Pensar en kioSco

1 diciembre, 2007 § Deja un comentario

José Carlos Nava
navar56@hotmail.com

Existen dos preceptos que aluden en buena medida a la esencia  y convicción del oficio de informar. Tuve conocimiento de ellos, hace ya algunos  años,  luego de una conversación sostenida  con Gerardo Albarrán de Alba, director de proyectos especiales del semanario Proceso.

Me imagino que son de propiedad colectiva y tienen carácter de bien público dentro del gremio  pues nunca he sabido que tengan  autor o que, alguien, haya reclamado paternidad al respecto. Si la tienen, de antemano mil disculpas por mi ignorancia o por los  actos de  negligencia mental que, en no pocas ocasiones llego a cometer, tal y  como podría pasar en  este caso.  Palabras más, palabras menos, el primero de ellos afirma: El periodismo es una locura, debido a que quienes lo ejercen, se meten siempre donde no les importa. Es por ello una cosa de locos.  La otra es más reconocible: Para hacer periodismo no se pide permiso.

A la vuelta del tiempo en que la permanencia de este medio se mantiene, muy  a pesar de un número indeterminado de  adversidades, no dudo en afirmar que  kioSco y el grupo de editores que lo hacen posible cada mes, tienen como referencia y origen eso que afirman las frases ya  mencionadas. Por un lado, la demencial  pero saludable infección crónica de proponer  un periodismo regional  especializado en la crítica de medios (qué les importaba), y por otro, un ejercicio de libertad (a nadie le pidieron  parecer el señor González y su equipo de colaboradores  para   publicar su “locura”).  Pensar en kioSco me sugiere de inicio dos conceptos: una locura periodística, racional e inteligente y, en suma, libertad de acción y de pensamiento.    

Punto de quiebra

kioSco implica ruptura. Tradicional y erróneamente se impuso en el país, un modelo de prácticas  y  de  redes de complicidad  entre periodistas  y  empresas de  comunicación que ha consistido en evitar a toda costa, los ejercicios de  crítica  dirigidos a quienes producen y publican procesos de  información. Únicamente los medios pueden reportear, pero ¿quién reportea a los medios? Y por qué no reportearlos. Bajo el principio de un tabú, Perro no come carne de perro, hasta ahora  en La Laguna  nadie se había dado a la tarea de enfocar de manera específica los asuntos, temas o  sucesos  que tienen que ver con la lógica de contenidos,  fuerzas, tensiones y conflictos que ocurren  al interior de periódicos,  televisoras  y estaciones de radio. No más, evitar a las organizaciones mediáticas como espacios de pertinencia informativa  sujetas al escrutinio de sus audiencias, lectores o televidentes. Es el   fin de una época en la región; el principio de otra. Una etapa  en la que es factible demostrar, ahora sí, que lo de  la indigestión canofagica   era sólo un mito. Un mito sustentado en un miedo inercialmente  autoritario  y una  comodidad sobreentendida.

En otro sentido se encuentra la problematización del campo de la  comunicación y varios de sus filones. La formación de estudiantes, las debilidades  curriculares, la complejidad y estrechez del mercado laboral, así como el conjunto de asignaturas pendientes que desde la academia es necesario afrontar. Situar en círculos de agenda y opinión los acontecimientos que ocurren en estas áreas supuestamente “intocables”,  exponerlos como asuntos de interés público  y generar un tipo de reflexión para retroalimentar a la propia estructura de poder de los  medios, al modus vivendi y operandi de los comunicadores, al tiempo de  extenderla  a los centros universitarios  de formación, ha sido una de las aportaciones de mayor relevancia de este tabloide que, a contracorriente, emerge como un referente alternativo para leer lo que los  otros medios  se resisten a  leer: su propio yo, su condición falible, su tendencia a la  discrecionalidad, a los excesos, a la opacidad consuetudinaria, al carácter impune que otorga su condición de cuarto poder: la negación sistemática de su contradictoria  naturaleza.

Luces

La principal fortaleza de kioSco está en el grupo humano que lo conforma.   Una grata sorpresa es la  incursión  de alguien caracterizado por  ser un ejemplo  de congruencia ideológica.    Desde una posición de izquierda con un perfil cada vez más académico que político-partidista, Cecilio Campos Jiménez nos ha facilitado, desde una óptica eminentemente sociológica, la comprensión   jurídica de laberintos  legaloides  como la Ley Televisa; el plan monopólico de negocios más agresivo y brutal  que hayamos visto en los últimos años.

