De la crisis periodística a los informativos ciudadanos

1 julio, 2009 § Deja un comentario

Ineludible el crear medios ciudadanos de información

Daniel Maldonado
dems64x@yaoo.com.mx

I. Crisis económica e informativa

Además de la crisis económica existente en los medios de comunicación, lo que ha transformado a las empresas periodísticas en negocios basados en la venta prioritaria de publicidad; en una gran cantidad de medios es una constante la crisis en la calidad, relevancia y prioridad de la información que se emite (baste ver las notas principales que manejan y su trascendencia o intrascendencia, además del seguimiento).

No es un secreto que las empresas periodísticas tienen como uno de sus principales  sustentos la inversión gubernamental publicitaria. Al presentarse esta dependencia económica del gobierno, es lógico que el tratamiento informativo se desarrolle, en la mayoría de los casos, en base a criterios marcados por la amenaza, velada o directa, de perder ese gran sustento económico. Esta situación provoca que los medios acaten la línea oficial o naufraguen durante la búsqueda de recursos económicos que les permitan continuar con su labor prioritaria que es el ejercicio periodístico.

Si analizamos los contenidos de los medios de comunicación, nos daremos cuenta que una enorme cantidad de medios realizan el tratamiento informativo conforme a las prebendas recibidas desde el poder, o que muchos de ellos, los de mayor alcance, se han erigido como un poder fáctico que es capaz de utilizar la información de manera perniciosa y sesgada, incluso sin ética alguna, para conseguir sus intereses. Podemos citar como un ejemplo de lo anterior los distintos episodios de lucha entre el gobierno y Tv Azteca; las protestas de los cabilderos de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) con motivo de la reforma electoral y la pérdida de más del 60% de inversión publicitaria en tiempos electorales; el “borrado” electrónico del senador Santiago Creel en Televisa; los ataques de Tv Azteca hacia los grupos empresariales que han pugnado por ser una tercera cadena televisiva nacional, sin olvidar el tratamiento noticioso sobre reformas de gobierno que, a pesar de ser nocivas para la sociedad, son presentadas como legislaciones de avanzada mientras no perjudiquen a los medios y sus intereses. Otros medios acostumbran una promiscuidad ideológica que un día los hace criticar con fiereza al poder y al siguiente celebrar sus acciones, sin importar lo lesivas que resulten para los ciudadanos; también amainan la crítica según el monto de la canonjía que reciben. Una fuente interna de la empresa Multimedios, me comentó hace tiempo, que se dio orden de no dar espacio a las declaraciones de los trabajadores en huelga de la metalúrgica Peñoles, dado que la compañía había recortado la inversión publicitaria debido a la crisis económica. Los directivos del medio no querían arriesgarse a perder el resto del pago por publicidad. Es común que en esta empresa que le menciono, la opinión de los conductores de los informativos por lo general sea muy dada a seguir el mandato y los pareceres del gobierno en radio, televisión, internet y prensa; con sus notables aunque escasas excepciones en los columnistas.

La crisis económica en la que se encuentra el país y el mundo pareciera, desde el punto de vista de los informativos de mayor alcance, desarrollarse en una medida menor a los impactos presentes. Este tratamiento recibe la anuencia de opinadores, conductores y presuntos especialistas, quienes hacen hincapié en el aplauso a la escueta respuesta del gobierno para combatirla. Hay que recordar que la crisis social, política y de seguridad en que vivimos, aminora sus efectos de respuesta e inconformidad por parte de la sociedad cuando desde los medios se nos dan placebos de espectáculo informativo y de distracción.

La crisis en el alcance de la información está determinada por el tamaño del espectro informativo de las empresas periodísticas oficialistas, por el poco contrapeso que se realiza mediante los medios de información alternativa, y por el dominio del dúopolio televisivo y las grandes emisoras de radio, nacionales y locales.

II. El alcance de las empresas periodísticas

Uno de los problemas principales que se presenta en el manejo de la información es el alcance que presentan los diversos órganos informativos. Sabemos, gracias a estudios realizados con frecuencia por el INEGI y otras instancias independientes, datos que pueden encontrarse en la red, que el 90% de la población tiene como el mayor medio para recibir información y entretenimiento a la televisión. Otros datos nos dicen que la radio tiene un alcance del 85%, mientras que la internet llega al 25% de los habitantes de este país.

Estos datos explicarían, en parte, el por qué las últimas encuestas presentadas a finales de mayo ubican la actuación y popularidad del gobierno en porcentajes con un 60% de aprobación, a pesar de la situación actual de crisis, inseguridad, desempleo, violencia y debacle social. Podríamos sospechar que dichas encuestas están hechas bajo encargo tal como sucedió durante las elecciones del 2006, donde se negoció con diversas casas encuestadoras para beneficiar en los resultados al candidato del Partido Acción Nacional.

Unido a este fenómeno del alcance de la televisión se encuentra el bombardeo propagandístico que enaltece las acciones del gobierno, y desde un orwelliano punto de vista transforman lo perjudicial en benéfico. Resalta el ocultamiento de aspectos primordiales de la información, tal como se ha dado con las detenciones de funcionarios de gobierno en Michoacán a finales del mes de mayo, altos burócratas a los que se les detuvo sin orden de aprehensión, de manera ilegal, apoyándose el gobierno en una campaña mediática que los presentaba como criminales, cuando sólo se piensa una posible asociación delictuosa. Este hecho ha convertido a cualquiera que proclama el respeto a los procedimientos legales en un presunto defensor de la delincuencia. Aunque en México la ley se maneja por los recovecos. Tampoco debemos olvidar la censura y autocensura provocada por el miedo a represalias del crimen organizado al tratar el tema del narcotráfico.

Volviendo al alcance de los medios, hay que mencionar que si bien existe información que se genera en informativos pequeños y luego, por la relevancia de la nota se presenta un estallido noticioso nacional e internacional, hay que darnos cuenta que dicha información no tiene efectos ulteriores en las esferas legales encargadas de la impartición de justicia, debido a la corrupción, el contubernio y la poca legalidad de las instituciones, quienes a lo largo de los años y con mayor incidencia, desde el arribo del panismo al poder, han demostrado servir a intereses particulares más que a su función legal y pública. Los ejemplos son innumerables, pero pueden citarse como hechos recientes la subrogación de guarderías del IMSS, el manejo de la Lotería Nacional, el conflicto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes con la aerolínea Aviacsa, y los ya conocidos como las reformas a la ley del ISSSTE, la reforma petrolera, los pagos de favores electorales, entre otros tantos.

Es obvio que en un gobierno sobre el que se cierne la sospecha casi convertida en convicción acerca del fraude en su origen, como lo es el calderonista, donde los principales actores políticos gozan de impunidad y del cinismo al presumir su corrupción, la acción de la justicia será ineficaz e ineficiente en el resto de los ámbitos de la vida pública.

Hay que estar conscientes de que aunque el periodismo es un mecanismo de denuncia que termina su función en el hecho informativo, también debería servir como un motor de toma de conciencia y fomento de la protesta ante la inoperancia de las instituciones. Conseguir la trascendencia y transformación de los mensajes, la información y el pensamiento en verdaderas fuentes de exigencia para la solución de lo que se denuncia. No simulacros. Debemos recordar que en muchos casos de denuncia, el conocimiento de información ha logrado la cohesión de los ciudadanos en movimientos sociales de protesta que presionan a la autoridad para el cumplimiento de la ley, o para detener decisiones desfavorables para la población, como lo fue la resistencia civil pacífica en el caso de Pemex.

Mientras que el 90% de la población conciba su realidad, sus patrones de conducta y se (des)informe a través de lo que le dicen Televisa, Tv Azteca, Multimedios aquí en la región, sin olvidar las grandes cadenas radiofónicas y los periódicos (cuyo alcance es menor debido a su precio y a la omnipresencia televisiva), existirá la necesidad de crear contrapesos ciudadanos que retomen la información independiente, de mano en mano, con el interés de apoyar la concepción de una realidad más amplia, con miras a la problemática social, pero sobre todo que ayude a transformar a una sociedad teledirigida, telecrática, apática y enajenada en una sociedad democratizada, activa, informada y participativa.

III. El Sendero del Peje y los informativos ciudadanos

Podemos tener o no coincidencias con el ideario político y las opiniones vertidas en el periódico digital El Sendero del Peje, pero su caso ilustra cómo un informativo ciudadano tuvo una transformación de un simple blog a un periódico impreso y a una empresa de información digital.

Creado en diciembre de 2004 por Víctor Hernández, a raíz de su participación en un foro en la red donde “saboteaban” los temas sobre Andrés Manuel López Obrador, el blog fue realizado de manera independiente para comentar los intentos por parte del poder para impedir la llegada de AMLO a la presidencia de la república. Desde ese entonces el blog fue creciendo hasta transformarse en un sitio punto com. Tiene un promedio de 15 mil visitas diarias, principalmente de México, así como de Estados Unidos, España y otros países europeos. En este informativo hay nueve personas que se encargan de actualizarlo y se hace notar que es un esfuerzo independiente de cualquier fracción política, en donde se manifiesta un ideario ciudadano de izquierda, con foros que recaban el pensamiento político de los mexicanos usuarios de la red y la fractura del país. En la actualidad el Sendero… publica un periódico que amaina las limitantes del poco porcentaje de la población con acceso a la red, además de tener réplicas que se divulgan en los estados de Veracruz y Jalisco.

Existen también en la red una enorme cantidad de blogs y sitios ciudadanos donde se realiza un esfuerzo para marcar un contrapeso a los medios masivos, pero, recordemos, al internet sólo tiene acceso una cuarta parte de la población.

IV. Llevar la información a las calles

En la actualidad los esfuerzos independientes de información en las calles son poco frecuentes, debido a los intereses, dificultades económicas y retos que conlleva el emprenderlos. Existen espacios públicos que podrían utilizarse para difundir información referente a una  realidad que es transmitida con parcialidad por los medios, o que es tratada como un producto más de consumo desechable.

Debemos recordar que la fugacidad y la rapidez de medios como la televisión y la internet, hacen de los contenidos un producto chatarra que es sustituido por la inmediatez de las transmisiones, fenómeno que contribuye al olvido de referentes históricos sobre los problemas presentes. En pocas palabras; la información que hoy se transmite con rapidez será reemplazada mañana por el tema amarillista de moda, al que olvidaremos cuando llegue el nuevo tema, y así hasta la nausea y más allá.

Recordemos que la supuesta epidemia de gripa porcina/humana difuminó cualquier información sobre la crisis económica, la violencia producto del narcotráfico, las condiciones sociopolíticas del país o las leyes que se promulgaron esos días, sin dejar de notar el hecho de que la presunta emergencia se suscitó en los días previos a la celebración del primero de mayo, fecha en la que se tuvieron protestas que no recibieron el tratamiento mediático habitual, ni presentaron la participación que se tenía prevista. Pero los medios poco o nada dijeron de esto.

Si pensamos en los obstáculos existentes para retomar los modos de informar directamente a los ciudadanos en la calle, podemos evidenciar los efectos que han tenido la empobrecida educación pública; la crisis de participación política; el desgano y la pereza que han provocado la ofensiva actuación de la clase política carente de representatividad pública; la desaparición de la cultura cívica; las diferencias abismales en el ingreso económico de las clases sociales; la concepción del hombre como un ente individual antes que social; un modelo cultural que exalta el triunfo a toda costa; la supremacía del entretenimiento, el ocio y el embrutecimiento sobre la cultura, el conocimiento y el saber; los intentos por desaparecer las humanidades en la educación; entre otros deterioros de la vida ciudadana ligados al modelo económico, social y cultural.

Teniendo conciencia de todo lo anterior, se deben de buscar métodos atractivos para hacer llegar la información, tales como el cómic, el teatro callejero, el esténcil político, y diversas manifestaciones artísticas y culturales como la poesía combativa, ejecutada por plumas de gran humanística como la del recién fallecido Mario Benedetti; los poetas Roque Dalton; Pablo Neruda;  Bertolt Brecha, Abigael Bohórquez; así como otros tantos, mexicanos y extranjeros, que pueden encontrarse en las bibliotecas y en la red, como el ilustrativo relato de Jodorowsky La vendedora de lámparas y narices.

V. Apagar el televisor, encender el pensamiento y la conciencia crítica

Es ineludible tomar las calles con un movimiento informativo ciudadano de autogestión. Para ello, desde el espacio público, los ciudadanos interesados tenemos que recurrir al cómic, la poesía, el cartel, la información fotocopiada entregada de mano en mano; apoyarnos en la   internet, en los blogs y a través de cadenas de correos electrónicos; utilizar notas informativas de diversos medios nacionales de probada actitud crítica al poder, aquellos que tienen un verdadero compromiso con la información, con sus receptores, con el periodismo, con el presente y el futuro, con la situación de la gran mayoría de los ciudadanos; desarrollar aquellas proposiciones de quienes deseen llevar a cabo este movimiento informativo ciudadano.

Uno de los primeros pasos puede ser expresarles a los ciudadanos, mediante la presencia de información gráfica en las calles, que debemos desconfiar y dudar del modo en que la televisión, el dúopolio y las empresas locales como El Siglo de Torreón y GREM, pero principalmente las televisoras y Multimedios (el canal que por desgracia todos vemos), manejan la información y han atenazado por años nuestra capacidad crítica y de conocimiento ciñéndola a su conveniencia; hacernos más conscientes, mediante los elementos ya mencionados, de cómo todo lo que sucede en nuestro entorno nos atañe aunque nos neguemos a aceptarlo; que conozcamos las decisiones del gobierno y la información política, porque las declaraciones del ex presidente Miguel de la Madrid respecto a la corrupción de su sucesor Carlos Salinas de Gortari, fueron omitidas en los canales de Televisa.

Después de esta primera fase continuar informando sobre otros problemas sociales como el tema prioritario del agua y la sustentabilidad de la comarca.

Si bien esta es una actitud y una labor quimérica, podemos mediante ella contribuir en el combate a la desinformación y la enajenación reinantes.

Tal vez como individuos podemos lograr poco, pero si unimos todas esas personalidades en un esfuerzo masivo en el que se congreguen la inconformidad, la información, la organización y la acción, llegaremos a constituir una gran fuerza social, a renovar el tejido social y podremos formarnos como personas capaces de tener conciencia crítica y participación constante en las transformaciones del  entorno.

Hay que recordar los versos de Bertolt Brecht cuando habla al poder y a los ciudadanos: Considerando que ustedes entonces / nos amenazan con fusiles y cañones, / hemos acordado temerle, más que a la muerte / a esta vida amarga que llevamos. Uno solo no puede salvarse. / Armas o cadenas. / Ninguno o todos. Todo o nada.

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