Pudo haber puesto un diario cuando quisiera: Gerardo Albarrán

1 noviembre, 2005 § Deja un comentario

Scherer no necesita a Excelsior

José Lupe González

 Volvió el presidente. “Usted pregunta lo que quiera”, dijo. La tentación estaba a la vista. El encuentro sería sin orillas, en el centro del océano…dije para terminar, neutro:

–Habría un tema inicial, señor presidente: la quiebra de Excélsior.

Estos Años
Julio Scherer

El regreso de Julios Scherer a Excélsior no es posible, “no creo que necesite volver, ni creo que Excélsior lo necesite”, afirma Gerardo Albarrán de Alba, encargado de Proyectos Especiales del semanario Proceso.

La postura de Proceso sobre los acontecimientos en Excélsior esta publicada en el número 1251, indica Albarrán. SE ACABO se titula en la portada y la foto del director del diario Regino Díaz Redondo, saliendo de la asamblea de cooperativistas entre miembros furiosos, que esgrimen reclamos en la cara de Díaz Redondo.

“El fin de la ignominia” titulo del reportaje principal con el sumario “Los cooperativistas de Excélsior reclaman acciones penales contra ‘Díaz Redondo y su Pandilla” y un texto firmado por Julio Scherer: Regino y los suyos hicieron de la traición una manera de vivir. Fueron desleales con su oficio y desleales con su país. La evidencia está ahí para mirarla: después de 24 años se ganaron, bien ganado, el desprecio público. A los trabajadores, que batallarán con escombros, sólo me cabe desearles éxito”. “La desmemoria y los estertores de Regino” es otro de los trabajos donde se fundamenta la posición de proceso.

Pero la siguiente edición, la 1252, también deja evidencia: Díaz Redondo: el gobierno lo elevó, lo sostuvo y lo dejó caer; Más testimonios del saqueo de Díaz Redondo y los suyos; Viaje al submundo de Excélsior; El fin de un cacicazgo en ruinas; son los títulos que se dedican al caso de la quiebra de Excélsior.

En el declive Regino Díaz Redondo intenta una defensa contra quién piensa que lo dañó y perjudicó: Julio Scherer y Proceso. En el diario nacional La Crónica de Hoy, del lunes 30 de octubre se publica el encabezado: “Demandará Díaz Redondo al semanario Proceso por Calumnias”. La nota informativa firmada por Alberto Benítez y José Contreras dice que “Una demanda legal por mentiras y calumnias contra Proceso será la pronta respuesta que Regino Díaz Redondo, ex director de Excélsior, quien afirmó, que el semanario al mando de Julio Scherer dedica ‘espacios tremendos’ al desprestigio de su persona. Díaz Redondo, quién tomó las riendas de Excélsior el 8 de julio de 1976, explicó que diversos medios –entre los que se encuentra Proceso— se han dedicado al amarillismo y a la exageración de sus bienes, ‘solo cuento con una casa en Las Lomas, un coche propio, uno de mi esposa y un salario de 12 mil pesos mensuales”, dice la nota.

Díaz Redondo con toda certeza tomo en cuenta la disculpa publica que años atrás Pedro Ferriz de Con tuvo que dar a Julio Scherer cuando acusó al fundador de Proceso de tener cuentas bancarias en dólares en Estados Unidos, ante la falta de pruebas y la demanda que Scherer había anunciado, Ferriz de Con ofreció disculpas públicas por lo mencionado contra Julio Scherer.

Causa periodística surgida por la expulsión de Excélsior, Proceso aparte de ser la referencia  indispensable de los últimos veinticuatro años, también es el registro de los sucesos que sellaron la caída del  Diario de la Vida Nacional.

 

Proceso: causa periodística

Proceso fue una causa producto de su propio nacimiento traumático, Scherer, Leñero, Maza y muchos más, salieron despojados de Excélsior, despojados por el poder político en  confabulación con el poder económico, relata Albarrán. Proceso fue una causa en el sentido de que se propuso rescatar un espacio de libertad de expresión y de ejercicio profesional del periodismo y cumplió.

“No podemos explicarnos la apertura que existe hoy en la prensa mexicana escrita y electrónica, radio y televisión; sin particularmente la primer década de vida de Proceso, donde si alguien quería saber que pasaba en este país se tenía que leer Proceso porque nadie más se atrevía. Si se revisan las portadas, si se ve Proceso de hace veinte años, se encontrarán notas muy similares hoy en los diarios; incluso en los diarios todavía controlados”.

–¿Qué diarios?

–Me refiero a los diarios que viven fundamentalmente del presupuesto público o intereses particulares muy específicos. No se puede explicar su existencia a no ser por ese tipo de recursos, Excélsior es uno de ellos, El Día lo fue durante mucho tiempo y tienen tiempo tratando de hacer algo distinto; a ver si lo logran. También esta El Sol de México, El    Heraldo, Novedades, El Universal con sus asegunes. El Universal es un diario que capotea los tiempos según los intereses de sus dueños: se peleo con el régimen, contrata plumas agresivas, insolentes, para pretender un periodismo duro, independiente, cuando en realidad no lo es.

–¿El Financiero?

–Yo soy fundador de El Financiero y nació con una inversión de diez millones de pesos, absolutamente atomizado. Comenzamos en una casita en Anzures con una planta de personal muy reducida y fue con el apoyo de Rogelio Cárdenas que se da el impulso económico.

         “La causa de Proceso era rescatar ese espacio de libertad de expresión y lo logró. Permitió tener la prensa que tenemos hoy. La  causa sigue en la libertad de expresión y en el ejercicio del periodismo profesional, es una causa cotidiana. Pero no una causa en el sentido militante sino más bien como un leit motiv por la gente que trabaja en Proceso y en muchos otros diarios.

         “No nada más en el Distrito Federal, en muchas partes del país, hacen lo mismo todos los días o cuando menos lo intentan: hacen buen periodismo a secas, enfatiza. La causa de Proceso es hacer buen periodismo como leit motiv no como una causa activista, no como una bandera que traigamos arrastrando y la saquemos y la enarbolemos y digamos que nosotros somos la catedral de la libertad de expresión: eso no.

         “Proceso vivió y vive de sus lectores con periodismo, con información. Cuando te encuentras con una publicación que te da información en la que puedes reconocer profesionalismo, reconocer un compromiso con el lector y decir lector me refiero a la sociedad, se da una simbiosis natural: la gente reacciona comprando esa publicación. ¿Por qué comprar El Sol  o El Día o El Heraldo, en esa época que no te daban información?, que tergiversaban, cuando tenías un medio que sí te decía lo que estaba pasando.

         “Durante cuando menos la primer década de Proceso si tu querías saber lo que pasaba, tenías que leer Proceso, por eso logra posicionarse como lo hizo. Ganar y ganar el único activo que tenemos los periodistas, es la credibilidad y se gana todos los días, en cada edición; si tu sostienes eso la sociedad responde y eso hace de Proceso un caso único.

         “La circulación de Proceso nunca ha sido fija. Sube o baja de acuerdo a la información que contiene, el tiraje de Proceso no es fijo, no es regular, varía de semana a semana. Hoy no es menor a ciento veinte mil ejemplares que es el tiro más bajo que hemos hecho;  hemos alcanzado tiros de ciento cincuenta mil, de ciento sesenta mil; Proceso ha tenido una recuperación muy importante a partir de que toco piso en otro tiempo.

         “La publicidad se ha disparado de una manera increíble, considerando que Proceso sigue viviendo todavía de su circulación. La publicidad que se ha incrementado en el último año representa ahora un ingreso verdaderamente fuerte que nunca antes había tenido Proceso, para eso me remito a los ejemplares de años atrás. Basta con contar las paginas de publicidad que se tenían y las que ahora se tienen, de tal suerte que ya no podemos hacer ejemplares de menos de noventa paginas”.

La aparición de proceso sur

Ningún periódico, ninguna revista, cuenta todo lo que pasa en el país para ser claro, señala Albarrán al exponer los motivos del surgimiento del catorcenal Proceso Sur, porque además tampoco es cierto que a la región del Norte le interesa todo lo que pasa en el Sur.

         “Si pasa algo en el Sur que tenga alguna trascendencia nacional lo leerán en la región del Norte en la edición normal de Proceso, como ocurre con cualquier medio. Igual si ocurre algo en el Norte se enteraran de la misma forma en el Sur porque hay muchísimas cosas en las vidas locales que nos les interesa en el resto del país, eso es una verdad.

