El rol mediático en el actual contexto de violencia funcional

1 noviembre, 2008 § Deja un comentario

Samuel Cepeda Tovar
http//enroqueanalítico.blogspot.com

En lo que va del actual año, la cifra de muertos como resultado de la denominada “Narcoviolencia”, que lleva al menos azotando de manera considerable al país aproximadamente dos años, supera ya los 3,500 individuos.

Tan sólo en el mes de julio murieron 443 personas; cifra superior a los 360 muertos en Irak en el mismo mes; y en proporción, a los 540 muertos en Afganistán en los primeros siete meses de 2008.

El flagelo se ha desarrollado a tal grado que el pasado 15 de Septiembre, el conflicto que en un principio involucraba únicamente a delincuentes y posteriormente al gobierno en sus tres ámbitos, se extendió hasta alcanzar a integrantes de la sociedad civil, es decir, individuos hasta entonces considerados neutrales (ni delincuentes ni agentes policiales), ciudadanos quienes sufrieron en la ciudad de Morelia, Michoacán, durante las festividades de la independencia, un atentado con granadas de fragmentación, con resultados fatales.

A su vez, funcionarios de la secretaría de Hacienda y Crédito Público, (SHCP), afirmaron que el crimen organizado le causa daños al erario público por aproximadamente el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Finalmente, según el semanario proceso, en lo que va del año, han muerto ya más de 500 policías federales, militares y marinos; tan sólo hasta finales del  mes de julio no obstante la cifra debe, indudablemente, haberse incrementado dada la muerte de más elementos que diariamente se pueden observar a través de los diversos medios de comunicación nacionales y locales.

Indudablemente y dado lo anterior, es difícil y hasta irresponsable endosarle la culpa del incremento de la violencia a un solo ente; ya sea Estado, sociedad, capos, medios de comunicación, colombianos, traficantes, etcétera. No obstante es también indudable que cada uno de los actores arriba mencionados ha aportado en cierta medida granos de arena que en conjunto han incrementado de manera significativa el pernicioso flagelo.

Sin embargo son los medios de comunicación de quienes me ocuparé en este espacio. Y por dos razones que me parece que son centrales en la actual conflagración que lleva a cabo el gobierno federal en contra de la delincuencia organizada.

Para empezar los medios de comunicación en cierta medida han contribuido a la potencialización del crimen, debido a que la constante explotación con trasfondo amarillista de las notas relacionadas con ajustes de cuentas, levantones, asesinatos, narcomantas, etc, han creado cierta admiración de una parte del sector social hacia los cárteles de la droga; contribuyendo a la formación de lo que se denomina: narcocultura. (Ver especial BBC: México en la era del narco; narcocultura). Por lo que no fue casualidad, que durante la firma del acuerdo por la seguridad nacional, se le hiciera comprometer a los representantes de los medios, que a partir de ese momento, cuidarían y vigilarían los contenidos noticiosos referentes al tema en cuestión.

Por otra parte los medios contribuyen en contubernio con el gobierno federal a engañar a la sociedad respecto a la actual situación imperante, y es que los constantes spots gubernamentales, anunciando las acciones y logros obtenidos por la administración de Felipe Calderón, en cuestión de seguridad bajo el lema: “Ni un paso atrás”, generan una falsa concepción en la ciudadanía de la realidad, al aducir que la violencia se ha incrementado debido a que el gobierno va ganando la guerra contra el crimen organizado.

 Sólo algunos medios, se aprestan a decir la verdad –proceso–, sin maquillar la actual situación.

En este sentido, es demasiado grave el que los medios: 1. Se presten a contribuir en la farsa mediática, sólo por el hecho de cumplir con el ritual del mercado; es decir, oferta-demanda, y permitir que el gobierno presente una sarta de mentiras a la sociedad, con el motivo –quizá– de tranquilizar a la misma. 2. Le otorguen propaganda gratuita al crimen organizado, a través de la proyección nacional de las narcomantas.

Al parecer, este último punto, será resuelto a raíz del acuerdo de seguridad nacional, sin embargo sobre el primer punto hasta el momento nadie ha hecho ni dicho nada, y por lo que se percibe parece que así seguirán las cosas.

Finalmente es menester que los medios tomen conciencia, que el problema verdaderamente se resolverá en la medida en que se reconozca que el conflicto se ha salido de control y que las autoridades hasta el momento han equivocado el camino para enfrentar el flagelo. Y para contribuir a que esto suceda, son los medios los primeros que deben cuestionar los resultados ofrecidos por el gobierno, no pido en ningún momento que se anule el ritual mercantil. Sin embargo, en los programas de análisis en los medios, debe de aflorar el sentido crítico y objetivo de los problemas sociales; independientemente de la cuestión económica, si es que deseamos que en verdad se resuelva el problema.

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