Las encuestas se han convertido en instrumentos políticos

1 mayo, 2005 § Deja un comentario

Los partidos definen a los candidatos por su popularidad

José Lupe González

 Las encuestas forman parte de una técnica dentro de lo que son los procesos de la investigación y la validez de la encuesta estaría en términos de que nos presta un conocimiento en función de un contexto político-social, establece la Maestra en Ciencias Gabriela Aguilar, ex directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Su validez no es función estrictamente de los resultados, sino esos resultados insertos en otra serie de elementos, explica. Las encuestas son instrumentos de carácter estadístico, pero la estadística por sí misma en el terreno de lo social y lo político no dice mucho.

“Ciertamente dará datos duros, pero esos datos hay que insertarlos en un contexto mucho más amplio manejando además elementos de carácter cualitativo, que tienen que ver con la preferencia de las personas y el por qué de esas preferencias; que es lo que estaría indicando por qué la gente vota o no por proyectos.

“Finalmente la encuesta da un dato y uno puede decir que la gente votó por quien no tenía proyecto, pero aquí la pregunta importante es ¿por qué votó por el que no tiene proyecto? A mí me parece que no es la encuesta en sí misma la que vaya determinando el rumbo del proceso electoral, la encuesta da un dato que le dice al candidato dónde está más débil y dónde hay que trabajar más con o sin proyecto, porque finalmente esto es política, en términos de una elección interna de partidos o de elegir gobernantes.

“El que tiene mejores resultados va a trabajar más para mantener los puntos que tiene de ventaja y por aumentarlos. Pero no es la encuesta en sí misma, finalmente más allá de que el votante diga: prefiero a éste o a éste, tiene que ver también con que elementos son con los que cuenta esas preferencias por las que el votante esta diciendo sí o no, si los elementos tienen que ver con la capacidad económica para distribuir dádivas o con su capacidad para manejar el discurso convincente, con su capacidad de generar un equipo de trabajo que logre insertarse en todos los ámbitos de la comunidad; todo el proceso tendría que ver con todos estos elementos.

“La encuesta nada más los estaría indicando, los estaría diciendo. Ciertamente puede ser que influyan, que generen cierta incertidumbre, habrá quienes lleguen a cambiar su preferencia por los resultados de las encuestas, pero a mí no me parece que sean muchos los que lo hagan por la encuesta en sí misma”.

La encuesta a quien más le sirve es al propio candidato o al aspirante a candidato. El hecho de que un candidato que se presente con un proyecto muy bueno no es garantía de que si llega al puesto que busca, realice ese proyecto, explica. Peor cuando un candidato llega sin proyecto y la gente vota por él, a mí me parece que la gente ha ido viendo poco a poco eso.

De pronto la gente vota por el más simpático, por el que se atreve a decirle algo al gobernante en turno, por el que aparece más en televisión y habla más con lenguaje coloquial, expone. La cuestión con la gente aquí en México es cómo históricamente los discursos de los aspirantes a candidatos o candidatos, en la práctica no han tenido ningún sustento, eso es un punto donde la población vota por ellos tengan o no proyecto, vota por el más simpático, por el que por su forma de hablar creen que de veras va a venir a cambiar esto, finalmente las encuestas son un indicador.

–¿Mediante la difusión de las encuestas en los medios de comunicación no se imponen precandidatos o candidatos, primero a los partidos; después al electorado dejando en plano secundario los mecanismos de los propios partidos para la elección de candidatos?

–Las encuestas sí pueden ir imponiendo candidatos, porque finalmente van cerrando el cerco y van diciendo: si tú como partido no eliges a éste tus probabilidades de ganar son mínimas. Ese es el otro problema porque ciertamente el más popular no necesariamente significa que sea el mejor.

“Y tal vez en el partido se insiste en que tiene que ser otra persona porque tiene más cualidades, porque tiene mejor perfil; pero resulta que el otro es más popular. A mí me parece y es la impresión que dan, que los partidos terminan en ocasiones definiendo a sus candidatos en función de la popularidad, porque la encuesta dice que éste es el que puede ganar, y como lo que interesa es llegar, hay que hacerlo a como de lugar; ya estando ahí veremos cómo le hacemos.

“Si el comportamiento ciudadano es por ahí, no se tiene otra opción pero cuando menos que refuercen al candidato con un buen equipo de trabajo”.

–¿No es una gran irresponsabilidad de los medios o de los partidos estar cayendo en esta situación; los medios por empezar a promover a gente que ni siquiera se ha pronunciado si quiere o no participar en un proceso interno como candidato a algo; y después los partidos por aceptar esas posturas de las empresas encuestadoras o de las encuestas de los propios medios de comunicación y estar tomando a esas figuras políticas?

–Aquí lo primero que hay que ver es que los medios no van solos, ciertamente hay trabajos de análisis que van diciendo en función de quienes pudieran ser los posibles o quienes pudieran querer. Así los medios empiezan a hacer estudios para manifestar que esos son los que quieren o son los más posibles o son los que más probabilidades tienen.

“Lo hacen porque hay una serie de manifestaciones sobre todo al interior de los propios partidos, es un proceso natural de ir viendo la vida política y el desarrollo político del país. Ciertamente llegamos a un punto nuevo donde los resultados de estos análisis que generalmente se empiezan a manifestar a través de las encuestas empiezan a marcar tendencias.

“En algún momento en el trabajo que hacen los medios ya no van solos, finalmente no olvidemos que la gran mayoria son empresas privadas y que los empresarios tienen sus posiciones políticas y sus posiciones ideológicas. Entonces pensar: los medios hacen las encuestas y las sueltan y después se va definiendo, a mí me parece que en algún momento se pierde esa parte y los medios empiezan a ser parte del juego”.

Los beneficios del uso de encuestas para el sistema electoral mexicano, tendrían que ver con que hubiera más certeza en el escenario político, indica. Es decir, detectar un poco por dónde se van a ir dando las cosas, lo que se reflejaría en gran medida en esa certeza en el ámbito económico. Lo malo es el hecho de que a estas alturas se está perdiendo la credibilidad en las encuestas.

–Con todo y que son relativamente nuevas aquí en México.

–Así es. Porque caímos sobretodo en el proceso electoral anterior para la presidencia de la Republica, en un ritmo de encuestitis tremendo, donde todo mundo hacía encuestas y todo mundo sacaba encuestas y se puso en entredicho la validez de todas estas encuestas porque de repente cualquiera las hacía y decía que los resultados eran la verdad absoluta.

“Hasta que el Instituto Federal Electoral (IFE), viendo toda la situación que generó caos y desasosiego pone requisitos para la realización de las encuestas y son las que se toman como aceptables”.

–Pero aun así se da la manipulación de las encuestas.

–Sí. El problema es que entramos a un momento en el que se empieza a cuestionar la validez de las encuestas.

–Ha pasado ya más de un proceso constitucional donde se ha visto que el uso de las encuestas ha sido manipulado de una manera muy clara, donde todas las encuestadoras se han ido muy lejos del resultado oficial

–Habría casos en los que se hicieron encuestas sobre pedido y casos donde no. Se ha perdido la credibilidad en estos datos cuando la encuesta un instrumento y lo único que da es un dato y se deben analizar esos datos a la luz de una serie de elementos en un contexto general, pero por la otra parte en el electorado no todo está dicho; con las masas es muy difícil.

“Ahorita una encuesta aquí con la gente puede estar diciendo una cosa o cualquier coyuntura puede modificar sustancialmente el resultado. Si no se previó esa coyuntura y se siguen esperando los resultados de la primera encuesta, entonces se tiene un error porque puede ser muy difícil que se cumpla lo previsto en la primera encuesta. Puede haber muchos elementos que modifiquen los resultados.

“Incluso puede haber un uso en el manejo de encuestas en cuanto a la interpretación que se haga al interior de los partidos, donde sale un resultado y no favorece a un partido pero ese partido saca otra y señala que esos resultados son los ciertos; pero tal vez tampoco sean ciertos esos resultados porque la intención no es que sea cierta, sino que la militancia no se desmoralice. Aquí la intención principal sería que no baje el ánimo”.

–¿Por qué se ha llegado a tener a las encuestas en el altar de la mercadotecnia política, ya el eje central de las campañas ya no son las ideas de los discursos, de las propuestas, de los proyectos, sino las encuestas?

–Porque han dejado de ser un instrumento técnico de medición para convertirse en un instrumento político de manipulación.

–Tal parece que candidatura que no es respaldada por la posición delantera en alguna encuesta carece de impacto en el electorado.

–Lo que pasa es que el dato esta ahí y si determina que no se tienen muchas probabilidades, ahí debe quedar muy claro que se deberá hacer mucho trabajo. Por ejemplo al interior de un partido para elegir a un candidato, quien lleve menos posibilidades según la encuesta va a tener que trabajar más al interior de su propio partido para lograr ser candidato. Vamos a suponer que lo logra.

“Después viene ese candidato con respecto a los otros candidatos: al interior de su partido es menos popular, ya una vez electo como candidato de su partido, ver como está con respecto a los otros candidatos. Tal vez puede tener mejor posición a la que tuvo al interior de su partido. Esa es una posibilidad. La otra es que quien tenga mayor popularidad al interior también la tenga respecto a los otros candidatos.

–También parece que los resultados de los procesos constitucionales donde si los resultados del IFE no son cercanos a los de las encuestas, los especialistas buscan explicar el fenómeno electoral, ¿cómo separar un estudio previo del resultado que legitima la instancia electoral que se trate, municipal, estatal o federal?

–Volveríamos al principio: con las masas nada es seguro. Si en la recta final algún candidato modifica su estrategia o refuerza la que ya tiene pudiera modificar los resultados. Ahí se tendrían que analizar esas acciones previas de la ultima recta de los procesos y que los candidatos en función de cómo se van dando los resultados, que empiezan ellos a hacer para tratar de contrarrestar esos resultados. Por ejemplo aquí en la última elección para elegir diputados el caso entre el PAN y el PRI, en donde se van a una segunda ronda después de haber ganado el PAN el PRI es quien saca el resultado favorable.

“¿Qué paso? Se supone que la gente refrenda su voto sin embargo en el lapso de unos meses vimos que la situación cambió. Mucho tiene que ver qué hizo el partido que ganó para repuntar en la segunda elección y qué no hizo el partido que perdió.

“Para separar el resultado de las encuestas del resultado de las instancias electorales, habría que hacer un análisis de la ultima fase del recorrido”.

–¿Hasta dónde han penetrado las encuestas en la credibilidad y en la legitimidad de las instancias electorales en los procesos electorales?

–Las instancias electorales a lo que le dan legitimidad es al resultado final, nada más. Los resultados de la encuestas son tendencias y las tendencias pueden cambiar. El único resultado objetivo, medible, es el voto que se cuenta.

–Cuando se da un proceso electoral se espera que en los conteos de las instancias electorales se ratifiquen los resultados de las encuestas…

–Eso es lo que se espera. Por supuesto que quedan dudas. Lo primero es que la gente no entiende que las tendencias cambian, otra causa es que algunas encuestas puedan estar presentando resultados sesgados. Sí, sí queda la duda. La encuesta dejó de ser un instrumento técnico de medición para convertirse en un instrumento político. Entonces queda la duda en el electorado. Se crea incertidumbre y sobretodo un ambiente de deslegitimación.

–¿Con las encuestas los políticos no estarán siendo victimas o rehenes de esos estudios?

–Yo no diría eso. Me parece que están dependiendo demasiado de eso. Las decisiones que se deben tomar en el terreno político las están haciendo depender mucho de las encuestas.

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