Aunado a los análisis sobre la conformación del órgano de control de la  Cofetel y  los razonamientos relativos a lo que denomina “oligarquía mediática”; Campos Jiménez logra plantear a través de sus artículos la dinámica real del  fenómeno de concentración de frecuencias más grande del mundo, a expensas de un régimen de poder  antidemocrático y sometido a la presión del poder fáctico de la telecracia imperante en México.  Un botón de muestra proyectado desde el aparato de comunicación masiva para entender que se  trata, simplemente, del reflejo de  nuestra estructura sociocultural, en donde prevalecen  la segregación  étnica, racial, política,  económica y una espantosa desigualdad social.

Otra grata  aparición importante es,  sin duda, la de Daniel Maldonado, un joven periodista  provisto de grandes cualidades para la prosa especializada en el lenguaje informativo. Por medio de su trabajo puedo captar condiciones óptimas de disciplina, agudeza, seriedad, olfato y un gusto por el reportaje en profundidad. Como lector de prensa escrita, soy partidario de todo material que contenga la suficiencia de elementos que me permitan comprender la realidad expuesta para  poder normar mi criterio. En un buen número de textos escritos por  Maldonado se aprecia la preocupación por la consistencia y el soporte de la argumentación.

Hay referencias de datos siempre corroborables. También tiene facilidad para  provocar el ánimo del receptor. Entiendo que en esa intención, la prioridad implícita consiste en  estimular las  fibras  de la susceptibilidad en quienes piensan que el mundo envolvente de la televisión comercial y sus pautas de estilo de vida son  una  realidad legítima e irrefutable. Es él mismo y no hay problema. Eso es importante porque muestra personalidad con empaque.

 Para los que difieren de su estilo, puede llegar a  ser molesto, apocalíptico, arrogante, incómodo. De eso se trata, no se hace periodismo para caer bien. Se practica  para que, desde una forma particular de ver el mundo, la gente pueda acceder a una vía para entender de una mejor manera su entorno.  Se atreve a hacerlo.  Lo  lleva a cabo con éxito.

¿Qué puedo decir que no le haya hecho saber antes  a José Guadalupe? Por si queda algún resquicio de duda, lo repito una vez más como desde hace alrededor de quince  años. Testarudo, aferrado, necio, diseñador magnánimo de utopías y gruñón. Hace de la obstinación tenacidad. Busca el pleito por la vía de la obsesión combativa.  De esta manera se asimila  lo que hizo posible este sueño. A final de cuentas, bajo la forma que sea, el carácter es la clave para entender cómo después de tantos tropiezos, “Pepelupe” llegó al sitio anhelado. Sí, mucha voluntad…mucho carácter. kioSco proyecta esa convicción. Su pluma  sigue  siendo la misma  a pesar de  todo.

Señala, discute, reniega. Se prende del cuello. No suelta. Es memorable la entrevista con Gómez Junco en momentos en que Multimedios Televisión pretendió sacarlo del aire y con ello, callar al único contrapeso informativo con que cuenta la afición lagunera para  confrontar las versiones “oficiales” de cuerpo técnico y   directiva del equipo albiverde. Más aún,  la de José Juan Vázquez luego de su salida de TV Azteca, forzada a instancias del presidente del club Santos Laguna. Una prueba fehaciente de que el Grupo Modelo ejecuta políticas de censura deportiva y trata de imponer criterios editoriales utilizando como elemento de presión las pautas publicitarias. Me da gusto leer los textos del “Lupe” y saber que, sin máscara, continúa en el bando de los rudos.

Sombras

Hay ciertos aspectos en kioSco que advierten ser un conjunto de debilidades. En la parte de los contenidos, si bien es cierto que están definidos por una línea  crítica, me parece que persiste una sobrecarga del artículo editorial o  de fondo. Entiendo que se trata del género dominante, sin embargo, percibo  que una buena dosis de información tiende a presentarse con  este esquema y en consecuencia los temas tratados se quedan a nivel de comentario personal, no obstante, existir condiciones para ampliarlos con mayores elementos y presentarlos en forma de reportaje o recurrir un poco más al cruce de datos, declaraciones y citas. Alternar y diversificar  fuentes. En este sentido, es  necesario variar  el formato de los textos. Falta espacio para el análisis de contenido. Se ha tornado recurrente el escrito opinativo basado en posiciones carentes de precisión que tienden a ocupar  categorías de sentido común.

En la edición correspondiente al mes de octubre del presente año se presenta un artículo titulado, Los comentaristas deforman el ejercicio periodístico. De entrada, nada nuevo. Por otro lado, ¿dónde está la referencia? ¿Qué o cuáles  comunicadores o “presentadores”? ¿Cuál canal de TV, estación de  radio o periódico? ¿Todos? ¿Algunos? ¿En dónde? ¿Qué programa? ¿A qué hora? ¿Seguimiento por fechas? ¿Lapso por intervalos de tiempo? ¿Empresa? ¿Qué dijeron? ¿Cómo lo dijeron? ¿Causas? ¿Muletillas? ¿Orientación ideológica? ¿Espacio deportivo? ¿Espacio noticioso? ¿Nacional?  ¿Local?

El nivel de apreciación en este caso específico ni siquiera cumple con la mayor parte de las  preguntas elementales   de todo hecho de carácter  periodístico: dónde, cuándo, quién, por qué, cómo.  Demasiada ambigüedad y dispersión.

Encuentro una temática que ha sido objeto de reciclaje, Sigue saturándose el mercado laboral en los medios de comunicación. Por supuesto que el tópico  tiene pertinencia y es una afirmación correcta. Sin embargo, luego de dos años de ser presentado un texto alusivo al titulo del artículo, no varía el planteamiento, ello, salvo los datos oficiales y actualizados que son presentados en la entrega denominada, Saldrán hacia un mercado saturado los egresados de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Insisto, prevalece la crítica. Bien. Sin embargo, me quedan dudas: ¿es problema de licenciatura únicamente o implica también las condiciones de una situación económica estructural? ¿Al comunicador sólo se emplea en medios? ¿No hay acaso una reorientación de los mercados de trabajo a nivel global? ¿Qué replanteamientos curriculares están haciendo las instituciones educativas ante la problemática? ¿No hay espacios de reinserción laboral? ¿Prevalecen las condiciones de entorno de 1995 alrededor de  una década  después? ¿Sólo en La Laguna debe trabajar un egresado de comunicación?  ¿Por qué no contrastar? ¿Por qué no contar con visiones alternas? ¿Por qué no otras fuentes de información?

Periodismo también es forma.  kioSco es demasiado denso en la presentación de textos. Si en buena medida está orientado a ser un espacio de reflexión entre los estudiantes del área de comunicación en la Comarca Lagunera, por qué no hacer más amigable su lectura y recurrir al uso de infografía. Las tendencias de recepción entre los jóvenes implican un énfasis en la visualidad. Creo que a la vista de un estudiante universitario todavía  puede parecer poco atractivo. Se publica información relevante y es una lástima que ésta quede fuera de agenda por el simple hecho de no generar atracción ocular. Detecto problemas de diseño. Me quedo con la propuesta fotográfica. Necesario diversificar para  complementar. No se trata de informar en sentido estricto, se trata también de comunicar ideas y conceptos haciéndolos accesibles.

Al cierre

No puedo concluir esta colaboración sin agradecer  al autor intelectual de este concepto periodístico   la  invitación inmerecida que  me hizo   para verter comentarios en torno a lo que podríamos llamar el primer ciclo de vida de kioSco. Me siento profundamente  honrado por tal deferencia pero, al mismo tiempo, con un vacío de autoridad moral para ocupar este espacio en   la publicación. Que quede claro, tan sólo es la condensación de una apreciación personal desprovista de cualquier   pretensión por imponer y  monopolizar la opinión del público. No comparto la idea  del secuestro de percepciones ajenas.

Creo que kioSco tiene un gran potencial. Poco a poco será, indudablemente, una  referencia  obligada para entender la lógica de los medios en la región. Es un medio alternativo propicio para la reflexión y el análisis. Un campo de oportunidad para  leer  la realidad de otra manera. Diferente. Mejor. Representa toda la configuración  de un   proceso para aprender constantemente…para aprender  a  pensar.

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