         “Así se jerarquiza la información en los medios de comunicación, lo digo como editor que he sido de muchos medios. En El Financiero fui jefe de Redacción y tenía que seleccionar que era lo que se publicaba y uno de los criterios era ese. Hay cosas que pueden ser muy importantes aquí en Torreón, cosas que pueden trastocar la vida de esta ciudad, pero en Colima, Tijuana, Cancún, Oaxaca, o en Tamaulipas les vale un comino.

         “No les afecta en los más mínimo porque no tiene nada que ver con su cotidianidad, eso es una razón. Dos. Proceso Sur nace por iniciativa de nuestros corresponsales de los estados del Sur. Ellos, los propios corresponsales, quieren hacer una revista, creen que tienen, ahora si, los argumentos periodísticos para crear una gran revista catorcenal regional que atienda precisamente toda la información que se pierde y que si es importante para su región; entonces ellos proponen a Proceso un proyecto editorial que resulta viable y que Proceso apoya; así nace Proceso Sur. Del mismo modo que nace en Acapulco La Jornada, que no es la Jornada en sí, si no una asociación de periodistas locales que se asocia con un medio nacional, lo mismo pasa en San Luis Potosí con un periódico que tiene vínculos con La Jornada.

         “Si se contara aquí en la Comarca con un proyecto periodístico se podría fundar Proceso Norte. Si se cuenta con claridad empresarial, con capacidad profesional y siendo viable el proyecto ¿por qué no?. A mi me llamó la atención como surgió Proceso Sur, querramos o no, el Sur ha estado olvidado para el resto del país. Cuando empezamos Proceso éramos tres corresponsales: uno en Guadalajara, otro en Monterrey y yo en Tijuana y ganábamos lo mismo que los reporteros de la revista; pero fueron los corresponsales del Sur los que nos dieron esta lección empresarial y periodística”.

El periodismo de proceso

–¿A que se debe que proceso ha bajado su nivel periodístico?

–Pregúntaselo a quien tenga esa percepción; que la argumente.

–¿Usted cree que proceso tiene el mismo nivel periodístico que antes?

–Seguimos donde estábamos antes. Hubo un momento en que por la grilla interna, por la lucha de poderes real que existió ahí adentro, se descuido el trabajo, se relajo y estuvimos más ocupados en eso que en las tareas profesionales, es cierto: hubo un descenso de calidad, terminado ese episodio todo mundo se dedico a trabajar como lo veníamos haciendo. Muchos de los que estamos en Proceso no nos hicimos ahí, ya éramos lo que somos, por ser lo que somos entramos a Proceso; ese antes, ese después, no ha variado la forma de trabajar de nosotros. Si éramos buenos, éramos buenos; si éramos malos, éramos malos.

         “Sobre la percepción de que proceso ha bajado su nivel periodístico, pregúntale a quien la tiene, pero que la argumente, que lo demuestre. Donde esta la evidencia de esa percepción cuando ha subido la circulación a niveles que hacia años que no teníamos; cuando la publicidad se dispara como jamás ha sucedido en la vida de Proceso. No se quien tenga esa percepción. Evidentemente el lector y el mercado no”.

–En Proceso 1044 se lee que Proceso surgió como una respuesta al puñetazo de un expresidente que ahora sobrevive en el descrédito. Por su parte Raymundo Rivapalacio escribió en La Revista Mexicana de Comunicación que Proceso es la fe de erratas del gobierno porque tiene un saldo pendiente que nunca va a superar con el sistema. Por eso mismo, Proceso nunca va a evolucionar: hay ingredientes de frustración y de rencor que permean su información. ¿Ahora que el sistema priísta que los dañó, que los perjudicó, ya no esta en el poder presidencial, superara Proceso ese puñetazo de un expresidente y lo que afirma Rivapalacio?

–El puñetazo el expresidente se lo dio a Excélsior no a Proceso. Otro expresidente, López Portillo, le dio un coscorrón a Proceso cuando dijo: no pago para que me peguen, cosa que le agradecemos todos los periodistas en general no nada más los de Proceso, hasta el resto de nuestros días. Porque nos obligo a tener empresas periodísticas que no vivieran del erario público. Nos permitió mostrar que si se podía.

