Administración Pública de telenovela

1 abril, 2009 § Deja un comentario

Por Miguel Ángel Saucedo L.
maikelo54@hotmail.com

Con la reciente visita del presidente francés a nuestro país, quedó en evidencia  la pésima forma de conducir las relaciones con los gobiernos de otros países. Los modos calderonistas de hacer diplomacia, mostraron que los estropicios que un chivo haría en una cristalería serían menores a los causados por la cancillería mexicana en las relaciones de nuestro país con Francia. En lugar de resaltar los acuerdos de intercambio comercial y académico entre ambos países, tanto la prensa mexicana como la francesa destacaban el  tiempo y atención que los visitantes dedicaron a vacacionar. Pero sobre todo, se planteaban la sospecha de que dicho viaje de placer se hiciera a cargo de los contribuyentes, ya sea franceses o mexicanos.

Sin embargo, es otro aspecto el que en esta ocasión merece el presente comentario. Parte de las gestiones de Sarkosy fueron dedicadas a lograr la repatriación de la ciudadana francesa Florence Cassez, procesada y sentenciada a más de sesenta años de prisión en México por el delito de secuestro. Salió a relucir que cuando esta fue detenida, los jefes policíacos armaron un show para Televisa y TV Azteca, en el que se recrearon las supuestas circunstancias en las que sucedió su aprehensión.

Para ello se usó a policías, equipo y armamento de manera que se filmó una detención, previamente ensayada, para así mostrar al televidente la supuesta eficacia de nuestra policía. De esa manera, la policía federal, distrayendo recursos públicos destinados a la seguridad pública, financió una especie de “sketch” que ambas televisoras transmitieron luego como noticia, como si el evento hubiera sido filmado “en vivo”. Por supuesto, las dos cadenas de televisión transmitieron las escenas filmadas como si fueran una noticia y cobrando, por lo tanto, a sus patrocinadores por figurar en los espacios comerciales de sus noticieros.

Uno podría pensar, con ingenuidad, que esta forma de administrar los recursos públicos es circunstancial y que de ninguna manera es la forma en que nuestra clase gobernante entiende la administración pública. Sin embargo la revista Día Siete en su número 405, nos recuerda que ya desde el 2006, al final de la campaña presidencial; Calderón compró espacio en el guión (sí, en el guión) del refrito colombiano “La fea mas bella” con lo que (re)inauguraba una práctica de transfusión de recursos públicos a negocios privados con la justificación de “venta de imagen”. Así, poco después, en la misma telenovela aparecerían el gobernador de Nuevo León y su esposa con la finalidad de “promover a su estado” a cambio de asumir (con cargo al erario estatal) los costos del último mes de grabación de esa historia.

Por parte de las televisoras la estrategia es la misma, ordeñar los recursos públicos para engrosar sus bolsillos aunque la táctica sea diferente. Antes, se trataba de hacer pelear a los partidos políticos (a través de chismes, diatribas y sobre todo, las amenazas de linchamiento mediático) y ahora la táctica es hacer competir a los gobiernos estatales por un espacio en las telenovelas. Los gobernadores de los estados han mordido el anzuelo, como es el caso del gobierno de Puebla que según Día Siete, apoyó con 1.6 millones de pesos la filmación de la telenovela “Fuego en la Sangre”, mientras que a Colima le costó casi cinco millones de pesos el que sus escenarios naturales aparecieran en el teledrama “Contra Viento y Marea”. Jalisco, por su parte aportó 12 millones de pesos a la producción de “Las tontas no van al cielo” después de otra aportación no especificada a la filmación de “Destilando amor”. Guanajuato apoyó, con montos también desconocidos, la producción de la teleserie local “Vida mia”. La lista es larga, pero solo como aproximación a este fenómeno, Día Siete menciona los casos de Amor real (2003), grabada en Hidalgo; Alborada (2005) realizada en Michoacán y Puebla; La esposa virgen (2005), grabada en Puebla y Tlaxcala; Código postal (2006) en Guerrero; Juan Querendón (2007), en Michoacán y Pasión (2007) filmada en Hidalgo y Morelos. ¿Cuánto costó a cada uno de los estados mencionados, la fugaz aparición de sus escenarios naturales en esas telenovelas? ¿Cuanto cuesta al contribuyente la ansiedad de los gobernadores por aparecer junto a los

galanes de telenovela?
¿Cuánto nos cuesta como país la autopromoción de la actual clase gobernante?

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