Para lograr su desarrollo los periodistas deben agremiarse: Ernesto Villanueva*

1 marzo, 2005 § Deja un comentario

Sugiere la creación de un Colegio Nacional

José Lupe González

 “Tenemos un periodismo que en buena medida ha estado subordinado a una relación con base en complicidades con el régimen, esto de entrada impide una serie de bondades, una serie de virtudes éticas, deontológicas, en el periodismo que por lo menos lo ha marcado como tendencia general”, indica el académico Ernesto Villanueva.

Por supuesto que de un tiempo a la fecha esto ha cambiado, dice, por que cada vez más los medios han generado apertura, mayor búsqueda para atender las cuestiones de interés público independientemente de que sean afines de lo que prefiera o no el gobierno, de lo que le gustaría o no; pero faltan dos cosas, primero: no existe en México un Sistema Nacional de Capacitación Periodística.

Es decir, manifiesta, los recursos públicos solamente se destinan a pagar publicidad, a apoyar al empresario informativo, a la empresa de comunicación, pero no hay presupuesto especifico para capacitar permanentemente al periodista, para darle educación en la materia de quehacer informativo. Evidentemente la educación es fundamental porque es un vehículo de formación de conciencia y la conciencia significa la oportunidad de saber lo que es uno y para eventualmente tomar decisiones.

“Por otro lado nuestro marco jurídico que es un marco que en lugar de ayudar a que la actividad ética sea un complemento y sea una demanda de la sociedad, lo que hace nuestra ley mexicana es inhibir el quehacer ético del periodista, tenemos estos problemas fundados en la ley”.

Uno de los problemas es la ausencia de apoyos directos, de apoyos centrales, para capacitación por un lado, explica; y por otro de manera indirecta que es privilegiar única y exclusivamente la relación comercial a través de las ayudas a la prensa y la publicidad oficial y el tercero que es el problema de los sueldos porque no hay una reglamentación, no hay una regulación, no hay un Convenio Marco como existen en los estados democráticos de derecho.

“Esta ausencia de un Convenio Marco ocasiona que los periodistas tengan sueldos mínimos, que no haya una identidad de lo que significa ser periodista. Periodista es quien la empresa decide y hasta que la empresa decide deja de serlo; eso hace que los periodistas busquen complementar su sueldo con otros ingresos que generalmente encuentran en las fuentes informativas”.

–¿De qué sirve la capacitación, de qué sirven estos cursos que se le pueden dar a los periodistas, si a la empresa no le interesa dar más periodísticamente?

–Es un problema de doble vía. La capacitación al periodista puede tener un efecto mucho más allá porque esto permitiría generar un proceso de conciencia en el periodista mexicano, porque el periodista mexicano está muy desorganizado; hay una desorganización terrible. No existe ninguna organización nacional, no hay ninguna asociación nacional que diga que representa al 50% de los periodistas.

Hay algunas agrupaciones en varios estados pero son más de carácter simbólico, porque ninguna tiene una gran membresía y porque hay un problema de percepción en las bondades que implica la organización, sostiene. A través de la educación, a través de la capacitación, se podría generar la capacidad de que los periodistas se organicen y esta capacidad de organización los convertirá en un factor de poder muy importante de cara a la propia empresa, los convertirá en un punto de interlocución y obligará a las empresas a replantear las propias reglas del juego.

El periodista es el lado más delgado de la hebra en la relación que se da en los medios y sin duda las reglas que se imponen son las de la empresa porque hay un vacío; en cambio los dueños de los medios están mejor organizados, explica. Así la educación y la capacitación generarían la conciencia de la necesidad de organizarse, de la necesidad de poder luchar de manera colectiva por propósitos de reivindicación común que en un mediano plazo generaría un cambio en las formas y modos del quehacer periodístico.

–Supongamos la gran utopia de un Colegio, Sindicato, Asociación, o lo que sea, nacional de periodistas. Por la saturación el periodista estaría, todavía, en un buen margen de indefensión frente a los medios, quienes preferirían liquidar a los trabajadores que intentaran agremiares y recurrir al ejercito industrial de reservas; porque al empresario le interesa sólo la venta de publicidad y no el nivel periodístico.

–En la medida que hay una organización y crecimiento de la masa crítica, de la conciencia de los periodistas, eso necesariamente cambia las reglas del juego. Después la propia organización de los periodistas puede derivar en algo que funciona en otros países como Italia, Francia, Ecuador y Venezuela: la creación de un Colegio Nacional de Periodistas.

“Aquí el asunto concreto es uno ¿Quién es periodista? En la práctica es quien decide y nombra con libertad el empresario y deja de serlo hasta que el empresario le retira el acceso a ese medio de comunicación. Las ventajas de un Colegio Nacional que se pueden lograr con una reforma en la ley son que: únicamente podrán ser periodistas los que estén inscritos en el Colegio.

“Esto garantiza un control de calidad y beneficia a la sociedad y a los periodistas, porque los periodistas colegiados serían los que tuvieran la oportunidad de ejercer el periodismo y exclusivamente los que estén en el Colegio serán los que pueden ingresar a los medios.

“Los que pueden integrar este Colegio son los licenciados en comunicación, los profesionistas de otras materias o que tengan estudios truncos y los periodistas empíricos que cuenten con una experiencia acumulada entre 10 y 15 años, con una serie de exámenes específicos sobre algunos aspectos donde tengan deficiencias, así se convertirían en colegiados.

“En los tres casos lo importante no sería la cédula profesional que como con los títulos de los licenciados en Ciencias de la Comunicación no sirven para nada, sino el carnet de periodistas que en estos tres casos seria igual, es decir: periodistas. Por lo tanto para labores informativas, las empresas sólo podrán contratar a miembros del colegio que deben tener el carnet de periodista. Los beneficios adicionales pueden ser un fondo mutualista de retiro, becas, atención medica, despensas, capacitación permanente, un centro de estudios; esto lo deben promover los periodistas organizándose, fomentando una ley que destine recursos públicos para eso.

“Recursos públicos porque no serán destinados a preparar a un periodista como particular sino porque a través de esa capacitación se beneficia a la sociedad, ya que las noticias se manejaran de mejor manera para beneficio de todos.

“Esto significa acotar las facultades discrecionales de la empresa informativa, porque aplican el principio del mayor beneficio al menor esfuerzo y esto también tendría que cambiar porque la empresa saldrá beneficiada de este proceso, ya que si al principio no quiere dar más de sí misma la propia inercia la obligará a seguir este camino para no quedarse atrás y hará suyo el proyecto por el mismo carácter mercantil ya que al contar con mejores periodistas tendrá mejor información y venderá más y aumentará su credibilidad y la revalorización de lo que es el periodismo”.

–¿Qué tan lejos estamos de todo esto que plantea?

–Estamos en proceso. Antes era una utopia. Dos de las primeras personas en tocar este tema fueron Jorge Meléndez y Rogelio Hernández; fueron quienes comenzaron a esbozar esta idea. Es el único camino, no hay a mi juicio en el corto o mediano plazo otro camino para lograr tantas virtudes con tan menos costos como estos.

Considera que hay que crear una Red Nacional que desemboque en un proyecto legislativo. Se deberá dar un cambio en los mecanismos a través de los cuales el gobierno mexicano financia y otorga recursos a cambio de apoyo a los periodistas y particularmente a los dueños de los medios. Estos apoyos vía publicitaria se tendrían que reglamentar de manera muy clara, primero. Segundo: vía indirecta como es la Lotería Nacional y las empresas donde se dan los créditos y estímulos muy especiales a columnistas muy definidos.

–¿Quiénes?

–No me consta ninguno, pero sé que hay. Evidentemente las pruebas no las tengo. Lo que sí puedo probar es que la Lotería Nacional desde el punto de vista jurídico tiene la posibilidad de otorgar esos recursos. No sé a quién, no tengo las pruebas para poder afirmar a quién. Lo que puedo afirmar es que el marco legal hace posible sin sanción alguna, de manera pero ilegítima, que la Lotería Nacional pueda otorgar esos recursos.

“Si se cambia ese tipo de cosas y esos recursos que hoy van a los dueños y a esos columnistas con un gran compromiso con el gobierno, no se necesitará dar más recursos; solo redistribuir de manera equitativa y que generen un beneficio colectivo”.

–Los medios de comunicación emiten información, noticias, mensajes de carácter público, en ese sentido son empresas de interés público, pero en sus aspectos internos de interés público se desempeñan en secreto. ¿Por qué su propia información no se hace pública?

–Las empresas de información de las puertas hacia fuera demanda libertad, demandan transparencia; demandan todo. Pero de las puertas hacia adentro existe un autoritarismo terrible: es justamente la otra cara de la moneda. Todo es oscuridad, verticalismo, todo es autoritarismo y hacia fuera reivindican y piden transparencia, que todo mundo se porte bien, que todo (en cuanto a información) se encuentre abierto.

“Aquí tenemos una doble moral. En las democracias para resolver este problema a través de los Convenios Marcos, a través de la negociación entre los periodistas-sociedad-medios de comunicación, se ha llegado a los Estatutos de Redacción que son normas jurídicas de Derecho Privado que establecen las reglas del juego dentro de la empresa informativa, estas reglas son de carácter profesional no laboral, como la cláusula de conciencia, el secreto profesional, ante quién puede reclamar un periodista; los Estatutos de Redacción son un conjunto de reglas internas en donde un Consejo de Redacción que esté integrado de manera paritaria por la empresa los propios periodistas y en conjunto ese Consejo aplica esos Estatutos y vigila que se cumplan y se respeten y reivindiquen los derechos de las partes, esto por un lado.

“Por otro está el establecimiento de la cláusula de conciencia que es toda una figura jurídica muy significativa que tiene el periodista a negarse a llevar órdenes de trabajo que afecten la integridad deontológica del periodismo y que a esta negativa pueda caer una sanción de la empresa. La segunda es cuando un medio de comunicación cambie de dueños y por lo tanto de línea editorial, el periodista que no esté de acuerdo tiene derecho a ser indeminizado como si fuera un despido improcedente”.

*Texto publicado en la revista Demócrata del Norte de México en septiembre del 2000, entonces bajo la dirección de Nancy Azpilcueta, hoy directora de Razones de Ser.

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