Irraragorri, presidente del Santos, ha pedido dos veces que despidan a Gómez Junco durante el 2007

1 diciembre, 2007 § Deja un comentario

Gómez Junco ha denostado al equipo: Irraragorri

José Lupe González

Hacia el sábado 10 de noviembre, antes de que el Santos terminara su último juego de temporada regular del actual torneo de fútbol, la especulación sobre el la gravedad de la lesión del jugador santista Edgar Castillo, tenía unos niveles de preocupación descomunales, como pocos aspectos de los deportes llegan a tener aquí en la Comarca, en la afición de los guerreros y en el periodismo deportivo de la región.

La falta de información en cualquier caso, en cualquier situación, siempre llevará a la especulación, a los supuestos. Eso fue lo que se dio en la lesión que sufrió Edgar Castillo ante un mal manejo de comunicación por parte del club hacia los medios de comunicación y hacia los seguidores.

Después de que en la temporada anterior el Santos estuviera a punto de desaparecer del mapa futbolero de la categoría calificada ahora como Primera A, el asunto llegó a un enfrentamiento de la directiva santista contra Juan Gómez Junco, conductor del programa deportivo Fútbol Al Día, que se transmite de lunes a viernes, de dos a tres de la tarde por Multimedios televisión.

No sé de algún caso semejante de una directiva de un equipo mexicano contra un periodista, más si es alguien a quien no se le conoce mácula en su ejercicio informativo. Lo cual demuestra el rencor, aborrecimiento y malquerencia de la directiva del Santos contra todo lo que Juan Gómez Junco haga, diga o represente.

Cierto es que el conductor, que ha hecho del análisis futbolero una de sus principales actividades laborales; es proclive a la polémica y al debate, también es cierto que lo hace con fundamentos, con datos que se convierten en sostén de sus palabras. Y aquí no se trata de estar o no de acuerdo con Gómez Junco. Por ejemplo, en lo personal no estoy de acuerdo en muchas de las opiniones de él y de sus colaboradores, entre ellos Raymundo Muñoz a quien conozco desde 1996, y de Luis Salvador Rodríguez.

La directiva del Santos, conjunto mal llamado El Equipo de Todos, ha caído desde años atrás en una actitud que no sólo demuestra cerrazón y autoritarismo ante opiniones que le son adversas cuando son sustentadas con pruebas, con certidumbre. Alejandro Irraragorri y Guillermo Canedo, presidente y vicepresidente del Santos, se han apropiado de los odios de otros directivos que los antecedieron contra los medios que los critican. Además ajustan a su forma personal de actuar el comportamiento que el expresidente de México José López Portillo, de muy malos recuerdos, tuvo contra los medios de comunicación: no pago para que me peguen, fue la sentencia. Es decir, no contrato publicidad para que me señalen errores, para que me critiquen. Mal. Demasiado mal.

Era otro México al que los medios de comunicación sobrevivieron. Aquí Gómez Junco es de los pocos que critican y señalan. Aquí los directivos del Santos Alejandro Irraragorri y Guillermo Canedo, ahora hacen de la represión y la coacción a la libertad de expresión, una forma de conducir los destinos del supuesto Equipo de Todos. El tema se presta para un análisis sobre el caso. Por lo pronto escuchemos a Gómez Junco sobre la malquerencia que los directivos del Santos le guardan.

Juan Gómez Junco ha denostado al equipo, decretó el vicepresidente del Santos Guillermo Canedo, en la rueda de prensa a la que convocó la directiva del Santos el sábado 10 de noviembre, a las ocho de la noche; aparte de hacer otras acusaciones sobre el conductor. Ahí presentaron al jugador lesionado, al médico del equipo y al propio vicepresidente. Entre otras cosas informaron lo que varios medios en sus espacios deportivos habían dado a conocer desde días antes sobre la lesión de Castillo.

Gómez Junco en su programa televisivo y en su columna del diario La Opinión-Milenio, fue quien mayor información adelantó a sus lectores y televidentes mediante consultas a fuentes informativas irrefutables como el ex médico del club y al hospital Los Ángeles, donde Castillo fue atendido en un principio.

