Información y responsabilidad en el Ejercicio Periodístico

1 abril, 2006 § Deja un comentario

Por Daniel Maldonado

 El presente artículo iba a tratar sobre la utilización de los diferentes tipos de música en el culto católico, cómo se han ido introduciendo los distintos ritmos de pop y música popular, banda, rock y demás, al más puro estilo ceremonia cristiana para adecuar lo antes considerado como pagano a un ritmo que atraiga fieles a la golpeada institución apostólica romana.

Pero como la información que tengo al respecto es escasa, mi comprensión y conocimiento del fenómeno poca y debido a una charla de acera que sostuvimos José Lupe González, mi tocayo Daniel Raddi y su servilleta en la que Raddi sostenía que para informar hay que estar debidamente enterado sobre lo que se tratará; decidí canjear la sugerencia hecha por Pepe Lupe de configurar un apartado sobre la inclusión de lo musical popular en la iglesia católica por este comentario sobre la información y la responsabilidad al escribir sobre un tema que no se conoce del todo. Tome, por ejemplo, mi aclaración en el artículo anterior de kioSco y cómo desconocía la existencia de los programas radiofónicos antes citados.

¿Cuántos de los artículos y reportajes que leemos, escuchamos y vemos regularmente, no estarán plagados de este tipo de desconocimiento? El afán de sacar la nota, cumplir con la cantidad impuesta de informes a presentar ante un editor, el deseo de primicia o el simple gusto por lo controversial llevan al reportero y al periodista a construir, opinar y hasta inventar en sus textos y reportajes sobre un tema del que no tiene un pleno dominio y al que llega empujado más por la marejada informativa del momento (caso gasolineras, escándalos políticos, incidentes climáticos, y ahora hasta la tragedia de los mineros, entre tantos) que por su verdadera formación en el ejercicio noticiario.

Una crítica lanzada al ahí se va, sin fundamentos complementados con la investigación y la profundidad de lo tratado puede resultar llamativa en un principio e incluso sentar bases para la investigación posterior, pero cuando, como en mi caso, el comentario se vierte sin total dominio del tema, las posteriores aclaraciones y la credibilidad resultan dañinas.

 Por tanto, y aquí un compromiso personal, considero que el informante debe clavarse en la marejada de lo informado y ampliar su visión sobre el tema a tratar, debe observar todos los puntos del tema que toca para que sea más adecuada su labor en la concepción de la nota, el reportaje, la crónica,  el contexto y la exposición.

Ocasionalmente la capacidad autocrítica se ve dañada por la egolatría y el endiosamiento de los informadores quienes se sienten enviados del Olimpo y a los que molesta el simple comentario sobre sus fallas en redacción, formación académica y lecturas.

El compromiso personal que adquieren los educadores del alumnado y los compañeros en la labor para ejercitarse de manera adecuada debe convertirse en una exigencia y compromiso para que no demos medias tintas en lo publicado. El dominio del tema, la correcta redacción, la vinculación con el contexto temático, deben volverse una exigencia para si mismo –como la que me exijo después de tan craso error, insisto– y una petición infranqueable de los editores y coordinadores de información.

Y va de nuevo el ejemplo: uno de los encabezados más geniales que he leído, por su imagen, aparecido en La Opinión-Milenio  es el siguiente, BEBE MUERE AL VOLCAR AMBULANCIA. ¿Un bebe vuelca una ambulancia y luego muere? ¿Se imagina usted al bebe volcando la ambulancia y ésta regresándosele? De nuevo, la ausencia del complemento SE nos da un encabezado para Ripley, aunque usted no lo lea.

Otro ejemplo del escozor que puede provocar una observación: Eli Casas, ex conductora de Hechos de la comarca, se caracteriza por su falta de agilidad mental al momento de tener que lidiar con la improvisación en pantalla, su nula capacidad de lectura dando pausas donde el texto no las lleva, lo que crea en el espectador una incomprensión inmediata, pero bueno, la muchacha es guapetona y lo que prevalece es, como siempre, la imagen sobre lo informado.

Y, quede esto para un segmento de Ventaneando periodístico, cuando llamé a Tv Azteca Laguna, para sugerirles que la conductora practicara su lectura en voz alta, en cuanto les dije “ Oiga, una pequeña observación, qué mal lee la conductora, debería practicar su lectura en voz alta” Idalia Pérez Mata me respondió con un tono que se percibía de molestia, que le repitiera de nuevo porque se había cortado la comunicación –un recurso muy utilizado cuando la incomodidad se hace presente, acostumbrado en las contestaciones–, se lo repetí  y me dijo que se lo haría saber.

La exconductora mejoro, pero incluso ella misma, al final del noticiario, cambiaba su sonrisa de despedida por un movimiento negativo de cabeza cuando sabía que no había tenido un buen desempeño.

En fin, el ejercicio informativo, la redacción y la información son elementos que en la sociedad conllevan un peso mayúsculo y formativo de la conciencia pública, por lo que tanto las instituciones, los encargados de la educación y la divulgación y los mismos alumnos, informadores y aspirantes a reporteros debemos comprometernos en lo fiable de nuestras declaraciones y en concebir la labor cómo un baluarte para el crecimiento personal y su inserción en el ideario de la sociedad. Yo por mi parte, seguiré informándome para no volverla a regar.

 

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