Los medios sin espacio para recibir críticas

1 septiembre, 2006 § Deja un comentario

José Lupe González

Nadie debe asombrarse de que la población de México esté dividida después de las elecciones del 2 de julio, división que han avivado los opinadores, locutores, supuestos analistas y supuestos politólogos de cuanto espacio informativo existe en el país; espacios informativos que le niegan voz y opinión a sus escuchas, televidentes y lectores.

Estamos en una época de información unilateral, donde aparecen nada más las declaraciones de los personajes “representativos”, de los que sirven a las estrategias gubernamentales o de la cúpula económica.

No veremos nunca un reportaje, una crónica, una entrevista, cuando menos una nota informativa para saber que piensan del proceso electoral y de las instituciones electorales, los indígenas, los campesinos, los estudiantes de las zonas pobres, los indigentes. No. Esos no porque afean la pantalla. No porque ellos no son representativos para publicar o difundir sus opiniones en un reportaje de primera plana, de noticia principal de un noticiario nacional de radio o de tele. No. Los empresarios sí, el que quiera y el que sea. De la Cámara que guste. De la Construcción, Restaurantera, de la Transformación. Para ellos, todo. Nada más digan, ni siquiera pidan. Díganlo y les será cumplido.

Se nos enseña en las aulas cuando estudiamos Ciencias de la Comunicación o Periodismo, que una de las características de los medios de comunicación es la retroalimentación. Lo que no se dice es que esa característica, al menos en lo periodístico, en lo informativo, jamás se cumple.

Si los medios se estuvieran retroalimentando desde 1968, estoy seguro que tendríamos otro periodismo y otros medios. Pero no. Eso es nada más es teoría. Algunos medios han avanzado abriendo parte de su espacio para la opinión de los consumidores de su información, aunque no hay espacio para recibir la crítica, las opiniones, señalamientos y denuncias sobre el propio quehacer periodístico de los medios.

El jueves 24 de agosto, en el informativo Fórmula de la Tarde, que conduce el otrora buen periodista Ciro Gómez Leyva, un escucha le espetó, porque así lo dijo el escucha, lo que buena parte de los mexicanos piensan y sienten de los noticieros de Televisa, de López Dóriga, de Carlos Marín y de otros. El escucha le reprochó a Ciro Gómez Leyva haber cambiado, haber dejado de ser aquel periodista que muchos defendimos desde el lugar en el que habitamos en el país, cuando conducía CNI-40. Ni aun así el locutor que también asiste a “Tercer Legrado”, dijo el radioescucha, aceptó las críticas hechas por el radioyente.

Los locutores, opinadores, supuestos analistas y politólogos, saben lo que la población piensa de ellos y de sus opiniones; los directivos de los medios saben también lo que se piensa de sus medios, pero no hay, no existen alternativas periodísticas que puedan hacer que cambien su actitud. Véanse las opciones informativas de la Comarca y sabremos que tal vez teníamos una prensa más honesta y profesional en los tiempos de la Revolución Mexicana.

Ojalá llegue el momento en que todos los medios, abran el espacio para que los consumidores de información manifiesten su sentir, su estado de ánimo, su actitud, su postura, ante lo que ese medio o incluso, los otros medios difunden. Desde este número kioSco ofrece sus planas para los que deseen señalar algo sobre lo que aquí se publica, o sobre lo que difunden otros medios de comunicación, sin importar el tema de que se trate: espectáculos, cultura, deportes, política; de lo que se trate. Los consumidores tendrán aquí el espacio para decir, denunciar, lo que quieran mencionar.

Señalé en un texto anterior que el país ya estaba dividido desde antes, tan dividido que hay ricos, una clase media que cada vez desparece más, pobres, jodidos, y el lumpen proletariado, los últimos según las clasificaciones de sociólogos y economistas. Si se fuera a una clasificación por razas o etnias, la división resultaría insultante, sólo hay que ver a nuestros indígenas, esos indígenas que parecen que pertenecen a la clasificación de los jodidos o lumpen proletariado y no al país entero donde tampoco cabemos los pobres ni los jodidos, menos el lumpen proletariado. En los medios de comunicación, tampoco cabe nuestra opinión, nada más cuando se trata de nota roja, cabe hasta nuestra foto; porque en las páginas de sociales sólo pagando el espacio se puede aparecer. Este país ya estaba divido y los medios lo fragmentan cada vez más como si no hubiera bastado ya con la división.

Dicen los opinadores y los locutores que las campañas llevaron a la sociedad mexicana a este estado de polarización y de crispación, —qué lugar común tan vulgar utilizan— pero los mismos medios omiten mencionar por conveniencia, que ellos han tomado una posición fundamentalista en contra de todo aquello que suene, huela o parezca un proyecto solidario, justo, para la población mexicana. Porque la justicia y la solidaridad jamás han sido, ni lo serán nunca, unos de los rasgos del nacimiento ni de las entrañas que parieron a la mayoría de los medios mexicanos. Nacieron del poder, para servir al poder, y ser serviles con los del poder; y ser viles con el resto de la población.

Nadie deberá asombrarse de la falta de autocrítica de los medios, nadie, aunque los medios lo que menos están haciendo es periodismo desde la etapa del desafuero contra López Obrador, y no lo harán porque de cumplir con la encomienda básica del oficio periodístico, los llevaría a informar, a dar a conocer a la población lo que en realidad está sucediendo y por qué está sucediendo lo que ocurre y a quién beneficia lo que acontece.

En el movimiento estudiantil y popular del 68, un grito de exigencia contra los medios de comunicación, según lo dio a conocer a kioSco el periodista Saúl Rosales, fue: Prensa Vendida. Y otra voz periodística agrega que el grito completo de repudio era: Prensa Vendida engañas al pueblo, el periódico Excélsior de aquellos años que tenía pocos meses de ser dirigido por Julio Scherer, respondió con una manta colgada afuera de sus instalaciones: No todos somos iguales, no todos somos vendidos.

Debe llegar el momento en que cada vez más medios escuchen a sus consumidores de información, así y sólo así podrán en realidad retroalimentarse y tal vez podrán comenzar a hacer periodismo. Ojalá. Los consumidores de información debemos comenzar también a exigírselos. No debemos quedarnos con el grito sordo, callado, de “prensa vendida engañas al pueblo”. Debemos gritárselos. Tal vez nos escuchen. Ojalá. Antes de que sigan fragmentando más al país.

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