Juan Gómez Junco: el antiperiodismo autoritario

1 febrero, 2011 § 1 comentario

La supuesta entrevista con Romano, un pleito de taberna

José Lupe González
joselupe67@yahoo.com.mx

Un periodismo autoritario es el que ejerce Juan Gómez Junco, en Futbol al Día; autoritarismo que se evidenció en la supuesta entrevista que se le hizo al director técnico del Santos, Rubén Omar Romano; el martes 11 de enero, en el programa que se transmite de lunes a viernes, de dos a tres de la tarde, por el canal 9 de Multimedios.

Gómez Junco ha señalado en varias ocasiones que no estudió ninguna carrera relacionada con los medios de comunicación y que el periodismo lo trae en los genes, en la sangre, pues en su familia hay quienes lo han practicado; pero sería bueno que en Multimedios alguno de los muchos reporteros o licenciados en Ciencias de la Comunicación que ahí laboran, les diera un curso básico de Periodismo a los tres conductores de Futbol al Día, aunque Luis Miguel Rodríguez, haya cursado esa licenciatura.

Una función dentro de los medios es la de conducir un programa, del tema que sea, otra es saber hacer periodismo y saber ejercer los géneros periodísticos. Alguien en Multimedios les debería enseñar eso a los conductores de Futbol al Día para que entendieran que la presunta entrevista a Romano fue algo muy cercano a un pleito de taberna. 

Tomar una postura de enfrentamiento en una entrevista es uno de los factores que de manera inevitable llevará a que esa conversación resulte un fracaso y derive en eso, en un enfrentamiento; pues ocasionará que tanto el entrevistador así como el entrevistado, quieran elevarse con un triunfo en la imposición de sus argumentos. Si no hay la voluntad, si no hay la mesura, para que los involucrados en una entrevista manifiesten sus ideas, el consumidor de información –sea televidente, radio escucha o lector–; no tendrá ningún elemento informativo para poder explicarse o entender los hechos que el entrevistado mediante el entrevistador debe de proporcionar. Muy seguido se olvida que el entrevistador debe ser capaz de obtener la información que necesita su audiencia y no él para satisfacer su egolatría, su soberbia. Se llega al totalitarismo periodístico donde lo que importa es que el entrevistador haga aparecer al entrevistado como un ignorante o imbécil y empuñar la cabellera del entrevistado como señal del triunfo en algo que fue todo, menos una entrevista que no le otorgo a la audiencia los elementos de conocimiento necesarios para formarse una idea del asunto en cuestión.

El escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien nunca ha dejado de asumirse como periodista; relata en el texto ¿Una entrevista?, No, Gracias; publicado en  el Manual de Periodismo de Vicente Leñero y Carlos Marín: “En realidad, el género de la entrevista abandonó hace mucho tiempo los predios rigurosos del periodismo para internarse con patente de corso en los manglares de la ficción. Lo malo es que la mayoría de los entrevistados lo ignoran, y muchos entrevistados cándidos todavía no lo saben. Unos y otros, por otra parte, no han aprendido aún que las entrevistas son como el amor: se necesitan por lo menos dos personas para hacerlas, y sólo salen bien si esas dos personas se quieren. De lo contrario, el resultado será un sartal de preguntas y respuestas de las cuales puede salir un hijo en el peor de los casos, pero jamás saldrá un buen recuerdo…

“Hay entrevistadores de diversas clases, pero todos tienen dos cosas en común: piensan que aquella será la entrevista de su vida, y están asustados. Lo que no saben —y es muy útil que lo sepan— es que todos los entrevistados con sentido de la responsabilidad están más asustados que ellos. Como en el amor, por supuesto. Los que creen que el susto sólo lo tienen ellos, incurren en uno de los dos extremos: o se vuelven demasiado complacientes, o se vuelven demasiado agresivos. Los primeros no harán nunca nada que en realidad valga la pena. Los segundos no consiguen nada más que irritar al entrevistado. ‘Eso es bueno’, me dijo un excelente entrevistador de radio. ‘Si uno logra irritar al entrevistado, éste terminará por gritar la verdad de pura rabia’. Otros emplean el método de los malos maestros de escuela, tratando de que el entrevistado caiga en contradicciones, tratando de que diga lo que no quiere decir, y tratando, en el peor de los casos, de que digan lo que no piensan. He tenido que enfrentarme algunas veces a esta clase de entrevistadores, y los resultados han sido siempre los más deplorables…”

“Un buen entrevistador, a mi modo de ver, debe ser capaz de sostener con su entrevistado una conversación fluida… Ahora, en cambio, uno tiene la impresión de que el entrevistador no está oyendo lo que se dice, ni le importa… Y se equivoca: no oye los latidos del corazón, que es lo que más vale en una entrevista. No se crea, sin embargo, que estas desdichas me alegran. Al contrario: al cabo de tantos años de frustraciones, uno sigue esperando en el fondo de su alma que llegue por fin el entrevistador de su vida. Siempre como en el amor.”.

Los autores del Manual de Periodismo, que pudieran revisar al menos los conductores de Futbol al Día, indican el cuanto al género de la Entrevista: 1. El personaje. El periodista necesita registrar: —Qué dice el entrevistado (entender sus contestaciones) —Por qué lo dice (darse cuenta de los motivos presumibles que tiene para hacer tales afirmaciones… Qué no dice (en ocasiones es más importante lo que el personaje calla o rehuye que lo que afirma. el reportero debe de tratar de averiguar las razones de esta actitud y buscar siempre respuesta a sus preguntas. que cuando no lo consiga sea porque el entrevistado se ha negado en forma manifiesta y no porque el reportero haya dejado de formular las preguntas convenientes). 2.-El reportero. Las preguntas del periodista deben ser: —En cuanto a la forma: a) Con aplomo, sin titubeos. b) Despacio, pausadamente. c) Con voz sonora. Que el entrevistado escuche, que no necesite pedir a cada momento la repetición de la pregunta. d) De buen modo, “con educación”, con respeto. Aunque la persona entrevistada tenga un modo de pensar, una ideología diferente a la del reportero, éste debe de tratar de que la charla no se convierta en una discusión acalorada. Si surge alguna diferencia entre ambos, el reportero debe poner en juego su cortesía y recordar que a quien en última instancia desea oír el público es al personaje, no al periodista… 3. Conducta del reportero y personaje. Tener cuidado de lo siguiente: —Dejar que el entrevistado sea quien hable más. No interrumpirlo sin razón o tratar de informarle ni darle consejos o presumirle de los conocimientos del periodista. Los pedantes siempre molestan y más los periodistas pedantes… —El reportero no debe obligar al entrevistado a que se ciña a las preguntas que se llevan preparadas, sino dejarlo “salir del tema” cuando el personaje se entusiasma con algún asunto lateral –que en ocasiones puede resultar de valor periodístico– y, con inteligencia, traerlo de nuevo al propósito de la entrevista…

Para quien haya visto el intento de entrevista a Romano, quedará claro que ni por equivocación se cumplió alguna de las recomendaciones del Manual de Periodismo, ya no se digan las reflexiones del Nobel de literatura García Márquez. Imponer sus argumentos, callar al entrevistado, interrumpirlo, ver fragmentos en video de juegos anteriores y tablas con datos sin importar la voluntad del director técnico del Santos, llegar en los señalamientos casi al insulto, alzar la voz; fueron las características de esa “entrevista”. Fue de vergüenza ajena ver eso. En meses anteriores Juan Gómez Junco entrevistó de manera gentil y hasta solicitó a Alejandro Irarragorri, Presidente de Santos Laguna. Con el directivo del Santos no empuñó la grosería como elemento periodístico. Fueron actitudes distintas, diferentes.

Igual que otros periodistas, igual que otros conductores, —del tema que sea— tal parece que la finalidad es tratar de influir desde el ejercicio periodístico en las decisiones internas del club y del equipo en su funcionamiento futbolístico y determinar quien debe de jugar y quien quedarse en la banca; y no sólo eso: cómo se debe de jugar. Se incurre pues en la tentación de utilizar la práctica periodística para definir que debe o no de hacer el objeto de análisis o de crítica, en este caso el Santos. Se pierde de vista que los medios y los periodistas deben de analizar, investigar y denunciar, tanto el funcionamiento y las malas decisiones de las instituciones a las que se encargan de escrutar. Decidir qué hacen, qué dejan de hacer, cómo hacen lo que hacen; le corresponde a esas instituciones. Ni los medios ni los periodistas están para hacer “propuestas” ni “recomendaciones”, a las instituciones que analizan. De ahí el lugar común con los que se acusa a los periodistas deportivos: que sean entrenadores a ver si es cierto que saben mucho. Otra frase que al parecer es del escritor Juan Villoro, indica que en un estadio todos los asistentes son entrenadores y saben que se debe de hacer. El único ignorante es el entrenador real. Los reclamos anteriores cobran sentido en cuanto los periodistas deportivos confunden la actividad y rebasan los linderos al tratar de imponer que debe de hacer el entrenador en turno. Imagínese lector al revés: funcionarios, políticos, empresarios y en este caso al Santos; diciéndole a los medios a quien deben de poner en tal o cual puesto, que haga esto o que haga lo otro; que despida a tal conductor o a tal reportero.

Bueno, pues lo anterior pasó y sigue pasando en México: la intromisión del poder político y del económico en los medios, para que despidieran a los periodistas que les resultaban incómodos. Y se lucha y se denuncian esos abusos para que los medios protejan a sus periodistas y no cedan a la presión de los empresarios, políticos y funcionarios públicos. Incluso multimedios despidió una vez Gómez Junco a petición de la directiva del Santos. Con eso se ilustra que ni unos ni otros son capaces de respetar el trabajo de quien tienen en frente. La responsabilidad de los resultados le corresponde a cada empresa, a cada institución, y deben de ser ellas quienes tomen las decisiones que crean convenientes.

El desfase periodístico al tratar de influir en las decisiones de la institución que se analiza o se investiga, lleva de manera común a que los periodistas se ufanen, se llenen de soberbia; cuando dicha institución aplica lo que esos periodistas propalan. Sienten que se les hace caso, sienten que ellos tienen la razón, ellos son lo que ahora mandan y a ellos se les deben los buenos resultados. Hay esa usurpación de funciones. Bien lo señaló una ocasión Vicente Leñero: “No está llamado el periodismo a resolver las crisis —qué falacia—, está llamado a decirlas, a registrar su peso, a gritar qué se esconde, qué se oculta o simula, cómo duele la llaga, por qué y cómo y a qué horas, desde cuándo y por qué se manifiesta el yugo que oprime nuestra vida social”.  No imagino, la verdad que no, pero creo que puede pasar en cualquier momento: los periodistas ocupando el lugar de secretarios de estado, de gobernadores, de presidentes municipales, de funcionarios públicos y hasta de entrenadores de futbol. Carajo, hasta donde se ha tergiversado el ejercicio periodístico.

Juan Gómez Junco quien imparte cursos de lo llamado Mejora Continua, bien pudiera aplicar algo de esa materia en Futbol al Día y a su propio trabajo periodístico. Según una definición elemental de Wikipedia esa disciplina es: “…un concepto que pretende mejorar los productos, servicios y procesos. Postula que es una actitud general que debe ser la base para asegurar la estabilización del proceso y la posibilidad de mejora. Cuando hay crecimiento y desarrollo en una organización o comunidad, es necesaria la identificación de todos los procesos y el análisis mensurable de cada paso llevado a cabo. Algunas de las herramientas utilizadas incluyen las acciones correctivas, preventivas y el análisis de la satisfacción en los miembros o clientes. Se trata de la forma más efectiva de mejora de la calidad y la eficiencia en las organizaciones.

La mejora continua requiere:

  • Apoyo en la gestión.
  • Feedback (retroalimentación) y revisión de los pasos en cada proceso.
  • Claridad en la responsabilidad de cada acto realizado.
  • Poder para el trabajador.
  • Forma tangible de realizar las mediciones de los resultados de cada proceso
  • Para la mejora de cualquier proceso se deben dar varias circunstancias:

El proceso original debe estar bien definido y documentado.

  • Debe haber varios ejemplos de procesos parecidos.
  • Los responsables del proceso deben poder participar en cualquier discusión de mejora.
  • Un ambiente de transparencia favorece que fluyan las recomendaciones para la mejora.
  • Cualquier proceso debe ser acordado, documentado, comunicado y medido en un marco temporal que asegure su éxito.

Generalmente se puede conseguir una mejora continua reduciendo la complejidad y los puntos potenciales de fracaso mejorando la comunicación, la automatización y las herramientas y colocando puntos de control y salvaguardas para proteger la calidad en un proceso”.

Una evaluación del desempeño periodístico de Juan Gómez Junco, tal vez llevaría a que el conductor lejos de regañar y rechazar algunos comentarios de sus televidentes a quienes no sólo regaña sino llega al insulto y a la ofensa; recibiera esas opiniones y mejorara el contenido de la emisión, su actitud y la postura de enfrentamiento del programa contra el Santos o tal jugador de ese equipo. La opción que ofrece a quienes no comparten su postura en determinada idea de: “cámbiale de canal”, “apaga la tele”,  o “no nos veas”, muestra la cerrazón que hay para discernir con mesura con quienes no tienen ni tendrán jamás el poder de decir lo que se le plazca en una emisión mediática. No hay apertura para recibir señalamientos o criticas, que aunque algunas pudieran ser ofensivas; no debe responderse de una forma semejante. La preocupación de Gómez Junco debería estribar en ofrecer un mejor programa donde el debate y la exuberancia de las ideas y de los argumentos sea lo que se imponga y no las actitudes altaneras ni prepotentes. Respeto merecen los conductores de Futbol al Día. Respeto merece su audiencia. Respeto merecen quienes acuden como invitados o entrevistados. Si no eso seguirá siendo un pleito de taberna, de verduleras dirían otros.

Para la historia queda ese intento de entrevista a Rubén Omar Romano. Los maestros de periodismo de las universidades deben de agradecer esa lección gratuita: pueden enseñarle a sus alumnos lo que no se debe de hacer en una entrevista o cómo se puede echar a perder una entrevista. El mismo programa es una lección completa de antiperiodismo. Cualquier alumno de Ciencias de la Comunicación o de Periodismo, puede aprender en una semana lo que no se debe de hacer; lástima que no haya algo donde vean lo que se debe de hacer, lo que deben de aprender.

 

Notas:

1.- http://www.bdp.org.ar/facultad/catedras/comsoc/redaccion1/unidades/2008/07/una_entrevista_no_gracias_gabr.php
2.-http://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_mejora_continua

§ Una respuesta a Juan Gómez Junco: el antiperiodismo autoritario

  • rudy dice:

    El descontento del Sr. Gomez Junco viene de la era de Pedro Garcia DT del equipo, cuando el equipo fue a hacer pretemporada a La Serena en Chile, pues el club invito a varios periodistas lo cual el Sr. Gomez Junco, se considero asi mismo como “invitado especial”, lo que la directiva le avisa que el no haria el viaje(lo bajaron del avión ) lo que desencadeno el odio y desprecio al equipo y su directiva.
    Si mal no recuerdo, esto fue publicado por un periódico local.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Juan Gómez Junco: el antiperiodismo autoritario en kioSco.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: