El Fotoperiodismo: expresión informativa tamizada por un lente

1 noviembre, 2005 § Deja un comentario

Javier Rodríguez

 Tratar de abordar un tema tan rico y con profunda historia como lo es el fotoperiodismo, nos obliga a retozar en sus anales para conocer algunos de sus puntos medulares y poder contextualizarlo de una manera tal que permita tomarlos como referencia hacia la práctica que de ese ejercicio se realiza en nuestra región.

Antes que nada, debemos entender que las imágenes surgidas de las cámaras de los fotoreporteros son resultado de una realidad particular de la época y la sociedad en las que a cada uno le ha correspondido desempeñarse, pero que tienen por común denominar el tratar de capturar un hecho o una situación, que por algún motivo y según su percepción merecía ser transmitido al público.

Así, el fotoperiodismo es una forma particular de periodismo, que crea imágenes para contar una historia noticiosa, distinguiéndose de otros tipos similares de fotografía por sus cualidades de Objetividad, Narrativa y Línea del tiempo.

El fotoperiodismo realmente inició en la década de 1920 en Europa central, como un producto de la nueva tecnología en las cámaras fotográficas, particularmente la Leica de 35 milímetros, los avances en la tipografía y el diseño provenientes de “laboratorios” como la Bauhaus y de los publicistas que visualizaron un espacio para un nuevo tipo de revistas fotográficas ilustradas enfocadas a un creciente mercado masivo.

Estas nuevas ideas se expandieron rápidamente en Alemania y posteriormente hacia la década de 1930, en el Reino Unido y Estados Unidos, siendo en el país norteamericano donde recibirían un gran impulso gracias a que de 1935 a 1942 la Farm Security Administration produciría una de las más grandes colecciones de fotografías documentales jamás creada, basada en los problemas agrícolas y de pobreza rural asociados con la Gran Depresión de 1929, proyecto que llevaron a cabo un mítico grupo de profesionales entre quienes se contaban Dorothea Lange, Walker Evans, Ben Shahn, Arthur Rothstein, Russell Lee, Jack Delano, Carl Mydans, John Vacon, Marion Post Wolcott y John Collier, quienes sentaron las bases del fotoperiodismo e influyeron en otros fotógrafos contemporáneos como Henri Cartier-Bresson en Francia y August Sander en Alemania.

En el año de 1936 aparece la revista estadounidense Life siguiendo el modelo europeo. A través de sus páginas el joven W. Eugene Smith sacudió la escena periodística como uno de los primeros americanos que tomaron las nuevas cámaras -pequeñas y más flexibles- aprovechándolas  para convertirse en el primero y más grande exponente del ensayo fotográfico.

Durante las décadas centrales del siglo XX, con conflictos como la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial, la fotografía desempeñó un papel relevante gracias a la difusión de las grandes revistas ilustradas, como la francesa Vu y Life, pero desde entonces las cosas han cambiado de forma radical, ya que desafortunadamente fueron pocas las publicaciones que sobrevivieron al creciente interés que despertó la televisión en la década de 1960. Para la prensa escrita, sus mejores días habían concluido.

La prensa regional

 Coincidentemente, el surgimiento del fotoperiodismo se cruza con los primeros años de los periódicos más antiguos de la región, La Opinión y El Siglo de Torreón, que salieron a la luz pública en 1917 y en 1922 respectivamente. Con más de ocho décadas editándose, ambos medios de comunicación cuentan con su propia tradición fotográfica, y no podía ser de otra manera sí son ya varias generaciones de fotógrafos las que han ilustrado sus páginas. Hoy en día son cinco los diarios que conforman la oferta local, lo que hace que la fotografía esté más presente que nunca. Es evidente que el fotoperiodismo existe aquí, pero no de una manera destacada o independiente –salvo honrosas excepciones- sino siempre supeditado a la información escrita.

En años más recientes es posible ubicar algunos intentos por colocar a la fotografía en un nivel superior al que generalmente se le asigna y ha correspondido a La Opinión impulsar empeños como aquella sección denomina “Click”, a la cual siguió un muy buen esfuerzo titulado “35 mm”, calificada de columna fotográfica semanal por sus autores. El Siglo de Torreón, por su parte, mantuvo durante años el espacio titulado “Marginal Gráfico” en donde a través de la imagen fotográfica se hacían señalamientos puntuales sobre aspectos que afectaban a la comunidad.

Tal vez donde han descollado con mayor facilidad los reporteros gráficos laguneros ha sido en el área deportiva, y aquí cabe recordar a Raymundo Isais Morales, quien laborando para los periódicos Noticias y Esto, cubrió peleas de campeonato mundial que le valieron la publicación en primera plana de una de sus imágenes en la revista “The Ring, la Biblia del boxeo”, además de fotografiar el campeonato mundial de fútbol de México 70.

 Dando un salto en el cronograma periodístico local, podemos decir que desde la última década del siglo XX se pueden apreciar los trabajos de profesionales comprometidos con su labor, quienes toman en cuenta que el buen fotoperiodismo debe presentar las características de contenido, composición, capacidad técnica, intencionalidad y valor noticioso.

