La Jornada en Monterrey: los intentos fallidos

1 febrero, 2009 § Deja un comentario

Por Alejandro Heredia

Año con año, desde los 5 años de edad, visitaba la ciudad que me vio nacer. El lugar que me recibía calurosa y retadoramente, era el departamento de unos tíos, ubicado en la unidad multifamiliar de Nonoalco Tlatelolco, toda una versión de la antropología de los multifamiliares en México; así como un buen ejemplo del coraje necesario para enfrentarse al sistema muy ávido en reubicar a los habitantes de la ciudad de las torres grises, a raíz del terremoto de 1985.

Recuerdo que en alguno de aquellos viajes comencé con la lectura del periódico La Jornada, el cual ha pesar de su monocromía (en aquel tiempo todo el periódico era impreso en el clásico blanco y negro) ofrecía a sus lectores un análisis desde una postura ideológica de izquierda, la cual a pesar de su sesgo, servía de alternativa ante el gran aparato de medios de comunicación con tendencia oficialista.

Era todo un mundo nuevo ante un estudiante proveniente de Monterrey, donde por diferentes motivos, el único periódico más a la mano era El Norte, con su gran carga de mercadotecnia y cinismo regiomontano. Pero lo que sucedía con La Jornada era diverso, era la oportunidad de esgrimir críticas fundamentadas en las discusiones con los amigos de café, sin citar fuentes tan manoseadas como las de la prensa local.

Cuando estaba en el Distrito Federal, todos los días podía leer el manjar de periódico. Hasta en Mazatlán a mediados de 1994, todos los días compraba La Jornada, junto a una generosa dotación de cervezas y pasaba la mañana leyendo lo que ocurría en la patria y el mundo.

La distribución

Pasaron tres años aproximadamente, cuando me enteré que María de la Paz y Juan Aguado, distribuían el periódico La Jornada en la ciudad de Monterrey. Ofrecían el servicio de llevar hasta el domicilio del suscriptor el periódico, los apoyaba en la cuestión logística el poeta y editor, Gerardo Ortega, en aquellos tiempos estudiante de la carrera de letras españolas.

María de la Paz y Juan Aguado, ambos miembros del Partido Comunista en los setentas, y destacados promotores de las ideas de la revolución cubana y el neozapatismo, trabajaban animosamente en darle vida a la idea de la constitución de La Jornada Nuevo León.

Lamentablemente la distribuidora tuvo que ser cerrada, debido al escaso éxito que tuvo el servicio titánico que brindaban los arriba mencionados.

10 años después

Después de 10 años, un grupo de intelectuales de Monterrey se ha vuelto a interesar en la promoción de la inversión en la constitución de “La Jornada de Monterrey”. El gran crecimiento de la demanda de información diversa, ha hecho pensar en la posibilidad de que el plan prospere. Anteriormente podía uno visitar los puestos de periódicos de la ciudad y muy pocos ofrecían la venta de “La Jornada México”. Hoy en día, cada vez es mayor la cantidad que es demandada por parte de los lectores.

La pluralidad política ha permeado en el gusto del lector regiomontano. Ante dos diarios fuertes en la ciudad (Milenio, El Norte), los demás periódicos se han convertido en bastiones del autoritarismo y del nepotismo priísta. El periódico ABC, por ejemplo, de la familia Estrada, es solamente un medio maquilador de otras publicaciones y proveedor de noticias para el gran negocio que es el grupo radio Alegría.

En tanto el decano del periodismo en Monterrey, el periódico El Porvenir, es dirigido por Gerardo Cantú, pero controlado por personajes tan inefables como el exsecretario de educación en la administración de Vicente Fox, el exrector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Reyes Taméz Guerra.

Ante la ausencia de algún diario que enfrente la fuerza de los dos poderosos diarios regiomontanos, el nacimiento de un diario con tendencia progresista y con una legitimidad nacional, es una utopía que pocos dejan de imaginarse.

La pluralidad de posturas periodísticas siempre será un gran valor en la sociedad, ante el oligopolio mediático en que se vive, es una tarea infranqueable la consecución del proyecto de “La Jornada cabritera”.

Es en tal sintonía en que el maestro Abraham Nuncio, junto a David Carrizales (corresponsal de La Jornada en Nuevo León), están trabajando en reunir los recursos económicos necesarios para el establecimiento de la franquicia en el Estado.

Hasta el momento no se ha logrado concretar reunir a los inversionistas que logren reunir la cantidad monetaria suficiente para el equipamiento de la empresa periodística. Talleres, oficinas, maquinaria, y el recurso humano necesario, tan importantes para la elaboración de un diario, que tiene un nivel de exigencia colosal.

Seguiremos informando sobre los progresos de la constitución del proyecto.

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