La postura ideológica del periodismo

1 mayo, 2008 § 1 comentario

José Lupe González

Los grupos mediáticos en realidad utilizan esa pretendida libertad para lanzar verdaderas campañas contra algunas ideas, contra algunas personalidades o contra algunos dirigentes (… ) Por otra parte, la libertad de empresa no permite el monopolio de la libertad de expresión. En una democracia, la libertad de expresión pertenece al conjunto de la ciudadanía, y los ciudadanos tienen interés en que esa libertad se ejerza al servicio de la verdad y no al servicio de la manipulación (…) De ahí surge el concepto de “cuarto poder”, es decir, el contrapeso que ejercen los periodistas y la opinión pública ante los tres poderes tradicionales. Hoy en día el cuarto poder ya no está funcionando. Ha sido arrebatado a los ciudadanos por los grupos económicos propietarios de los medios de comunicación, que han puesto la información al servicio de sus intereses, y no al servicio de la colectividad y del conocimiento. De ahí que sea necesario crear un “quinto poder”: el poder de los ciudadanos para corregir no sólo a los tres poderes tradicionales, sino también al poder mediático, el único poder en nuestras sociedades que no tiene un contrapoder (…) La mejor manera de defender la credibilidad de la información es tratando de hacer que cada medio produzca una información de calidad… Puede ser ideológicamente diferente, ya sea de derecha, de centro o de izquierda, siempre y cuando sea de calidad. La opinión es libre, pero los hechos deben ser evidentemente incuestionables.

Ignacio Ramonet en entrevista a Gloria Ribé, proceso 1641, abril 13, 2008.

 

Desde la misma fundación de un medio de comunicación, sea impreso o electrónico; hay ya una postura ideológica que define a esos espacios informativos. Los que ahí participan, fundadores, directores, mandos medios; es decir, quienes deciden que se investiga, que acontecimiento se cubre y que se publica o deja de publicarse; tienen una postura definida sobre su entorno social, político y económico. Ellos dirán que nota sobre que tema se publica y cual no, cual entrevista sobre cual tema se publica y cual no.

En ese sentido se conoce desde un principio la filiación de tal o cual publicación, de tal o cual noticiero. Pero antes de eso hay que señalar algo también muy importante: el origen económico que da nacimiento a eso proyectos periodísticos. Eso dará definición social y política a esos medios de comunicación. No es lo mismo fundar un medio con dinero de empresarios, que fundar un medio con dinero de la gente, así en genérico: de la gente, una cooperativa, por ejemplo o una sociedad anónima donde converjan las aportaciones de socios identificados con una postura a favor de los mas desposeídos.

En principio, el origen del capital casi siempre determinara el contenido, la información, de los géneros que ahí se difundan, como la nota, la entrevista, el reportaje o la crónica; así como también a que articulistas o columnistas se contrata para el análisis e interpretación de los hechos, de los acontecimientos, de los problemas que influyen en el desarrollo de una comunidad en un tiempo y lugar determinados.

La difusión de posturas ideológicas afecta cuando se violentan los principios básicos del periodismo. “El interés general” es uno  fundamentos imprescindibles del periodismo. Aquí en la región no puede importarnos más la información sobre los segundos pisos que hizo López Obrador en el Distrito Federal, que todas las anomalías que aun se esconden sobre la construcción y demolición del Distribuidor Vial Revolución; no puede importarnos más en la Comarca la temporada futbolera del Santos, que la iniciativa sobre la Reforma Energética. La temporada del Santos le interesa solo a los aficionados del Santos, radiquen donde radiquen; mientras que una probable reforma a Pemex nos debe, en teoría, incumbir  a todos.

Bien. Sigamos. Se violenta el ejercicio periodístico al dejar de lado el interés general y se nos informa sobre cosas que ni nos deben de interesar y se nos oculta la información que es necesaria para decidir sobre los asuntos públicos, sobre los asuntos acerca de los cuales, medios y ciudadanos, debemos de escrutar a los diferentes niveles de gobierno para después decidir  sobre los asuntos públicos que nos aquejan, con los elementos que una buena información nos ha proporcionado.

