Los Medios igual que los poderosos, tienen al pueblo con un pie en el cuello

1 diciembre, 2004 § Deja un comentario

Se han convertido en dictaminadores de la vida social: Saúl Rosales

José Lupe González

 Los medios llegarán al momento en el que crearán su propio límite. Seguramente a ellos se les filtran muchísimas más cosas de las que dan a conocer, pero dan a conocer nada más las que les conviene a ellos mismos hacer que trasciendan. El juego de las filtraciones y el uso de la información filtrada beneficia obviamente a los medios, beneficia al propio poder y unos y otros están con el pie en la garganta del pueblo, establece Saúl Rosales Carrillo.

Maestro universitario en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Iberoamericana, en la ULSA, antes ISCYTAC, y ahora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; escritor y periodista de profunda trayectoria en medios nacionales del D. F., y de la Comarca, Saúl Rosales Carrillo llegó a trabajar junto a Miguel Ángel Granados Chapa.

Sobre cuánto han cambiado los medios de comunicación en el sexenio foxista, respecto de los regimenes priístas, menciona que la pregunta implica pensar en términos nacionales y en términos locales. En términos nacionales señala que no tiene mucho que opinar porque no cuenta con mucho contacto con los medios nacionales.

En los medios locales no hay una gran diferencia de lo que ocurría antes. La presencia del PAN en el gobierno de la república no ha tenido mayor significado para el desarrollo de los medios, en cuanto que desde el 68 se empezó a abrir la fisura por la que entraba más aire de libertad a los medios. No hay que olvidar, indica, que en 1968 una demanda no escrita era rescatar la honorabilidad de los medios, particularmente de la prensa escrita. En ese tiempo el pueblo mexicano, su vanguardia en ese momento que era el movimiento estudiantil popular, ya estaba pugnando por una apertura en los medios de comunicación, que se empezó justamente a advertir después de ese tiempo.

Suponiendo que ahora hubiera una mayor apertura sería producto de esta lucha popular por hacer más amplia la libertad que existía en los medios. También es muy importante pensar en términos de la autocensura que no puede ser de otra manera, es como un mal necesario en nuestra circunstancia, porque los medios son en esencia empresas capitalistas que defienden su ser capitalista y consecuentemente defienden su entorno, su atmósfera capitalista que respiran, asienta. Entonces teniendo en cuenta la autocensura uno puede decir que no es mayor la apertura que hay en los medios.

“No porque ahora se pueda hablar con cierta apertura del presidente de la república en los medios, mencionar al presidente de la república en los medios, de una manera denostativa, no por eso hay una mayor libertad. Quiero insistir en que yo he dejado de trabajar en los medios en términos de hacer un periodismo combativo, un periodismo popular, un periodismo proletario, sin embargo lo que se observa en términos generales es que se respira esa misma atmósfera de una relativa mayor libertad, pero esa mayor libertad, repito, no es consecuencia del régimen foxista, no es consecuencia, no es producto, no es fruto, no es una donación que haya hecho el régimen panista. Esto es lo que puedo decir, aunque el tema requeriría de análisis más profundo con material de campo y material documental”.

De acuerdo a su experiencia y trayectoria periodística, explica los casos de los videoescándalos y de las grabaciones de audio de diputados locales del D.F., con funcionarios del gobierno del Distrito Federal, han afectado a una ética periodística relativa. “Siempre tendremos que considerar eso: el relativismo en términos éticos cualquier pensamiento que nos viniera a la cabeza, en términos de ética la enmarcaría dentro de las relaciones capitalistas y a partir de eso se harían los juicios de valor. Eso hace relativo estos casos, porque si yo me pongo a pensar desde una ideología proletaria se descalificaría mucho el volumen ético de las relaciones sociales actuales.

“Pero el efecto que pueden haber tenido todas estas mañas contemporáneas de las situaciones de filtraciones más frecuentes y más escandalosas, ha significado o evidenciado un deterioro social muy grande en un sentido que poco se comenta, en el sentido de que se han elevado a los medios como el jurado en el que se han de ventilar los problemas muy importantes de la realidad nacional y aquí es donde habría que hacer consideraciones éticas: qué tanto los medios estan siendo los voceros de fracciones importantes de la sociedad mexicana. No creo que el periodismo que hace Televisa o el de Televisión Azteca, o el de los periódicos y del radio, sea mi voz; definitivamente no lo es. Y la ética de ellos no toma en cuenta eso”.

