Periodistas y policías: la tolerancia de los abusos por falta de condiciones laborales adecuadas

1 octubre, 2008 § Deja un comentario

Se seguirá con el “chayote” y “el moche”

José Lupe González

No es noticia mencionar que desde muchas décadas atrás en México los periodistas han trabajado en condiciones laborales inadecuadas. Bajos salarios, pocas prestaciones o inexistentes, derechos sindicales pisoteados, abusos de los patrones.

Lo que los medios señalan, critican, denuncian, enjuician y hasta llegan a llamarlo “linchamiento mediático” de otros sectores laborales, jamás se da ni siquiera de manera moderada sobre el ambiente de trabajo de los medios de comunicación.

Por mucha apertura, por mucha pluralidad, por mucha transparencia que hoy se presuma en el país, los medios siguen siendo intocados en varios aspectos. Los medios y sus magnates siguen exigiendo rectitud y honestidad, cumplimiento y aplicación de las leyes; pero en su quehacer periodístico, en su comportamiento mediático y empresarial, a ellos nadie debe de exigirles nada.

Si como empresa periodística los medios cometen abusos contra la población hacia la cual tienen una responsabilidad social que cumplir, en lo individual los periodistas y algunos otros trabajadores de los medios también son impunes con actitudes y comportamientos iguales a los de los policías. La falta de legislación, de aplicación de leyes, creo, propicio eso.

Inmortal es ya en México la concepción del Cuarto Poder. Ser periodista no es ser cualquier habitante o ciudadano, ser policía tampoco. La ley, las leyes se hicieron para que se les apliquen a los otros, a los demás; periodistas y policías no son parte de “los otros” de “los demás”.

Los dos gremios, policiaco y periodístico, han sufrido y soportado las mismas penurias, las mismas calamidades: bajos sueldos, maltrato patronal —y una gran diferencia aunque sea sólo en el membrete: los policías no tienen derecho a formar un sindicato—,  sólo que el periodista ha gozado de los beneficios de la impunidad mediática: goza de un reconocimiento social que el policía jamás tendrá. Al contrario el policía es expuesto por los mismos medios como una lacra social a la que hay que sobrevivir.

El periodista no es bien visto en los círculos de donde obtiene el dinero que complementa los ingresos para sus necesidades, el policía tampoco. Al periodista lo desprecia el sector empresarial y político, el deportivo y el cultural. En una  nota del Observatorio de Medios de la universidad Iberoamericana, del 16 de agosto del 2008, se establece “Carlos Puig (Radiópolis) señaló  que se encuentra en México la Misión Internacional de Documentación sobre Ataques Contra Prensa, Periodistas y Medios de Comunicación, conformada por organizaciones como Artículo 19, la Asociación de Radios Comunitarias, el Comité para la Protección de Periodistas y la Federación Internacional de Periodistas, la Fundación Para la Libertad de Prensa, el Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa, el Instituto Internacional de la Prensa, la International Media Support, la Open Society Foudation, reporteros Sin Fronteras, la SIP, la UNESCO, entre otras.

El lunes se hará público el reporte Libertad de Prensa en México: La Sombra de la Impunidad y la Violencia. Puig dio un adelanto de su contenido. Leyó que la Misión señala: …Prevalece una estigmatización gubernamental sobre el trabajo de los periodistas… Hay preocupación por el deterioro de la libertad sindical y las condiciones laborales de los periodistas mexicanos. En el caso de los reporteros freelance, esta situación es aún más grave”.

Los mismos policías desprecian a los periodistas. Saben, tienen entendido que sólo hay alguien más impune que ellos en esta sociedad: los periodistas. No hay, no habrá, ningún agente de tránsito que infraccione a un periodista, mucho menos que le pida para “los refrescos”. No habrá policía que detenga a un periodista por manejar en estado de ebriedad. Claro que no. Pos por eso soy de Cuarto Poder, ¿Y qué?

La falta de condiciones laborales adecuadas y de una legislación sobre los excesos en estas actividades, llevó a crear dos gremios impunes sobre los que hoy recae gran parte de la responsabilidad social en México: la seguridad pública y el derecho a estar informado sobre lo que pasa en el país.

Hoy se piden penas severas para quienes hayan formado parte de los cuerpos policiacos y se dediquen al narcotráfico, al secuestro; al crimen organizado. Los periodistas al contrario gozan de privilegios legislativos. Hasta hace poco en Durango se proponía formal prisión sin derecho a fianza para quien atentara contra un periodista. A los policías se les regatean los aumentos salariales, a los periodistas también. A los periodistas, a buena parte de ellos, los llevaron a corromperse, a pedir “chayote”, “cuadro”, “embute”,  los bajos ingresos en los medios de comunicación en los que laboran. A los policías los llevaron a corromperse, a extorsionar a los que se supone que deben de proteger, también los bajos sueldos y las raquíticas prestaciones.

Los dos gremios gozan del poder que lleva implícito el desempeño de la actividad, no son cualquier tipo de ciudadanos. No. Por eso desde muchos años atrás los legisladores incumplieron en formar un marco legal adecuado para esas dos funciones. Impunes, ahora, en ellos recae gran parte de la responsabilidad del México actual.

Una nota de La Jornada, de Patricia Muñoz Ríos, el martes 9 de enero del 2007, menciona que “Muchos profesionales, como los reporteros de la prensa escrita, reciben salarios muy cercanos a los mínimos, pese a que las autoridades insisten en que prácticamente nadie recibe esos sueldos… Los salarios mínimos profesionales que entraron en vigor el primero de enero de este año establecen que, por ejemplo, un maestro en escuelas primarias particulares deberá devengar un sueldo de 76 pesos diarios, es decir 2 mil 280 mensuales… La lista publicada por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM) desglosa 86 ramas o profesiones abarcan desde albañil hasta zapatero, dividiendo el país en tres áreas geográficas.

En tanto, el sueldo mínimo supuestamente más alto lo tienen los reporteros en prensa escrita y los fotógrafos para medios impresos diarios con un salario de 151 pesos con 50 centavos, que al mes representa un pago de 4 mil 545 pesos y que aunque el presidente de la CNSM, Basilio González Núñez, insiste en que prácticamente son muy pocos trabajadores los que ganan el mínimo, en el caso de los medios de comunicación escritos, la mayoría paga estos salarios profesionales.

Manuel Fuentes Muñiz, el 22 de abril del 2008, asentaba en el articulo Periodistas en México: “La categoría de reportero, a pesar de estar reconocida como “profesión” por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM), sólo lo está teóricamente para quienes laboran en prensa diaria impresa y no para otros medios de comunicación. El salario mínimo profesional vigente en el año de 2008 abarca, dependiendo de la zona económica, de los $148.05, $153.12 y $157.56 diarios… El gobierno mexicano, tanto federal como las entidades federativas se han desentendido de la protección de los derechos laborales de periodistas. Cuando acuden a las Juntas de Conciliación y Arbitraje sólo encuentran lentitud, corrupción y parcialidad. No hay un Ombudsman que proteja sus derechos.

En forma paralela su organización gremial es muy limitada; está por debajo de otras áreas de producción con apenas el 3 por ciento de filiación sindical. La mayoría de los centros de trabajo tienen sindicatos fantasmas que tienen firmados contratos de protección.

Los periodistas no conocen a sus líderes sindicales, ni estatutos ni su contrato colectivo; sin embargo en el “mundo legal” (el de los papeles) existen expedientes laborales depositados ante las autoridades como si la agremiación sindical y sus contratos fueran auténticos.

Pero habrá de reconocer que la mayoría de las y los periodistas rehúyen la organización sindical porque sabe que ello significará la pérdida de su empleo; prefieren llevar una lucha individual entre sus compañeros para demostrar quién es el mejor, el que más produzca, el que consiga la principal nota, aunque su condición laboral esté en el submundo de la informalidad.

Muchos medios de comunicación sufren el ahogamiento de recursos y la negativa gubernamental de dar publicidad a quienes lo critican. Los cierres de estas fuentes de trabajo están vinculados también a las paupérrimas condiciones de miles de periodistas que buscan un espacio digno de subsistencia.

Actualmente la pretendida reforma laboral que se impulsa en la Secretaría del Trabajo no contempla los derechos de los periodistas a pesar de ser una exigencia de hace muchos años para ser considerada.

Los fuertes intereses de los propietarios de los grandes medios de comunicación y la necesidad de tener maniatada la libertad de expresión a través de la afectación de los derechos laborales de los periodistas, son los motivos por los que no ha avanzado reforma laboral alguna que acabe con la simulación”.

Los sueldos y prestaciones de los policías los llevaron a cometer abusos, chantajes, robos, secuestros; los llevaron ha hacerse delincuentes que en teoría eran a los que tenían que combatir. En mi breve desempeño como reportero para la cadena Multimundo, allá por el año 96, realicé una investigación periodística que llevó a descubrir a una banda de policías de la dirección de Seguridad Pública de Gómez Palacio que cometía robos. Casos como éste habrá por montones en el país.

Declaraciones, proyectos, programas, planes para mejorar las condiciones laborales de los policías supongo que han de existir por montones. Todo se ha enfocado en aumentos raquíticos de sueldo que no remediaron jamás en nada las condiciones de vida de los policías. Igual que con los periodistas.

El razonamiento de las gentes del poder, políticos y empresarios es simple: los dos roban, los dos son corruptos, los dos extorsionan; por lo cual no hay necesidad de legislar ni de aumentar los sueldos ni las prestaciones. Ese juicio lapidario, arcaico, generalizado, en buena parte ocasionó lo que hoy tenemos en los dos sectores que hoy enfrentan una de las peores realidades del mundo. México ocupa uno de los primero lugares de periodistas asesinados sólo después de Irak y la cantidad de policías muertos en los últimos años también va en aumento.

Fuentes:

http://www.cimacnoticias.com/site/s08042211-OPINION-Periodista.32891.0.html

http://observatoriomediosuia3.wordpress.com/2008/08/16/puig-adelanta-informe-sobre-la-prensa-en-mexico-conversacion-con-dario-ramirez-de-articulo-19/

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