El costo de la democracia y las ganancias de los medios

1 noviembre, 2006 § Deja un comentario

México el país que más gasta en AL y uno de los que cuenta con mayor población en pobreza extrema

Cecilio Campos
ceciliocampos@yahoo.com.mx

 “Los consorcios  que  controlan  los medios electrónicos del país los han convertido en  insaciables maquinarias para obtener  mayores tasas de ganancia”.  
Carlos Fazio

La democracia mexicana sigue siendo la más cara de América latina. Los recursos públicos invertidos en el proceso electoral federal del 2006, entre gastos operativos del Instituto Federal Electoral y el presupuesto asignado a las actividades ordinarias y de campañas de los partidos, ascienden a 11,625 millones de pesos, (6,842 y  4,783 millones de pesos respectivamente); cifra que lo convierte en el más costoso de la historia, incluso sin considerar el gasto programado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para este año (1,046 millones de pesos).

La mayor parte del financiamiento público que ejercieron los Institutos Políticos, se utilizó para la campaña presidencial  en los medios de difusión electrónicos mas importantes, que son controlados por unas cuantas corporaciones que tienen concesionado casi todo del espectro radioeléctrico nacional.

En la disputa por el poder ejecutivo se viene permitiendo un gasto enorme comparado con el que realizan otros países, fijándose en el 2006 un tope de gastos de campaña  superior a los 651 millones de pesos, que legalmente fue lo que podía invertir cada partido o coalición, a lo que hay que agregar  que tenemos el período de campaña más largo: 160 días sin contar las precampañas. En los hechos, lo que gastamos es 10 veces  más elevado que en  Chile, o 5 veces más que  en Argentina, según datos del propio IFE y de la Organización de Estados Americanos. Aunque la población de esas naciones es numéricamente menor que la nuestra,  su gasto por votante es proporcionalmente mucho más barato.

En contraste, México junto con Brasil y Colombia concentran la mitad de los habitantes en pobreza extrema de Latinoamérica y el  Caribe, con indicadores dramáticos de desigualdad social y económica,  como  baja escolaridad, desnutrición crónica y mortalidad materna; que de acuerdo al Fondo de Población de la ONU son equiparables a los  de países africanos.

El factor económico se ha convertido en un pesado lastre para la democracia,  que en este año ha sobrepasado los mil millones de dólares, tan sólo contabilizando los recursos públicos, beneficia principalmente a los oligopolios mediáticos de la radio y la televisión, sobre todo a los de esta última,  que por concepto de venta de espacios publicitarios obtienen formidables ganancias, quedándose con una gran tajada de esa escandalosa erogación.

A continuación se presentan dos cuadros, donde se registra la forma en que se distribuyó el gasto en los medios, con recursos provenientes de las prerrogativas económicas que recibieron los institutos políticos que contendieron en la elecciones  federales del 2006.

Gastos de campañas electorales para presidente de la república acumulados del 19 de enero al 28 de junio del 2006

Partido Político o

Coalición Electoral

  P R E N SA

     R A D I  O

TELEVISION

ANUNCIOS ESPECTACULARES ANUNCIOS

 EN SALAS

  DE CINE

ANUNCIOS

        EN INTERNET

Gastos en Medios

 por Partidos y

Coaliciones

 

Partido Acción Nacional

     2,505,233.50  

91,599,678.49

 

  127,276,523.34

30,742,061.14

   2,962,756.90    2,751,736.77  

257,837,990.14

Alianza por  México:

PRI-PVEM

   20,787,600.19     51,945,187.00   294,988,728.67  

69,784,346.50

  5,000,000.00    2,338,947.36  

444,844,809.72

Coalición por el bien de todos: PRD-PT-Convergencia  

1, 304,616.23

    89,807,229.43    267,987,504.05

24,512,768.68

 

0

 

0

 

383,612,118.39

Nueva Alianza

 

     1,123,592.30       2,614,414.60     19,455,238.02

3,211,195.41

0

 

12,098.00

 

26,416,538.33

Alternativa Social Demócrata

0

      1,752,036.70      4,881,474.00  

0

0

 

0

 

6,633,510.70

Subtotales  por tipo de medio (mdp)   %    25,721,042.22

         2.29  %

  237,718,546.22

        21.24    %

  714,589,468.10

63.85%

 

128,250,371.73

11.47%

   7,962.756.90

0.7%

 5,102,782.13

0.45%

 

1,119,344,967.55

100%

Gastos acumulados de campañas electorales en medios para diputados federales y senadores

(Prensa, radio, televisión, anuncios espectaculares, anuncios en salas de cine e internet)

Partido político o coalición electoral

 

      D I P U T A D O S

Del 19 de abril al 28 de junio del 2006

          S E N A D O R E S

Del 3 de abril al 28 de junio del 2006

Partido Acción Nacional

 

                             40,670,541.09                        90,330,601,59
Alianza por México:

PRI-PVEM

                             67,608,259.14                      117,035,446.48
Coalición por el bien de todos:

PRD-PT-Convergencia

                             47,011,671.63                      113,263,163.77
Nueva Alianza

 

                                  378,582.67                             191,944.20
Alternativa Social Demócrata y Campesina

 

                                         –                                      –
Totales de gastos en medios por tipo de elecciones  (mdp)

 

                           155,669,054.53                      320,821,156.04

Fuente: Instituto Federal Electoral

Otros datos complementarios que es importante  mencionar,  es que la lista nominal  de electores fue de 71, millones 350 mil, 976 ciudadanos, de los que 41 millones, 791 mil, 322, cumplieron con su obligación y ejercieron el derecho al sufragio. El nivel de participación en las urnas fue de 58.57%, esto es, 29 millones, 559 mil, 654 mexicanos se abstuvieron de votar el 2 de julio.

Los votos provenientes del exterior del país fueron 32,000 mil y se invirtieron 265.9 millones de pesos para que pudieran emitirse.

El gasto total en medios de las diferentes campañas electorales, efectuado por los diversos partidos políticos y coaliciones que contendieron, suma 1,595 millones de pesos, cifra que representa el 66.7% de las prerrogativas económicas aprobadas por el IFE para actividades proselitistas, que fue del orden de los 2,391 millones de pesos.

En el caso específico de las campañas presidencial, el porcentaje invertido en radio y televisión alcanzó el 85%  del gasto en medios, acumulado por los partidos políticos en esa elección.

El  gasto  acumulado   en   medios  por  distrito  electoral  federal  fue  en  promedio  de $ 518,896.84. Esto en trescientos distritos.

El  gasto  acumulado  en  medios  por  estado  para elegir senadores fue en   promedio  de $10,025,661.06; es decir, por cada uno de los 128 senadores electos se invirtió en promedio $2,506,415.26.

Sumados los recursos públicos que todos los partidos invirtieron en medios, en las diversas campañas electorales, gastaron en promedio por cada voto emitido $ 38.18. El costo por cada voto emitido, considerando el gasto operativo del IFE y los recursos públicos asignados a los partidos políticos fue de $ 278.16. El costo por cada voto emitido en el exterior fue de $ 8,281.00.

Cabe puntualizar que los informes contenidos en los dos cuadros comprenden básicamente el financiamiento público cuya aplicación se reporta al IFE, y no incluyen los recursos privados que comúnmente son utilizados en este tipo de procesos, los cuales se omite comprobar por ser  irregulares, y  en algunos casos porque son de procedencia ilícita, situación que hace difícil calcular su monto, aunque se especula que probablemente igualen a los recursos de origen legal. La subcultura de transgredir las normas electorales, sobre todo en materia de gastos de campaña, se encuentra muy arraigada, pues se busca aventajar tramposamente a los competidores, situación que en la elección federal del 2006  derivó en  una  inequidad ostensible.

El cuadro de gastos en medios de comunicación, realizados por los partidos y coaliciones en la elección presidencial, exhibe una inconsistencia notable que da una idea de cómo se manipulan los informes que se entregan al IFE: el Partido Acción Nacional aparece con un gasto de $ 257, 837, 990.14, muy por debajo de lo  invertido por la Alianza por México y la Coalición por el bien de todos, pero en la guerra de spots Felipe Calderón se ubicó en primer lugar con  64,400 apariciones en radio y televisión, contra 39,704 de Roberto Madrazo y 31,160 de López Obrador, es decir, los spots del candidato del PAN casi igualan en número, a los de sus dos competidores más fuertes juntos, según el periódico El Universal, que realizó un seguimiento independiente a través de la empresa Verificación y Monitoreo, que expone en su edición del 7 de julio del 2006, y que en base a tarifas públicas concluye que el monto erogado por esos spots fue de  617,109,873, 452,989,182 y 290,050,386 millones de pesos  respectivamente, de lo que se desprende que el candidato de Acción Nacional, habría violado el tope de gastos de campaña, ya que de acuerdo a esos datos, resulta inverosímil que con el resto que podía legalmente invertir sin llegar al límite autorizado, hubiera podido cubrir todos los demás costos de su extensa campaña. Desde luego, esto no podría ser posible sin la complicidad de los medios y la permisividad del propio Instituto Federal Electoral.