El periodismo toma en cuenta los productos que puede adquirir del escándalo y no el beneficio que puede reportarle a la sociedad el manejo de asuntos de esa manera tan disfrazada que son las filtraciones, manifiesta. Sin duda el cuestionamiento ético es prudente, pero creo que hay que ir a la raíz de los problemas y ahí nos toparíamos con que no se puede profundizar mucho en tanto que los medios llegarían al momento en el que crearían su propio límite. Seguramente a ellos se les filtran muchísimas más cosas de las que dan a conocer, pero dan a conocer nada más aquellas que les conviene a ellos mismos hacer que trasciendan.

“De todo esto lo que a mí me preocupa es que la gente piense que llevar a los medios los problemas es el mejor camino para subsanarlos. Ese es el gran problema. No por ventilarnos públicamente van a desaparecer ni van a encontrar una solución definitiva y si en cambio se les está atribuyendo a los medios un poder, se les está concediendo un poder, que no es infrecuente que lo usen en un sentido antipopular; un poder que llegado el momento no será fácil controlar. El juego de las filtraciones y el uso de la información filtrada beneficia obviamente a los medios, beneficia al propio poder y unos y otros están con el pie en la garganta del pueblo”.

–Después de las filtraciones de estas grabaciones, parece que el periodismo político se aleja de lo social y cae en las formas y en los modos del periodismo de espectáculos, es decir el escándalo.

–Por supuesto, es un periodismo de escándalo y eso trivializa en gran medida las consecuencias que puede tener el manejar en los medios asuntos de suma importancia. El país tiene problemas nacionales mucho mayores que el problema de Bejarano, o tiene problemas mucho mayores que el problema de Carlos Ahumada. O bien: estos problemas hay que verlos en su contexto total y no convertirlos en una serpentina, en un confeti, en una piñata electrónica.

–¿Qué le espera al periodismo mexicano?, porque después de lo anterior ya nada parece noticia, ni siquiera información. Ahora la gente querra escuchar o ver grabaciones de cardenales con narcos, o del Procurador General de Justicia de la República con narcos; más escándalo lejos de que los medios contextualicen la situación real del país.

–El periodismo va a seguir por las mismas vías, por los mismos rieles, por el que está pasando ahorita que es el periodismo del escándalo y su futuro es el mismo, porque como seres humanos conformados por esta realidad tenemos esta proclividad al escándalo, al disfrute del escándalo, a la producción del escándalo, a la divulgación del escándalo y en ese sentido somos insaciables, porque siempre estamos buscando las novedades y la sociedad siempre estará produciendo novedades de ese tipo. Aunque creamos que hemos llegado al colmo del escándalo, el periodismo tendrá siempre un escándalo mayúsculo con una novedad que ofrecer al lector de periodicos, al oyente de radio y al espectador de televisión. Y el periodismo va a seguir igual en ese nivel de los grandes escándalos porque nos han convertido en una sociedad que disfruta del amarillismo.

“Estamos así como producto de los propios medios porque en las escuelas no nos han enseñado a familiarizarnos con el escándalo, ni en el kinder, ni en la primaria, ni en la secundaria ni en ningún otro nivel; han sido los medios los que nos han familiarizado con él. El problema no es hasta dónde va a llegar el periodismo en esta circunstancia de estar nutriéndose de escándalos. Estamos como seres humanos capacitados para libar todo el escándalo que se pueda producir, el periodismo va ha estar viviendo de eso. Somos una sociedad torpe porque nos han modelado en gran medida los medios así y estamos en una avalancha de escándalos que no se va a frenar”.

