El poder Católico y la abdicación de los medios en la elección presidencial del 2006

1 agosto, 2006 § Deja un comentario

José Lupe González

Después del proceso electoral los medios de comunicación y las instituciones gubernamentales del régimen foxista, han insisto en resaltar la importancia de la participación ciudadana como única fuente de legitimación del supuesto triunfo del candidato del PAN; partido que junto con la ultraderecha del país y con los sectores religiosos y empresariales más conservadores buscan imponer un proyecto conservador de gobierno. Y en eso van juntos con los medios de comunicación que han sido privilegiados no sólo con el dinero de todos los mexicanos, por la contratación de publicidad gubernamental; sino también con nuevas concesiones para estaciones de radio y televisión.

Felipe Calderón afirmó en el segundo debate de los candidatos presidenciales, que el proyecto que su partido busca llevar a cabo en el gobierno es de 24 años. Si así fuera, no estaríamos lejos de otro conflicto social-religioso de fuerte repercusión social.

El candidato presidencial panista del 2000 Vicente Fox, comenzó su campaña presidencial levantando el estandarte de la virgen de Guadalupe, después antes de tomar posesión legal de la presidencia de la Republica fue primero a misa, a dar gracias por el favor recibido.

Durante el ejercicio de su mandato no fueron pocas sus manifestaciones religiosas, entre ellas una de las más reprochadas, fue el recibimiento al Papa Juan Pablo II y el beso presidencial al anillo papal; sin dejar atrás la actitud  de fervor católico desde el ejercicio de la administración pública de buena parte de su gabinete como el del secretario de Gobernación Carlos Abascal, tampoco sin dejar a un lado al resto de la legión panista como Luis Pazos, la misma Martha Sahagun y  Serrano Limón de Pro Vida.

Durante todo el sexenio foxista la aspiración máxima del poder católico en México, fue poseer concesiones para medios de comunicación electrónicos, lo cual no lograron por los señalamientos de diversos sectores políticos, intelectuales y sociales. La pretensión sigue y ahora cuentan con muchas posibilidades de lograrlo, no en vano la iglesia católica tuvo una fuerte participación en el proceso electoral presidencial y lo sigue teniendo después en el proceso poselectoral. Véanse las declaraciones que ha hecho esa jerarquía religiosa después del 3 de julio, así como el desplegado que publicó la Conferencia  del Episcopado Mexicano el  20 de julio, en varios diarios de circulación nacional. Véanse también cómo han ido en aumento los enfrentamientos religiosos entre los llamados Evangélicos y Católicos en varias partes del país.

Fox inicio una campaña presidencial propagandística a favor de Calderón, así a favor del candidato que se decía de las manos limpias, no a favor del PAN, sino de Calderón-candidato; esa campaña presidencial tuvo toda la intención de poner en el entendimiento de la gente que se debía de votar por él, dejando en segundo lugar al PAN. El motivo ya ha sido muy expuesto por especialistas. La gente vota por el candidato, no por el partido, pregúntenle a Madrazo.

Después el PAN y su candidato Calderón, inauguraron uno de los episodios más brutales en la exposición de una campaña política: la guerra sucia, los ataques de barriobajo, de asaltantes embozados de callejón: los spots fascistas donde señalaban que López Obrador era un peligro para México y el resto de los spots que completaron ese episodio que el olvido no perdonará y quedará para siempre, perpetuo, inalterable, en las memorias que guardan los recuerdos de las epopeyas con las cuales se han logrado nuestros derechos sociales. También así quedará para siempre esculpido en el barro de las manos del pueblo, esa agresión contra la honestidad y nobleza de todos los mexicanos, porque ningún mexicano merecía ser denostado así con una campaña negra, sucia, como las serpientes que se arrastran por el lodazal.

Las empresas encuestadoras a través de los medios de comunicación contribuyeron a crear un ambiente de desasosiego, de intranquilidad política con sus datos que su ajustaron a los pedimentos del PAN y del gobierno foxista.

Los medios en su mayoría no se encargaron de analizar, de investigar nada en las campañas políticas. Sólo vimos algunos programas de supuesto análisis y otros donde los asesores de los candidatos y también los mismos candidatos daban sus opiniones. Pero de investigación propia no vimos, ni leímos ni escuchamos nada.

Los sectores empresariales vieron que era el momento del oportunismo, de los mercenarios del dinero, aunque violando las disposiciones del IFE, ese mismo IFE que le permitió todo al PAN y a los empresarios, contrataron spots donde también denostaban al PRD y a López Obrador.