Entrevistado el lunes 12, Gómez Junco establece: El actual presidente del Consejo de Administración, Alejandro Irraragorri en este año 2007 ha pedido dos veces mi cabeza. En una mis jefes se la concedieron, nada más que a los dos días los dueños me reestablecieron. Eso fue en el mes de junio de este año.

¿Cuáles son los antecedentes que hay en su ejercicio periodístico que empezaron a causar malestar en el Santos; cuáles son los señalamientos que causan que desde años atrás la directiva del Santos tenga una actitud de reprobación hacia su trabajo?

—Creo señalar como deber periodístico lo que considero indebido o injusto. (El en su momento entrenador chileno) Pedro García dijo un día de febrero del 93: no voy a usar jóvenes porque la situación del Santos está crítica. El 1 de marzo contra el León aquí en casa usó seis jóvenes que nunca habían jugado. Lo escribí y al día siguiente quiso venir a golpearme. No, no me golpee señor García; simplemente usted dijo que no iba a usar jóvenes y los usó. O sea: yo veo la vida sencilla. No tengo derecho a hablar por los demás, pero cada vez me doy cuenta que los otros no solamente no la ven sencilla sino la complican y mienten. Puedo contar más casos pero me llevaría tres horas y ni tú ni yo tenemos tanto tiempo.

¿Quiénes estando en el Santos o ya fuera del equipo lo han llamado o lo han buscado de manera personal para aceptar que tenía razón?

—¿Aceptar que tengo razón?, ahí sí tengo una lista como de ochenta nombres. Guadalupe Rubio, Pedro Muñoz, Julio Cesar Armendáriz, el portero Heriberto López, Juan Flores, Dolmo Flores y su esposa, Jared Borghetti, la esposa de Matías Vuoso, Richard Zambrano, Antonio Apud, Ramón Ramírez, Nicolás Ramírez, Benjamín Galindo, Olaf Heredia, y ahí muere porque si no, no acabo nunca.

“Debo decirlo también. Diego Silva también, como unos seis o siete años después, cuando él ya ejercía el periodismo me dijo: todo lo que tú decías era cierto pero me dolía mucho, terminaste con mi carrera. Le dije: espérame, yo no era no tu entrenador, ni directivo, ni dueño del equipo. Pero entendió seis o siete años después cuando ya estaba en mi papel, es decir en el papel de analista.

¿Quiénes y cuándo lo agredieron de manera verbal o física?

—Ubico a dos. Federico Domínguez y a Miguel Zepeda. Domínguez fue el que me mentó la madre y Zepeda fue quien quiso agredirme de manera física.

¿Ante esas conductas, la directiva impuso sanciones a los jugadores?

—Lo desconozco pero quiero suponer que no.

¿Entonces la directiva permite la intolerancia a la libertad de expresión?

—No solamente con los jugadores sino también ellos mismos, la misma directiva. De una vez contesto. El actual presidente del Consejo de Administración, Alejandro Irraragorri en este año 2007, ha pedido dos veces mi cabeza. En una mis jefes se la concedieron, nada más que a los dos días los dueños me reestablecieron, eso fue en el mes de junio de este año. No solamente (actúan contra personajes) incómodos o coartar la libertad de expresión,  (se atrevieron a) pedir mi cabeza como pidieron la cabeza y se la cortaron a José Juan Vázquez (kioSco octubre 2007, número 33).

¿En el Caso de Edgar Castillo cómo se da el enfrentamiento con la directiva del Santos?

—Es muy rápida la historia de domingo a domingo. Dos horas antes de que el equipo del Santos se fuera al juego contra el Tigres, despiden al doctor Jorge Galván, médico del equipo. El domingo cuatro de noviembre fue eso. De ese hecho yo me entero hasta el siguiente lunes cinco. Le hablo al doctor Galván y le pregunto por el estado médico-clínico de Edgar Castillo y me dice: en primera instancia el señor Castillo ya no es mi paciente por lo cual ya no puedo dar información. Le pregunto: ¿por qué razón lo despidieron a usted?

—Cometí un error administrativo— responde el doctor —¿Qué significa eso?, ¿qué en vez de llenar la forma 47-A llenó la forma 123 o qué?—  le insiste Gómez Junco al doctor con un ejemplo figurado.

—Cometí un error administrativo— reitera el doctor.

“De ahí ya no lo saqué y se lo respeté” (el comentario del médico), relata Gómez Junco. “No le creí, obviamente. Insisto en la primera pregunta: oiga ¿y Castillo va a jugar la liguilla? Me responde: no, su situación es severa”.

“La palabra severa proveniente de un doctor sobre una situación médica de la región lumbar que yo conozco perfectamente como paciente, yo estoy operado de eso y exactamente del mismo mal y exactamente de la misma región. Con esa información tuve yo. Eso fue el lunes. Lo digo yo al aire. Al día siguiente El Siglo de Torreón, en un una nota dice que Edgar Castillo necesita cirugía. Apareció la palabra cirugía publicada en El Siglo del martes 6 de noviembre”.

“A mediodía mi compañero Alberto Ruiz entrevista a Daniel Guzmán y le pregunta  varias cosas. Y le dice a Guzmán: ¿y Castillo va a requerir cirugía? Ahí hasta se molesta, cambia el rictus facial de Guzmán; se molesta Daniel Guzmán y dice: ¿dónde se publicó eso?, pregunta Guzmán. ‘En un periódico’, le responde Ruiz. ‘Aquí lo único verdadero es lo que sale del club’, contesta Guzmán. ‘Verdadero para ellos”, agrega Gómez Junco en la entrevista. “Sí sufrió esto pero está en recuperación y  va a estar listo para la liguilla’, termina Guzmán la entrevista con Alberto Ruiz”.

“Lo anterior lo comento al aire. Sale la entrevista con Guzmán. El martes en la tarde indago en el hospital Los Ángeles y me informan que Edgar Castillo había sido dado de alta, que salió del hospital en ambulancia, no por su propio pie; tiene hernia de disco lumbar cinco y lo digo el miércoles en el programa. El miércoles el club Santos lleva a Castillo a Santa Rita para que la prensa lo viera”.

“Aquí hago un paréntesis: es como si un circo que viene a la ciudad, saca a los leones y a los tigres y a los elefantes, a dar la vuelta a la ciudad para que la gente se entere de que hay circo. Eso no se vale. Ahí me doy cuenta de que están siendo inhumanos con Edgar Castillo. Inhumanos. Totalmente inhumanos”.

“El jueves me hablan del hospital Los Ángeles y me dicen: Juan, no solamente tiene hernia de disco lumbar. Tiene fractura del arco posterior de la vértebra y si no lo intervienen y si lo obligan a jugar o a moverse lo pueden dejar invalido. Eso me lo dijo el hospital Los Ángeles”.

“El viernes nueve, en el programa digo que el tema de Castillo ya se acabó. (A las) Diez para las tres habla Edgar Castillo al programa. Puedo sacar muchas lecturas de por qué me habló. Una persona me dijo que habló pidiendo conmiseración, pidiendo clemencia; y dije sí, ¿pero está pidiendo eso conmigo o con su club? Yo nada más estoy informando. Hoy lunes doce es día del cartero, al cartero no hay que matarlo, hay que matar en todo caso al que hizo la carta; el cartero nada más la trae”.

¿Castillo qué dijo en la llamada a su programa?

—Señores tranquilos, gracias por preocuparse por mí, bla, bla, bla. Como yo no soy muy afecto a entrevistar jugadores, aprovecho y le pregunto; repito que soy paciente del mismo mal: ¿Edgar puedes caminar trescientos metros? “no, no puedo caminar”, responde el jugador. ¿Puedes estar de pie seis minutos sin sostén, sin muletas?: “me duele un poco”, dice el santista. Edgar: cuídate, le menciono como despedida.

Castillo llegó al hospital llorando. El personal de ahí le pidió que se calmara. El contestó que cómo se iba a calmar si le quedaban seis meses de vida. No se sabe si se refería a seis meses de existencia en este mundo, a seis meses de vida deportiva o a seis meses de no jugar. Gómez Junco indica: Ya no quiero meterme en ese renglón, no quiero equivocarme en ese renglón, en los otros no me equivoco. Pero así llegó al hospital,  llorando, diciendo que le quedaban seis meses de vida.

“El sábado yo publico mi columna en la sección deportiva de La Opinión, donde hablo de que el Santos ha tenido un gran torneo, de que van a anunciar un nuevo estadio pero que no la frieguen, que atiendan a Castillo. Todo por el bien del club. Obviamente les tiro un golpe porque todo eso de llevar a Castillo a Santa Rita lo hicieron para proteger al mentiroso, merolico de Daniel Guzmán, que dijo que va a jugar (Castillo) la liguilla; entonces hay que sostenerlo (a Guzmán) porque es el jefe, es el consentido de Irraragorri. Es el problema medular del Santos”.

“Yo publico esa columna  el sábado y me entero como a las tres de la tarde del mismo sábado, que el Santos convocó a rueda de prensa a las ocho de la noche. La conferencia de prensa la voy a dividir en tres. Uno, el parte médico que es con otras palabras lo que yo dije, eso es lo que me satisface ahorita. Dos, aprovechó el señor Canedo y está en todo su derecho de libertad de expresión, de hablar contra mí y mi periodismo, se lo acepto. Y tres, le dieron la palabra  a Castillo. Vuelven a cometer otro error. No debió de haber estado ahí, no por la conferencia de prensa, sino por el esfuerzo que significa para ese jugador el transportarse. Médicamente reconocen que fue una lesión severa y grave, que fue lo que yo dije”.

¿Señalamientos como los que hizo Canedo, reiteran o demuestran una intolerancia y represión hacia la libertad de expresión y una falta de respeto hacia el trabajo periodístico?

—Puedo decirte que no porque está obedeciendo ordenes. Está cuidando su chamba. Sí, ellos hablan de la palabra ataque. Ellos entienden el comentario fuerte como ataque y dice que me meto en la vida personal, y no es cierto, no me meto en la vida personal de nadie. Yo no he criticado al señor Alejandro Irraragorri como papá o como hijo o como esposo. No, yo lo he señalado como presidente del Santos, es el papel que ellos no quieren correr, pero sí cobran y sí lo asumen. Son de piel muy delgadita, ni modo.

Primero la actitud de ocasionar que despidieran a José Juan Vázquez de Tv Azteca, ahora esos señalamientos contra usted. El hecho de que hayan pedido que lo despidieron dos veces durante este año, porque dice que han pedido que lo despidan en otras ocasiones ¿todo es una actitud de represión del Santos que ya se les hizo costumbre?

—Sí, pero es como gritar en el desierto. Quien tenga libertad de expresión y libertad de conciencia y no esté unido a la publicidad de ellos lo deberá seguir haciendo (señalar y criticar). Lo que dijo el doctor Próspero Hernández fue lo que yo dije. Otro motivo de molestia de Canedo es que yo fui paciente de Próspero. Ante mi mal yo fui con él hace diez años, hice cita y le pagué. Le dije: tengo este problema. Me auscultó, me puso unos ejercicios y me diagnosticó cirugía.

“El seis de noviembre no había doctor del equipo que diera la información, el doctor que dio la información fue el entrenador, que es un merolico, ese es todo el cochinero. Es obvio dijeron vamos contra Gómez Junco. Vuelvo, hoy doce de noviembre, vamos contra el cartero que nos trajo las malas noticias. Mira, qué bonito”.

 Aproximadamente para el 15 de noviembre Edgar Castillo ya se encontraba en los campos de Santa Rita, corriendo, haciendo algunos ejercicios, según se informó en varios programas deportivos de la región.

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