Radio Torreón: Una radio pública en permanente debacle

1 octubre, 2009 § Deja un comentario

Indispensable un cambio de contenidos en “la voz de la ciudad”

Por Daniel Maldonado

Cuando leemos el reglamento de Radio Torreón que se encuentra disponible en internet en la página del ayuntamiento, nos damos cuenta de cómo se ha venido infringiendo lo estipulado en el documento desde hace varios años.

Tras la salida de Guillermo Saldaña como director de la estación y el arribo de Adolfo Rodríguez Silva, la radiodifusora continúa el deterioro de su programación y no cumple a cabalidad las funciones que marca el reglamento en los artículos noveno, décimo y décimo primero, de los que cito algunas partes referentes a los objetivos y características de los contenidos: “contribuir a elevar nivel cultural del pueblo y a conservar las características nacionales, las costumbres del país y sus tradiciones, su música, la propiedad del idioma y a exaltar los valores de la nacionalidad mexicana; fortalecer las convicciones democráticas, la unidad nacional y cooperación internacionales; servir al R. Ayuntamiento de Torreón como un órgano de comunicación social, libre de todo proselitismo; fomentar la educación; promover la participación ciudadana en los asuntos públicos de interés cultural y de solidaridad social; transmitir programas de orientación social, cultural y cívica que contribuyan al bien común; Que las transmisiones dirigidas a la población infantil propicien su desarrollo armónico, estimule la creatividad y solidaridad humana, procuren la compresión de los valores nacionales y el conocimiento de la comunidad internacional. Deberán también, promover el interés científico, artístico y social de los niños, al proporcionar diversión y coadyuvar a su proceso formativo”.  

Hay que preguntarnos si lo que escuchamos en la actualidad en el cuadrante del 96.3 de frecuencia modulada se adapta a lo arriba citado, o si por el contrario se ha continuado con la transformación de Radio Torreón hacia una estación de contenidos comerciales predominantes, alejados de su función reglamentada.

¿Cómo podemos decir que en Radio Torreón se contribuye a incrementar el nivel cultural del pueblo, se fomenta el idioma español y se hace una difusión de nuestras tradiciones (ya no se diga el conocimiento, la cultura, el civismo y el aprendizaje) cuando lo que escuchamos en lo referente a la programación musical se ve dominado por el idioma inglés en las vertientes de la música comercial? ¿Es suficiente el contenido dedicado al público infantil? ¿Cumple con lo especificado? ¿Cómo podemos confiar en que se están promoviendo el conocimiento y los buenos contenidos cuando el director tiene como uno de sus programas favoritos Rock and Flowers, en el que se difunde música “del momento” en inglés, con la conducción de practicantes de la Universidad Ibero Americana quienes destrozan el idioma español ante su incapacidad léxica y de argumentación, y cuando el director le ha solicitado al titular del programa Radiometraje, (en el que este escribidor participa) “volverse más comercial” al hablar de cine, “dejar a un lado el cine de arte y darle prioridad a la cartelera” e incluso “buscar patrocinios para el programa”? ¿Dónde queda la diversidad?

No se trata aquí de una hispanofilia lingüística recalcitrante que buscara la transmisión sólo de música en español, al contrario, debería existir más música internacional y de las distintas culturas y regiones del país. Tampoco se ponen aquí a juicio los gustos musicales y cinematográficos de Adolfo Rodríguez, que no deberían traspasar la esfera personal al ser impuestos en los espacios radiales como podemos sospechar sucede en estos momentos, sino el hecho de que al emitir la autorización en la búsqueda de patrocinios muestra su disposición a seguir violando el reglamento, en esta ocasión el artículo 13°: “Dado su carácter de radiodifusora cultural, RADIO TORREÓN no podrá realizar actos, convenios o contratos de carácter comercial de venta de espacios de acuerdo a lo establecido en los Títulos Segundo, Tercero y Cuarto de la Ley de Radio y Televisión”.

Las excepciones se encuentran en el artículo 14°: “En relación con lo establecido anteriormente, RADIO TORREÓN podrá realizar actos, convenios o contratos con personas o Instituciones para recibir aportaciones orientadas a incrementar los bienes de la Estación, el intercambio de programación, donativos de discografía para coadyuvar al mantenimiento actualizado de la misma”. Parece que nada de este párrafo justifica la autorización del patrocinio.

Otro de los aspectos son las limitantes a los colaboradores externos como su servidor, a quien le fue solicitado no hablar de política, religión y sexo, según está ordenado por el director. Cuando pedí se me mostrará el reglamento interno donde se estipula esta orden no se me dio respuesta. A cada colaborador se le debe proporcionar el reglamento interno al confirmar su participación constante en los espacios radiales. Además de este dato, el de la censura a la pluralidad y la libertad de expresión, debemos admitir que Radio Torreón sigue siendo una estación que ha disminuido su perfil y que se ha vuelto una infame, insultante caricatura de lo otrora conseguido bajo la dirección Rocío Micher durante las administraciones de Jorge Zermeño y Salomón Juan Marcos Issa: una radio plural en sus contenidos, con presencia sonora impactante y diferente que ofrecía programas producidos por la UNAM, Radio Educación y las distintas emisoras de los estados de la república, sin olvidar los programas locales en los que el saber y el conocimiento tenían prioridad sobre la satisfacción ramplona del gusto comercial, o sobre las fórmulas probadas como las revistas matutinas; una radio que se distinguía por su oferta poco habitual o francamente inaccesible en otras estaciones y por tanto sorprendente en el cuadrante.

En estos momentos incluso se ha utilizado el puesto de la dirección para saldar  pugnas personales como fue el caso del programa Lobo Radiofónico de la Universidad Autónoma de Coahuila, al que le fue restringido el contenido y la promoción de las actividades de la universidad.

Dado que la esposa de Rodríguez Silva, tenía una plaza en el área administrativa de la UAC que no le fue revalidada durante los cambios en la coordinación de la universidad, se presume que Adolfo Rodríguez tomó represalias contra el espacio de la institución autónoma limitando la presencia de las actividades de la UAC, ordenando se cambiara el perfil del programa hacia una especie de radiorevista universitaria y se limitara la promoción de las actividades tanto curriculares como extracurriculares.

 

Lo necesario

Ahora que se presentan los tiempos electorales y se avecinan cambios en la dirección de la estación, debemos de cuestionar a los candidatos cuáles son sus proposiciones para Radio Torreón, promover el regreso de una radio que cumpla con lo estipulado en su reglamento, una radio que en verdad sirva como contrapeso al dominio de lo comercial y a lo homogéneo de los contenidos; una radio que se convierta en la verdadera voz de una ciudad en la que la monotonía domina las opciones informativas y de entretenimiento y por lo tanto sumerge a los habitantes en la ignorancia y la pobreza cultural, ya de por sí manifiesta.

Radio Torreón, bajo el amparo de su próximo director o directora tiene la obligación de recuperar su función y cumplir a cabalidad con lo marcado en su reglamento.

En alguna entrega anterior de Kiosco escribí sobre cómo puede la radio pública convertirse en un promotor de los derechos y obligaciones del ciudadano.

Cápsulas de civismo, indispensable en estos momentos de abulia social; emisiones dedicadas a la recuperación de la historia patria y mundial (ahora que vienen el bicentenario y el centenario de la Independencia y la Revolución respectivamente), como lo pueden ser las radionovelas o los documentales; programas de análisis sociopolítico; segmentos y programas dedicados a las bellas artes y a fenómenos de la cultura popular; mayor pluralidad y presencia de géneros en las opciones musicales; mayor exposición de las universidades, creadores y artistas de la región; entre otras proposiciones que puedan llegar del público, son lo necesario para recuperar el carácter plural, cultural y educativo de una estación de radio que en estos momentos refleja y comparte las deficiencias de una administración pública interesada más en dar pan y circo que conocimiento y cultura.

Hay que mencionar también que la página de internet de la “voz de la ciudad” debe incluir de nuevo una guía con la programación, el directorio de la estación y mayor información que la penosa presencia actual, además de ser incluida en los resultados de los buscadores que no la ubican desde que cambió su dirección a www.963fm.net, cambió que se dio sin realizar una campaña de información.

Esperemos, por el bien de la radio y de la ciudad, que los candidatos lean este texto, se pregunten qué pasa con Radio Torreón y planeen algo para acabar con el estado vergonzoso de la estación. Esperemos también que se sancione el incumplimiento de lo reglamentado y que la estación retome sus funciones legalmente establecidas. Pero bueno, ante la situación actual sólo puedo concluir: a qué le tiras cuando sueñas, Maldonado.

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