El desarrollo de la radio y su función social

1 agosto, 2010 § 2 comentarios

Polo López Reyes

…la radio, equivalente del mar
En nuestros días.
Dylan Thomas/Cómo llegar a ser poeta

Iniciada comercialmente a partir de 1920, la radiodifusión tuvo un periodo brillante en la década de 1940; poco antes  que la televisión surgiera como su competidora.

La radiodifusión (explotación comercial de la transmisión de señales, por medio de ondas electromagnéticas inalámbricas o cualquier otro conducto material); tiene su base teórica en las ecuaciones que James Clerk Maxwell postuló a mediados del siglo pasado para el electromagnetismo y que implican la existencia de “ondas” electromagnéticas, ondas éstas verificadas experimentalmente por Henrich Hertz, poco después que Maxwell las previera. El primer programa radiofónico radiado ocurrió en Massachussets, Estados Unidos, en 1920.

Definitivamente es innegable la penetración de los medios masivos electrónicos, en la vida diaria de miles y hasta millones de seres humanos. Lo económico y fácil que resulta conectarse a la televisión y radio abiertas, permite que los escuchas se multipliquen y se mantengan fieles como autómatas-espectadores en un proceso comunicativo “pasivo y unilateral”. Por ello resulta neurálgica la importancia de éstos medios.

Hoy ante la competencia de la televisión, las emisoras de radio se han limitado (o restringido) de un modo general, a la programación alternada de música y noticiario telegráfico (es decir sin comentarios), intercalando publicidad.

Las emisiones están hechas en Amplitud Modulada (AM), donde la señal está dada por la variación de la amplitud del “tamaño” de la onda, manteniéndose fija la frecuencia de la emisión y en Frecuencia Modulada (FM), donde es fija la amplitud, aunque varié la frecuencia para permitir la transmisión de la señal. Hoy día en plena economía de consumo, la radio comercial inunda el espectro electromagnético; sin embargo a pesar de la cantidad de señales radiales donde impera el mercadeo ideológico disfrazado de música, artistas desechables y hasta de informativos noticiosos; se siente la vacuidad y el descarado desperdicio de tan importante vía comunicativa.

Se han dado intentos, meros remedos que se quedan en eso; para echar a andar las llamadas Radios Culturales, que al final se vuelven nidos de preferencias, intereses y egos exaltados, en una sociedad cada vez más individualista y que olvida, aletargada por los bombardeos electromagnéticos, la exaltación del desarrollo del espíritu y el intelecto, como escribiera el añorable maestro Alfonso Reyes: “Las palabras civilización y cultura se usan de muchos modos. Algunos entienden por civilización el conjunto de conquistas materiales, descubrimientos prácticos y adelantos técnicos de la humanidad. Y entienden por cultura las conquistas semejantes de carácter teórico o en el puro campo del saber y del conocimiento, así como las creaciones artísticas. Otros lo entienden al revés. La verdad es que ambas cosas van siempre mezcladas. No hubiera sido posible, por ejemplo, descubrir las útiles aplicaciones de la electricidad o la radiodifusión sin un caudal de conocimientos previos; y, a su vez, estas aplicaciones han permitido adquirir otras nociones teóricas. En todo caso, cultura y civilización, creaciones artísticas y conocimientos teóricos y aplicaciones prácticas nacen del desarrollo del espíritu”.

En tiempos relativamente recientes, se ha comenzado a practicar la transmisión en algunas zonas del país de las denominadas Radios Comunitarias; ejemplos vivientes, casi estoicos, de los verdaderos postulados legales que estableció y siguen establecidos (aunque prácticamente empolvados) en la “manoseada” Ley Federal de Radio y Televisión, emanada a su vez del articulo sexto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; en el que se hace alusión a que: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa… el derecho a la información será garantizado por el Estado…”

Los magnos postulados de la “comercializada” Ley Federal de Radio y Televisión indican: … “Establecen que estos medios de comunicación tienen la función social de contribuir al fortalecimiento de la integración nacional y al mejoramiento de las formas de convivencia humana. Para ello, deben de afirmar el respeto a los principios de moral social, evitar influencias nocivas al desarrollo de la niñez y juventud, contribuir a la superación de la cultura del pueblo, conservar las costumbres y tradiciones de nuestro país, cuidar la propiedad del idioma, y exaltar los valores de nuestra nacionalidad”.

La pregunta es: ¿son éstos los postulados que encontramos en el cuadrante radiofónico de nuestra región? ¿Son éstos el fin o sólo el medio para lograr su verdadero cometido de poder y dinero? Estas formas de comunicación electromagnéticas son –deben de ser y seguir siéndolo— de dominio publico y para una función social. Lo establecen nuestras leyes y el Estado tiene que garantizarlo. ¿Lo hace?

Leemos en A Pictorial History Of Radio: “En 1920, la Westinghouse Electric and Manufacturing Company de Pittsburgh hizo su entrada en el campo de la radiofonía (radiación de voz y de música) montó la estación KDKA, concebida por el dr Frank Conrad, ingeniero de la compañía (radio aficionado, Conrad había establecido años antes, en el garaje de su casa, una ‘estación experimental’, la 8XK”.

Pues bien, la KDKA es tenida como la primera estación oficial en forma. Han transcurrido ochenta años de radiodifusión en el mundo, tiempo en que los grupos de poder percibieron la preciosa herramienta publicitaria que tenían ya en sus manos y siguen afianzándose a ella. Porque antes que como devastadora empresa publicitaria, la radio empezó en calidad de novedad técnico artística, vendedora de receptores.

Hoy en día hace falta reivindicar este noble medio, intentado devolverle un poco de su Dominio Público y su Función Social; apoyemos los proyectos de las radios comunitarias que en ninguna forma, pero en ninguna, compiten con los oligopolios comerciales en el acaparamiento del dinero, pero sí y lo subrayo, en el del desarrollo del espíritu e intelecto.

Es necesario respaldar este tipo de proyectos en nuestra región. Hagámoslo ahora que intentaremos establecer una radio comunitaria en la comarca.

Esperemos la mutación de kioSco

Por si algo faltara en nuestro sufrido entorno regional: balaceras, desempleo, manipulación y mentiras; eso quisiera que fueran “mentiras”, ahora se presenta la casi inevitable desaparición de kioSco. No hace falta explicar lo que brilla, lo evidente no se justifica. José Lupe inició una odisea tal como es el. No importa. Vuelve la oscuridad. Pero la luz nunca se extinguirá, cierto estoy de eso y lo que hoy es kioSco mañana mutará en el tipo de medio (escrito a radiofónico), mas no en el fin. Esperamos con emoción el regreso de la odisea.

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