Los consumidores de información que leen este pasquín, busquen en el diario que compran, en el noticiero de radio o tele locales que escuchan o ven, si se da ese interés general y cuales son las informaciones que se transmiten. Adelanto un pronostico: encontraran lo banal, lo insustancial.

En los medios locales, los consumidores de información no encontraran nada que los forme como ciudadanos, nada que les proporcione los elementos adecuados para ejercer los derechos que la Constitución ofrece a los Mexicanos. Seguimos en la mera calidad de habitantes, nada más. Nada menos. Solo eso. Habitantes. Votantes.

Véase a quienes pertenecen los principales medios de comunicación de la región. Véase a que intereses económicos pertenecen y no hallaremos nada a favor de la población.

Dije renglones atrás que los dueños del capital con el que se funda un medio, así como el director y mandos medios deciden que se publica y que no, y eso es una violación a los cimientos periodísticos. La manipulación, el ocultamiento y el silenciamiento de voces, son otras formas de la violencia informativa que se ejerce.

A ellos no le importa crear con la información que difunden, ciudadanos capaces de cuestionar porque esto, porque aquello; por una razón: la alianza de medios y empresarios, de propietarios de medios (empresarios) y empresarios de otros rubros, en conjunto son eso: negociantes, empresarios.

Ellos mismos se verían afectados si los habitantes comienzan a cuestionar primero al gobierno y después a los dueños, a los patrones. O viceversa. La información ahora es otra forma de sometimiento, de explotación.

Aparte de darse un violación de los rudimentos básicos del periodismo, manejando  información sin interés general y sin relevancia, se refuerza la ideología de los empresarios con el ejercicio de géneros como el articulo y la columna; con los pensamientos afines de periodistas que congenian por interés económico o por convicción, con los dueños del dinero. Se da así una doble transgresión periodística. No se informa, se oculta y se manipula la información, pero aparte se refuerza la ideología de los dominadores con la difusión de las posturas de los mejores pensadores que comparten esas ideas, sobre tal o cual hecho.

Se ofrece así solo una parte de lo que sucede, y también solo una parte de lo que se piensa y se analiza y se interpreta sobre un hecho. Se nos da una información parcial sobre lo que ocurre, lo cual lleva a tener ciudadanos con un pensamiento uniforme, gente con el pensamiento, actitudes e ideas de los poderosos, pero que viven en la realidad de los millones y millones de mexicanos en pobreza extrema, o bien en estado de pobreza.

Una es la opinión e interpretación de los hechos a partir del conocimiento, estudios y experiencias de alguien dedicado al análisis periodístico, sobre sucesos o hechos que pueden ser de cualquier tema: deportivo, social, político, económico, cultural. A partir de que el sistema político mexicano fue cimbrado con rudeza en el 88, cuando el PRI mantenía un control casi completo sobre los medios de comunicación, muchos mexicanos estaban interesados en saber cual era nuestra realidad real, cual era en realidad lo que sucedía en el país y nada mejor que los especialistas sobre ciertos temas para eso.

Con la disminución del control del PRI sobre los medios de comunicación, fueron creciendo algunos medios nacionales y regionales de izquierda, en su mayoría marginales, pero también fueron apareciendo, esos si grandes, medios de comunicación con filiación política de la derecha como Reforma, o aliados de la derecha por intereses económicos como El Universal, La Crónica, Milenio, Excelsior, Uno Más Uno; por mencionar algunos, antes adoradores del PRI y de los  gobiernos priistas quienes los patrocinaban con dineros del pueblo; mismos medios escritos ahora adoradores del gobierno panista en turno, quien los patrocina igual que antes los gobiernos priistas, según investigaciones sobre la inversión publicitaria del gobierno Federal de la revista Etcétera.

