Publicidad, sedentarismo y obesidad en México: un problema de salud pública

1 noviembre, 2007 § Deja un comentario

Urgente una legislación sobre publicidad de productos chatarra

Por Daniel Maldonado
dems64x@yahoo.com.mx

Según la página de e-México la obesidad es una enfermedad compleja causada por un desequilibrio entre el consumo de alimentos y la actividad física lo cual provoca un aumento en el peso y es un importante factor de riesgo para desarrollar otras enfermedades.

El sedentarismo, factores hereditarios, el exceso en el consumo calórico y algunas enfermedades pueden causar obesidad. A su vez la obesidad tiene consecuencias físicas como psicosociales y es en la actualidad un problema de salud pública. Este problema ha hecho de nuestro país el segundo lugar mundial sólo después de Estados Unidos.

La revista de fotografía Cuartoscuro No. 86 informa en el fotorreportaje de Raúl Tortolero y Moisés Pablo,  No soy estos kilos que ves, que  “el informe de Salud 2000-2005 de la Secretarìa de Salud y la Encuesta Nacional de Saul y Nutriciòn (Ensanut) 2006, elaborada por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pùblica indican que la obesidad y el sobrepeso son los principales problemas que afectan a los mexicanos. En niños de 5 a 11 años, de 1999 (este problema) creció en un 40 por ciento. Hoy, más de un niño de cada cuatro tiene sobrepeso u obesidad… El 20 por ciento de los hombres y el 24 por ciento de las mujeres son obesos”.

Estos resultados son producto de malos hábitos alimenticios, una pobre cultura deportiva, el sedentarismo, la publicidad excesiva de productos con altos contenidos de grasas y azucares y una cultura de alimentación deficiente. El reportaje también informa que  “mientras el consumo de refrescos aumentó 60 por ciento en los últimos 14 años en el país, el consumo de leche, frutas y verduras cayó en un 30 por ciento. Y el consumo de grasas, azúcar y sal ha aumentado”.

Si un niño pasa en promedio entre cinco y ocho horas diarias frente al televisor, como lo indican las estadísticas de la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor, es dable suponer que durante ese tiempo el consumo de comida chatarra y el bombardeo publicitario de la misma es constante.

Hablo desde mi experiencia personal. Cuando yo era niño era común que durante la barra de caricaturas, que iba de las cuatro de la tarde a las ocho de la noche, mi hermano y yo consumiéramos una gran cantidad de dulces, papas fritas, jugos, refrescos, chocolates y chuchulucos para acompañar el consumo televisivo. Desde entonces y hasta la fecha, la publicidad de productos chatarra impera en los horarios infantiles, lo que hace del niño un blanco perfecto para la venta de tales productos. La publicidad es tan efectiva que, como lo he comprobado cuando veo televisión al lado de mi sobrino, no puede salir un anuncio de un producto porque él me pide que vayamos a comprarlo a la tienda. No puedo dejar de mencionar que mis dos hermanos sufren sobrepeso en la actualidad y que yo también lo hago.

El reportaje de Cuartoscuro menciona algunas de las iniciativas que se han presentado para lograr una regulación más estricta de productos no nutritivos. El diputado federal del PRI Samuel Aguilar Solís, presentó una estrategia para frenar la incidencia de sobrepeso y obesidad, así como para educar al respecto. No tuvo éxito y se rumoró que los intereses empresariales y su intervención hicieron su parte. Otro proyecto lo emprendió el senador panista José Antonio Haghenbeck que, en uno de sus principales párrafos, dictaba: “No se podrán realizar promociones y ofertas, sobre productos de bajo contenido nutricional y alto valor energético”. Este otro proyecto tampoco fue afortunado. Menciona el reportaje que el diputado federal panista Héctor Jaime Ramírez Barba, presidente de la Comisión de Salud, explica que las diversas iniciativas regresadas a comisiones en torno a la implementación de etiquetas en alimentos procesados sobre cantidades de azúcar, sal y grasas, y en relación con la reglamentación o suspensión de venta de comida chatarra a niños en las escuelas, siguen actualmente en discusión.

Es contradictorio presenciar tanta publicidad de productos chatarra al mismo tiempo que se emiten los promocionales de PREVENIMSS, en los que se pondera el ejercicio, la prevención de enfermedades relacionadas con la obesidad como son la hipertensión arterial, la diabetes, la insuficiencia cardiaca, las alteraciones circulatorias (varices), el cáncer de mama, las piedras en la vesícula, el daño renal, los problemas articulares en pies, rodillas, columna vertebral y cadera, la artritis, la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, la discriminación social entre otras.

 Mientras la televisión nos asalta fincando cánones de estéticas ultra delgadas, de cuerpos musculosos y firmes y dedica gran parte de sus infomerciales a productos de dudosos resultados, cuyo objetivo es la reducción de peso; la contraparte publicitaria hace de los ocho productos más chatarra los principales protagonistas de los comerciales:

  1. Refrescos y “jugos” artificiales.
  2. Golosinas.
  3. Pan Blanco.
  4. Cereales industrializados dirigidos a niños

(tienen 40% de azúcar).

  1. Sopas instantàneas.
  2. Comida rápida –hamburguesas, pizzas, papas fritas, etc. –.
  3. Comida callejera con grasas y aceite viejo (recordemos el día del taco).
  4. Embutidos.

Es cierto que no se debe culpar sólo a la televisión y a la publicidad de los índices de obesidad y sobrepeso que padece la población en México, pero no debemos olvidar que sí contribuyen a su crecimiento. Se trata de un problema complejo en el cual no dejará de haber obesidad al dejar de promocionar y sacar del mercado la comida chatarra. Una verdadera cultura del ejercicio y el deporte; del aprovechamiento del ocio sin otorgar demasiado tiempo a la televisión; de hábitos alimenticios sanos; de educación desde la infancia; aunados a legislaciones sobre publicidad de productos no nutritivos y etiquetado de los productos con sus contenidos de grasas y azúcares, harán que disminuya el alto índice de obesidad y sobrepeso en nuestro país.

Uno de los principales problemas de salud en la nación y que es consecuencia directa del aumento de peso es la diabetes, enfermedad que junto con sus derivaciones indirectas implica un egreso económico de 23 mil millones de pesos anuales por parte del Sector Salud.

Hay que tomar en cuenta que sólo entre dos y cinco por ciento de quienes inician un nuevo estilo de vida logran bajar de peso definitivamente y que el 99.9 por ciento de las pastillas para bajar de peso son un fraude.

Fuentes:

http://www.e-mexico.gob.mx/wb2/eMex/eMex_Obesidad_un_problema_de_salud_publica

http://www.jornada.unam.mx/2002/05/07/18an1esp.php?origen=espectaculos.html

“No soy estos kilos que ves”. Raúl Tortolero/Moisés Pablo.

Cuartoscuro No.86 Octubre-Noviembre de 2007

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