Los medios no son un ejemplo de democracia ni de justicia

1 mayo, 2005 § Deja un comentario

Es necesario conocer su vida interna y sus prácticas empresariales

José Lupe González

 Si se le señala algo a los medios de inmediato, te conviertes en enemigo de ellos, esa actitud no ayuda en nada a la transparencia de los medios, sostiene Julio Cesar Ramírez, quien estuviera por ocho años encargado del trabajo editorial de la revista Brecha, en el cargo de jefe de Información.

“Si se publica una tabla de sueldos y salarios te consideran como un enemigo como si los quisieran golpear pero no, únicamente se manifiestan las condiciones de los trabajadores de los diferentes medios”, expone.

“En los medios hay una visión autoritaria, vertical, hay un régimen de excepción que no debe existir, son prácticas del viejo régimen. Los medios en su generalidad no son un ejemplo de democracia y no lo pueden ser porque son empresas y no ejemplos de justicia”.

–¿Qué falta aquí en la región para que pueda darse la autocrítica en los medios?

–Se requiere un cambio de la visión empresarial de las empresas de medios de comunicación. No están aportando productos de información de acuerdo a las necesidades de los consumidores.

“Se está aportando en términos generales información de baja calidad, sobre la base de una información precaria, siento que la realidad se ve de una manera extremadamente fragmentaria y esto no ayuda a los consumidores de información porque se ve la información de una manera superficial, cuando la realidad no es superficial, no es fragmentaria, sino que es compleja y se requieren de herramientas, de profundidad.

“La generalidad de los medios de comunicación de La Laguna, las empresas que se dedican a este negocio, lo hacen únicamente desde la perspectiva de quien está fabricando la información y no desde la perspectiva de un mercado consumidor. Esto es avalado por una actitud pasiva de los consumidores. Así como existe una reacción política, o reacciones sociales, deben haber reacciones también de los consumidores de información hacia las empresas que ofrecen sus productos a través de la radio, de la televisión, a través de la prensa; es decir ponerse en el papel de consumidores y por lo tanto exigir la satisfacción para la cual se adquiere un bien y se paga.

“Se paga por el consumo de televisión, se paga por el consumo de radio, se paga por el consumo de un periódico o de una revista, por lo tanto si se está pagando un precio ya sea de siete, de diez, de quince, de treinta, de cincuenta, de cien pesos; se debe exigir una calidad en el servicio. Finalmente los medios de comunicación están ubicados en el sector de servicios, sin embargo el servicio que desde mi punto de vista la generalidad ofrece es de baja calidad.

“Por lo tanto se configura lo que se podría dar como un fraude en el servicio de la información. El consumidor está desprotegido actualmente e históricamente, en nuestro país no ha habido una institución que defienda a los consumidores de información. Ocasionalmente se ven reacciones de consumidores de información que envían cartas a medios de comunicación, que hablan por teléfono y sin embargo no se establece el círculo de la comunicación.

“Esta necesidad de cambio de la visión empresarial, debe surgir de la voz de los consumidores, de la reacción de los consumidores de información, que en la actualidad están desprotegidos pero también están en una actitud predominantemente pasiva. Yo de ahí parto. De una actitud un tanto autoritaria y de impunidad de las empresas que se dedican al negocio de la comunicación”.

–Puede existir poca reacción, pero supongamos que de todos las personas que leen El Siglo o cualquier periódico, así como los demás medios como televisión o radio, se comuniquen cinco personas para expresar que la información ofrecida no cumple con la expectativas; ¿así sean cinco no hacerles caso no significa que a los medios no les importa, no les interesa dar mejor información?

–Un tanto se va dando de manera involuntaria. Cuando se va a iniciar un medio hay entusiasmo, hay iniciativa, hay toda una serie de dificultades que se deben sortear para que nazca el medio de comunicación y por lo tanto se tiende a medir el mercado, a establecer cuáles son las necesidades que pretende satisfacer y que el producto se presente como novedoso.

“Sin embargo una vez surgido el medio se va instalando en el mercado y no necesariamente actualiza sus estudios, se empieza a desentender. Únicamente en algunas crestas, cuando ya tiene problemas de ventas o de circulación, es cuando se le empieza a poner atención y no necesariamente se da en el blanco. Hay una desatención generalizada.

“Se parte de una actitud autoritaria, parcial. El cien por ciento de los medios que se realizan en la Comarca no han cambiado a las maneras del viejo régimen, en el que se hacia el periodismo alrededor de las presidencias municipales, de los gobiernos estatales o federal; porque había la actitud de no considerar a la población en su conjunto más allá de las páginas rojas, de columnas de sociales, o de elite.

“Hay un desprecio por la vida del pueblo, principalmente por la gente económicamente más desprotegida, con menos ingreso económico, no se recoge su voz. Ocasionalmente algunos medios voltean hacia allá. Las empresas de medios giran o trabajan a la manera del antiguo régimen, hay una desprotección, no les interesa la gente en realidad más allá del ingreso monetario. Aquí es una región donde el empresariado tiene visiones de elite y en los medios es la misma”.

–Vemos que hay medios escritos así como programas de radio y televisión, que analizan, que señalan, que critican a otros medios en el Distrito Federal, ¿aquí qué pasa al respecto?

–Aquí los principales afectados son los trabajadores de los medios de comunicación, porque hay una costumbre de los empresarios de ocultar su vida empresarial sea en el aspecto financiero, sea en el aspecto de mercado, de producción, de registros legales, de toma de decisiones; ha sido común la secrecía, el ocultamiento incluso de sus fraudes, de sus malos manejos financieros, de sus pleitos con otros empresarios, esto es dado, es digno, o es necesario investigarlo; es objeto del periodismo.

“Sin embargo en esta dinámica del secreto y de la impunidad han caído las generaciones de trabajadores de los medios de los cuales se desconocen sus condiciones laborales, sus sueldos, sus prestaciones, sus condiciones de vida, de vivienda, de salud; esto hace que no se vea como un objeto periodístico.

“Esta parte de la vida de los medios se tape por los mismo trabajadores ha conveniencia de los patrones, de los empresarios. La otra parte de la afectación se da también por los consumidores de medios de comunicación, porque no sabe quién está elaborando el producto que se entrega y por el cual paga. Es un entramado social de complicidades, en el cual entran los empresarios, los trabajadores y los consumidores.

“Esto también viene del viejo régimen: el ocultamiento de los manejos de la prensa. Hay golpes bajos, porque ha habido mafias dentro de los medios de comunicación y unos a otros se mordisquean, se golpetean, se grillan; si esto fuera en beneficio de una información de alta calidad y de la comprensión de la realidad compleja en la cual estamos, tendría razón de ser.

“Pero por lo regular es para apuntalar soberbias, celos, etcétera. No redunda en el beneficio final para el consumidor ni para los trabajadores sin los cuales los medios como empresas no existirían. Hay que reivindicar a los trabajadores de los medios”.

–¿A qué golpes bajos se refiere?

–Actualmente hay uno entre televisoras, entre comentaristas noticias o locutores, en los que hay un desprecio mutuo por el trabajo de los otros. En pantalla se observa, se percibe, esta discrepancia incluso en algunos momentos con rabia, con odio, y con amenazas que se hacen a través del mismo medio. Estar estimulando esos porcentajes de violencia a través de la pantalla no ayuda a los consumidores.

–¿Quiénes son?

–Canal 2 y Televisa Laguna.

–¿Televisa Laguna responde igual que Canal 2?

–Se ha estado dando.

–Ernesto Villanueva señalaba en una entrevista conmigo que ejercer la autocrítica era el camino más corto para entrar al desempleo. ¿Cómo afecta la falta de una organización de periodistas para que no se de la autocrítica?

–Yo revisaría un tanto la agrupación de periodistas a través de afinidades. Hay medios que les prohíben a sus trabajadores, a sus reporteros, que se relacionen con otros periodistas. Hay periodistas que trabajan gregariamente sin ningún problema. Ha habido esfuerzos aislados en las últimas décadas, por generar agrupaciones de periodistas para protección de algunos beneficios o para alcanzarlos también.

“No existe tradición en la Comarca por parte de los trabajadores para organizarse, tampoco de movilizarse ni tampoco de expresarse políticamente como individuos fuera de sus medios. No han sido afortunados esos intentos porque redundan en el manejo de uno u otro periodista, también se adopta la conducción cupular y quienes no tienen acceso a esas decisiones empiezan a protestar o a escindirse de estos esfuerzos, lo que impide que surja alguna tradición.

“De pronto alguna movilización espontánea motivada por un suceso extraordinario, por alguna agresión a un reportero, amenazas, o desaparición de periodistas; pero no es la constante por lo tanto no se llega a elaborar un tipo de organización como cooperativa, o como una sociedad de periodistas bajo el signo que sea.

“Esto obviamente favorece a la relación con el poder y con los empresarios, en tanto que la relación es de manera dispersa o individual. También han existido sindicatos afiliados a diferentes centrales, pero tienden a beneficiar los intereses patronales. Cuando son las revisiones contractuales, sobre todo en tiempos de crisis económica se tiende a beneficiar a la empresa y no a los trabajadores. Es decir los mismos trabajadores reconocen que deben ponderar los intereses empresariales y no defender sus propios intereses.

“Ellos quedan desprotegidos, retiran sus demandas que pueden ser de salarios más elevados, más justos, y a trabajar nuevamente en condiciones de precariedad.

“Se va trabajando con inercias. Lo que se necesita creo es un espíritu que transmita a los consumidores en la información el asombro. Cuando se pierde la capacidad de asombro se pierde la capacidad de crítica y de autocrítica.

“El nivel de nuestros compañeros trabajadores de los medios, puede ser cercano al bajo nivel de formación profesional de los patrones. No hay actualización, no hay costumbre por la lectura, hay periodistas que no leen sus periódicos, hay periodistas que no monitorean el resto de los medios, hay trampas importantes de compañeros que no hacen lecturas que son íntimas de conocimiento precario y de la ignorancia de la realidad compleja.

“Algo que ha hecho mucho daño es el periodismo notero, es decir aquel que vive de la nota fragmentaria, cinco párrafos en base a verbos y eso va mermando la capacidad de autocrítica. Creerse los todopoderosos, la soberbia no ayuda, eso de pronto merma la autocrítica”.

–Los medios como instituciones tampoco monitorean a los demás, se ve que los medios de la capital, incluyendo los sitios que tienen en internet, monitorean a todos los demás para no estar a la zaga en cuanto a la información ¿Qué pasa en esto?

–Una falta de revisión. Mencionaba una falta de visión empresarial para la elevación de calidad y obtención de mayores ganancias, porque finalmente son empresas que se dedican al negocio de la llamada comunicación.

“Si están elaborando productos de baja calidad ese es el origen. No van a estar observando a los que bajo en otras ramas de la producción pudiera ser la competencia. Cuando surge un medio nuevo a los demás les da nerviosismo y empiezan a aplicar medidas de último momento. Se pide a redactores, a reporteros, que pongan atención y que elaboren productos más elaborados, más sofisticados y entonces se les imparten cursos de redacción, de ortografía; abren temáticas nuevas, pero cuando se dan cuenta de que la competencia o la supuesta competencia no es de peligro, vuelven a la practica antigua, vuelven a dormirse a no considerar los riesgos y por lo tanto a no observar.

“Hay una miopía y parte de no estudiar. Es gente que en términos generales si viene de alguna escuela de comunicación, ya no profundiza, hay casos en lo que sí, pero me refiero al común, y mucho menos que lleguen a lectura de libros para profesionalizar, para elevar la calidad de los productos que van a ofrecer; sea en los diferentes géneros, sea en la crónica, en el reportaje, en la entrevista, en la misma nota, en la llamada nota roja, incluso. Yo sería partidario de cambiarle el nombre”.

–Se ve la falta de ejercicio de los géneros como la crónica.

–En el Siglo a partir de algunos dos años, creo que se han estado haciendo algunos esfuerzos de innovación. Uno de ellos tiene que ver con la crónica. He tenido la oportunidad de leer algunos trabajos que desde mi punto de vista son excelentes, meritorios y dignos de ser continuados. También puede haber una disminución en el número de crónica, creo que de pronto sí se pierden. Pero está el intento. Yo sí lo subrayaría. Sí ha estado haciendo ese esfuerzo, principalmente desde la llegada de Alejandro Irigoyen a la redacción del Siglo.

“Hay dedicación de reporteras especialmente para el género de la crónica y eso es muy ponderable, lo que no sucede en los otros periódicos. En radio no existe. El lenguaje es precario en la mayoría de los compañeros, es muy pobre, no por la utilización en la economía del lenguaje sino porque el número de palabras que manejan es muy pequeño, es muy reducido. Eso habla de su formación, de la mediatización, en este sentido ¿qué productos nos pueden ofrecer más que la precariedad si la empresa no les exige la elevación de calidad?, porque tampoco es su interés pues lo que nos van a estar entregando a los consumidores de los productos de comunicación, van a ser superficiales, de baja calidad.

–¿Por qué la autocrítica permanece como algo intocado e intocable?

–La autocrítica es un ejercicio de revisión y dentro de las empresas hay inercias. Es un problema de dirección, establecer la autocrítica como un método de uso cotidiano, necesario. Lo veo principalmente como un problema que atañe a los directivos de las empresas de medios de comunicación.

“La realidad de la Laguna es muy compleja y le ha quedado muy grande a las empresas de medios de comunicación, la mayoría sigue girando en torno a los gobiernos municipales, estatales o federal; sin embargo hay una gran cantidad de temas que no forman parte de la agenda periodística, que no se les da el interés debido, incluso para los que hay ignorancia, entonces en todo eso no hay una revisión.

“Al realizarse enriquecería a los medios de comunicación y por lo tanto recuperar la capacidad de asombro, alcanzar el trabajo de investigación, indagar en las zonas oscuras de la región, poder abundar en los problemas de estructura que tiene la Comarca, sus problemas de estructura política, económica, social, que en conjunto hacen los problemas de la estructura cultural, porque ésta es otra de las percepciones anticuadas que tienen los medios: separar a la llamada cultura y decir que la cultura es la realización de actividades de música, fotografía, pintura, y eso es la cultura; entonces la realidad se fragmenta todavía más y nos van dando productos fragmentados no de acuerdo a la complejidad de realidad y no nos ayudan a entender la realidad completa.

“Es una revisión, es una introspección de las empresas, y para mí es principalmente un problema de los directivos de los medios, de las empresas. Si ellos no lo promueven con ellos mismos mucho menos lo van ha hacer con sus trabajadores, los trabajadores van a estar al garete en ese aspecto”.

–¿Por qué los medios son muy sensibles a la crítica cuando les toca a ellos ser señalados, ser criticados?

–Responde a considerarse como intocables. Un grado de cuarto poder, es una definición del viejo régimen, es la subsistencia de prácticas del viejo régimen que tienen que ver con el periodismo, uno de ellos también es los premios de periodismo que son prácticas del viejo régimen que deben desaparecer. Es un grado de impunidad considerarse separados más allá del bien y del mal. Es una percepción inadecuada.

“Los llamados medios de comunicación no son mas que empresas que deben ser sujetas de transparencia, deben ser sujetas de conocer su vida interna, como otras empresas, son empresas dedicadas a vender un servicio, por lo tanto debemos conocer cómo se desarrolla ese servicio, quién está detrás, quiénes lo elaboran, en qué condiciones, cuáles son las relaciones entre los patrones y los trabajadores. Es necesaria la transparencia de las empresas de medios de comunicación”.

–¿Estarán preparadas las empresas de medios de comunicación para ejercer entre ellas la crítica?

–No. Es uno de los rezagos que tiene la sociedad, particularmente La Laguna. Siguen encerradas como cápsulas de cristal, su misma arquitectura de los más grandes determina el aislamiento y el acceso es difícil.

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