Los medios escritos con un poco más de independencia, con un control priista que iba mermando, fueron abriendo espacios a voces especializadas para ejercer los géneros de opinión. En la segunda parte de los noventas, los medios electrónicos comenzaron a hacer lo mismo. Los medios no solo abrieron el espacio a ese tipo de voces, sino a voces inteligentes que tienen una ideología definida, para reforzar los actos, pensamientos, creencias e ideología del gobierno en turno.

Es así como antes los medios, articulistas y columnistas llegaron a defender al PRI y su gobierno, sus postulados y creencias; por convicción o por intereses económicos, ahora defienden al PAN y a su gobierno por las mismas causas. Los empresarios son los dueños del poder económico, los políticos del PAN son los dueños del poder político. Los empresarios de los medios de comunicación, difunden lo que los otros dos grupos les ordenan. Esa es la gran alianza.

La finalidad es clara. El objetivo es solo uno. La formación de pseudo ciudadanos pasivos, sin pensamiento, sin conciencia, sin actos. Incapaces de hacer un mediano cuestionamiento sobre lo que pasa, sobre lo que sucede, sobre las decisiones que toman los gobiernos de cualquier nivel. Esa es la finalidad. No mas. El ya citado Ramonet en la entrevista ídem establece: “Imaginemos, por ejemplo, la conquista de México. Quienes proceden a la conquista son los soldados, los guerreros que destruyen una civilización, una lengua, y provocan toda una serie de desastres. Pero al lado de ellos viene el poder ideológico, el poder de la Iglesia, que dice a las victimas: ‘les acaba de ocurrir lo mejor que podría ocurrirles en el mundo: acaban de ganar la vida eterna, la verdadera fe’. Eso es lo que nos está pasando a todos los ciudadanos del mundo en este momento. El poder mediático nos está diciendo que, aunque tengamos tantas dificultades, esto es lo mejor que nos puede pasar. Esta doble articulación de grupos financieros y mediáticos es un poder gemelo que somete y domina al poder político. Dicha situación pervierte el funcionamiento de la democracia porque ni el poder financiero ni el mediático son poderes democráticamente elegidos.”

La divulgación de las posturas ideológicas afecta también porque la mayoría de la población no consume información imparcial, como ya se dijo. Solo se ofrece un parte de lo que acontece, una parte de las interpretaciones de los hechos. Al menos los periódicos dan un mayor espacio a ciertos articulistas o columnistas que difieren del Gobierno; pero los medios electrónicos casi en su totalidad están destinados a seguir las líneas editoriales ordenadas desde el Gobierno, para alcanzar los limites de la enajenación de la población.

La mayor parte de la población se informa mediante los noticieros de televisión,  en un porcentaje menor mediante los noticieros de las radiodifusoras. La mínima parte se informa por periódicos o revistas. Tenemos mexicanos que razonan como López Dóriga, Javier Alatorre, o como Catón –hace poco trate con alguien que me dijo que Armando Fuentes Aguirre, Catón, es el mejor periodista, critico y escritor del país, ¿que tal?— y esos son los mexicanos que el gobierno del PRI y del PAN quieren, necesitan y están formando con los medios de comunicación.

La verdad yo no se que ganen los periodistas al defender una posición ideológica en los medios de comunicación. Ya asenté que hay quien lo hace por convicción; en lo nacional se han dado a conocer casos de quienes lo hacen por dinero. Pero que si al ser tipos pensantes, inteligentes, talentosos, ¿les importa más el dinero, les importa más su situación personal que la de los millones y millones de mexicanos? Si. Se importan más ellos mismo. Se ha visto. Se ve.

En lo local, no creo que haya dinero de por medio. Los reporteros solo llevan las notas informativas que los jefes editoriales les encomiendan y listo. Los supuestos analistas ¿qué?, ¿al menos les paga el medio? Solo ellos, el medio de comunicación en cuestión y su dios lo sabe.

Conozco a una buena parte de comunicadores de la región. Fui compañero de aula universitaria de algunos de ellos, amigo de otros mientras cruzábamos por las desgracias de estudiar siendo proletarios, otros de la generación eran de clase media. Los veo ahora compartiendo las ideas de los dominantes, los veo con la seguridad del salario más no con la estabilidad del empleo. Los veo ahora olvidados de una actividad que debe llevarse en la universidad y en todo grado de estudio: la lectura.

Los veo así: olvidados de las condiciones en las que están sus padres, en las ellos crecieron, vivieron y estudiaron. Los veo olvidados de leer. Así son aunque no se dediquen al periodismo, los habitantes-analfabetasfuncionales que esta formando el sistema gubernamental de derecha PRI-PAN y el gobierno. Algunos de mis ex compañeros de aula se sienten parte de la clase dominante, ellos son parte de quienes piensan que los medios de comunicación así como están, es lo mejor que pudieron encontrarse en su vida.

La postura ideológica en la mayoría de los casos de los medios locales, creo que se debe más a dos cosas: convicción de esos comentaristas y a la postura editorial del medio. A nivel nacional creo que hay algo semejante: la línea editorial de los medios y la posición política del Gobierno en turno.

Así tenemos casos como el de un Ciro Gómez Leyva, de un ejercicio muy diferente a aquel del CNI-40 y de Milenio, cuando ese diario era dirigido por Federico Arreola; diferente fue la actitud del nuevo jefe de Gómez Leyva, Carlos Marín en proceso a cuando asumió la dirección de Milenio; diferente Denisse Maerker cuando entro a Televisa. Ahí creo que ellos si no lo hacen por convicción es por otro factor: esa es la línea editorial de Televisa; saben que son prescindibles, removibles cuando los dueños de los dineros lo crean conveniente, cuando ya no les sirvan para sus intereses, para sus fines.

Los medios han culpado ya a la izquierda, a López Obrador de polarizar a la sociedad, de dividir al país en buenos y malos, en ricos y pobres. ¿Pero que esa división no esta hecha en realidad? Los medios que acusan, son los mismos que polarizan, dividen, enfrentan a unos y a otros y después señalan y culpan a la izquierda y a López Obrador del encontronazo. López Obrador resiste ahora a su tercer desafuero, el segundo fue la elección presidencial del 2006. ¿Qué sigue en los medios después de esto contra López Obrador? ¿Que es lo que sigue de los medios hacia la población? ¿Qué sigue entre mexicanos?, ¿de veras un enfrentamiento, la violencia y después culparan a las autoridades, gobiernos, partidos políticos y a López Obrador de los resultados?

Las consecuencias de que los medios polaricen a la sociedad, sin ofrecer la información suficiente y necesaria; bien sustentada, bien documentada, es que se pueden tomar decisiones irracionales. Los medios deben cumplir su labor informativa para la cual fueron concebidos. Se que eso es una utopía. Pero utopico e irracional también seria que el país se llene de medios de izquierda y de derecha y que “el mercado” decida quien sobrevive. No. Los medios deben cumplir su tarea. La función que los principios periodísticos tienen.

Desde hace años es hora de que los medios hagan una autocrítica de su ejercicio y no lo han hecho. La protesta de las Adelitas a las instalaciones de Televisa es solo una muestra de lo que puede pasar si los medios siguen polarizando a la población. Tal vez el enfrentamiento no sea entre opositores, sino de un sector de la población contra algún medio de comunicación.

La sociedad sabe que los medios hace mucho no cumplen con el trabajo periodístico como se debiera, se extraviaron en el camino ideológico, se perdieron en el camino económico; o tal vez al revés: encontraron su camino ideológico y su camino económico, pero no quieren pagar las consecuencias de los reclamos y de las exigencias sociales. Como los poderosos. Impunes.

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