Los medios de comunicación se llenaron de opinadores, de supuestos analistas que según su curriculum, nos dan la verdad, nos descifran el presente, nos auguran el futuro. Y siempre, siempre, siempre ese presente y ese futuro está en riesgo, está peligro si López Obrador llega a la Presidencia del país.

Con esa polarización se llegó al 2 de julio. Y con esa polarización se siguió después. Llaman a la concordia, a la unidad; dicen que no sigamos a los que dividen el país, a los que ponen en riesgo la estabilidad política y económica. Lo dicen y lo repiten con un cinismo y con una humillación más para los millones y millones de mexicanos, que saben que México está desunido, deshilvanado, no por seguir a López Obrador sino porque se tiene la vida de generaciones y generaciones en el olvido, en la pobreza y en el abandono.

Eso es lo que no quieren entender, o lo entienden nada más en el contenido de sus spots: México ya estaba dividido desde hace muchas décadas, México ya estaba desunido desde hace muchas generaciones y regiones y etnias. Tal vez ya se olvidaron de los Coras, Huicholes, Tarahumaras… de las regiones empobrecidas, saqueadas y explotadas del norte, de la pobreza casi eterna del sur de México. México ya estaba  partido, y Fox y Calderón y el PAN quieren despedazarlo, descuartizarlo, pues. Eso a ellos y a los empresarios les conviene.

Ahora las encuestadoras han vuelto a salir y también los sectores conservadores del empresariado. Las encuestadoras y los opinadores están machacando que la mayoría de la gente que votó por el peje, acepta el resultado, que la gente que votó por la Coalición por el Bien de Todos, está satisfecha con el resultado del IFE.

Y los empresarios en las últimas semanas han vuelto a transmitir spots donde se manifiestan en contra del movimiento de resistencia que López Obrador y sus seguidores han comenzado. Y dicen que quieren un país unido.

Los medios de comunicación buscan legitimar el resultado que Calderón y el PAN no tienen, y no tendrán nunca esa legitimidad, aunque el resultado del Tribunal Federal Electoral les favorezca. Podrán salir ganadores, pero jamás tendrán la legitimidad que el pueblo les negó con su voto. De salir ganador Calderón será como el infausto Carlos Salinas de Gortari: un presidente ilegitimo, y no podrá gobernar así. Gobernará como Salinas y Fox: con los empresarios y los medios; y gobernara sólo para los empresarios y los medios de comunicación que sexenio tras sexenio siguen explotando al país.

Poco han avanzado los medios de comunicación en su quehacer periodístico. Se volvió lugar común aquello de que conquistaron la libertad de expresión por ellos mismos. Que esa libertad no fue una dadiva de ningún gobierno. Cierto. Pero esa libertad la usan no para informar al pueblo, a la  ciudadanía, para escrutar al poder publico ni al empresarial; la utilizan para lucrar con ella. Y el lucro no se fija en quién es el postor.

Sólo hay que revisar los encabezados de la notas principales de los días posteriores a la elección presidencial de los diarios: El Universal, Milenio, la Jornada, Excelsior, El Financiero, El Economista, Reforma; y de aquí en la región de El Siglo; y nos daremos cuenta que la mayoría de esos encabezados son casi iguales. Pocos de esos medios cabecearon distinto entre ellos La Jornada y Excelsior, incluso en algunos de esos encabezados sólo una coma, un punto o una palabra es diferente.

Diferentes periodistas han dejado sus testimonios en libros de su autoría y señalan que antes la Secretaria de Gobernación, dictaba en ocasiones los encabezados de las notas principales. Da la casualidad de que uno de los primeros en salir a declarar a Calderón ganador fue el actual secretario de Gobernación, Carlos Abascal. Creo que seguimos igual que en aquellos años. Nada ha cambiado en el poder ni en los medios. Su trabajo así lo confirma.

En los medios electrónicos es igual. Todos los noticieros de radio y televisión reiteran la misma idea. Todo parece ratificar que el postor es el gobierno y que los medios no ejercen esa libertad que dicen que han conquistado.

El país ya estaba divido desde antes y la campaña panista empujo a polarizarlo. A eso orillaron a López Obrador –de quien por cierto se dice que es de religión Evangélica–, a responder a la suciedad con la que se le atacaba.

Ojalá y la jerarquía católica tenga la prudencia necesaria para no seguir enfrentando a los mexicanos en aras de imponer el poder de su religión, y que el próximo gobierno, sea quien sea, no otorgue las concesiones para medios electrónicos. Las consecuencias serian tal vez otra guerra Cristera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo El poder Católico y la abdicación de los medios en la elección presidencial del 2006 en kioSco.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: