Por la puerta de atrás

1 abril, 2009 § Deja un comentario

Miriam Canales

“¡Gracias!” Fue la palabra jubilosa que escuchó esta reportera al pedirle trabajo “de cualquier cosa menos de actriz”, al productor de Televisa, Nicandro Díaz González. ¿Por qué existen tantos jóvenes con aspiraciones de acceder a esta empresa televisora? Es una de las mayores quejas de los profesores de comunicación y el deseo de algunos estudiantes ávidos de fama. Sin embargo, conocerla de cerca merece un análisis casi antropológico. Lo que ocurre detrás de esa pantalla que emana un falso glamour cual canto de sirena, rebasa con creces a la ficción y al drama de sus telenovelas.

Los andares en el exilio chilango llevaron a esta reportera a caer en el sueño de opio de muchos al traspasar ese castillo impenetrable ejerciendo una labor poco cercana al periodismo como  asistente de corrección de libretos de la telenovela, horario prime time, “Mañana es para Siempre”, (refrito de la colombiana “Pura Sangre”, transmitida en 2007). Como relataba el escritor Alberto Barrera Tyszka en su crónica “Amor sin rating no dura”, la obsesión de los productores televisivos por mostrar una obra más cercana a la mercadotecnia que al arte, puede llegar a niveles de neurosis, meticulosidad, rispidez y hasta del absurdo, ¿pero qué importa todo eso si el non plus ultra de la historia es juntar a la ex TV Azteca Silvia Navarro en el papel estelar y a Lucero como villana? Casi como en el amor, todo es posible y cualquier cosa está permitida siempre y cuando el rating se mantenga en la cúspide y la publicidad retribuya prodigiosamente.

Accesar a la empresa representa de antemano una faena complicada: no sólo hay que enfrentarse a vigilantes adustos y malencarados y recepcionistas prepotentes que con sólo pedirles un poco de cortesía-digamos, un “no me levantes la voz”, son capaces de reportar al visitante como si hubiese cometido una falta grave. Una vez adentro, ese reino artificial se convierte en un desfile de técnicos y tramoyistas que pueden pasar todo un día acomodando un set a costa de  las temporadas de descanso que por ley corresponden, mientras las actrices deambulan frivolamente hablando por sus teléfonos celulares, sin maquillaje y ataviadas con ropa de gimnasio que distan de una imagen glamorosa, mostrando lo que son: seres de carne y hueso hermosos en la pantalla y perfectibles en la realidad. Los actores y conductores se pasean con sus portentosos bíceps y tríceps, callados, dentro de su coraza de ego y fama. Se puede ver por igual a Michelle Vieth, Jaime Camil, Karla Álvarez y demás estrellitas abundantes en escándalos y escasos en talento.

Aquí no existen los horarios delimitados: por igual se labora desde las 9:00 de la mañana, o más temprano, para culminar hasta la medianoche por una raquítica remuneración que pueden ser únicamente 4 mil pesos mensuales o menos, según los lineamientos de cada producción y los tabuladores jerárquicos del Sitatyr, el sindicato que rige a Televisa. Este se lleva una buena tajada de los honorarios sin que por ello otorgue algún servicio o apoyo al trabajador quien en ocasiones tiene que esperar meses, o incluso un año, para recibir su primer pago. Marta, una ex compañera tuvo que mantenerse provisionalmente vendiendo fritangas en lo que Emilio Azcárraga continuaba en las listas de Forbes como uno de los hombres más poderosos de América Latina. ¿Qué importa el sacrificio si en el currículum muestra que “eres una estrella más del Canal de las Estrellas?

Los momentos familiares y personales de los empleados quedan en segundo plano entregados en cuerpo y alma a la producción televisiva desde las 5:00am, o en días festivos, navidades, 15 de septiembre, año nuevo. Cualquier día es sólo otro día de trabajo. Adiós a las fiestas, tertulias, bodas y reuniones mientras se quedan elaborando los guiones de la telenovela que deben adelantarse de inmediato, ya que está siendo alcanzada despiadadamente por el aire. “Cuando hacíamos Contra viento y marea, mi papá se murió y yo no estuve con él en sus últimos días”, me relataba Mariana, una ex compañera. De igual modo, Olivia la ex jefa, había quedado fuera de toda reunión familiar e incluso interrumpió su luna de miel. El demandante trabajo resultaba prioritario.

En Televisa el silencio es sine qua non. Las tramas de las historias y los proyectos a realizar se mantienen ocultos como secreto de Estado. Cualquier palabra filtrada puede distorsionar o dar con el traste. El afán por la discreción llega a niveles de paranoia: “Había ocasiones en que teníamos juntas que duraban hasta las 3:00 de la mañana y al día siguiente veíamos publicado en un periódico lo que discutimos en ella”, es otra de las anécdotas de Olivia, que lleva casi 20 años dedicados al negocio de la dinastía Azcárraga. Por ende, nadie puede fotocopiar una sola cuartilla si no es con una tarjeta especial que sólo unos cuantos poseen, of course. Decir una palabra fuera de contexto puede costar la cabeza.

Los productores, esos semi dioses terrenales capaces de cumplir los sueños de los aspirantes del CEA por un papelito o un crédito en televisión, son quienes llevan la responsabilidad de auspiciantes y de manipular las mentes de los consumidores quienes determinarán si una historia y sus personajes se vuelven parte de sus vidas. Nicandro Díaz, la cabeza detrás de “Destilando Amor”, “Contra viento y marea” y  “Mañana es para siempre” posee una formación de la escuela de Valentín Pimstein al igual que Pedro Damián (“Rebelde”) y Salvador Mejía (“Fuego en la sangre”), actual director del área de telenovelas). Pimstein se caracterizaba por trazar historias amorosas y cursis por antonomasia donde la realidad caía en el repetitivo cuento de la Cenicienta posmoderna. Como ejemplos sobra mencionar a “Rosa Salvaje”, “María Mercedes”, “Los ricos también lloran” y ”Simplemente María”, entre otras, cuyo común denominador radicaba en una sirvienta virginal, naïve y devota venida a más como dama de sociedad al lado de su amor: un Junior de familia pudiente. ¿Alguna vez habrase visto que los Bribiesca, los Zedillo, los Slim o incluso los mismos Azcárraga se vinculen sentimentalmente con gente de este nivel socioeconómico?

Muchos de los estereotipos del mexicano en el extranjero se los debemos al señor Pimstein y sus historias ilusas, prueba de ello es la profunda aceptación que han tenido en países de la ex Unión Soviética donde sintieron regocijo en ellas tras su separación del bloque socialista. La diferencia con sus aprendices es que no han sido capaces de crear relatos que equiparen los niveles de su mentor, cayendo así en una profunda mediocridad que los ha impulsado a repetir formulas pretéritas y a adquirir los derechos de teleseries de cadenas sudamericanas como “Rebelde Way”, “Las Aguas Mansas” (de donde surge “Fuego en la sangre”) y la larga lista de refritos del señor Díaz: “Mundo de juguete”-“Carita de ángel”, La Indomable-Alma Rebelde, Café con aroma de mujer-Destilando amor, Pura Sangre-Mañana es para siempre. Miedo a correr riesgos o simplemente desidia ¿será que el teledrama de las amas de casa está languideciendo? Los bajos números del rating son prueba fehaciente de su falta de imaginación. Ni aún con mayores integraciones de marcas publicitarias (product placement, en inglés) son suficientes para despegar. En el caso de esta labor que consiste en buscar escenas dentro del libreto que puedan ser compatibles con las marcas, un novel empleado no tiene derecho a entrar en su nómina por el simple hecho de ser nuevo. Mientras tanto, Silvia Navarro, Marisol del Olmo y Lourdes Munguía exhortan al televidente a comprar en “Chedraui”, a adquirir lencería “Ilusión” y a consumir productos “Lala”, cuyo director Eduardo Tricio Haro ha fungido como asesor de la historia “Mañana es para siempre”.

Convivir con personas profundamente vinculadas a esta empresa resulta una labor complicada, su mente ha sido educada a este sistema feudal. No habrase visto una empresa repleta de rivalidades, envidias, chismes e hipocresías, además de una significativa falta de cultura. “Yo edité todo el programa de ‘Central de Abastos’ ¿sabes?, pero me da hueva leer”, me decía Iván, otro ex compañero. Un novato es víctima de ojos recelosos: “No le enseñes, ¿qué no ves que te va a quitar la chamba?” Son algunos de los comentarios que se escuchan entre un mismo equipo de trabajo. Un mínimo error puede llegar a tener consecuencias drásticas, como escuchar equivocadamente una conversación telefónica ajena, como fue el caso de esta reportera, a otros los han despedido por situaciones semejantes. “A Valentín (Pimstein) con todo lo que hizo para bien de la empresa también lo corrieron”, fueron de las últimas palabras que escuche de Olivia y un “No tengo nada que hablar contigo”, de parte de Nicandro Díaz a manera de despedida. Sólo fui un engrane más de la maquinaria, como todos los empleados, como todos los que han salido por la puerta de atrás y como todos los que anhelan con aparecer en el primer crédito en una telenovela.

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