La programación cultural en la Laguna transita por un páramo de ausencias

1 abril, 2007 § Deja un comentario

Por Daniel Maldonado

¡Que maravilla es la tele!

Nos evita el problema de pensar…

Un cartón de Rius en la revista El Chamuco y los hijos del Averno No.118

Con la transmisión por canal 9 de Multimedios Televisión del programa Torreón, Ciudad Centenaria y la repetición de cápsulas del mismo por Multimedios Radio, se abre la posibilidad de comenzar un establecimiento de la televisión y la programación cultural en la región. Si consideramos que en la televisión abierta la programación cultural permanece relegada y que en términos generales se considera a lo cultural aburrido, solemne y una extensión de las actividades curriculares, debemos tomar en cuenta programas que han hecho del entretenimiento y la educación una amalgama para la difusión del saber. Shows como los infantiles Súper Ondas, El tesoro del Saber, Corre GC Corre y el internacionalmente establecido Plaza Sésamo, entre otros, demuestran cómo se puede difundir la cultura y el aprendizaje hacia los infantes sin dejar de ser un producto rentable y de realización atractiva. En el caso de la programación destinada a un público juvenil y adulto, en Canal 2 Torreón se dio durante un tiempo la repetición de los canales National Geographic, Canal 22, Discovery Channel e History Channel, que en sus contenidos llevan producciones atractivas y de alto entretenimiento. También existen, aunque en la esquina nocturna y finisemanal de la programación, segmentos como México Nuevo Siglo, sobre historia, y Animal Nocturno, que oferta propuestas musicales fuera de lo común y alejados de las garras afiladas del mercado. En lo que a música se refiere, no podemos negar que Radio Torreón ha desmerecido mucho en su calidad con la repetición de ritmos comerciales so pretexto de tener toda la música y que la emisión de programas producidos por radiodifusoras de la República ha disminuido. La creación de la estación radiodifusora de la Universidad Autónoma de la Laguna, viene a ser una propuesta más de ritmos distintos a la que habrá que esperar se consolide e incluya mayor diversidad en cuanto a programas de contenido didáctico y cultural. Ser Laguna, la estación de “El gobierno de la Gente (de Moreira)”, adolece de los mismos problemas de la radio no comercial: la carencia de propuestas que den al escucha posibilidades de ampliar su gusto musical y la poca difusión de programas con propuestas atractivas y novedosas sobre diversos temas de interés, así como el control sobre la información.

 Algunas de las dificultades que impiden la creación de programas culturales es la apatía del gobierno y el paulatino empobrecimiento de los contenidos de la televisión abierta que hacen de la ligereza el fiel de la balanza con la que se tasa la ausencia de calidad. Recuerdo que en mi infancia, en los años ochenta, se transmitían por el canal once local, de Televisa,  durante las mañanas, los documentales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y los pertenecientes a TV UNAM, así como cine mexicano de la llamada época de oro; pero a raíz de los vicios del mercado, el control de masas, y con la incorporación de los reality shows, empezó un hundimiento en la calidad de la programación hasta llegar a una idiotización masiva que entroniza la ignorancia y la exhibe como en el caso del  programa El rival más débil, o con la explotación candente de la audiencia a través del sexo como son los sabatinos programas Muévete, y Tempranito Recargado, en los que los se transmite, respectivamente, como carta mayor, una partida de Jenga (el juego de bloques que hay que ir subiendo pieza por pieza sin tirar la torre que conforman) y otro en el que hay que pasar una carta de boca en boca sin dejarla caer al piso, sin olvidar el aderezo del chisme, sabrosillas en chikini y los videos insubstanciales sobre ovnis, internet y otros temas insulsos.

Con la llegada de Vicente Fox al poder, se consolidó una cultura gubernamental del spot y el autoelogio que el espurio Calderón ha continuado. En una entrevista concedida a Radio Fórmula, el 19 de marzo, el escritor Juan Villoro mencionó que la inversión para producción y  apoyo a Canal 22 fue de sólo un 5% en comparación al total destinado a la promoción mediática del gobierno Foxista; hablamos de miles de millones de pesos. Si los gobiernos panistas han hecho de los medios un bastión del enaltecimiento de sus mandatos, es comprensible ver cómo en Torreón sufrimos un gasto excesivo en radio, televisión y espectaculares, por la propaganda de su gestión que el Alcalde realiza con miras a las próximas elecciones estatales, en lugar de demostrar con su trabajo que merece nuestra aceptación. Esto lo cito porque colgarse del Centenario de la ciudad es una estrategia que nuestro gobernante realiza para su autopromoción y que tiene que ver con la súbita aparición del programa Torreón Ciudad Centenaria.

El problema principal es que vivimos en una sociedad esnobista que gusta más del provincianismo de sociales que de la verdadera cultura del aprendizaje. Basta ver nuestros periódicos para darnos cuenta cómo los artículos de análisis del fenómeno cultural Lagunero son pocos y con gran frecuencia se sustituyen con la nota de sociales en los que no se menciona ni el suceso ni sus actores.

Las distintas dependencias culturales de la región deberían tomar el ejemplo de Sonora, en donde hay un programa televisivo especializado que cubre cada acontecimiento  y que entrevista a los protagonistas de la escena cultural. En lugar de salir con convocatorias charras de pírricos resultados como la torreonense Financiarte, debería buscarse la unión de las ciudades que conforman la Comarca y producir un programa televisivo y radial en el que se dé cobertura a las expresiones artísticas de toda índole, pues la cultura no es sólo las bellas artes; se debe buscar un acercamiento y una educación del espectador para que le tome gusto a la cultura y le quite su estatus de aburrido e ininteligible, una promoción que aleje de los círculos especializados y el esnobismo que es la norma en nuestra región.

Un público que desde la infancia conoce las distintas expresiones culturales, aumenta su capacidad crítica y sus conocimientos y es menos susceptible al control de las ideas, da cuenta de su realidad y se inconforma ante los abusos de la autoridad. Ante el empobrecimiento de los contenidos y el pasajero oasis que es Torreón Ciudad Centenaria, y la lejanísima posibilidad del establecimiento de un programa cultural en la televisión local, sólo me resta en estas líneas citar al comediante Groucho Marx: “Considero a la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación a leer un libro.”

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