Si nos preocupan los medios no debemos olvidar esto: son empresas que venden algo y ese algo el receptor lo compra sin mayor crítica, enfatiza. Si vamos a una panadería y no nos gusta el pan, podemos irnos a otra. Pero difícilmente cambiamos de periódico o de estación de radio o de televisión, pero curiosamente a ellos no les exigimos calidad. Nos encontramos con locutores de radio que parece que estan anunciando en un mercado o que son merolicos, en la televisión nos encontramos merolicos que anuncian cien por ciento las rifas de las camionetas. En los periódicos casos similares. Una prensa que escribe sus cabezas como balbuceos.

“Es decir se institucionalizó la ineptitud para manejar la lengua en una cabeza de periódico a tal grado que ya se toma como anormal que algo normal vaya escrito en una cabeza. Es decir que una cabeza vaya redactada con sus preposiciones, con sus artículos y conjunciones. Entonces ya se toma como malo lo bueno, todo esto evidencia un deterioro a partir de la falta de crítica del receptor, porque se consume el producto de los medios como se lo dan y los medios van a seguir igual: dando lo que quieran al receptor porque el receptor es acrítico y somos una sociedad receptora de medios acrítica porque no hemos sido dotados de la cultura necesaria suficiente para ser receptores críticos”.

La ausencia de los géneros periodísticos como la crónica, el reportaje o la entrevista, se debe a que el receptor es acrítico y recibe las cosas como se le den. El que va a comprar el periódico lo compra y después de leerlo no escribe ni se comunica con el periódico para decirles oigan esto y esto y esto, igual pasa con los oyentes y televidentes: tienen una actitud acrítica. Eso hace que los medios estén proporcionando el material que manejan como sea, resalta.

“No hay que olvidar nunca que son empresas capitalistas cuyo fin es la ganancia, no el servicio. Están metidas en un ámbito de la sociedad en el que es importante la responsabilidad social, pero no hay quien se las codifique, entonces la manejan como ellos quieren. De esa manera el periodismo no nos da una buena entrevista, una buena crónica, una buena reseña, un buen reportaje. Porque como receptores no lo hemos demandado, y ellos se han ido por el camino fácil de una manera muy irresponsable. ¿Qué tendrá que pasar? Que los dos polos de la comunicación asumieran su responsabilidad y enmendaran la situación en la que están metidos. Es bastante difícil por parte del receptor, tendría que ser una iniciativa de los medios pero insisto: a los medios les interesa poco porque nosotros los consumimos como nos los den”.

Recuerdo que cuando era lector de periodicos aquí en Torreón, llegue a leer reportajes muy buenos, relata, las páginas editoriales siempre se han nutrido de autores externos y han tenido cierta riqueza, en lo que es propiamente local no hay el manejo de los géneros y por supuesto esto nos haría ser una sociedad mejor si en los medios nos encontráramos el reportaje sobretodo, pero también la reseña, la crónica, la entrevista, la nota verdaderamente informativa.

Ofrece un ejemplo: resulta verdaderamente absurdo que los medios se señalen así mismos como de información, que presuman la información cuando hacen un juego tan elemental de decir: “en una empresa comercial en el oriente de la ciudad”, eso no es informar; eso es desinformar y lo hacen porque persiguen la ganancia, el mercadeo de la información. Habría que replantear en el interior de los propios medios el interés que tienen ellos mismos por ser mejores, para que como formadores de la sociedad, que lo estan siendo; formar una sociedad mejor, pero repito no les interesa, reitera.

–Se ha avanzado en las formas de comunicarse y practicar el periodismo por los avances tecnológicos, por ejemplo la internet permite páginas de texto y transmisión de audio y video, pero el ejercicio periodístico sigue igual; qué está pasando, la tecnología avanza y los modos de comunicarnos son más pero el periodismo sigue igual.

–El problema es la inmediatez y la superficialidad y el negocio. El mercado. Lo vimos en estas últimas olimpiadas y lo vemos en la organización de las actividades deportivas que tienen asegurados grandes públicos. Se organizan en función de las horas de transmisión, se organizan en función de la comercialización que de ella hará la televisión, no en función de sí misma, de su propia esencia.

“Esto nos indica que hay una mala interpretación de las cosas a tal grado que es la comercialización y el espectáculo lo que está determinando las cosas. La inmediatez en el sentido de que lo rápido y fácil, eso me es suficiente para vivir; entonces para qué me problematizo ahondando. La proclividad a la inmediatez que han generado los propios medios hace que ellos mismos se provean de un espectador que tiene esa característica: la de ser espectador del espectáculo, valga el juego de palabras. Eso le conviene a los medios porque van a seguir sobreviviendo, el deterioro no es de ellos, el deterioro es de la sociedad. No han hecho así superficiales y facilotes, y como para sobrevivir no se necesita mucho más que tener esa actitud está garantizado el futuro del periodismo tal y como está. En el sentido de que está superficial y valiéndose del espectáculo a que una sociedad le hace falta”.

–¿Qué cambios ha visto en los medios locales?

–No ha habido mayor cambio, en la respuesta repetiría conceptos de la respuesta anterior. Los jóvenes que han pasado por la universidad y han llegado a los medios, llegan con una actitud de sumisión ante lo establecido que les impide colaborar, contribuir, a que los medios se saneen profesionalmente un poco. No llevan la suficiente capacitación, no porque no se les haya dado en las universidades, sino porque la han desdeñado; entonces llegan a los medios sin la mayor capacidad para influir en ellos. Seguimos insertos en lo mismo incluso en cosas peores: la presencia de jóvenes universitarios no se refleja en un mejor periodismo de los medios.

“Tanto en el aspecto formal como en el contenido el periodismo sigue siendo igual que hace muchos muchos muchos muchos, años; no encuentro que la presencia de jóvenes egresados de tantas carreras de comunicación de tantas universidades lo hayan modificado. Porque entran y se enrolan en la dinámica, en las formas en lo tradicional y presentar muchos colores en una plana de periodicos o gritar o imitar la voz o los estilos de una vedetita mientras están frente al micrófono, o ponerse ante el micrófono de una televisora después de haber pasado por la universidad para leer las noticias tal como las mal escribió otro reportero, no tener ni siquiera la capacidad para corregir sobre la marcha la lectura, nos da idea del nulo cambio cualitativo que ha habido en los medios.

Las universidades que tienen las carreras de ciencias de la comunicación, sí han cumplido con dar capacitación periodística, con la formación de una responsabilidad social hacia los alumnos, fundamenta. Las universidades están cumpliendo no sólo con ofrecer la carrera sino con proporcionar cierta capacitación. Lo que pasa que el esfuerzo de las universidades ante los jóvenes que no tienen interés en ser mejores frustra. Es un gran problema obligar a alguien a ser mejor. Todavía no llegamos a la fase tecnológica en la que se pueda inyectar la responsabilidad a los alumnos para que asuman su condición de gente en capacitación para llegar al campo de la producción.

Agrega que el papel de estudiante, el alumno como tal no lo resume, lo estamos viendo cotidianamente en la docencia. Como decía un maestro amigo: yo no tengo porque darle motivación al alumno, su motivación es que escogió esta carrera y viene a asimilar conocimientos de esta carrera. Su motivación la tiene él mismo, yo no tengo porque estarlo entreteniendo aquí en el aula para que aprenda.

“Los jóvenes con su irresponsabilidad para asumir su papel de estudiantes no están haciendo sino reflejar la manera en que han sido conducidos en sus familias, la manera en que han sido capacitados en otras escuelas. Reflejan también la atmósfera social de irresponsabilidad que han respirado. No toda la culpa es de ellos pero debe llegar el momento en que deberían de entenderlo y rebelarse contra esta condición que los ha predispuesto”.

–Enrique Maza, uno de los fundadores de proceso, señalaba en una entrevista conmigo que los medios se sienten los dueños de lo que la gente debe saber, ¿usted qué piensa de eso?

–Así es. Por más que nos digan que el periodismo es objetivo hay una gran cantidad de filtros comenzando desde el reportero. No hay duda de que los medios se han erigido en un poder marginal pero sumamente poderoso, a tal grado que la gente cuando tiene un problema primero piensa en los medios que en los recursos de la estructura social; y erigir asi a los medios en dictaminadores de la vida social los fortalece y llegan a ser un poder paralelo al poder civil, al poder gubernamental, lo cual les conviene a ambos.

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