La prensa alternativa lagunera, desvinculada y egocéntrica

1 octubre, 2008 § Deja un comentario

No logra convertirse en una opción para las mayorías

José Lupe González

Los medios alternativos laguneros desde hace al menos dos décadas, intentaron convertirse en un baluarte informativo para algunos sectores de la  población. Al menos, según mi memoria, Brecha y Revista de Coahuila, fueron de los que lograron mayor presencia y mejor trabajo periodístico.

Una gran parte la población de la comarca Lagunera, igual que en el resto del país, después del fraude electoral del 88, del entonces prigobierno contra el Frente Democrático Nacional; —antecedente del PRD— empezó a exigir mejor y mayor información. Más investigación, más análisis, información que de veras cumpliera con los elementos mínimos que explicaran los sucesos y hechos del país y de la región; fue lo que llevo a los medios a autoconquistar una parte de la libertad de expresión de su propio ejercicio periodístico.

La exigencia de la población influyó en  los medios de comunicación nacionales y locales, quienes con el respaldo tácito de sectores académicos, estudiantiles, sociales, culturales y hasta políticos y económicos; comenzaron a manifestar cierta apertura a los sectores que siempre habían estado marginados en la difusión de la información en esos medios. Medios que son los de mayor circulación, los de mayor venta o audiencia, tratándose de los electrónicos.

La marginación informativa de los medios masivos a ciertos sectores de la población —sobretodo a los de la oposición política, social, económica y laboral; al gobierno— más la convicción, firmeza, o decisión —llámesele como quiera—, de periodistas también marginados de los medios masivos; llevó a que organizaciones o personas en lo individual formaran proyectos periodísticos modestos, hechos con los elementos materiales necesarios. La consigna era una: había que decir, denunciar, hacerse oír, dar voz a los que no tenían voz en los grandes consorcios mediáticos. Historias y anécdotas deben de existir por montonales, de cómo en aquellos años se imprimían pequeños periódicos, hojas, volantes, revistas, en imprentas parcelarias y en mimeógrafos.

La decisión era una y obvia: enfrentar como se pudiera y con lo que tuviera la manipulación y la marginación informativa de los consorcios mediáticos y de los que ostentaban el poder económico.

El avance en la conquista de la libertad de expresión reunió, al menos en lo alternativo, en lo independiente, en lo marginal —hay que ver ciertas precisiones al respecto en el texto La postura de la prensa alternativa, de Carlos Velázquez, página 9— a los impresos llamados pasquines y a los impresos definidos como Alternativos o Independientes.

La diferencia en la definición de esos medios en el ambiente periodístico, se da de una forma arbitraria: Pasquín es aquel que somete su trabajo periodístico al poder político, y hasta el económico; no investiga, no ejerce la imparcialidad, no hay apertura, no denuncia. Todo son loas y elogios, todo está bien hecho. Todo a cambio del dinero que se paga. Los impresos alternativos son aquellos que aunque se contrate la publicidad gubernamental o de la iniciativa privada, señala, investiga, denuncia, es imparcial; los integrantes de esos proyectos tienen como máximo valor, como característica invaluable; su honestidad y por añadidura, la credibilidad y honestidad del proyecto periodístico que conforman.

En los noventas Brecha y Revista de Coahuila, los dos con nexos y lazos con el poder económico y político, comenzaron una ruta periodística que sirvió para formar y fomentar en algunos aspectos a los medios alternativos que ahora se tienen en la comarca Lagunera.

Julio Ramírez, llevó durante varios años la responsabilidad periodística de Brecha; de donde salió para después fundar Fragua junto con Lilia Ovalle, quien entre otros medios, desempeño su trabajo en Revista de Coahuila y en La Opinión Milenio. Héctor Esparza —El Siglo de Torreón, en dos ocasiones, Multimundo Radio y Revista de Coahuila—; con el caricaturista lagunero Monsi, Armando Monsivais Saldaña, crearon la idea de Nomádica cuando los dos estuvieron en Revista de Coahuila; Nancy Azpilcueta quien estuvo en el periódico Noticias del sol de la Laguna, La Opinión y Brecha, encabeza junto con Daniel Raddi, el impreso y el sitio cibernético RazonES de SER.

Sin Censura, es un periódico y un sitio de internet fundado y dirigido por Raúl Amador Sifuentes. De trayectoria política priista, desempeñó varios cargos administrativos en la Universidad Autónoma de Coahuila. kioSco, fundado y dirigido por mi, empecé en Brecha y después en Multimundo Radio.

Si los lectores tuvieran oportunidad de platicar con cualquiera de ellos sobre la situación de los medios en el país y en la Laguna, —aunque conozco a la mayoría y los considero amigos casi a todos, porque no conozco a Raúl Amador Sifuentes y creo que Monsi jamás me considerará su amigo y sé que será difícil que el caricaturista tenga una opinión favorable de kioSco—; no se explicarían pues varias cosas que nos afectan como gremio.

Las poses de divos, de dioses, de los mejores, de los insuperables; de los incorruptibles, de ser mas honestos que el otro o los otros; —y aquí sólo me refiero a los medios alternativos— que yo soy imparcial, aquél o aquéllos son priistas, son panistas, —en la región nadie es perredista porque el PRD no gobierna nada y aparte como partido no contrata publicidad, hasta en las campañas su publicidad mediática es escaza—; en resumen: cada uno, cada proyecto, es el mejor, es la única opción, los demás tienen defectos, errores, tendencias informativas políticas o económicas.

