Otra sencilla palabra

1 mayo, 2006 § Deja un comentario

José Lupe González

 Cuando se impone la imposibilidad de saber enfrentar una contienda, una pendencia, así sea de callejón barriobajero, de arrabal, como enemigo leal y honesto, no queda más que las armas del odio surgidas del rencor, de lo oscuro de la sangre y de los latidos. Nadie se asombre ahora que El Yunque encabezados por Manuel Espino, dirigente del PAN, y que Felipe Calderón candidato de Acción Nacional, tiren estiércol no en la cara de Elena Poniatowska sino en el rostro de muchos mexicanos.

No se podía esperar que fueran nobles en el combate si desde años atrás los dos habían mostrado los fierros que son capaces de empuñar: Calderón apoyo el Fobaproa y Espino según el semanario proceso hizo sus tracalas con los dueños de tugurios y tabernas en el gobierno del estado de Chihuahua gobernado entonces por Francisco Barrio; cargo del que fue corrido.

Campañas negativas le llaman con eufemismo los que saben de mercadotecnia electoral al tiradero de excremento; pero también los que saben de eso mencionan que se utiliza cuando se saben, cuando se sienten perdidos, como los bravucones de calle oscura, tienen que sacar de las alcantarillas lo necesario para tratar de anular al enemigo.

El de las manos limpias, se mencionó en un slogan –a pa’ frasecitas mercadológicas que inventan esas gentes de la publicidad, jajaja–, la desvergüenza llega a tanto con los panistas y yunquistas, que todavía tienen  el cinismo de presumir en horario triple estelar a Calderón con las manos rebozantes de hediondez, llenas de porquería.

Que lejos, lejísimos, están de parecerse, ya no de emular a los personajes del memorable Sófocles en una de sus siete tragedias. El combate, la disputa, es para los de honor, para los de buena sangre y mejores entrañas. Para los falsos y dobles de cara, esta la el barriobajo, la esquina solitaria, el callejón a oscuras. Los panistas y yunquistas le aprendieron bien las mañas a Diego Fernández de Cevallos, no por nada antes le llamaban El Jefe.

No asombre a nadie que el los de las manos limpias sigan metiendo las manos al caño para sacar mas porquería y tirarla contra quien se ponga enfrente, los riesgos son los que anunció José Emilio Pacheco en proceso 1537, en un texto con el que respondió a los panistas y yunquistas por los agresiones a Elena Poniatowska “La política fue inventada para civilizar la discordia”. ¿Queremos regresarla a la edad cavernaria del garrote y la lucha de todos contra todos? Si no se detiene ahora mismo la violencia verbal que arrasa a México, el próximo paso inevitable será la violencia a secas, la violencia sin adjetivos. Tal parece que estamos empeñados en acabar con todo lo que se logró mediante inmensos esfuerzos y sacrificios humanos y en sustituir nuestra precaria democracia por el horror de una Bosnia mexicana.

“El termino intelectual se inventó en la Francia de 1898 para referirse a los que se atrevieron a defender al capitán Dreyfus, acusado de traición a la patria, injustamente como se comprobó después”. Intelectual, dice, Gabriel Zaid, es el escritor, el científico o el artista que asume una posición pública frente a un problema específico.

“Su primer y máximo y ejemplo fue Emile Zolá que pagó con la vida su valentía. ¿Quiénes se alzaban contra los intelectuales del affaire Dreyfus? Precisamente aquellos que no tardarían en producir el Holocausto, el desastre de Francia, de Alemania y el mundo entero.

No deseo que haya muertos de ningún bando en México. Tampoco quiero que continuemos en el pantano que nos mancha a todos. Una vez más doy las gracias a Elena Poniatowska porque sin proponérselo nos ha revelado quiénes somos y en dónde estamos. A Espino y a sus compañeros de El Yunque les recuerdo dos sencillas palabras: No Pasarán”.

Es el odio, insisto. El odio contra todo; lopezobradoristas, perredistas, mexicanos que no somos de la raza aria yunquista. Es el rencor porque sienten la amenaza contra sus privilegios de casta elegida y para fomentar, para alimentar ese odio, ese repudio a la población porque se ha atrevido seguir al peje, así, con sencillez como si fuera el cuate con el que  todos los días intercambiamos un saludo, como si fuera el amigo con el que cada semana nos tomamos unas ricas y sabrosas cervezas, como si fuera el compa al que confiamos las cuitas amorosas y los sueños del porvenir; así peje, peje, peje; pejele a quien le peje; para eso sirve la publicidad negativa: para decirnos de forma eufemística que nosotros no somos como ellos y que nos necesitan nada más para exterminar a López Obrador. Nada más para eso. Después seguirán exterminándonos a nosotros. Son un rencor vivo, escribiría Juan Rulfo.

Carlos Monsiváis escribe en el numero de proceso mencionado atrás: “Se habla de que la campaña ‘AMLO es un peligro para México’ se hace para fomentar el miedo, como en 1994. No estoy muy seguro. Creo que el sentimiento convocado es el odio, algo semejante y distinto. ¿Qué miedo se le puede tener al líder al que todos los días, a todas horas, se critica en todos los medios de difusión? Cuando se lanza una campaña tan mentirosa y de tal turbiedad de fines (‘López Obrador… un peligro para México’), lo que se hace es activar el resentimiento o las frustraciones a las que se les ofrece el vertedero del odio. Esto, entre posturas machistas del nivel más burdo. El odio magnifica la idea de sí mismo que tiene el odiador. ¿A quién se dirige esta campaña? A los que sólo se sienten superiores si ejercen el desprecio, a los carentes de méritos ajenos a la posibilidad de destruir…

“En 1994 el EZLN les parecía un peligro real a los manipulados por la pareja Salinas/Zedillo; hoy, López Obrador les parece un peligro real e inesperado a los fundamentalistas del neoliberalismo. Pero esta vez no hay enmascarados, ni el miedo a lo desconocido (lo indígena); ahora es una reacción furibunda contra la politización de los nacos y el carisma de su líder…

“El PAN y sus aliados condenan la polarización en abstracto mientras la promueven con el entusiasmo de la viejecita que encontró en la calle tirado algo que le pareció el carisma y se lo puso y lo enseña como si fuera suyo desde siempre, y como si fuera efectivamente carisma”.

Es la guerra. Es la guerra, es el exterminio, es la demolición del enemigo como se pueda, entiéndase: como se pueda. Lo sentencio un excelente escritor que ahora también es de la derecha: Vargas Llosa: la guerra consiste en la destrucción material del enemigo. Eso es lo que buscan contra el peje y después contra todos los mexicanos. Si gana el Yunque lo que seguirá es la privatización del IMSS y del ISSSTE, de PEMEX, de CFE, y de manera gradual de la educación: que sobreviva el que pueda, dicen las frases de la raza aria; que sobrevivan los fuertes, que desaparezcan los débiles no son necesarios; que tenga educación, atención medica y todo los demás para vivir quien pueda pagar, los demás pueden morirse si tienen con qué pagar su entierro. Eso es lo que sigue si pasa el Yunque. Los endebles son prescindibles.

Por eso el escritor Juan Villoro en el citado proceso resalta la actitud de Elena Poniatowska “su llamado a evitar el juego sucio es muy importante. Las campañas del PRI y del PAN se han enfocado en alimentar la paranoia ante el candidato del PRD. No hablan de propuestas, tratan de despertar el miedo ante un posible enemigo social que ellos están construyendo como una amenaza. Esto, por supuesto, es un juego que invalida la discusión política, el diálogo y el juego limpio…

“El PRD no ha entrado al juego sucio de los otros partidos a pesar de que tiene material de sobra: podría hacer propaganda de alcantarilla utilizando el Fobaproa, el Pemexgate, Amigos de Fox, Madrazo y su entorno, gobernadores prisitas como Marín y Montiel…

“En la campaña contra López Obrador se han movido muchos resortes. Yo destacaría una mirada clasista e incluso racista hacia el candidato del PRD. Los dueños del capital tienen una visión del país que no solamente es clasista, sino de castas. Esto también  se ha tratado de poner de manifiesto en contra de López Obrador. Es decir, como él es uno del pueblo, es por lo tanto un populista que quiere regalar cosas, un irresponsable, un ladrón que viene por lo que no es suyo, el que entra por la ventana para saquear los bienes. Un poco así piensan los dueños de la riqueza. Lo sorprendente es que dichos bienes deberían ser de todos: es la riqueza que se ha producido y que no se ha repartido”.

Todos debemos adelantar nuestras dos sencillas palabras como José Emilio Pacheco: no pasarán; y el dos de julio podemos agregar otra para el compa peje en la boleta electoral: .

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