Spots gubernamentales y realidad social: una contradicción

1 septiembre, 2007 § Deja un comentario

Por Daniel Maldonado
dems64x@yahoo.com.mx

Es indudable que somos bombardeados por la publicidad gubernamental tanto a nivel federal, estatal y municipal. En radio, televisión y prensa recibimos a diario y en exceso, anuncios que cumplen con los clichés en su contenido: la juventud esperanzadora, la vejez que sostiene los buenos tiempos en la tranquilidad de su mirada, el campesino y el obrero laboriosos, la madre abnegada, la pareja de esposos jóvenes, los niños sanos y felices, los gobernantes sonrientes y rejuvenecidos gracias a la magia del photoshop, en el caso de las fotos, todos rodeados de un aura de felicidad y satisfacción presumiendo obras, congresos e inversiones. Estereotipos que cumplen con el encasillamiento de la sociedad y con el ideal de progreso que se acompaña con música suave y relajante en el caso de la propaganda auditiva.

A la par de tales spots que buscan dar a conocer la actuación de los gobiernos y sus “logros”, se puede presenciar en los informativos la innegable descomposición social y carestía de los habitantes del país, el aumento en los precios de bienes, servicios y productos de la canasta básica, el pan, el más reciente, y en la violencia, el resquebrajamiento social y mala distribución de la riqueza, además de las pugnas políticas que tienen al país naufragando entre los vicios de la mala política y la burocracia; carente de un plan integral de nación y de una verdadera reforma del Estado.

            Un ejemplo de estos anuncios es uno que se comenzó a transmitir la segunda quincena del mes de agosto en el que se enaltecen los logros del seguro popular y del seguro para recién nacidos implementado con la llegada del espurio Calderón al poder en diciembre del año pasado. Ambos programas han demostrado ser un engaño para la sociedad mexicana pues el Seguro Social carece de los recursos para sostener los programas citados, como se reportó en la revista proceso número 1576, donde se relatan los problemas de los doctores que pertenecen a un instituto incapaz de solventar las necesidades mínimas de la población adscrita a él. Debido a la mala administración y a las reformas en la ley del IMSS, el instituto está cercano a la quiebra y a su venta a particulares. Lo mismo sucedió con las reformas a la ley del ISSSTE que fueron enaltecidas en la publicidad gubernamental y que han desatado una oleada de protestas y amparos a lo largo de la nación pues regalan las cuentas a las Afores, que cobrarán grandes comisiones y darán pocos beneficios, además de seguir agrietando el sistema de seguridad social, entre otros perjuicios.

Otro ejemplo son los segmentos en los que se pondera el trabajo del Senado de la República al aprobar reformas bancarias que exentan de cobros por comisión y manejo de cuenta a quienes ganen más de ocho mil pesos mensuales, mientras la realidad es que tal beneficio llega sólo a gente pudiente, pues el grueso de la población percibe un ingreso que va de los tres mil a los cuatro mil pesos mensuales. E igual puede comentarse sobre los “logros” que se vociferan en cuanto al combate al narco, el empleo de las fuerzas armadas en esa lucha que se contradicen con los abusos del ejército reportados a lo largo de la nación: el caso de la familia baleada y asesinada en Sinaloa, la violación de Ernestina Ascensión en Veracruz, avalada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las violaciones a prostitutas en Castaños, Coahuila y otros excesos en los retenes y a lo largo del territorio nacional; las reformas contra el trabajo y la prostitución infantil (caso Lidia Cacho en donde la colusión del poder y los involucrados casi terminó con la vida de la periodista), sin olvidar la pederastia encubierta por el cardenal Norberto Rivera; y en el ámbito local, el magro festejo del Centenario de la ciudad, que se adjudicará eventos que poco tienen que ver con los cien años; las obras que se realizan para la mejoría de las vialidades torreonenses ahora detenidas junto a otros programas sociales gracias a la controversia constitucional entre gobierno estatal y municipal.

Según la página en Internet de la revista etcétera (http://www.etcetera.com.mx/notaetc01ne81.asp) Ibope, empresa de Medición de Audiencias reporta que del período del primero de diciembre del 2006 al 24 de junio del 2007, se han transmitido 19 mil 591 spots del gobierno y Presidencia de la República (…) proponemos existan lineamientos en el otorgamiento de publicidad por parte del gobierno, que se ponga alto a la discrecionalidad y se termine con el castigo o premio gubernamental a medios a fines”. Castigo y premio que hizo que uno de los más grandes opositores al régimen panista, la cadena Monitor, tuviera que cesar sus transmisiones debido al ahorcamiento que se produjo a causa de la baja inversión en la publicidad de gobierno y de  anunciantes.

La página informa también que “el ejecutivo proyectó a través de la Secretaría de Gobernación una inversión para este año de por lo menos 3700 millones de pesos en la compra de espacios publicitarios”. Gasto insultante que bien podría ser destinado a cubrir las necesidades primordiales de vivienda, agua potable, servicios de salud pública, educación, pavimentación, servicios carreteros, entre otros tantos requerimientos. Pero incluso en el estado de Coahuila el gobernador Humberto Moreira informó el mes pasado que aumentaría el gasto destinado a la publicidad de su gobierno.

Dado que un 90% de la población se informa a través de la televisión y la radio, el bombardeo de spots busca crear una percepción de mejoría y trabajo entre la audiencia y someter la protesta social además de enajenar a la población creando una realidad ficticia. Incluso en los caso de protesta como lo fue el conflicto de Oaxaca el año pasado, a pesar de haberse aminorado el conflicto mediante la represión y el abuso al consolidar el gobierno cacique de Ulises Ruín, la televisión nos invitaba, con argumentos de ciudadanos y turistas, a visitar el estado que presumía su recién recuperada tranquilidad. Un año y meses después, el conflicto resurge con fuerza y Amnistía Internacional entrega un reporte detallado sobre las violaciones, detenciones, desapariciones, los asesinatos y los excesos en el uso de la fuerza tanto del gobierno federal como del oaxaqueño, que, de nueva cuenta, no acepta la CNDH y no tienen espacio, como cualquier tipo de crítica en la realidad publicitaria del gobierno.

Es insultante el gasto gubernamental que se realiza en publicidad. Si bien muchos informativos como este obtienen gran parte de su ingreso del gobierno anunciante, la realidad rebasa cualquier búsqueda de fincarle a la audiencia castillos de bonanza. Deberían existir mecanismos que regulen y pongan límites a los gastos publicitarios excesivos. El ahorro de tales recursos tendría una repercusión mayor en el beneficio social y haría innecesaria tal cantidad de publicidad pues la situación del país hablaría por sí misma. La opacidad y el beneficio que se le otorga a las grandes cadenas mediáticas, el duopolio televisivo, principalmente, conseguiría que el gobierno recuperara algo del poder que ha perdido ante el gran aculturamiento que generan tales empresas audiovisuales. La regulación del gasto gubernamental publicitario es una prioridad que, de ser atendida, logrará que los recursos emanados de los impuestos no se desperdicien en fincar una realidad mediática incongruente y contradictoria con la realidad social de desigualdad y miseria. Habrá que ver con qué dedo mediático nos darán, próximamente, las reformas mal llamadas estructurales en ese atole que han revuelto y envasado con el nombre “reforma del Estado”.

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