Mención aparte merecen las costosas campañas mediáticas paralelas que desplegaron la COPARMEX  por un lado, y la Presidencia de la República por el otro, y que fueron muy intensas e incisivas; la de los empresarios más ricos del país para descalificar al competidor de oposición con mayores posibilidades de triunfo, y la del Ejecutivo Federal para promover  abiertamente la continuidad en el gobierno del partido en el poder, ambas reconocidas  como ilegales por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que dicho sea de paso, concedió impunidad a los responsables, pues no hubo consecuencias ni sanciones, lo cual, por supuesto, no se apega a derecho ni es democrático.

Se reitera que no sólo la mayor parte de los 1,595 millones de pesos que  los partidos políticos y coaliciones reportan haber gastado en propaganda mediática, principalmente en radio y televisión, con financiamiento público, fueron a parar en manos de los consorcios que dominan la difusión por vía electrónica;  se embolsaron además una cantidad no determinada de dinero que fluyó a manos llenas en la campaña presidencial, que no fue reportada y que por lo tanto son recursos económicos ilícitos. También les dejó enormes ganancias las campañas del IFE para promover la participación ciudadana y recomponer  su cuestionada credibilidad, así como la intervención descarada y desleal de los empresarios y del gobierno federal en el proceso electoral.

A pesar de la desproporcionada inyección de recursos públicos a nuestra transición democrática,  los  resultados no convencen ni satisfacen a la mayoría. Nuestra incipiente democracia genera descontento en el 71% de los ciudadanos, quienes ubican a los partidos políticos en los últimos lugares de fiabilidad, según la Quinta Encuesta Nacional de Opinión Ciudadana 2005.

Después del 2 de julio, con un IFE y un TEPJF puestos en tela de juicio por millones  de mexicanos, que dudan que  las elecciones fueron  limpias y justas, y que la actuación de estos órganos haya sido con independencia e imparcialidad, la percepción negativa hacia la democracia y sus instancias se agrava, restando sentido a los grandes esfuerzos que ha implicado,  convirtiendo en dispendio todo lo que ha costado.

La población no percibe que haya servido para impulsar el desarrollo económico y una mejor distribución del ingreso, que en verdad resuelva  problemas sociales como la pobreza, que avanzó en el penúltimo año del Gobierno del Cambio, en un millón más de personas que no tienen  para comer, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo social, en base a la medición realizada a partir de la Encuesta Nacional del Ingreso Gasto en los Hogares. Aunque se trate de ocultar, hay una crisis de legitimidad en las instituciones, que se refleja en el desinterés hacia la política y en los altos niveles de abstencionismo en las elecciones. La participación de los votantes se redujo de forma drástica respecto a los comicios federales del año 2000, en los que el 63.97% de los ciudadanos de la lista nominal acudieron a votar,  y  21 millones no lo hicieron. Su costo, entre el IFE y los Partidos fue de casi 8,500 millones de pesos. En el 2006, con un mega presupuesto incrementado en  más de 3,000 millones de pesos, la participación menguó en un 5.4%. En esta ocasión no ejercieron su derecho al voto casi 30 millones de electores. En nuestra sobrevaluada e ineficiente democracia, el gasto excesivo no se ha traducido en mejores niveles de participación ciudadana en los asuntos públicos, ni en una mayor transparencia institucional.

Todo lo antes expuesto confirma la necesidad de disminuir el  desproporcionado e injustificado  costo de nuestra democracia, encarecida por los altos montos de financiamiento público que se le destinan y la voracidad  de las corporaciones que monopolizan la radio y la televisión, tema que se  discute con  insistencia, pero que enfrenta fuerte resistencia, debido a que para llevarse a cabo es indispensable acortar  la duración y el gasto de las campañas, lo cual pasa por reducir las prerrogativas económicas de los partidos políticos y regular el acceso de sus candidatos a los medios de comunicación,  que significa a su vez  poner límites al  estatus de privilegio del que gozan estos últimos. Romper con las inercias del pasado y los fueros de facto del presente puede resultar muy complicado, pero con la reestructuración financiera de la democracia los mexicanos acabaremos pagando mucho menos.

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