De acuerdo a los propios fotógrafos, entre los miembros del gremio destacan por su labor diaria Ramón Sotomayor Covarrubias, Ángel Padilla, Sergio Reyes, Guillermo Solís, Santiago Chaparro, Manuel Guadarrama y Roberto Amaya, todos ellos con muy buena edad para asegurarnos que durante un buen lapso continuarán captando magistralmente la realidad lagunera.

Como parte integral de la labor fotográfica, la función de los editores también debe ser tomada en cuenta, ya que por sus manos pasa el material informativo que habrá de incluirse en las publicaciones, por lo que mucha de la responsabilidad sobre el resultado final debe fincárseles a ellos, por lo que es deseable que con ojo crítico, educado y propositivo, sepan embonar sus decisiones con los esfuerzos que los reporteros gráficos realizan días tras día en las calles, ya que una queja recurrente de los fotógrafos es que quienes seleccionan el material gráfico no toman en cuenta, o no entienden, el mensaje que se pretendió captar mediante la cámara, lo cual debe tener remedio si ambos se sientan a platicar sobre este aspecto.

Es por ello que en este entorno es plausible el esfuerzo encabezado a mediados de la década pasada por Guillermo Solís que dio como resultado  el establecimiento de la Agencia Press, la cual durante varios años proporcionó servicio fotográfico a periódicos, revistas y dependencias públicas de los estados de Coahuila y Durango.

Dada la reconocida calidad de numerosos reporteros gráficos que laboran en los medios impresos de la región, es de esperarse que en un momento dado den un paso, que más bien podría ser un gran salto, en su labor fotográfica y aborden el Ensayo Fotográfico, el cual -estoy seguro- será muy bien recibido por los lectores, con más razón ahora que las nuevas generaciones se desenvuelven en un entorno que proyecta constantemente mensajes visuales plenos de formas, colores y volúmenes.

El ensayo fotográfico

 La idea tan extendida de que una sola imagen es capaz de describir cierta totalidad es una pretensión totalmente pobre. El fotógrafo puede culminar en una sola obra un discurso pero este tipo de facturas no son las habituales, ni deben serlo necesariamente. Para que resulte inteligible su discurso debe poseer una estructura narrativa coherente, eficaz, económica y bella.

Una de esas estructuras en el territorio de la documentación humana es el ensayo fotográfico, el cual es un paso más allá del reportaje gráfico y mediante él, el fotógrafo se plantea un tema de su interés, al cual dará forma visual en sucesivas visitas, explorando y profundizando en el mismo y por supuesto, su trabajo debe mostrar la opinión que tiene al respecto.

El Ensayo Fotográfico surge a partir del fotógrafo norteamericano W. Eugene Smith, quien, hacia 1950 lo propone como una práctica fotográfica y realiza el primero de la que será una extensa serie de ensayos.

Tres aspectos fundamentales se deben puntualizar sobre el ensayo fotográfico, ya que deben ser indispensables en la evaluación de cualquier trabajo de este tipo, a fin de minimizar la interpretación errónea de los conceptos y la obtención de pobres resultados:

En primer lugar, la existencia de una investigación profunda sobre el tema, en duración y reflexión.

En segundo, la existencia autónoma de las imágenes fotográficas que lo componen, cada una cumpliendo con parámetros de alta calidad en la ejecución fotográfica.

Y por último, la presentación final de ensayo fotográfico, como un todo hilvanado de imágenes, en el que la selección de fotografías y su secuencia de ordenamiento final dan como resultado una obra fotográfica autónoma, capaz de cumplir su función transmisora por sí sola.

Un magnífico ejemplo que todo fotógrafo de prensa debería conocer es el trabajo realizado por Smith titulado “Spanish Village” para el cual realizó 1,575 fotografías de la población rural española llamada Deleitosa, utilizó para la redacción final del reportaje un informe de 24 páginas, con información general sobre España. Este reportaje fue publicado en la revista Life incluyéndose 17 fotografías y como dato adicional podemos citar que se publicaron unos 22 millones de ejemplares entre la edición original y las reediciones, de ese tamaño fue su éxito.

Aunque nos pese, no es faltar a la verdad decir que un gran número de los medios impresos existentes no cultivan el ensayo fotográfico, no obstante que hoy en día sigue siendo necesario el análisis de una realidad tal y como el maestro del género nos enseñó, y que la fotografía sigue teniendo el valor de reflejarla, por ello los reportajes con opinión del fotógrafo son intemporales.

Para concluir, una pregunta ¿Por qué no fomentar la buena fotografía de prensa y reconocer el alto nivel de los fotoperiodistas laguneros estableciendo un Premio de Ensayo Fotográfico?; esta acción bien puede impulsar a la vanguardia a los medios impresos locales, simplemente aprovechando la calidad que tienen en su personal humano etiquetado como reporteros gráficos. A fin de cuentas aquí quedan justas las palabras de Héctor García, decano de la fotografía en México, quien precisó que “El fotógrafo está en el centro de la acción, respira la acción, la convulsión de los seres que intervienen en los hechos y, sobre todo, la historia humana”.

 

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