Acequias: un escaparate en construcción

1 diciembre, 2008 § Deja un comentario

Carlos Velázquez

En el número anterior de kioSco se trató la inexistencia del espacio para ejercer la reseña en publicaciones laguneras. De entre los diversos medios que se mencionaron, destacó la falta de uno: Acequias, revista de la Universidad Iberoamericana Torreón. Dirigida por Edgar Salinas y editada por Julio César Félix. ¿La razón? Acequias merece un texto íntegro para destacar sus aciertos y para señalar sus excesivas debilidades.

Hasta hace algunos años, Acequias había carecido de una estructura sistemática. La mayoría de los textos ahí publicados obedecían a un orden flexible. Pero a partir de su nueva época, la instauración de secciones fijas le otorgó a la revista una personalidad distinta. Comentar cada una de las secciones sería una tarea exhaustiva, me ocuparé en esta ocasión sólo del apartado que nos interesa: el de la reseña.

 Ubicado al final de la edición, con el nombre de Libros, en sólo tres números Acequias ha colado un aproximado de entre 9 y 10 reseñas. Un gran logro, tomando en cuenta la diversidad de propuestas que la revista ha acercado al lector. Sobre todo la intención de crear un universo editorial independiente, alejado de las tendencias de reseña que operan sólo en función de los mercados editoriales consagrados. En Acequias impera un deseo travieso y cómplice por participarle al lector títulos comerciales y marginales (en sentido de distribución).

En su columna “Ruta Norte” aparecida en el periódico La Opinión Milenio, el 16 de noviembre; Jaime Muñoz elogiaba las propiedades de Acequias 45, número dedicado a los talleres literarios en La Laguna. Muñoz establece a su juicio, que Acequias es la publicación más importante de la Comarca en cuanto a contenido. Hay que reconocerlo, el salto cuantitativo de Acequias ha resultado espléndido para la comunidad lectora de nuestra región. La determinación de secciones inamovibles le ha ganado un mecanismo de lectura atractivo y ponderable.

Desafortunadamente la revista viene arrastrando graves problemas de edición: descuidos tipográficos, desconocimiento de tipografía y de los signos gramaticales, falta de concordancia, solecismos, etcétera; hace postergable la lectura de la revista. Repito: errores graves, porque el problema no radica sólo en la aparición de estos desperfectos, sino que se repiten cada número. Una grave falta de atención impide que se solucionen en la siguiente entrega. Y lo que es peor, hablamos de una revista que acaba de cumplir 10 años. No tratamos aquí con una publicación emergente.

Para referirnos al celebrado número 45, citaré algunos errores aparecidos en el texto que abre el dossier de la revista. El firmado por Edgar Salinas y Julio César Félix, titulado “De La Laguna, pero escritor”. Sólo comentaré este texto por dos razones principales, por ser uno de los textos más atractivos y porque no pude continuar la lectura después de tanto tropiezo tipográfico.

En el primer párrafo, de la página 14, hay un mal empleo en el uso de la raya parentética (también conocida como guión parentético o guión corto, según creencias populares). En lugar de encerrar la frase parentética, la raya se encuentra pegada a la frase que la antecede. Ejemplo: “[…] principal cuenca lechera del país- ¡el agua se acaba sin remedio!-, […]”. La manera correcta es así: “[ ] principal cuenca lechera del país -¡el agua se acaba sin remedio!-, […]”. En el segundo párrafo de la página 15, se repite el mismo problema en la frase parentética del renglón 7. En el tercer párrafo, antes del entrecomillado de la línea 10, hay doble espacio entre una letra y las comillas. En el segundo párrafo de la 16, existe un mal ejemplo de descuido editorial, la frase parentética que se abre al final de la línea 4, tiene un guión largo y el final lo ocupa un guión corto. Después vienen errores relativos  al uso de las mayúsculas. En algunos casos las emplean mal y en otros bien. Un ejemplo: Taller Literario de La Laguna, en ocasiones aparece escrito así o de esta forma: Taller literario de La Laguna. Nótese el cambio de alta a baja en literario. Lo mismo ocurre con Academia Mexicana de la Lengua. También se repite en “Botella al mar”, figura entrecomillada en unas ocasiones y en otras no. Más pifias se presentan, del mismo tenor, pero las que considero más risibles son las que se presentan en las citas, hay hasta erratas en las frases que no son de los autores del texto. El ejemplo es la frase de Guillermo Samperio del segundo párrafo de la página 17: “[ ] en rigor has (sic) sido tres […]”. Parece una nimiedad, pero la repetición constante de estas erratas son molestas para el lector. En el primer párrafo de la página 17, dice lo siguiente: ya más tarde en el suplemento La Tolvanera de la revista Brecha permitió que más autores locales publicara sus trabajos. Existe una falta de concordancia. Sobra el “en”.

En total hay 29 errores en un texto de 6 páginas. Es demasiado si tomamos en cuanta que el escrito fue elaborado por el director y el editor de la revista. Además de que ambos son profesores universitarios. La intención de este comentario no es poner en duda las capacidades de ambos. Sé a la perfección el trabajo que genera la edición de un medio impreso. Para mala suerte del editor, al lector  eso no le importa. Si alguien toma un ejemplar de Acequias y se encuentra con estos descuidos, probablemente la hará a un lado.

También se podrá argumentar que kioSco cae en los mismos errores. Es cierto, la diferencia radica en que kioSco no genera el gasto de edición que consume Acequias. A kioSco la falta de ingresos le ha impedido formar una estructura editorial amplia y capaz la cual si puede patrocinar la universidad Iberoamericana. Aparte eso es algo que le incumbe al editor de este periódico. Insisto, no hay ninguna mala voluntad en mis observaciones, sólo expresar lo que ha mi juicio considero aspectos a corregir, todo desde mi postura de lector. Porque para mala fortuna de los creadores laguneros, toda crítica deviene en ataque. Gracias a eventos producidos a lo largo del año, el mortal lagunero ha perdido el derecho a manifestarse. Subrayar una falla se ha convertido en un riesgo. Lo convierte a uno en un envidioso, en un sujeto mala leche, en un ardido. Podemos cambiar eso. Acequias es un organismo crítico que debe soportar los señalamientos de sus lectores. Los laguneros debemos recobrar nuestros foros de expresión.

En entrevista con Julio César Félix, editor de la revista, le comenté las deficiencias del número 45. Le pedí por favor que le entregara a Edgar Salinas un ejemplar de Acequias con mis anotaciones. Se negó. Entonces le propuse la redacción de este texto. Prefirió que yo redactara el texto a entregarle en sus manos a Edgar Salinas mis auscultaciones.

En concreto resalto varias cosas de este número 45 de Acequias. Son las siguientes:

1. La participación real de Acequias como conformadora de una política cultural (que tanta falta hace) por medio de insinuaciones editoriales tales como la reseña.

2. La variación en el diseño del número 45.

3. El reclamo como principal publicación lagunera.

Es justo creo yo que Acequias aspire a eso y a más, pero es urgente que remedie sus deficiencias, sobre todo tratándose de una revista de distribución internacional. También es importante que haya una participación más preponderante de la revista en cuanto a la conformación de una política cultural. El escaparate del que goza debe ser un trascendente organismo de crítica cultural activa, que proponga y evidencie las carencias de los distintos órganos que rigen la cultura en la comarca.

Acequias: felicidades.

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