras transite sin zozobra y se instale lo más cruel de nuestras realidades: carestía, abusos de autoridad, engaños y fraudes gubernamentales,  triquiñuelas y trinquetes bancarios y la cacaraqueada supercrisis, que solo padecemos los que con nuestro trabajo producimos la riqueza de los poderosos  que siguen hundiendo al ser humano en el humanoide programado en que se está convirtiendo: una figura caricaturesca.

Mientras el ama de casa común, estrujará desesperada sus escasas monedas, rogando que se multipliquen, porque en un fin de semana se celebró en grande el triunfo de su equipo: “vamos a celebrar, mañana nos arrepentimos”.

De lo que hablo no es privativo de  México es una atmósfera mundial que absorbe la pasión nata del individuo y le envuelve en el apasionamiento alienante.  Lobectomizados les llaman en los hospitales a los operados del cerebro, afuera para lo símil se necesitan: el esférico,  la cancha,  la camiseta, la bandera,  el escudo las mujeres, la cerveza, las drogas, los patrocinadores y la televisión en una palabra: futbol;  sin mencionar algunas de sus  figuras  que ostentan ante micrófonos su limitado conocimiento de los alcances que su  postura proyecta, lo que debiera ser modelos a la juventud  lucen grotescas figuras tatuadas  en el cuerpo e intelecto.

“Algún día los locos moveremos el mundo…o ya lo estamos moviendo, te paso el balón”,  el balón con el que un día en tus juegos de infante te sentiste vivo, que pateaste fuerte, con el que sudaste satisfecho aunque ensuciaras tus ropas y zapatos  o tus pies pues también he visto que haya quien juega descalzo.

Aprovecho el espacio para invitarte  que en próximo partido apagues el televisor  y te acompañes de quienes en este momento de tu existencia sean parte de tu vida: de tu pareja, tus hijos,  tu esposa ¿por qué no?, de tus amigos, y  se pongan a patear  un balón, un esférico que te una existencia de verdad con lo que importa: tu vida, tu familia, tu salud, tu energía  generadora que dejas que se evapore con la atención que le regalas o que te roban los que se adueñaron  del futbol y lo prostituyeron, solapándolo con emolumentos que debieran ser un insulto a los millones de asalariados  que nunca pueden tener otro tipo de distracción por sus míseros sueldos. Pero ni lo razonan por gozar del orgasmo del gol.

 

*Enfermera jubilada. Es integrante del taller Literario del teatro Isauro Martínez, que imparte Saúl Rosales Carrillo.

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