Para el 2006, los medios actuarán contra el PRD como en el 88

1 agosto, 2005 § Deja un comentario

Apoyarán al candidato que les asegure sus privilegios y canonjías

José Lupe González

 “Insisto en que los medios tienen muy claro su objetivo: es conservar la libertad de expresión sin compromisos, esa situación de privilegio sin limites y le van a apostar a la opción que le garantice ese estatus por encima de la sociedad; ese estatus que les garantice impunidad, discrecionalidad y beneficios”, indica Cecilio Campos Jiménez, ex dirigente municipal del Partido de la Revolución Democrática de Gómez Palacio.

En términos políticos, explica que las diferencias existentes respecto del Frente Democrático Nacional en 1988, con el Partido de la Revolución Democrática ahora en agosto del 2005, “es una situación completamente diferente. En aquella época el partido enfrentaba una persecución abierta del antiguo sistema político, con el propósito fundamental de que el PRD no se consolidara como una opción que en teoría iba a sacar al PRI de los Pinos. No sucedió así pero contribuyó con la mayor parte del esfuerzo, para que así fuera y un candidato de la oposición de derecha capitalizó eso”.

Durante esté gobierno manifiesta que no ha percibido una persecución, exceptuando el caso del desafuero de López Obrador, que sí fue un caso de persecución contra un personaje de la izquierda, otra vez por el temor de que se llegue al poder. Realmente no ha existido una política de Estado en contra de los perredistas. Ese caso sí es un hecho inédito, grave, que sí representó en lo que respecta a esté régimen un acto de persecución mayúsculo, señala.

–En lo periodístico qué diferencias existen en comparación al 88?

–Hay un escenario diametralmente opuesto en cuanto a la autonomía y a la independencia de los medios. En el antiguo régimen si bien los medios tenían una relación de privilegio con el gobierno, cambio de favores, canonjías; también es cierto que esos privilegios no podían rebasar lo que el gobierno en turno marcaba como límite, por un lado. En ese aspecto es completamente diferente porque los medios siguen teniendo privilegios, pero ya no hay un límite claro o impuesto o regulado para ellos. Ellos se autorregulan, dependemos de su buena voluntad para la cobertura periodística que ejercen; en ese aspecto es muy diferente: siguen manteniendo privilegios pero por otro lado siguen teniendo una libertad muy discrecional.

“En la cuestión política-electoral se ha dicho que los medios, o al menos los oligopolios más importantes, tienen miedo a que López Obrador llegue al gobierno. No tienen miedo a que llegue un gobierno de izquierda, tal vez a lo que temen es que la transición democrática del país avance hacia un rumbo en donde ellos puedan tener pérdidas de privilegios; en ese sentido sí veo que los medios no se vuelven en facilitadores de la transición democrática sino en mediatizadores; esto es preocupante en la medida de que se ha dicho que toda transición democrática pasa por los medios de comunicación, por el papel que ejercen en este tipo de trances”.

“Sería muy difícil prejuzgar pero yo creo que se está ante una disyuntiva: si los medios aceptan convertirse en facilitadores de la transición democrática, aceptan entrar a una dinámica en donde haya una relación transparente con los gobiernos, que haya una responsabilidad informativa y que impulsen una cultura de la transparencia informativa. Por otro lado que decidan apostarle al viejo esquema del antiguo régimen, de recibir a cambio de favores un trato privilegiado, lo cual a la postre sería perjudicial para la democracia y para los propios medios. De aceptar la primera opción, saldrían fortalecidos.

–Mencionaba que dependemos de la buena voluntad de los medios, pero esa buena voluntad a su vez, depende mucho de la cantidad de dinero que se invierte en las campañas publicitarias, en las campañas políticas.