         “No acabo de entender esa cita de Rivapalacio aunque la conozco, porque, nuevamente, a la mayoría de los que estamos en Proceso no se le aplica eso, a nosotros no nos hizo nada Echeverría, a la mayoría de los que hemos estado los últimos diez años en Proceso no nos hizo nada. Se lo hizo a Excélsior y por eso nació Proceso. Dentro de lo traumático que fue, que bueno que paso, porque nació Proceso y se genero ese espacio. Lo que escribe ahí Rivapalacio se parece mucho a lo que Salinas intento hacer al principio de su sexenio en aquella ocasión en la que cita a Vicente Leñero en Los Pinos, lo invita a comer y después se lo lleva a caminar por los jardines de la Residencia Oficial y le pregunta como hacer para que Proceso trascienda a Scherer.

         “Creo que es un argumento que va en la misma lógica. Proceso es Proceso porque tuvo al frente a alguien como Julio Scherer. Eso no se lo puede regatear absolutamente nadie; es un hombre de ánimos firmes, no creo que sea un hombre que perdone. Nunca va a perdonar a Luis Echeverría; pero sobre todo es un profesional. Echeverría hace rato que es un muerto en vida y Proceso sigue siendo Proceso. No estamos todos los días pensando en eso”.

–Da la impresión de que no es el mismo Proceso de Scherer que el de ahora.

–¿A quien le da esa idea y porque?

–A mí. Lo siento más débil en la información, antes lo percibía más combativo, de más denuncia, se publicaban documentos…

–¿No sería más bien que ese Proceso que tu conociste era el único donde se podía ver eso y ahora se ve en los demás medios? Porque seguimos haciendo exactamente lo mismo, la única diferencia real es que ahora eso se lee en los periódicos y en otras revistas. La diferencia es que notas de Washington que habrían ganado la portada hace años, hoy es una nota de interiores en La Jornada. Si no se ubica a Proceso y en los contextos en los que se hace, no se entenderá a Proceso. El merito de Proceso hace veinticuatro años, ¿cuál era el merito?: fuego.

–En ese sentido los periódicos avanzaron.

–Ciertamente. Gracias en mucho al espacio que generó Proceso.

–¿Proceso llegó, pues, a su punto más alto?

–Tiene que evolucionar, por supuesto que tiene que evolucionar. Ya no podemos hacer lo que hacíamos hace tiempo.

 

Proceso y los amigos

–José Pagés Llergo decía que prefería perder una noticia con tal de ganar un amigo. Julio Scherer, primero, en el caso de Froylan López Narváez y Carlos Marín, y ahora con el conflicto de Francisco Ortiz Pinchetti y Francisco Ortiz Pardo, prefiere perder amigos y noticias?

–¿Qué tiene que ver la noticia con las cuestiones laborales internas?

–De acuerdo con Pagés Llergo hago la similitud.

–Te estoy diciendo que no hay similitud. El decía que prefería perder una noticia que perder a un amigo, tu me comparas con eso…

–Creo que los Ortiz necesariamente eran proveedores de noticias, de…

 –Proveedores; no generadores que es muy distinto. Pagés Llergo no se refiere  a sus reporteros, se refiere a las fuentes de información. El prefirió no dar una noticia si con eso conservó un amigo. En Proceso siempre ha sido al revés: se pierden todos los amigos, preferimos perder todos los amigos que perder la nota, pero la nota con la fuente que la genera; por eso digo que no hay punto de comparación. Esta es una cuestión absolutamente interna, laboral.

–¿Cómo se encuentra esa situación laboral interna?

–En los tribunales laborales y ahí se ventilara.

         Acerca del conflicto laboral de los Ortiz con Proceso, el columnista Miguel Ángel Granados Chapa, quien también fuera de los fundadores del semanario, refirió en Plaza Pública el 21 de agosto “dicha revista está apurando un trago amargo. Uno de sus fundadores, Francisco Ortiz Pinchetti, y su hijo Francisco Ortiz Pardo, miembro de redacción desde hace 12 años, notificaron el 10 de agosto haber iniciado un juicio laboral contra CISA, la editora de Proceso, ‘por el despido injustificado e ilegal de que fuimos victimas’. La empresa ha preferido no ventilar en público el asunto, y aunque el nombre de ambos reporteros continúan apareciendo en el directorio de la revista, de modo indirecto quedó planteado el tema, en un texto celebratorio de la victoria foxista escrito por el ex presidente del PAN Felipe Calderón. Al tiempo de expresar su ‘reconocimiento y afecto’ a Ortiz Pinchetti, dijo el ahora Coordinador de los diputados panistas en la LVIII legislatura: ‘De la lucha del PAN de los ochenta hay un cronista inigualable: Francisco Ortiz Pinchetti, periodista honesto a carta cabal, fundador de Proceso. Ortiz Pinchetti describió en (sus) páginas… una historia que muchos quisieron ocultar. De manera imparcial y profesional acucioso en los datos, escribió algo que ya es parte de la historia nacional. Su visión crítica, aguda, fue siempre respetuosa de la verdad. La mutilación y distorsión de un texto suyo sobre la campaña de quien será presidente de la Republica, Vicente Fox, cuya responsabilidad fue asumida por la mesa de edición de Proceso motivó al menos en parte, su lamentable ausencia de las páginas de la revista que él contribuyó a fundar. Proceso hizo pública, ante sus lectores, una explicación del hecho’. En efecto, el 28 de mayo la revista imprimió dos textos insólitos en una publicación, porque se exponían los términos de un conflicto editorial de los que suele hablarse solo puertas adentro: Ortiz Pinchetti y Ortiz Pardo pidieron enérgicamente aclarar modificaciones a su crónica sobre la campaña de Fox, pues no sólo se redujeron párrafos, a que tiene derecho un editor sino que se introdujo un agregado, a lo que no tiene derecho un editor. Discrepancias en otros ordenes, además, condujeron a la conclusión de que ya no era fructífera la relación laboral mantenida hasta entonces con los Ortiz, conclusión que fue compartida por el consejo de administración explícitamente consultado…Proceso por lo tanto enfrenta el primer litigio laboral planteado por un miembro de su planta fundadora…Pero persiste el problema de fondo, que clama por el respeto a la libertad profesional y a la consideración que merecen quienes vivieron a Proceso no como una chamba, sino como una causa”, establece Granados Chapa.

El periodismo con Fox

–¿Hacia donde va el periodismo mexicano en el sexenio Foxista?

–Hacia dos caminos muy claros: la extinción de un buen número de medios que no tienen un sustento social real y que han vivido del erario público. No concibo, no me imagino a Vicente Fox, a su gobierno, sosteniendo a medios como lo hizo el priísmo durante tantos años a cambio de nada. El otro sector de la prensa que si tiene lectores y anunciantes, se encontrara con un gobierno que ya dio ejemplos de cómo reacciona ante la prensa.

         “La derecha en particular tiene una conducta singular: mientras se les da el avión, mientras se les abren espacios, todo marcha bien; pero no hay que tocarlos con el pétalo de una critica porque acusan de vendidos o de que la prensa es parte de una conspiración. Es una reacción muy infantil. El PAN y la derecha no han aprendido que necesitan esa crítica, no han aprendido, todavía, que no puede haber una democracia real sin una prensa real. A pesar de que saben que necesitan el apoyo de la prensa y creo que exigen ese apoyo incondicional con más fiereza que el prigobierno porque lo hacen desde la soberbia.

 

Scherer pudo haber hecho un diario el día que quisiera

–¿Qué comentario tiene de lo sucedido en Excélsior?

–A Regino Díaz Redondo lo alcanzó el destino: el que la hace la paga. Con la vara que midió fue medido, con la diferencia de que a él es imposible defenderlo; ojalá los periodistas que están en Excélsior puedan rescatarlo, aunque lo veo difícil porque están impregnados del vicio que se están tratando de sacudir.

–¿Es posible un regreso de Julio Scherer a Excélsior?

–Tendrías que preguntárselo a él y tendrías que preguntárselo a Excélsior.

–Se lo pregunto a usted, ¿qué piensa?

–No veo para que. Si Scherer hubiera querido hacer un diario lo hubiera hecho el día que quisiera. No creo que necesite volver a Excélsior ni creo que Excélsior lo necesite.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Pudo haber puesto un diario cuando quisiera: Gerardo Albarrán en kioSco.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: