Asedio a Proceso: el contexto

1 enero, 2011 § Deja un comentario

Por: Luis Felipe Rodríguez
luferod@hotmail.com

Como lector asiduo de la Revista Proceso no deja de causar indignación y azoro la embestida que Televisa y el Gobierno Federal han emprendido contra Proceso. Usando la estrategia “…al ladrón, al ladrón”, el contubernio aludido, encubre su parcialidad y perversidad al descalificar la labor periodística de Ricardo Ravelo, reportero de Proceso, experto en temas de delincuencia organizada. Ravelo, autor de varios libros sobre el narcotráfico en México, entre los que destacan: Los capos; Las narco-rutas de México; Los narcoabogados, El reto de calderón y el nuevo mapa del narcotráfico; Crónicas de sangre. Cinco Historias de Los Zetas; Herencia maldita. El reto de Calderón y el nuevo mapa del narcotráfico y Osiel. Vida y Tragedia de un Capo; así como de una infinidad de reportajes sobre el crimen organizado, es acusado por el testigo protegido Sergio Villarreal, alias “el Grande” de extorsionarlo y de haberle  entregado 50, 000, dólares para que no apareciera su nombre en Proceso.

El contexto en que se da esta embestida contra Proceso está relacionado con las publicaciones críticas de la revista sobre la guerra emprendida por Calderón en contra del crimen organizado, y de los señalamientos de las probables vinculaciones de integrantes de la clase política con la delincuencia organizada. Pero la gota que derramó el vaso fue el reportaje de Ricardo Ravelo donde presentó las declaraciones ministeriales del “Grande” donde asegura que estuvo en el bautizo de la hija del Senador Anaya, y afirma que éste le presento al Presidente Calderón. Al igual que el reportaje sobre las supuestas negociaciones de Mouriño con los capos del narco. Además de las publicaciones recientes de los libros: “El Sexenio de Televisa” de  Jenaro Villamil y  “Los señores del Narco” de Anabel Hernández, promocionados por Proceso, y por supuesto de los diversos libros de y reportajes de don Julio Scherer, fundador de Proceso.

El 1 de diciembre en el noticiario estelar de Televisa, conducido por el periodista Joaquín López Dóriga, abrió con el titular: “Acusan al semanario Proceso de recibir dinero del narcotráfico para acallar información”. López Dóriga dijo: “A lo largo de los últimos años, el tema del narcotráfico ha sido uno de los predominantes temas del semanario que fundó Julio Scherer García. Su principal fuente de información han sido acusaciones e imputaciones de los llamados testigos protegidos, con el riesgo claro que implica dar por verdades consumadas, dichos sin comprobar, hoy las acusaciones se dirigen contra la revista Proceso y provienen de un jefe del crimen organizado, quien asegura que el semanario Proceso recibe dinero de jefes del narcotráfico”, añade la voz del periodista de Televisa. A partir de ese momento se inicia la cacería al presentar Televisa en su barra de noticieros los reportajes donde aparece en video “el Grande” declarando contra Ravelo. Posteriormente los comentaristas del Programa Tercer Grado retomaron el tema, y como era de esperarse las críticas contra Proceso y los baños de pureza de televisa fue el centro de las discusiones de la “pandilla pendenciera” de Tercer Grado. La Micha, Marín, Ciro, López Dóriga y el “Doctor”, despotricando contra el uso de la información de los testigos protegidos, como según ellos lo hace Proceso, pero usando a su vez al testigo protegido “el Grande” como fuente de información confiable para atacar a Ravelo y a Proceso. Vaya cinismo e hipocresía de televisa y sus locutores estrella.

El analista Luis  Javier Garrido señala: “La historia periodística de México no registra ningún caso en el que periodistas, sea cual fuere su vinculación con el régimen y con los poderes fácticos, se dedicaran con tanta irresponsabilidad y falta de ética a tratar de descalificar a una publicación de prestigio internacional, y eso es un signo muy grave de lo que está aconteciendo. Proceso, según Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga, Denise Maerker y Adela Micha, “ha hecho de la calumnia su modus vivendi”, realiza un ejercicio deleznable del oficio periodístico, es uno más de los muchos pasquines que hay en el país, se ufana de su relación con narcotraficantes y ha llegado a cometer atrocidades. Los locutores no parecían escucharse en su diatriba insensata pues al referirse instantes después a otro tema y hablar de la persecución delirante que Washington y sus aliados han emprendido contra el editor australiano Julian Assange por la publicación en su portal de WikiLeaks de documentos que exhiben al gobierno estadunidense, pretendían horrorizarse por la que llamaron persecución estatal a un medio de información”. (Luis Javier Garrido, La agresión, La Jornada, viernes 3 de diciembre de 2010)

En una entrevista con Carmen Aristegui el 2 de Diciembre en su noticiero matutino de MVS, Ricardo Ravelo señala que: “Es un infundio, es un señalamiento totalmente falso del testigo protegido Sergio Villareal Barragán, y se lee como un golpe bajo del gobierno en contubernio con la empresa que sirve a sus intereses: Televisa. (…) Nunca he tenido comunicación ni directa o indirecta con “El Grande” a quien conocí por fotografías difundidas por la prensa después de su detención en Puebla y tampoco conozco al mencionado Comandante Beretta, obviamente es falso que yo haya recibido pagos de alguna organización”. Mientras que Rafael Rodríguez Castañeda, director de Proceso, entrevistado también por Aristegui nos dice que existe un contubernio de Televisa y el Gobierno Federal, indicando que los señalamientos en contra de la revista Proceso se dan en contexto de lo publicado por la revista en la que se vincula a integrantes de la clase política con miembros del crimen organizado. Castañeda asegura que existe un montaje que salta a la vista a partir de un dato: “de acuerdo a Televisa el supuesto testimonio de “El Grande” en el que se acusa a Proceso fue rendido el pasado cuatro de noviembre sin embargo Villareal alude a una portada publicada diecisiete días después, es decir el 21 de noviembre”.

Mientras que Televisa, en voz de Loret de Mola señalo que fue un error lo de las fechas, pero aseguró que de acuerdo a las declaraciones del “Grande” estas se realizaron el 24 de Noviembre. El gobierno federal por su parte en voz de Alejandro Poire, Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional entrevistado también por Carmen Aristegui rechazó que el presidente Felipe Calderón, haya tenido algún tipo de encuentro con Sergio Enrique Villarreal Barragán “El Grande”. Y agrego que: “Quiero aclarar algo que ya se ha aclarado: No existe ninguna evidencia porque no existió ningún contacto con este sujeto, me refiero a Sergio Enrique Villarreal Barragán conocido como ‘El Grande’. Se ha publicado sin ninguna fuente ni fundamento ni elemento de verdad; lo que queremos señalar es que el presidente Calderón no estuvo en tal evento.”

El articulista Eduardo Ibarra Aguirre, plantea una hipótesis de la reacción virulenta de televisa y nos dice: “Felipe del Sagrado Corazón de Jesús tiró la piedra y aún esconde la mano, pero es tan nítida la manufactura del golpe a la libertad de expresión que lo evidenciaron varios legisladores de la oposición –incluido Francisco Labastida-, organizaciones civiles, comentaristas y contados medios de comunicación, porque la mayoría no quiere o no le conviene leer bien el mensaje que envió el corporativo mutado en tribunal electrónico en el Canal de las estrellas y por medio de su desgastada estrella principal (des)informativa: los intereses empresariales y políticos de Televisa son intocables y ambos pasan por la alianza estratégica con el presidente en turno” (Eduardo Ibarra Aguirre, WWW.Argenpress.info/2010/12/televisa- ravelo-y-hernández.htlm).  De igual modo Luis Javier Garrido nos advierte: “El ataque contra Proceso por evidenciar las relaciones del crimen organizado, que se dice combatir –desatado el miércoles primero–, no tiene paralelo en México desde la ofensiva del gobierno de Luis Echeverría para destruir el Excélsior de Julio Scherer y constituye un signo preocupante de que la ofensiva panista-fascista contra la libertad de expresión va en serio. En diversos espacios de Televisa se ha insistido en estos dos días en que el periodismo que hacen los reporteros de esta revista, que es uno de los principales espacios de libertad de expresión en México, se quedó en una mentalidad de hace 30 años, que el país ha cambiado y que lo que se necesita es, nada menos que un periodismo como el que se hace en Televisa”. (Luis Javier Garrido, La agresión, La Jornada, viernes 3 de diciembre de 2010).

 

 

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