–Esa es una parte de la conducta de los medios que controlan la información en México: o privilegian la cuestión lucrativa, sacar dinero de quien dé más; asumen una postura mercenaria. Simplemente que por un lado ejerzan su papel como una empresa privada, pero respetando su función informativa con responsabilidad, con equidad, con objetividad. O se cae en lo mismo de buscar la ganancia a cualquier costo, sin importarles que se tuerza un derecho como lo es el de la libertad de expresión.

“En este caso la izquierda tiene una desventaja porque es la que menos invierte y en ese aspecto tiene menos aceptación, tiene menos capacidad de granjearse a los medios. Ya no digamos que se informe de manera objetiva, de forma equitativa, sino de que no se nos golpee sistemáticamente”.

–¿Cómo se han traducido las diferencias políticas en términos periodísticos hacia ustedes? Ya vimos en caso Tlahuac, el caso de los videoescándalos, el caso del desafuero. Vemos el caso Fobaproa que salió a la pantalla de TV Azteca, pero por pleitos de Salinas Pliego con el secretario de Hacienda

Una de las ventajas políticas en comparación al 88, señala, es que ya no son perseguidos por el sistema político. Hay sectores sociales que no los ven con malos ojos; en lo que respecta a los medios sigue habiendo por inercia una cerrazón o una falta de apertura para el PRD, para la oposición de izquierda. Si bien no esperan un trato privilegiado de los medios, esperan que haya apertura.

Ven complicado que se de un proceso de este tipo, asienta, porque al parecer hasta la fecha los medios no le han apostado a la democracia. “Incluso hay quien los pueda acusar de traidores a la democracia”, porque sí se tiene el derecho a informar, a recibir información y a difundirla y ese derecho lo tuercen, lo usan mal, en parte con el pretexto de que son empresas y tienen que buscar la ganancia. Con ese pretexto cierran espacios a quienes no pueden comprar su buena voluntad, lo cual es preocupante.

“En ese aspecto pareciera que en muchas ocasiones, que seguimos viviendo en el antiguo régimen. En relación en el trato de los medios con la izquierda, creo que hay muchas reservas, mucha cerrazón. No creo que sea una cuestión ideológica, sino muy pragmática de buscar ganancias a toda costa y buscar consolidar privilegios. Los medios en este aspecto de la apertura informativa y del trato hacia los diferentes partidos, están rezagados y más bien tienden a consolidarse como un poder fáctico que los coloca por encima de los demás poderes existentes; con toda libertad y con toda impunidad. Lo anterior es una cuestión fundamental para que el país se consolide democráticamente y a todos nos debe preocupar que los medios no ejerzan con mayor plenitud su vocación democrática.

–¿Cómo se puede prever que sea la postura de los medios para el 2006, en concreto para el PRD?

–Considero que la libertad de expresión va ligada de manera indisoluble al derecho a recibir información, que tenemos todos los mexicanos. Si bien los medios no están obligados a ser objetivos, a ser éticos, a ser equitativos, no hay una regulación legal, no hay una tradición histórica que apunte hacia eso; en la medida de que no se cumple con esa función de informar responsablemente de manera oportuna, de manera que los ciudadanos se puedan formar un criterio y decidir responsablemente sobre el destino del país; en esa medida no nos sirve esa libertad de expresión.

“Yo preguntaría ¿para qué o para quién es la libertad de expresión?, si le sirve a unos pocos y esos pocos no tienen la idea de que esa libertad se utilice para que el país avance, se transforme, sea más democrático, para que la gente esté mejor formada e informada; sea más crítica. Es una cuestión que de seguir así no va a contribuir en nada a la transición democrática, en ese sentido realmente no espero que de un año a otro, es decir para el proceso electoral del 2006, de un momento a otro pues, de repente, los medios empiecen con una práctica o trayectoria que impulse la cultura democrática de transparencia, de información imparcial”.

“No esperamos de repente una apertura hacia la izquierda, no esperamos que de repente dejen de privilegiar la ganancia económica para impulsar la democracia. No esperamos un cambio radical, eso es verdad. Lo que sí esperamos es que un nuevo gobierno de izquierda combata los vicios históricos del viejo régimen, entre ellos esta relación perversa de los medios con el gobierno en turno, y que esto camine a que muchas cosas se regulen, en este caso que se respete la relación indisoluble de la libertad de expresión con el derecho a recibir información en caso de que los medios asuman su responsabilidad de manera ética”.

–La supuesta libertad de expresión no se ha traducido en un equilibrio informativo, ni en una cobertura imparcial, ni hacia las causas populares, ni hacia la izquierda, que en la mayoría de los casos hace suyas estas causas; ¿qué esperar?

–Los medios se encuentran de repente en el año 2000, ante una situación completamente nueva, diferente. Empiezan a gozar de una libertad sin límites, sin que implique perdida de privilegios; es decir los medios han sido uno de los sectores más beneficiados de la transición a la democracia o de la alternancia. La situación de conservar privilegios y de repente encontrarse ante un ejercicio casi ilimitado de su actividad, los ha colocado en una situación muy especial, por encima de la sociedad, incluso por encima de otros sectores, por encima de otros poderes institucionales. Vemos que los medios tienden a consolidarse como un grupo que se maneja aparte, como un poder de hecho que no tiene ningún tipo de regulación.

“Podemos esperar en términos reales lo que de su buena voluntad provenga, que no será mucho en términos de apertura, en términos de que impulsen un cambio en el país desde una labor informativa responsable, equitativa, objetiva, veraz, oportuna, etcétera. No vamos ha poder esperar mucho de ellos en este momento”.

“Hay una anécdota. Una vez López Obrador comentó que los medios no sabían que hacer con esta libertad, yo creo que sí saben que hacer con ella: la utilizan para explotar los antiguos privilegios que poseían en el antiguo régimen del PRI. Pero por un lado conservan e incrementan esos privilegios, por otro lado conservan e incrementan el nivel de acción discrecional, su nivel de libertad sin límites en aspectos que no tienen regulación. Cualquier intento de regular algo lo ven como un intento de censura”.

“Hay una anécdota que se cuenta en la ciudad de Durango, la cual yo diría que es una forma de describir la inercia. Había un perro amarrado bajo la sombra de un árbol frondoso, los dueños le daban de comer y le ponían su agua para tomar. Le daban buen trato aunque lo tenían amarrado. Tenía que estar amarrado porque era un perro bravo. Con el tiempo, con los años, el perro ya era más viejo, los dueños deciden soltarle la cadena, deciden quitársela, pero le siguen llevando la comida y el agua. Contrario a lo que se puede pensar, no se fue de abajo del árbol. Simplemente comenzó a dar vueltas alrededor del árbol, pero no se fue.

“Yo diría que nuestros medios de comunicación, con todo respeto son como ese ejemplo: ya no tienen la cadena. Siguen bajo la sombra de ese árbol frondoso, donde se les alimenta, donde se les da de beber, y en la transición a la democracia los medios han aprendido a conservar, a incrementar sus privilegios y a garantizar sus derechos, como grupos de poder y por otro lado, han sabido consolidarse como grupo que no tiene por qué someterse a ningún límite, o se resiste a que se le impongan obligaciones sociales, se resisten a que se le impongan responsabilidades muy claras respecto a sus funciones informativas.

“Más que la inercia, vemos que se están consolidando como un poder fáctico, que si no se le limita, que si no se le orienta, va a ser una versión actualizada del antiguo régimen en la nueva democracia mexicana, lo cual será un lastre y no contribuirán para nada. De ahí el temor a la izquierda, de que no haya apertura hacia la izquierda, de ahí que tengan un trato diferente hacia la izquierda porque tal vez piensen que un gobierno de izquierda impulsaría reformas a un extremo que el actual gobierno de Fox no las ha llevado”.

En este caso en cuanto a regulación de los medios, reformas que pudieran terminar con la situación de privilegios, mediante un gobierno que no se preste a hacer negociaciones en lo oscurito, que no se preste a intercambio de favores, un gobierno que imponga una relación transparente, saludable; con los medios de comunicación. Creo que hay ese temor y por eso en la izquierda no podemos esperar mucho de ellos, porque no podemos pagarles las enormes campañas que los otros partidos hacen con dinero de procedencia inexplicable, no podemos pagárselos. Hay un debate muy intenso sobre esto, que creo que hay que abordarlo con una reforma estando ya un nuevo gobierno”.

–¿En qué sentido hay que limitar a los medios?

–Regularlos. Las empresas tienen regulaciones: tienen derechos y obligaciones. Cualquier empresa. En el caso de los medios, son empresas que algunas de sus actividades no son reguladas. Al PRD le pueden cobrar una tarifa cinco veces mayor que al PRI. O si quieren no nos dan el servicio, o si así lo desean le regalan propaganda a un candidato, o si quieren nos dicen una verdad a medias, o nos dicen nada más una versión de un hecho. O en vez de informarnos de cosas transcendentales nos ofrecen noticias amarillistas que destruyen la salud mental del auditorio.

“En términos reales actúan de manera discrecional en muchos aspectos. Limitar quiere decir, que no hagan lo que les de su gana; que haya un marco regulatorio mínimo donde se respete de manera irrestricta su libertad, pero que esa libertad no sea usada para torcer el derecho que tienen para expresarse pero que tampoco se violente el derecho de la gente a recibir información veraz y oportuna. Significa buscar mecanismos para que no estén dependiendo de los favores de los gobiernos en turno o de políticos que manejen recursos de procedencia ilícita.

“Hay que buscar en donde puedan sobrevivir de manera optima para que la sobrevivencia no sea en base a acuerdos oscuros. Un ejemplo de eso es que el IFE sea quien contrate los tiempos para las campañas políticas en los medios. En años electorales, los partidos invierten hasta el 50% de su presupuesto en los medios de comunicación, hay una ligazón muy estrecha entre la sobrevivencia económica de los medios y los partidos. El asunto es que no se le puede dejar a los medios cuánto cobrar, cómo cobrar, a quién se le da cobertura y a quién no; no podemos dejar que hagan lo que les de su gana; eso incluso sería saludable para ellos porque los fortalecería”.

“Ahora que se habla de las reformas estructurales, los medios también le deben entrar a una reforma que los consolide como empresas económicamente viables, saludables, cuya función hacia la sociedad sea efectiva, responsable, transparente; y que realmente sirvan al interés del país a la vez que sobrevivan como empresas. Ese equilibrio es lo que se debe de buscar”.

–¿No estarán sintiendo, no estarán suponiendo, que puede haber una venganza de la izquierda en caso de llegar al poder por tanto ataque desde el 88 hasta el momento?

–No tienen un temor a la venganza porque son un grupo de poder muy fuerte, son un poder hegemónico, que no sería fácil trastocar o violentar de buenas a primeras. En el fondo están defendiendo un derecho que consideran que lo tienen para mantener un estatus de privilegio, como un grupo históricamente privilegiado en el país que ha recibido muchas canonjías, muchos beneficios, a tal grado que se le ha llamado el cuarto poder.

“El temor fundamental de ellos no es una venganza de la izquierda; el temor de ellos es que un gobierno de un signo progresista empiece a buscar generar equilibrios. Es una forma de buscar mantener a cualquier costo su estatus de privilegio. En el caso de que finalmente nos den el trato que pensamos que vamos a recibir, reflejará que prefieren los tratos en lo oscurito a lo transparente, porque eso les da mucho margen de acción discrecional. Se han vuelto juez y parte”.

“Si ellos hubieran tomado partido lo vería menos criticable en tanto fuera de manera transparente o fuera de manera responsable buscando el equilibrio informativo. El hecho es que no se comprometen con ningún partido, aunque lleguen a apoyar a un partido tienen un nivel de flexibilidad que les permite un día apoyar a un candidato y después de manera velada apoyan a otro. Quieren mantener esa situación de comodidad, acomodaticia, que les permite ser y actuar como les venga en gana según la ocasión y buscando su beneficio, sin importarles el compromiso o la obligación con la sociedad, eso es lo que está en juego. Una resistencia al cambio. Una resistencia dura.

–Según un monitoreo del IFE sobre la cobertura informativa durante la contienda electoral federal del 2003 publicado por proceso, el PRD fue el menos favorecido con la difusión de información por los medios, qué esperar según ese monitoreo para el PRD en el 2006?

–Tenemos que esperar una situación parecida. Está claro: los medios para concedernos el derecho a estar informados nos cobran. Es un derecho que cuesta. Es la visión que tienen ellos. La experiencia que tengo como ex candidato a una diputación federal, es que si no se les paga, si no se hace un convenio publicitario aunque se lleve la mayor parte del presupuesto de campaña; los medios cerrarán los espacios. Si contrato publicidad, como una concesión por lo que se les contrató, van a iniciar una cierta apertura en sus espacios informativos, sean escritos o electrónicos, hacia el partido que le contrató.

Es decir, enfatiza el ahora Consejero Estatal del PRD, la apertura o la labor informativa hacia la sociedad, va a estar supeditada a lo que tal partido le pague o contrate de publicidad. Esa situación perversa de que si no me pagas yo no informo, va más allá de su labor informativa. Lo anterior se puede reproducir porque su búsqueda es la ganancia económica y si alguien paga porque le eche porras qué bien, y si otro paga porque critique a otro, qué bien para ellos, expresa.

“Es una situación muy perversa que no va ha contribuir en nada a la democracia y de esa situación no podemos esperar nada bueno para el próximo año en el proceso electoral del 2006; porque nuestro partido es el que menos invierte en los medios, es el partido que menos dinero tiene. No contamos con amigos ricos, poderosos, que le donen dinero al partido; nuestro partido generalmente no llega a los topes de campaña, no estamos en situación de comprar el favor de los medios y no creo que ellos estén en la idea de iniciar una etapa de apertura simplemente para apoyar a la democracia, porque hasta ahora, históricamente los grupos empresariales de la comunicación se han distinguido por sus acuerdos con los gobiernos en turno y por no estar comprometidos con la democracia, por lo menos en el ámbito informativo”.

–En una entrevista radiofónica con López Dóriga, López Obrador anunció que hará una campaña de “tierra”, dio a entender que no habrá el gran presupuesto para medios de comunicación; incluso señaló que le pedirá a la gente que haga cartelones y pancartas con marcadores, crayones y demás, como en el desafuero; ¿no se estará presagiando una cerrazón de los medios como en el 88, una postura de los medios de ataque al PRD?

–Presagia dos cuestiones, una: que se espera una cerrazón. Dos: un desafío al candidato mejor posicionado en las encuestas. Se está dando una pugna que se acentuará en plena campaña electoral. Lo que anuncia López Obrador es que no caerá en ese juego perverso de los medios. De manera inteligente va a recurrir a la gente y a medios de difusión propios. La izquierda lo ha hecho: recurrir a la distribución de volantes cuando no podemos pagar inserciones, y en ocasiones cuando tenemos para pagar ni así aceptan la inserción.

“Vamos a tener que recurrir a formas de difusión horizontal con la gente. Esa postura anuncia cuál va ha ser la relación de López Obrador con los medios, en caso de ganar la presidencia de la República.

–Menciona que se presagia un desafío, hay que reconocer que una cosa es López Obrador en el gobierno del DF y otra cuando lo deje.

–Se va a dar toda una estrategia para tratar de disminuir su nivel de posicionamiento en la sociedad, que bien puede no ser una estrategia de golpeo, puede ser una estrategia de marginación y de exposición de los otros candidatos. Eso será inevitable. En el 88 la campaña de Cárdenas estaba muy fuerte, pero no aparecía en los medios y él tuvo que amenazar al gobierno que si no daba instrucciones a los medios para que hubiera una cierta apertura, haría su campaña paralela en los lugares donde estuviera Salinas de Gortari. Se puede dar un estira y afloja muy duro.

–Qué puede ser más fuerte: ¿buscar maneras alternativas de informarle a la gente o enfrentar a los otros dos candidatos que tienen posibilidades de llegar a la presidencia?; ¿qué sería más fuerte: la batalla contra los medios o la batalla electoral?

–La batalla electoral se va a dirimir mucho en los medios porque desgraciadamente así se ha dado en México, el nivel de penetración de los medios es tan fuerte que pueden influir muchísimo en la conducta de los ciudadanos. Si bien esa penetración no garantiza de manera automática un triunfo electoral sí puede generar desequilibrios entre las diferentes propuestas de gobierno, entre los diferentes candidatos. Los medios van a pesar mucho.

“Ahora, con el factor de las concesiones que Santiago Creel otorgó a Televisa, se ve un ejemplo de cómo se da la relación de los medios con el gobierno en turno. De repente el precandidato del PAN Santiago Creel empieza a aparecer todos los días y en horarios estelares, en la televisora que tiene el mayor mercado televisivo. Ese es un ejemplo de cómo se va a dar”.

“Por un lado, podremos ver a la izquierda con espacios restringidos o muy modestos en los medios; y por otro lado a los otros partidos que puedan pagar o que ofrezcan seguir manteniendo ese esquema de privilegio, los veremos con espacios ilimitados. Los medios le van a entrar. Van a tomar partido, no por convicción sino por conveniencia. Van por una opción que les permita seguir sosteniendo ese esquema perverso, van a apoyar de la manera que sea posible a quien les ofrezca eso. A las otras opciones que no les den ingresos y que anuncien con toda claridad que buscaran otro tipo de relación, los medios les pondrán toda su maquinaria mediática para bajarlos de las preferencias electorales”.

“Eso lo vamos a ver con los comportamientos de las encuestas: cómo cada vez se van a acortar las distancias y los medios pondrán mucho para eso. En un escenario de un resultado cerrado de cuatro o cinco puntos de diferencia, los medios van a pesar mucho como factor para generar desequilibrios. Hay mucho en juego y sobre ellos va a pesar mucho la posibilidad de que un candidato pueda ganar o que pierda”.

–La cancelación de la instalación del Consejo de Radio y Televisión por parte de la Secretaría de Gobernación; la eliminación del tiempo fiscal, el llamado “decretazo”; las concesiones otorgadas por Creel a Televisa; y las concesiones de radio y televisión que se vencen durante el próximo sexenio, ¿esos cuatro factores no estarán indicando que los medios ya votaron y que el voto no fue por López Obrador?

–Sigo insistiendo en que los medios tienen muy claro su objetivo: es conservar la libertad de expresión sin compromiso, esa situación de privilegio sin limites y le van a apostar a la opción que le garantice ese estatus por encima de la sociedad; ese estatus que le garantiza impunidad, discrecionalidad y beneficios. Es claro que ellos prevén que esa situación se puede trastocar, lo cual no implica para ellos un daño o un perjuicio, sino más una transformación en su forma de actuar y de pensar. No están dispuestos a dar el salto. Lo que está en juego es eso: que ellos quieren seguir manteniendo sus privilegios.

El derecho a la libertad de expresión no se puede separar del derecho que tenemos los ciudadanos a recibir información. En la medida que no se cumple ese objetivo no hay libertad de expresión, es la manipulación perversa de la información. Se dice que saber es poder y si se utiliza mal lo que harán los medios es obstruir el avance a la democracia. Es importante que los medios sean facilitadores y no manipuladores en este proceso.

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