Que si RazonEs se volvió moreirista, que RazonES se convirtió en Moreira News; que Sin Censura es priista; que Fragua tiene muchos errores y defectos a decir de Monsi—; que Nomádica usufructúa la temática ambiental y ecológica, para no hacer nada en lo periodístico —al menos conozco un testimonio de censura a un reportaje en esa publicación—; que kioSco tiene una malísima impresión y peor diseño —a decir de Monsi—; son comentarios que se hacen entre colegas de los medios en cuestión.

Es fácil ver que no hay sentido de gremio. No hay una actitud de solidaridad, de

crítica ni de autocrítica. No. Como los divos de los espectáculos. Nos debemos al público que al cabo el público nos perdona todo. Que si a RazonES le quitaron la publicidad de la presidencia de Torreón, pues que se la quiten, a mí qué. Que si La Opinión Milenio censuró a Mario Gálvez por meterse con la industria lechera y ganadera, pues allá él. Que si hay amenazas para alguno del gremio, pues que se las arregle, a nosotros qué, para qué informa lo que se sabe que no debe de saberse, lo que no debe de informarse. Que si aquel hace que su proyecto crezca, ahhh pues como no, que no has visto las planas y planas de publicidad que trae de fulano de tal o de la presidencia o de la gubernatura tal. Que si el otro no  informa sobre el envenenadero de Peñoles, el arsénico, la sobreexplotación de los mantos acuíferos; pues que no ves que Peñoles y Lala se anuncian ahí; que no ves que Peñoles les patrocina exposiciones y hasta dan cursos a la gente de Peñoles.

Es fácil ver los atributos de cada publicación mencionada y también los defectos. Es fácil también percibir la postura y la actitud periodística de cada proyecto. Pero si no abrimos nuestro propios espacios a los colegas que creamos con capacidad para que nos los digan, seguiremos pensado, creyendo que estamos en lo mejor y seguiremos con la soberbia y la egolatría de sentirnos superiores a cualquiera —José Alfredo Jiménez dixit—. Los medios alternativos también necesitan airear su quehacer. La pudrición enterrada y encerrada termina por pudrir el ejercicio periodístico como en los medios masivos. Tal vez en particular, en cada proyecto, no pase nada. La infección será controlada, aunque siga ahí, latiendo como honda dolencia incurable, como cicatriz dolorosa; y ese medio crezca, prospere. Pero en conjunto, el gremio de los medios alternativos estará siendo carcomido, envenenado, por lo que antes se criticó, por lo que antes se les señaló a los medios masivos.

Si no somos capaces de seguir avanzando en lo periodístico, nosotros no perderemos nada. Ya somos grandes. Ya somos buenos periodistas. Correos de los lectores que dan felicitaciones —de esos que Nomádica publica en cada edición—, nos señalan que somos los mejores. Entonces no pasará nada, ya ganamos una parte del tiempo y de la historia; nos pertenece y nadie debe quitárnosla y que ni siquiera ese alguien se atreva a hacerlo. Es nuestro trozo, nuestro pedazo de inmortalidad, que tanto y tanto nos costó. Somos grandes en la grandeza lagunera.

Si nos somos capaces de avanzar, no perderemos nada. No. Ya tenemos casi todo ganado. Los perdedores serán los lectores a quienes alguna vez confiamos la mejor información, lo mejor, lo inigualable de nuestro trabajo, de nuestra pasión periodística. Perderán los lectores, perderá esa parte de la sociedad que nos busca, que nos lee. Esa gente que nos manda un mensaje electrónico, una llamada, para felicitarnos, para alentarnos. Nosotros ya no perderemos nada. Cumplimos nuestros sueños, pero ya no podremos seguir soñando. Eso sí se nos acabará. Los sueños, los sueños que fueron los que nos impulsaron a formar nuestros proyectos periodísticos. Pero qué importa. Que se friegue el lector. Nosotros qué. Estamos en donde llegamos. A donde queríamos. Total. Todo sigue igual. Todo sigue igual menos nosotros, prosperamos. Ya no es el mismo kioSco, ya no es el mismo José Lupe. Seremos como los políticos y funcionarios que alguna vez criticamos: bienvenidas la loas, todo lo que hacemos está bien y eso que nosotros no pagamos para que nos lo digan. Pero por eso somos divos: nos debemos a nuestro público y mientras el público nos aplauda, para qué la crítica y la autocrítica. Para qué. No. Así estamos bien.

Hay que avanzar. Todos los compañeros tienen virtudes y capacidades increíbles. Dominan la palabra, la ejecución de los géneros periodísticos, incluso hay quien sin ser su materia sabe diseñar las publicaciones; ahí está un aspecto que se puede aprovechar: la autocapacitación. Una reunión para analizar a nuestras propias publicaciones. Una agrupación que nos lleve a exigir una legislación en materia de la contratación de la publicidad gubernamental; una agrupación que puede desembocar en una cooperativa para la adquisición del equipo necesario de impresión, proposiciones legislativas para que Radio Torreón y Ser Coahuila sean en realidad radios públicas, y, como en el Melate: más lo que se acumule.

Ojalá podamos avanzar, vincularnos y vencer la egolatría.

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